Santa Cruz de la Sierra
18 Marzo 2019

Al menos tres personas han muerto y nueve han resultado heridas -tres de gravedad- en un tiroteo ocurrido hoy en la ciudad holandesa de Utrecht, según confirmó el alcalde de la localidad, Jan van Zanen.

 En un vídeo en la red social Twitter, el alcalde indica que "no se puede descartar que haya varios atacantes" involucrados en los hechos, aunque por ahora la Policía solo ha confirmado la identidad de un sospechoso: Gökmen Tanis, de 37 años y nacido en Turquía.

 De acuerdo con la televisión holandesa NOS, el único sospechoso identificado declaró ante un tribunal hace dos semanas por un caso de violación, aunque su abogado rechaza confirmar si su cliente se encontraba en libertad vigilada durante el tiroteo ocurrido hoy.

 El primer ministro de Holanda, Mark Rutte, aseguró que ese país "se ha visto sorprendida por un ataque" en Utrecht y dijo que "un acto de terror es un ataque a una sociedad abierta y tolerante" como la holandesa.

 "Si es un acto de terror, solo hay una respuesta: nuestro Estado de derecho y democracia son más fuertes que la violencia", subrayó Rutte en una rueda de prensa.

 Todavía hay mucha confusión sobre lo ocurrido y sobre el número de personas involucradas en el tiroteo, pero la Policía sí confirma que una persona sacó un arma y comenzó a disparar de forma indiscriminada y continuada contra los viajeros de un tranvía, cuando se acercaba a una parada de la plaza del 24 de Octubre, en el oeste de Utrecht.

 El presunto autor escapó entonces en un vehículo Renault Clío de color rojo, localizado más tarde en una calle cercana por la Policía, que ha llevado a cabo varias operaciones de búsqueda, ante la sospecha de que el individuo se había atrincherado en alguna de las casas cercanas al lugar del tiroteo.

El coordinador nacional holandés de Antiterrorismo y Seguridad, Pieter-Jaap Aalbersberg, señaló que el tiroteo tiene "todas las características de un ataque terrorista", aunque por el momento no se ha confirmado la motivación del hecho.

Redacción: Leo.com                                                                                                     

Fuente: EFE

 

 

 

 

18 Marzo 2019

Tanto en el tiroteo en una escuela de Brasil el pasado miércoles como en el ataque este viernes contra dos mezquitas de Nueva Zelanda hay un patrón similar al de ataques en escuelas de Estados Unidos o de recientes atentados extremistas en Europa.

Según Gabriel Zacarias, profesor de Historia en la universidad Unicamp del estado brasileño de São Paulo, ese patrón muestra algunas características comunes entre los autores de las masacres.

Entre ellas, el investigador asegura que el atacante acumula generalmente sentimientos de frustración no resueltos y alienación social, con una crisis de masculinidad en buena parte de los casos.

Los autores de estos crímenes recurren a las armas como una supuesta forma de mostrarse viriles y se toman fotos con las armas para proyectar una imagen de “guerrero”.

Tras llevar a cabo sus ataques, hay muchos casos en los que deciden quitarse la vida.

Según expertos, comprender este patrón puede ayudar a prevenir futuros ataques.

Aunque es importante destacar que atentados así son fenómenos complejos y con múltiples causas, y que Estados Unidos, Brasil y Nueva Zelanda presentan realidades bastante diferentes.

Tal y como ocurrió en el ataque contra la escuela del municipio brasileño de Suzano y en los tiroteos en las mezquitas de Christchurch, los atacantes suelen ser hombres jóvenes.

En general, tienen dificultad de inserción social. Aunque en muchos casos no mostraron señales de violencia hasta entonces, acumulaban algún tipo de resentimiento sobre la sociedad y comunidad donde vivían.

Otra característica importante es que suelen tener acceso a armas y/o un fetiche hacia ellas.

Armados, estos hombres publican a menudo en redes alguna foto de ellos que anticipa los ataques. Uno de los asesinos de Suzano publicó en Facebook imágenes de él con máscaras y armas que parecen haber sido usadas en el ataque a la escuela.

Después protagonizan el acto de violencia en sí, generalmente en lugares con alta concentración de personas y aparentemente aleatorios, pero que muchas veces son también simbólicos de su frustración social.

