Santa Cruz de la Sierra

Era todo un depredador Detective fue encontrado culpable de abuso sexual

SINIESTRO. Simon Hurwood, el policía intachable que tenía una tenebrosa doble vida (Gentileza Evening Chronicle). SINIESTRO. Simon Hurwood, el policía intachable que tenía una tenebrosa doble vida (Gentileza Evening Chronicle).

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El Detective Inspector (así, con mayúsculas) Simon Hurwood tenía un historial pocas veces visto. Sus antecedentes eran suficiente carta de presentación como para que cualquiera supiera que estaba frente a una eminencia de la Policía de Cleveland.

Para todos era, además, un padre de familia ejemplar, sin tachaduras. Compañero y enamorado de su esposa Kim y mentor y gran referencia para su hija, de quien era devoto. Como vecino también era intachable: siempre dispuesto a ayudar pese a que podría haber sido altanero y distante.

Hurwood -de 53 años- recibió premios, reconocimientos, capacitaciones, ascensos en su carrera y un gran pasar económico. Si hasta su flamante Jaguar, aparcado siempre frente a su propiedad, estaba impoluto. Se desempeñaba en el Departamento de Estándares Profesionales, lo que para muchos era un parámetro de su rígida disciplina y de su exigencia.

Tenía cuatro hijos. Dos, Phil -31 años- y Daniel -30- con su primera esposa, Andrea. Y dos más con su segunda mujer Kim. Fruto de ese amor nacieron Jess y Joe, ambos de 21 y 19 años respectivamente.

21 colegas mujeres de Hurwood dieron testimonio ante un tribunal de disciplina. Todas declararon que fueron tratadas como sus juguetes sexuales durante años. Mensajes de celular, correos electrónicos… muchas de ellas debieron tener encuentros sexuales a los que no podían negarse.

En esos mensajes, sus víctimas leían cómo el intachable Detective Inspector (así, con mayúsculas) les consultaba sobre el color de la ropa interior que llevaban, una obsesión para el padre de familia. También describía palabra por palabra cómo imaginaba que serían sus encuentros sexuales.

“Cuando tengamos sexo será como si fuera a violarte porque así les gusta a las chicas”, decía uno de ellos de acuerdo a un relato hecho por una víctima. Finalmente se sintió forzada a hacerlo en su vehículo y hasta en la oficina de su jefe. “No tenía opción”, dijo la testigo a las autoridades.

La mayoría de las mujeres estaban aterradas. Muchas se sentían obligadas a responder para no perder sus trabajos. Uno de los encuentros sexuales fue en el impoluto Jaguar de acuerdo a las declaraciones hechas ante un tribunal. Le prometió favores laborales, a cambio. El diario inglés DailyMail descubrió la historia que sacude al Reino Unido.

Una de sus víctimas sufría de depresión post-parto. Otra, estaba embarazada. Todas eran vulnerables y Hurwood lo sabía. Se aprovechó de eso y de que nadie sospecharía de él, el impoluto Detective Inspector (así, con mayúsculas).

El mensaje a la mujer que estaba esperando a un hijo, fue siniestro: “Al menos ahora cuando me dejes cogerte no quedarás embarazada”.

Otra declaró: “Llegué al punto en el que me pedía que hiciera videos cuando llegara a casa y mostrara las imágenes cuando estaba desnudándome, con diferentes tipos de posiciones en las que él querría que estuviera”.

La caída del ejemplar policía y padre de familia comenzó a producirse en enero pasado, cuando un colega decidió investigar el caso. Fue suspendido y arrestado. Sin embargo, la falta de pruebas en su contra determinó que el caso no pudiera avanzar más bajo una causa penal.

Pese a las evidencias explícitas, Hurwood negó todo. Dijo que tenía problemas mentales y que sus mensajes podrían haber sido interpretados de manera errónea. Dijo que nunca incurrió en actos de mala conducta.

Acorralado y sin muchas salidas dentro del mundo policial, Hurwood decidió renunciar el pasado 26 de septiembre. Esta semana fue encontrado culpable en 15 de los 21 casos presentados en su contra. En los otros seis no se reunió la suficiente evidencia. Nunca más volverá a ser policía.

“Simon Hurwood se embarcó en una búsqueda de mujeres sin trabas en la oficina. Su conducta estaba fuera de control. Consideró que su papel y sus contactos en la fuerza lo protegerían de las consecuencias de sus acciones”, dijo Simon Mallett, director del tribunal de disciplina de la institución. 

 

 

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