España habilita al "niño de la maleta" a quedarse legalmente

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"El niño se queda en España". Esa fue la sentencia que Juan Isidro Fernández, el abogado de la familia de Adou, el menor de 8 años que fue detectado en un puesto fronterizo en Ceuta gracias a un escáner, ofreció al diario español El Mundo.

"Esa era nuestra gran batalla", relató Fernández después de reunirse con la directora del Área de Menores de la Ciudad Autónoma de Ceuta, Antonia Palomo.

La familia del menor que a principios de mayo había protagonizado un episodio de la crisis migratoria que se vive entre Europa y el norte de África agradeció, a su vez, el buen trato recibido en ese departamento.

"El Área de Menores va a legalizar al niño, estamos todos muy contentos", expresaron al conocer la resolución, que les permitirá, en un plazo de 20 a 30 días, llevar a Adou a vivir a su hogar en España.

El proceso y la investigación, sin embargo, continúan a la espera del resultado de las pruebas de ADN que tomaron a la madre de Adou, Lucie Ouattara, para comprobar su parentesco. Lucie se trasladó ayer a Ceuta para declarar en el juzgado y tuvo la oportunidad de reencontrarse con su hijo.

La familia vive junto con otra hija en Fuerteventura, Canarias, mientras que otros dos hijos todavía se encuentran en Costa de Marfil. La madre del menor declaró que no conocía la situación extrema en la que se intentó el ingreso en España de Adou, que sufría paludismo y podía agravarse si continuaba en su país natal debido a la mala alimentación.

Por su parte, la defensa ha presentado otro escrito para solicitar la libertad del padre de Adou, Alí Ouattara, quien se encuentra en prisión preventiva.

La jueza del Juzgado de Instrucción número 5 de Ceuta ya desestimó la petición, aunque Juan Isidro Fernández se mostraba esperanzado: "Esperemos que salga esta semana".

El padre del menor, que también declaró ayer ante el juez, insistió en que no conocía el modus operandi por el que el niño iba a ser introducido en España, y su abogado asume que ha sido "una víctima más de las mafias de la inmigración".

El episodio es otra de las caras del drama de la inmigración ilegal con destino a Europa, que en último año se ha intensificado y se ha convertido en una verdadera crisis humanitaria. En lo que va de 2015, más de 1.700 personas murieron en las aguas del Mediterráneo intentando dejar atrás la guerra, las persecuciones y la pobreza de sus países de origen.

España es uno de los destinos de la inmigración ilegal -junto con Italia y Grecia- a través de sus dos enclaves en Marruecos: Ceuta y Melilla.

Redacción: Leo.bo

Fuente: AP

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