Los atacantes de la escuela de Brasil, por ejemplo, eran exalumnos del centro. Uno de ellos había sido expulsado de la escuela el año pasado.

En el caso de los atentados en Nueva Zelanda, el principal sospechoso -que transmitió en vivo en Facebook el ataque con una cámara colocada en su cabeza- tenía un fuerte discurso contra inmigrantes y antiislamista.

¿Qué deberían hacer las redes sociales ante sus contenidos de extrema derecha tras la emisión en Facebook de los tiroteos en Nueva Zelanda?

Por último, el “guión” de los autores de ataques masivos a menudo termina con su suicidio. Es lo que parece que ocurrió en Suzano: las investigaciones apuntan a que uno de los tiradores mató al otro y luego se quitó la vida.

Reconocimiento mediático

Las razones tras el ataque en Brasil todavía son investigadas por la policía, pero según el delegado general encargado del caso, Ruy Ferraz Fuentes, la motivación parece ser una búsqueda de reconocimiento por parte de la comunidad.

“Ellos querían demostrar que podían actuar como (en la masacre de 1999) en Columbine, con crueldad”, dijo a la prensa.

En general, “existe, de hecho, un guión establecido en ataques de este tipo”, dice a BBC Brasil el profesor Gabriel Zacarias, estudioso de casos recientes de extremismo islámico en Francia.

 “La escuela a menudo se identifica como un lugar de opresión y resentimiento, y los autores suelen tener alguna relación traumática con ese lugar. Hay a menudo una dificultad (de los atacantes) de insertarse en lo considerado normalmente aceptable”, afirma.

Zacarias es autor de libros y artículos que analizan esas masacres bajo la óptica de la espectacularización, es decir, de la búsqueda de los perpetradores de atención y reconocimiento por parte de los medios de comunicación.

En el caso de Nueva Zelanda, esta espectacularización es aún más evidente por la transmisión vía Facebook del tiroteo, “algo que recuerda a la escena de una película de acción o a un videojuego, e incluso es una técnica que fue usada también por el (autodenominado) Estado Islámico”.

“Esto sólo muestra que la división de lados, en este fenómeno, es algo ilusorio: el modus operandi (de los atacantes) es el mismo, al tratarse de un fenómeno global con raíces parecidas”, dice.

Armas y poder

En paralelo a la exposición mediática, se identifica también esa búsqueda de las armas como un deseo de empoderamiento.

“El momento en que los tiradores se arman es una especie de fantasía, cuando creen que van a tener una sensación de potencia”, dice el investigador.

“Por eso, antes de realizar los ataques posan como un guerrero (en fotos en las redes sociales), como si estuvieran asumiendo una identidad heroica, aunque no haya nada más cobarde que actos de ese tipo”.

En ese contexto, el suicidio es aparentemente visto por los atacantes como el momento de “gloria y reconocimiento” que no consiguieron en vida.

Como saben que sus actos recibirán gran atención de los medios y de la sociedad, “intentan crear una imagen ‘gloriosa’ de ellos mismos”, explica Zacarías.

Para el profesor e investigador, “ataques de este tipo ya ocurrían mucho antes de que las redes sociales existieran, pero ahora es mucho más palpable: el atacante fabrica la propia imagen y sabe cómo va a ser divulgada”.

“El que comete un atentado sabe que va a ser presentado de una determinada manera en la prensa, en los informativos, en las redes sociales yihadistas. Va a tener un ‘momento de triunfo'”, afirma.

Algunos de estos elementos están presentes también en los atentados extremistas realizados contra objetivos populares en ciudades europeas.

En el caso de Francia, el más estudiado por Zacarías, los atacantes “generalmente son de un estrato social más bajo y de familia de origen inmigrante, (bajo) un preconcepto y con dificultades de ascenso social”.

“Parecen haber encontrado en el terrorismo una forma de dar un sentido más noble a una vida que ya estaba fuera de la norma”.

“Rabia masculina”

Esta es una teoría de diversos estudios sobre perfiles de autores de ataques masivos y sobre las cuestiones de fondo que los llevan a realizarlos, algo bastante estudiado en Estados Unidos donde el problema se ha vuelto casi epidémico en las últimas dos décadas.

