Santa Cruz de la Sierra

Masculinidades: estudio pendiente

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Hace unas semanas atrás, circularon por el facebook unos memes señalando que era un “maricón” o una “nena” aquel joven que no se defendió de los golpes que le propino un “competidor” de un reality show en la ciudad de Santa Cruz, que se transmite por las tardes a nivel nacional, cuyo nombre no es preciso mencionar porque muchos calificamos estos shows como parte de la televisión basura. Por otro lado, en lo que va del año, según la Alianza Libres Sin Violencia, se cometieron alrededor de 76 casos de feminicidios en todo el país: Cochabamba con 25, Santa Cruz con 20, La Paz con 12 casos, Tarija y Potosí cada uno con 6 casos, Oruro con 3, Beni y Chuquisaca cada uno con 2 casos. En cada una de estas situaciones, los protagonistas o autores son hombres que pertenecen a distintos estratos sociales, culturales y religiosos.
Ante tal situación, uno se pregunta ¿Qué pasa con los hombres? ¿Cómo están siendo educados en sus hogares? ¿Qué tipo de masculinidad se les inculca? La respuesta es sencilla, todavía vivimos en una sociedad altamente patriarcal machista, siendo este un sistema sociocultural donde se considera que los hombres deben tener el poder y mandar sobre las mujeres o personas indefensas como niños y niñas, a partir de la cual se desarrollan un conjunto de características, comportamientos, valores y creencias que la sociedad impone como el “deber ser de hombre”.
Según el modelo tradicional masculino, desde que son niños se los “educa” de acuerdo a  lo que les está permitido y prohibido hacer: tienen que ejercer el poder tomando las decisiones y dar órdenes, mostrar actitudes de superioridad frente a las mujeres y resolver sus conflictos mediante la agresividad y la violencia. Entonces, tienen que ser: rudos, dominantes, triunfadores, poderosos, fuertes (físicamente posible), competitivos, seguros de sí mismos, y no demostrar emociones o sentimientos que tienen que ver con la debilidad, el miedo o la inseguridad, como el llanto, la delicadeza o la ternura, etc.
De esta forma, los hombres construyen y reproducen su masculinidad, no siempre de manera “consiente”, trasmitiendo de generación en generación estereotipos de género, donde están involucrados hombres y mujeres, padres y madres; como la idea de que el hombre es el jefe y sostén de la familia y la mujer la que se encarga del cuidado de los hijos, del hogar y atender a su marido. Pero ¿qué pasa con los hombres (o niños) que no cumplen estas características? Entonces se los excluye, se los margina y se crean escarnios como “maricón”, “gay”, “afeminado”, etc. Lo mismo pasa con las mujeres que no siguen sus “roles”, como: “marimacha”, machona, etc. Por lo tanto, es urgente estudiar, reflexionar y sensibilizar sobre las distintas formas y maneras de ser hombre.

 

 

 Efraín Gómez Lara,
Cuarto intermedio

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