Santa Cruz de la Sierra

Trabajar y emprender

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En nuestro paso por esta vida tenemos dos alternativas: o enriquecemos a otras personas con la venta de nuestra fuerza de trabajo o tenemos nuestro propio emprendimiento. La realidad nos muestra que la mayoría estamos en el grupo de quienes buscan empleo, un trabajo remunerado, es decir, un ingreso económico mensual, mejor si es permanente.

Los bolivianos nos caracterizamos por cruzar nuestras fronteras en busca de trabajo, es decir, para vender nuestras fuerzas, físicas o mentales. Generamos fortunas para otros países y otra gente y a cambio recibimos una miseria de pago; pero mejor que en nuestra patria, ahorramos y si podemos volvemos al pago o mejor si nos quedamos en tierra ajena.

Nuestra educación no está orientada al emprendimiento a gran escala, nos enseñan una filosofía de vida conformista, a lo poco o reducido. Si tenemos un trabajo seguro tenemos la certeza de que nuestro salario mensual llegará, no importa si al fin de mes tenemos deudas, hacemos planes sobre esta base, podemos anticiparnos a saber cuánto de dinero tendremos en el año, es relativamente fijo.

Es una pugna o sueño ingresar a trabajar en alguna institución del Estado, entonces hay que meterse a la politiquería, ser el amarrahuatos del jefe de turno, no ser la máxima autoridad o MAE porque a cualquier rato lo vuelan del puesto. Estar perdido en el montón es mejor, así se tiene trabajo seguro, aún con los cambios en el poder. ¿Cuánta gente se mantiene así?

En otras partes del mundo, lo más bajo es ser funcionario público. La educación que se otorga, especialmente en los países asiáticos, es para el emprendimiento. Veamos Japón, China, Corea… o los judíos, estos generalmente dedicados al comercio; pero también al intelecto, la investigación y la ciencia, cerca de 40 premios Nobel logrados en diferentes campos del saber. ¿Y nosotros?

¿Emprendedores? ¡Claro que lo somos! Lo que no tenemos es incentivo, empuje institucionalizado, una política de Estado que no hay. Por eso hay fuga de cerebros. Lo que tenemos cerca es motivación a buscar trabajo, un salario; pero no hay apoyo a crear buen empleo, iniciar empresas.

Lo anterior nos lleva a pensar en la necesidad de invertir en el capital humano; pero con la idea o visión del emprendimiento con lo que tenemos en nuestra tierra. Bolivia es un país bendecido por donde se lo mire, la naturaleza ha sido y es magnánima con nosotros; pero se hace imprescindible cambiar la noción que tenemos sobre desarrollo.

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