Sólo en 2018, tiradores en escuelas dejaron 113 personas muertas o heridas. El país registró, en promedio, una masacre cada ocho días del calendario escolar.

Algunos estudios sugieren que detrás de muchos de los casos hay una posible “crisis de masculinidad”, por la que hombres jóvenes que se sienten desconectados de la sociedad acaban encontrando en la violencia y en la cultura de exaltación de armas de fuego una forma de reafirmarse.

 “Los investigadores dicen que las masacres escolares se convirtieron en el equivalente estadounidense a atentados suicidas con bombas, no sólo una táctica, sino una ideología”, publicó el año pasado el diario estadounidense The New York Times en un reportaje sobre este tema.

“Hombres jóvenes, muchos deprimidos, alienados o perturbados mentalmente, son atraídos por la subcultura de Columbine (escenario de la conocida masacre escolar de 1999 que dejó 15 muertos, incluidos los atacantes, y dio paso a una ola de ataques similares en otras escuelas) porque la ven como una forma de desahogar (su rabia) contra el mundo y obtener la atención de una sociedad que ellos creen que les hace bullying, los ignora o no los entiende”.

El reportaje de The New York Times citaba como ejemplo un video realizado por el autor de la masacre de Parkland, en Florida, que dejó 17 muertos. “Va a ser un gran acontecimiento. Cuando me veas en las noticias, sabrás quién soy”, decía en la grabación.

Falta de red de apoyo

En una conferencia de 2014, el profesor de Justicia Criminal en la Universidad de Washington Tacoma, Eric Madfis, y estudioso de ataques en escuelas, planteó conclusiones muy similares.

Dijo que las masacres en Estados Unidos no suelen ser causadas por algo aislado, sino por un conjunto de factores: la mayoría de los autores son hombres que han sufrido algún tipo de bullying o aislamiento social, muchos buscan un refuerzo de su masculinidad en las armas de fuego, y algunos tenían antecedentes de problemas mentales, aunque eso era minoritario en los casos que él analizó.

 “Ellos sufrían frustraciones a largo plazo, algo que sucede con muchas personas, pero la diferencia es que la mayoría de la gente tiene alguien en quien apoyarse positivamente cuando sucede. Pero muchos atacantes tenían como único amigo a alguien que los estimulaba a practicar violencia”, afirmó el investigador estadounidense.

En general, dijo, los tiradores también estaban pasando por un momento de ruptura en sus vidas, como ser despedidos del trabajo o expulsado de la escuela, por ejemplo.

Y solían planear de manera minuciosa el acto de violencia que iban a llevar a cabo.

“A veces pasan días o semanas planeando el ataque, los asesinos de Columbine lo planearon por más de un año. Suelen fantasear sobre el día (del ataque) y en ese proceso se sienten fuertes y masculinos”.

 “Tanto en masacres en escuelas como en actos de terrorismo doméstico, los perpetradores usan armas y/o cometen violencia para mostrarse como ‘duros’, como ‘hombres de verdad’. También usan la prensa para crear espectáculos de terror y refirmarse como ‘celebridades'”, escribió en un artículo el investigador Douglas Kellner, de la Universidad de California en Los Ángeles, también autor de estudios sobre masacres de ese tipo.

“Tenemos que ser más críticos de los patrones mediáticos de hiperviolencia e hipermasculinidad que se proyectan como modelos de comportamiento para hombres o que ayudan a legitimar la violencia como modo de resolver crisis personales y problemas”, sugiere.

Gabriel Zacaria señala otros dos puntos. El mundo pasa actualmente por una crisis estructural económica que, en comunidades conservadoras, afecta a la imagen que tienen algunos hombres como “proveedores del hogar”, y muchos no son alentados a lidiar con sus emociones y frustraciones de otras formas que no sea con violencia o brutalidad.

“Para muchos, la violencia es aceptada como positiva y como signo de virilidad, e imponerse por medio de ella suele ser visto como algo heroico”, concluye.

