Ni izquierda, ni derecha: quiero democracia

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De nada sirve la política sin democracia, ella es el mar de fondo donde navegan las ideologías. Sin democracia la política carece de legitimidad, es simplemente un cuerpo sin alma.
No me cansaré de reivindicarla, en un país con poca cultura democrática. Un país donde la gente, mayoritariamente, no tiene una conciencia plena de lo que ella significa. Un país donde los ciudadanos piensan que democracia es ir a votar un domingo cada 5 años, otorgando con ello un cheque en blanco a las autoridades electas, para que hagan y deshagan de la vida nacional.
Creen que elegimos un Emperador no un Presidente. Sin entender que el poder lo detenta originalmente el pueblo, y los electos tienen un poder delegado. Es decir, son nuestros empleados, no nuestros patrones.
La petulancia y el irrespeto al pueblo que muestran los gobernantes, es el resultado de ellos. Humildad es una virtud que no tienen.
Pocos ciudadanos entienden la Democracia en todo el esplendor: Con su respeto a los Derechos Humanos y a las libertades fundamentales. La sujeción de los gobernantes al estado de derecho. La celebración de elecciones periódicas, libres, justas. El régimen plural de partidos. Y la separación e independencia de los poderes públicos. Esta fue la fórmula que concibieron los políticos del continente y la expresaron en La Carta Democrática Interamericana de la OEA en 2001, Bolivia también.
Hoy por hoy en América Latina la democracia es innegociable. Aunque la conciencia democrática es disímil, la opinión pública mayoritaria del continental la exige, y las leyes supranacionales lo mandan. Ya nos hartamos de las dictaduras militares del pasado y las solapadas del presente.
Por este motivo hoy los políticos se visten de demócratas, aunque no lo sean. Es el traje de rigor, para dejar tranquila a la opinión pública internacional.
En lo que a mí respecta, no me preocupa si un gobierno es de izquierda o de derecha, siempre y cuando ejerza una democracia verdadera. La conquista política más grande de la historia humana no se puede desvirtuar, eso es lo esencial, el color del gato es lo de menos.
Bienvenida la izquierda o la derecha; e incluso el populismo, si podemos disentir en armonía para vivir y progresar en paz. Si la justicia es igualitaria para todos. Si no hay presos ni exiliados políticos.

 

Por: Jimmy Ortiz Saucedo

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