Santa Cruz de la Sierra

La lengua revuelta (II)

Información adicional

  • DodgerBlue: tbg-dodgerblue

 No son únicamente las mujeres quieres se reubican y reformulan, también los hombres, y los mismos vínculos. La adolescencia también se transforma y hoy el armado laborioso de la construcción de identidad, por empezar la de género, se realiza de otras maneras, con mayores grados de libertad y complejidades bien diferentes que no tanto tiempo atrás. Por momentos no parece tan imperioso definir orientación sexual, tipo de elección de objeto, la exploración y el tiempo para ello son terreno ganado, pero sí parece mucho más una necesidad psíquica, la de constituirse en sujetos de derechos. Muy en especial, las mujeres. Niñas, adolescentes y adultas. Y en particular, es impactante los cambios en las adolescencias y su capacidad de ligarse a nuevas categorías: “heteroflexible”, “pansexual” y algunas otras, que les constituyen como sujetos capaces de ejercer nuevos derechos y libertades. O que buscan que elles sean reconocidos y legitimados. Se visibilizan y expresan conquistas. El lenguaje es un territorio donde  se consolida lo ganado, donde se disputan batallas, y donde se avanza.
En otro terreno, en el campo de la Salud Mental, es interesante pensar los efectos de algunas palabras. Por ejemplo, “desmanicomialización”: término que inauguró nuevas prácticas y teorías de enorme potencia transformadora, fue y sigue siendo una palabra que designa no solo la búsqueda de salida al encierro represivo del padecimiento psíquico grave, sino que localizó representaciones arraigadísimas al ponerlas en jaque: la figura del loco, del paciente internado en instituciones psiquiátricas no como alguien a excluir y aislar, sino a escuchar e integrar. Reformuló en gran medida, aún inacabadamente, el lugar social de la enfermedad mental, los tratamientos posibles, sus consecuencias singulares y colectivas, por resumir en breves líneas un recorrido tan valioso, extenso y complejo. Es decir, la desmanicomialización, como nominación, esclareció, tornó visibles, las prácticas manicomiales, más allá incluso de los muros institucionales, y todo un andamiaje representacional manicomial, lamentablemente aún vigente. Las palabras son territorio de luchas.
Estas revoluciones del lenguaje se oponen, tienen como elemento antagónico, a los clises “banalizadores” o “banalizaciones  lenguajeras”, que alivianan una palabra hasta vaciarla (siguiendo lo planteado por Eduardo Muller). En las macropolíticas y en las micropolíticas de la vida cotidiana. Continuará

Visto 513 veces

Últimas Noticias

Prev Next

Caza de pobres (II)

Caza de pobres (II)

En el caso del populismo de derecha, expresión de los intereses de los de arriba...

Fomentar el turismo

Fomentar el turismo

En el World Travel Awards América Latina 2019 que se  realizó el pasado fin de...

A 120 años de la migración japonesa al p…

A 120 años de la migración japonesa al país-Alcalde distinguió a la princesa Mako Akishino

El Gobierno Autónomo Municipal de Santa Cruz de la Sierra, a través de la Ley...