Redacción: Leo.com                                                                                                     

Fuente: BBCMundo

 

 

 

 

31 Octubre 2016

Freddy Krueger, que ganó fama a nivel mundial en la saga de películas de terror A Nightmare on Elm Street (Pesadilla en la calle Elm, Pesadilla en la calle del infierno o simplemente Pesadilla, según la rebautizaron en diferentes países de habla hispana) protagonizó un violento episodio en Texas, Estados Unidos, en el que cinco personas resultaron heridas.

El último domingo por la madrugada, alrededor de las 5:00 AM, un hombre irrumpió, vestido como el personaje cinematográfico Freddy Krueger, en una fiesta de Halloween celebrada en la localidad de San Antonio.

El individuo, acompañado por unos amigos, tuvo un altercado que escaló cuando los anfitriones de la fiesta trataron de expulsarlos del evento al que no habían sido invitados, según reporta el diario The San Antonio Express-News.

Es entonces cuando Krueger sacó un arma de su disfraz y empezó a disparar contra la multitud. Cuatro hombres y una mujer fueron alcanzados por los tiros.

"Me despertó en plena noche", contó William Warren a KSAT 12. "Escuché gritos y más gritos… Lo siguiente que escuché fue un par de disparos y cuatro o cinco tiros después de eso, y pude ver los flashes y todo".

Tres hombres fueron trasladados al hospital universitario de esa localidad, de acuerdo con The Express-News. Un cuarto hombre fue atendido en el Baptist Medical Center. En cuanto a la mujer que resultó herida, intentó alcanzar un centro médico por sus propios medios, en coche, pero se desplomó en el camino, según reportó KENS 5.

Los sospechosos se dieron a la fuga después del tiroteo y no pudieron ser ubicados por el momento.

Redacción: Leo.com.bo

Fuente: AFP

26 Agosto 2016

El Fiscal General del Estado, Ramiro Guerrero, instruyó la conformación de dos equipos de fiscales para investigar  los hechos de sangre producidos en la localidad en Sayari, Pongo, Panduro e impulsar diez procesos penales contra a 29 cooperativistas mineros por los delitos de secuestro  y otros.

Guerrero sostuvo que existen diez mineros aprehendidos en Arque, once en Tapacarí, ocho en Sipa Sipe. También se abrieron dos procesos por homicidios de dos mineros por impacto de proyectil de bala. El Instituto de Investigaciones Forenses (IDIF) ya evacuó informe de médico forense.

En Cochabamba hay cinco procesos abiertos, con diez mineros aprehendidos en Arque, once en Tapacarí y ocho en Sipe Sipe. Hay dos procesos por homicidio a causa de la muerte de dos mineros por impacto de proyectil.

La autoridad informó que en el caso del cooperativista German (Fermín) Mamani Astepi, el protocolo de autopsia señala como causa de la muerte,  hemorragia interna, laceración de cayado y arteria aórtica,  traumatismo torácico penetrante por proyectil de arma de fuego

En el caso de Severino Ichota Poma, se estableció lesión de centros encefálicos superiores, traumatismo encéfalo craneano severo, perforante por proyectil de arma de fuego.  Sin embargo precisó el tipo de calibre de ambos proyectiles.

Dijo que los peritos balísticos realizan la valoración de este proyectil que ocasionó la muerte de estas dos personas.

Guerrero informó que una vez recibida la información sobre el secuestro del viceministro de Régimen Interior, Rodolfo Illanes, despachó un equipo de tres fiscales a la zona de Panduro para que pueda verificar en el terreno sobre la situación.

De hecho instruyó abrir proceso penal por delito de secuestro contra él o los autores del posible homicidio y asesinato. Adicionalmente, desplazó otro equipo de cinco fiscales para abrir un proceso de investigación y trabajar en base a una información del servicio de Inteligencia y de la Policía. 

Redacción: Leo.com.bo

Fuente: Erbol

 

 

23 Agosto 2016

El Sistema Nacional de Seguridad Pública de México reportó 2.073 asesinatos registrados durante el mes pasado producto del avance desmedido del crimen organizado en distintas regiones del país. Es la cifra más alta desde que la administración comenzó a medir los homicidios dolosos, en el mes de enero de 2014.

Dieciséis estados mexicanos registraron un alza de homicidios durante el mes de julio por encima de otros meses según el registro de los últimos tres años.

