Santa Cruz de la Sierra

Identidad colectiva (II)

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Seguimos discutiendo en la plazuela de La Barranca. El urubicheño Dámaso Vaca insiste: “En serio, esa noticia me hizo pensar, es decir, la nota que leí sobre los seis holandeses que vivían como vos, Allart, en el extranjero y que habían perdido la nacionalidad holandesa por no haber renovado sus pasaportes a tiempo”. El cineasta Tony Peredo dice: “Me parece una barbaridad. Evidentemente, el derecho a tu nacionalidad no es un derecho inalienable en Holanda, ¿verdad?”. Yo digo: “Vamos a ver. Mi padre también me ha hablado de ese asunto. Parece que el tribunal administrativo de Holanda ahora está estudiando el caso. Ojalá juzgue con sabiduría. En una sociedad libre y abierta la burocracia no debería atropellar al individuo. Me parece que al analizar la cuestión en fondo, todo se reduce a la visión que la sociedad tiene acerca del individuo”. El urubicheño comenta: “El individuo es un concepto sumamente ambiguo”. Le pregunto: “¿En Urubichá también?”. Dámaso se ríe y dice: “Inclusive en Urubichá”. El cineasta coincide: “Realmente, somos seres ambiguos. El individuo tiene una inclinación no solamente egoísta sino también altruista. Somos seres solitarios pero igual con grandes necesidades sociales. Es decir, nuestra identidad es individual y colectiva”. Protesto: “No sé si una etiqueta colectiva que llevamos con nosotros, qué sé, una etiqueta de raza, nacionalidad, género, etc., realmente es algo que determina una parte de nuestra identidad. Sinceramente, cuando yo pienso en la identidad pienso en cosas que te caracterizan como persona única, la historia particular de tu vida. No pienso en eventuales rasgos de tu grupo o de tu nación. Estas últimas cosas no son realidades, sino abstracciones”. El urubicheño puntualiza: “Yo estaba hablando del individuo como concepto ambiguo. El ser humano solo con sus criterios propios y su libre albedrío es una construcción jurídica que sirve como base de las leyes. Pero la realidad del ser humano concreto y verdadero es diferente. A mí tampoco me gusta pensar en términos de grupos o colectivos. Huele a rebaño. Pero no se puede negar que también tengamos una identidad o hasta varias identidades colectivas. En este sentido me atrevo a afirmar que la sociedad de Urubichá es un típico ejemplo ancestral. Los urubicheños o los guarayos en general solíamos cazar y pescar colectivamente. Y al mismo tiempo nunca hemos aceptado ninguna rígida jerarquía del poder, o sea, ninguna organización vertical de nuestras tribus”. El cineasta Tony Peredo exclama: “¡Guau! ¡Urubichá como arquetipo!”. Confieso: “No quiero ser holandés. Quiero ser urubicheño”.

Allart Hoekzema Nieboer   MIGAJAS

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