Santa Cruz de la Sierra

Libertadores/ Empate y se define en el Monumental-Se alarga una Superfinal eterna

parejo. El compromiso entre Boca y River estuvo bastante reñido de principio a fin. Ambos demostraron manejo de pelota y fueron contundentes en su mayor parte a la hora de definir. Estuvieron a la altura de una final. parejo. El compromiso entre Boca y River estuvo bastante reñido de principio a fin. Ambos demostraron manejo de pelota y fueron contundentes en su mayor parte a la hora de definir. Estuvieron a la altura de una final.

Eléctrico. De ida y vuelta. Frenético. La final de las finales merecía este ritmo, esta incertidumbre de qué puede pasar, esta locura de goles y golazos, de recuperaciones heroicas, de corridas desesperadas, de atajadas salvadoras, de errores. Una igualdad que deja abierta la final. Un 2-2 que mostró las virtudes y las debilidades propias y ajenas. Un empate Monumental.
Gallardo ausente dijo presente apenas confirmaron que iría con Martínez Quarta en cancha armando una suerte de línea de 5 para frenar esa voracidad por el gol que venía mostrando el equipo del Mellizo. Contagiados con una Bombonera exultante, Boca salió con esa necesidad mezcla obligación de salir a atacar desde la primera jugada. Y rápidamente quedó el partido planteado: River se mostraba con mejor juego y variantes pero Boca era una amenaza de gol.
Pero los planteos previos se van a cualquier lado cuando de repente, una de las razones por las que el Muñeco cambió el esquema, uno de los ejes del planteo de Guillermo, se encontró en el camino con la lesión de Pavón y el ingreso de Benedetto. No hicieron a tiempo de acomodarse que Wanchope fusiló dos veces a Armani (cómplice del 0-1). No hicieron tiempo a acomodarse que, insólito, Pratto fue más vivo que toda la defensa y del saque del medio por el 0-1 clavó el derechazo del empate parcial.
Barrios y Pérez recuperando pero sin buen pase. Palacios perdido y el Pity enroscado en su locura, el juego se hacía más vibrante que jugado. Pero ya fue dicho, el poder de gol de Boca es capaz de que sin generar mucho peligro Benedetto meta un cabezazo de crack (buen centro de Olaza) frente a la pasiva marca de Borré.
Biscay habrá recibido las instrucciones rápido y River empezó a jugar como siempre. Afuera Martínez Quarta y adentro Nacho Fernández para darle más juego al que siempre se mostró como mejor equipo. Pero no necesitó de eso, le alcanzó con un tiro libre recto del Pity Martínez al centro del área y la suerte de que Izquierdoz lo hiciera en contra, tratando de marcar a Pratto.
Y el partido se desinfló. Las piernas ya no respondían como antes y la sensación de que sólo un error importante o una patriada individual podía romperlo. Situación que se le dio a Boca cuando Carlitos Tevez dio su mejor asistencia en años y dejó solo a Benedetto ante ese ganapartidos, que otra vez ganó, Armani.
Abierto por donde lo miren. Porque River da señales de más equipo, porque Boca da señales de más goleador. Porque los dos tienen más de una razón para creer que la Libertadores puede ser suya. Se define en dos semanas en el Monumental.

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