Santa Cruz de la Sierra

Rousseff deja que la historia juzgue a los “vencedores”

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Dilma Rousseff se ha dirigido al pueblo brasileño una última vez desde el palacio de la Alvorada, la residencia presidencial sita en la capital, Brasilia, dos horas después de que el Senado la destituyera definitivamente como presidenta del Gobierno. En una intervención de apenas 15 minutos que ha comenzado y terminado hablando de justicia, Rousseff ha pintado un presente extremadamente pesimista para el Brasil posimpeachment y ha apelado directamente a las futuras generaciones para reparar el rumbo que, según ella, hoy ha empezado a cobrar el país.

“Es el segundo golpe al que me enfrento en mi vida”, ha recordado, en referencia al golpe militar de 1964, que resultó en una dictadura contra la que ella luchó durante años. “Se está robando el proyecto nacional progresista, inclusivo y democrático que represento”. Y ha añadido, de su destitución: “Son unas elecciones indirectas inequívocas. La decisión de los senadores sustituye la voluntad de más de 54 millones de electores”. La cifra hacía referencia a los votantes que la nombraron ganadora de las elecciones generales de 2014. “Acaban de derribar al primer presidente electo sin motivo constitucional. El golpe de estado va a alcanzar a cualquier organización política progresista”.

Rousseff ha subrayado que no es ella, sino quienes han instigado su desgaste en el poder, quienes están siendo investigados en la macroperación anticorrupción Lava Jato. “Causa espanto que la mayor acción contra la corrupción de este país haya llevado precisamente al poder a un grupo de corruptos”, ha recalcado.

Llegada a este punto de su intervención, Rousseff parecía al borde de las lágrimas. “Es un golpe contra el pueblo y la nación. Es un golpe misógino, es homófobo y es racista”. Aquí ha dejado de usar términos de derrota. “Piensan que ganarán pero están equivocados. El gobierno golpista tendrá contra sí mismo la más enérgica y determina oposición que pueda sufrir”. Y ha añadido: “Llegamos al gobierno diciendo que nadie debería tener miedo de ser feliz, de tener esperanza. Durante 13 años realizamos un proyecto que promovió la caída de la desigualdad. Estoy segura de que la interrupción no es definitiva”.

Parafraseando al antropólogo brasileño Darcy Ribeiro, Rousseff ha dicho: “No me gustaría estar en el lado de los que se juzgan vencedores. La historia será implacable con ellos como lo ha sido en elecciones pasadas. Estoy segura de que les puedo decir: hasta aquí y poco más. O yo o alguien retomará este proceso”. Y con una voz quebrada, la sexta presidenta de la república brasileña se ha despedido del pueblo que la eligió dos veces.

Redacción: Leo.com.bo

 

Fuente: AFP

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