El aumento exponencial de la violencia durante el gobierno de Enrique Peña Nieto es preocupante y ya en el mes de mayo de este año se alcanzó una cifra de 1.895 homicidios.

México suma 12.376 homicidios tan sólo en los primeros siete meses del año, un aumento de casi el 16% comparado al mismo periodo del 2015 basado en los expedientes iniciados en los distintos ministerios públicos locales.

Los estados donde aumentó la criminalidad son Baja California, Chihuahua, Colima, Guerrero, Michoacán, Nuevo León, Oaxaca, Tamaulipas y Veracruz. En Baja California por ejemplo, centro de operaciones del Cártel de Tijuana, se superaron los 110 asesinatos.

Michoacán, al oeste de la capital, contó 187 asesinatos el mes pasado. Ese estado fue durante varios años campo de batalla de civiles que se levantaron en armas para luchar contra el narcotráfico en la región. El Gobierno enfocó sus esfuerzos en ese Estado y pensó haberlo pacificado, sin embargo las cifras indican lo contrario.

Otro ejemplo es el de Tamaulipas, que lleva meses sufriendo la pulverización de dos cárteles en mini organizaciones criminales, vivió en julio su mes más violento en lo que va del año con 106 víctimas, 31 más que en junio.

Se pueden encontrar números similares en el año 2011, bajo el gobierno de Felipe Calderón y su ofensiva efectuada contra los cárteles que controlan el narcotráfico. Aquel año quedó como el más sangriento de esa gestión, con 27.213 homicidios según las cifras relevadas por el Instituto Nacional de Geografía y Estadística.

Redacción: Leo.com.bo

 

Fuente: AFP

26 Julio 2016

El Instituto Nacional de Estadística y Geografía de México (INEGI) informó que los homicidios en ese país aumentaron un 2,5% en el año 2015. Las zonas más afectadas son el Estado de México, que lidera la lista con 2.671 homicidios, mientras que en Guerrero se registraron 2.402 muertes. Otros de los estados más afectados son Chihuahua, Sinaloa, Colima y Baja California.

En el año 2013 la tendencia había bajado y se mantuvo a niveles estables, pero en 2015 el gobierno de Enrique Peña Nieto volvió a sufrir al repunte del delito, con 20.525 asesinatos perpetrados por el crimen organizado.

Durante la primera parte de 2016, México enfrentó un notable aumento de las ejecuciones llevadas a cabo por los cárteles del narcotráfico en todos los estados del país. La tasa nacional de homicidios en el primer semestre fue de ocho asesinatos por cada 100 mil habitantes.

El INEGI también proporcionó los datos de los homicidios registrados a nivel nacional desde 2008 y se observa que el período más violento para México fue en 2011, año en el que el país sumó 27.213 asesinatos.

Si bien el Estado de México está primero en la lista, presentó una disminución de un 19% con respecto a los años 2013 y 2014. Por otro lado en Guerrero, el segundo lugar con mayor número de homicidios, la cifra se elevó en 673 muertos durante 2015 con respecto a los años anteriores.

La violencia se incrementó por las luchas de esas organizaciones por ocupar espacios de poder en las distintas regiones y llevó incluso a funcionarios de gobiernos locales a pedir a los residentes que se "armen" para la defensa propia y evitar el avance desmedido del crimen organizado.

Un caso de este tipo fue el del alcalde de Pungarabato, Ambrosio Soto, quien advirtió a los productores ganaderos de Tierra Caliente: "No va a haber otra alternativa, pero si el gobierno federal no actúa y extermina a esta delincuencia que tanto daño le ha hecho concretamente a mi municipio, va a ser complicado y nos vamos a tener que armar", aseguró el alcalde de una de las zonas más afectadas por el crimen organizado.

Redacción: Leo.com.bo

 

Fuente: AFP

08 Julio 2016

La decisión fue tomada por el Departamento de Policía de Dallas luego de que las negociaciones con Micah X. Johnson llegaran a un punto de no retorno.

David Brown, jefe del Departamento de Policía de Dallas, relató en conferencia de prensa cómo fueron los minutos finales de Micah X. Johnson, el tirador que durante una marcha por los derechos de los afroamericanos asesinó a cinco agentes estatales e hirió a otros seis.

