Santa Cruz de la Sierra

La policía de Río de Janeiro mató a más de 5.000 personas en los últimos diez años

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La Policía Militar de Río de Janeiro mató a 5.132 personas entre 2005 y 2014, una cifra que sube hasta los 8.466 casos en todo el Estado y que es especialmente grave porque la mayoría de esos homicidios nunca son investigados, según denuncia Amnistía Internacional (AI) en el informe "Mataste a mi hijo", sobre asesinatos cometidos por la policía.

El 16 por ciento de los homicidios registrados en la ciudad en los últimos cinco años fueron cometidos por agentes de policía que estaban de servicio, y es que la policía brasileña "mata demasiado y también muere demasiado", ha comentado el director de AI Brasil este lunes en la presentación del informe.

Los responsables de la organización critican que en la mayoría de casos los crímenes permanecen impunes, ya que por ejemplo, entre 2011 y abril de este año en la ciudad de Río de Janeiro hubo 220 homicidios perpetrados por policías, pero solo uno fue denunciado a la Justicia por el Ministerio Público.

El complejo entramado administrativo dificulta que los policías paguen por sus actos, ya que es habitual que los agentes registren las muertes como actos en legítima defensa o producto de un tiroteo, cuando en muchos casos no es así, o que coloquen un arma en la mano de la víctima para inculparla más fácilmente.

Las críticas de AI se extienden a la Policía Militar, al Gobierno del Estado –autoridad competente de la seguridad en las calles–, al Gobierno central y a los órganos judiciales, que normalmente se caracterizan por la "omisión" y no ejercen su papel de controladores externos de la labor policial.

Además, el perfil de las víctimas tiene mucho que ver con la desigualdad social y el racismo latente en la sociedad brasileña: el 99,5 por ciento de los asesinados por la policía son hombres, el 79 por ciento son negros y el 75 por ciento son jóvenes de entre 15 y 29 años, unas características que se hacen extensivas al resto de Brasil y que llevó a Amnistía Internacional a lanzar la campaña "Joven negro vivo" hace unos meses.

Al margen de las cifras el informe de Amnistía Internacional incluye un extenso trabajo de campo en la favela de Acari, situada en un suburbio de Río de Janeiro que acumula el mayor índice de homicidios cometidos por policías: un total de 68 en el último año; diez de ellos cometidos en la propia Acari, con fuertes indicios de que fueron ejecuciones extrajudiciales.

En cuatro casos las víctimas ya estaban heridas o se habían rendido cuando los policías usaron armas de fuego de forma intencionada para ejecutarlas; en otros cuatro casos las víctimas fueron baleadas sin previo aviso, y uno de ellos estaba huyendo cuando recibió un disparo y murió en el acto.

Uno de los relatores del informe, Alexandre Ciconello, ha explicado cómo la policía mató a Davi, de 25 años, el mes de marzo del año pasado: "Le dispararon en la pierna, se arrastró por el suelo pero la policía no dejó que le llevaran al hospital. La madre se tiró encima de su cuerpo, murió en la calle poco después".

Las muertes impunes son solo "la punta del iceberg" de la actitud desafiante de la policía en los suburbios dominados por el narcotráfico; el informe señala que los vecinos tienen que convivir con invasiones de domicilios, robos, chantajes, agresiones físicas y prácticas como la "troia"; cuando la policía ocupa sin permiso la casa de algún vecino para esconderse y esperar a que pase el objetivo a abatir.

Los responsables de Amnistía Internacional informaron del contenido de este estudio a toda la cúpula de seguridad del Estado de Río de Janeiro la semana pasada, en una reunión de tres horas que "habla por sí sola", según el director de AI Brasil, Atila Roque, que aunque reconoce enormes avances y buena disposición del secretario de Estado de Seguridad de Río de Janeiro, José Mariano Beltrame, destaca que no pueden dejar de denunciar estos abusos.

Roque confía en que el informe ayude a romper la "epidemia de la indiferencia" que afecta a la sociedad brasileña: "¿Cómo podemos dormir cada día sabiendo que cada año mueren 56.000 personas en Brasil?", ha lamentado, recordando que la igualdad y los derechos humanos son conquistas muy recientes en Brasil y que desgraciadamente la Justicia es más igual para unos que para otros.

La presentación ha estado marcada por la presencia de varias madres cuyos hijos han sido asesinados por la policía en los últimos años. Una de ellas, Terezinha de Jesus, vio como un policía mataba a su hijo Eduardo de diez años a quemarropa, cuando jugaba con el móvil en la puerta de su casa, en una favela del Complexo do Alemão.

En declaraciones a Sputnik Nóvosti Terezinha ha confiado en que el informe de Amnistía Internacional muestre "la cobardía de la policía" para que la sociedad brasileña abra los ojos: "Yo solo confío en la Justicia divina, porque para mí cada día es peor. Pero voy a luchar y sólo pararé hasta que vea a los asesinos de mi hijo entre rejas", ha avisado.

Redacción: Leo.bo

Fuente: AFP

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