"No vimos otra opción más que usar nuestro robot y colocar un dispositivo para detonarlo donde estaba el sospechoso. Otras alternativas hubieran colocado a nuestros oficiales ante un grave peligro", indicó Brown luego de explicar que las negociaciones con el tirador se habían roto. "El sospechoso está muerto como resultado de la detonación de la bomba", añadió el jefe de Policía de Dallas.

 
Un robot controlado remotamente detona un artefacto explosivo durante un ejercicio (AFP)
Un robot controlado remotamente detona un artefacto explosivo durante un ejercicio (AFP)

Pese a que Brown no especificó cuál fue el modelo utilizado para neutralzar a Johnson, no son muchos los tipos que existen y sus características no varían mucho entre uno y otro. Todos son controlados remotamente, pesan alrededor de 25 kilogramos y tiene brazos extendibles con múltiples articulaciones que pueden desplegarse varios metros. Estos brazos permiten manipular elementos: desde bombas hasta comida.

Además, todos poseen una cámara que transmite en vivo las imágenes que son monitoreadas en tiempo real por el equipo táctico que conduce el pequeño vehículo. También ofrece sistema de audio ambiental y dirigido.

La cámara no sólo cuenta con alta definición, sino además con un sistema de visión nocturna ideal para situaciones extremas como la planteada la noche del jueves en Dallas. El uso más común que se le da a este tipo de tecnología suele ser el contrario al que eligió la policía para matar al verdugo de policías. Por lo general es utilizado para detonar artefactos explosivos sin que produzca daños a terceros.

 
Un robot es usado en Bruselas durante una amenaza terrorista (AFP)
Un robot es usado en Bruselas durante una amenaza terrorista (AFP)

En casos como el de Dallas, estos robots son útiles para situaciones de negociaciones extremas. Al no contar con armas visibles para el sospechoso, no suelen resultar amenazantes. Otro de los beneficios es que la Policía continúa recibiendo información visual del estado en que se encuentra y el ambiente en el que está, mientras continúa dialogando.

La tecnología de algunos modelos es sorprendente. Los más sofisticados -además de detonar o transportar objetos- poseen sensores que permiten a las autoridades detectar presencia de narcóticos o material biológico, radioactivo o armas químicas.

Redacción Leo.com.bo

Fuente: Infobae

 
08 Julio 2016

El Grupo de Expertos de Naciones Unidas sobre las personas de descendencia africana condenó el asesinato de dos personas afroamericanas en Estados Unidos a manos de la policía y la muerte de cinco agentes por disparos de francotiradores.

"El Grupo está escandalizado y condena con todas sus fuerzas los dos nuevos asesinatos a manos de la policía de dos afroamericanos. Estos asesinatos, que fueron filmados, no pueden ignorarse. Hacemos un llamamiento para una investigación independiente que asegure que los responsables son procesados y castigados", según un comunicado.

"También condenamos los ataques contra los agentes de la policía en Dallas y hacemos un llamamiento para que los autores asuman su responsabilidad", agrega la nota acerca de los hechos de anoche en Texas en los que cinco efectivos murieron en un tiroteo durante una manifestación de protesta por la violencia policial contra la población negra.

Los expertos afirman que el excesivo uso de la fuerza de la policía contra los afroamericanos en Estados Unidos es algo "corriente".

De hecho, señalan que los afroamericanos son disparados por la policía el doble que los blancos.

El grupo afirma que ha manifestado a las autoridades estadounidenses en repetidas ocasiones este problema y subraya que la causa primigenia de este comportamiento repetido se encuentra en la falta de procesamiento y castigo a los responsables de esos actos de violencia.

"Los asesinatos también demuestran un alto nivel de racismo estructural e institucional. Estados Unidos está lejos de reconocer los mismos derechos para todos sus ciudadanos. Las medidas actuales para prevenir los crímenes racistas no son suficientes y no se han demostrado eficaces", agrega.

Por ello, el Grupo insta al Gobierno a aceptar que "la vida de los negros también cuenta".

"Evitar más asesinatos debe ser un tema de prioridad nacional", concluye.

Redacción Leo.com.bo

Fuente: EFE

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