Santa Cruz de la Sierra

La bicicleta (I)

Información adicional

  • DodgerBlue: tbg-dodgerblue

Me encuentro en el patio trasero de mi casa, charlando con mi hijito Sebastián y el urubicheño Dámaso Vaca, cuando suena la campanilla de la puerta. El cineasta Tony Peredo se presenta con una sonrisa y nada más, lo que me asombra porque cuando vuelve de un viaje se muestra siempre muy generoso con Sebastián y conmigo. Sé que Tony estuvo quince días en Argentina para promover su última película, ‘Los Onironautas’, y sé también que la prensa de Buenos Aires no dudó en llamarlo “el padre del neorrealismo mágico”. Ningún periódico se tomó la molestia de mencionarme a mí como guionista del exitoso filme.
Me imagino que no hay que ser un médium para poder intuir mi decepción. Dámaso le pregunta al cineasta, no sin frescura: “¿Y dónde están los regalos?” Tony contesta: “Tengo solo un regalo. Lo dejé en el auto. En realidad es algo colectivo que nos va a servir para la próxima película.” Mi hijo, quien evidentemente nació menos codicioso que yo, lo mira con curiosidad. “Tío, ¿cómo se llama la próxima película?” quiere saber. “Será un ‘road movie’, titulado ‘Hollywood sobre el Tíber’”, dice el cineasta. “Tío, tengo tres preguntas”, anuncia Sebastián ahora. “Yo también”, dice Dámaso. “¿Qué es un ‘road movie’? ¿Qué es Hollywood? ¿Y qué es el Tíber?” enumera mi hijito. Dámaso coincide: “Exactamente.” Tony Peredo nos explica que quiere hacer una especie de tributo al cine italiano cuyo argumento se desarrolle a lo largo de un viaje. No puedo evitar comentarle que esta vez no voy a escribir el guión. “No importa. No necesitamos ningún guión” dice Tony, impasible. Y luego pregunta: “Entonces, ¿nadie quiere saber cuál es el regalo que traje?” Sebastián dice: “Quiero que sea una bicicleta.” Tony exclama: “¡No es posible! ¿Cómo lo sabías?” Yo explico: “Mi hijo es un médium.”
Resulta que Tony encontró en la ciudad de La Plata, donde dio una ‘lectio magistralis’ en el famoso ‘Cinema Paradiso’ de la calle 46, una bicicleta que se parece como dos gotas de agua a una bici que yo perdí hace tiempo bajo circunstancias confusas (sé que me la robaron, pero no recuerdo cómo). Ahora la admiramos en el patio trasero: es sólida, de fabricación italiana y tiene una sillita de niño detrás del manillar. Dámaso dice: “Las ruedas representan al Sol y a la Luna. Y, claramente, a la perenne regeneración de todo.” Luego explica: “Soy médium también.”
Continuará

 

Allart Hoekzema Nieboer MIGAJAS

Visto 383 veces

Últimas Noticias

Prev Next

Por observaciones a registros-El TSE ofi…

Por observaciones a registros-El TSE oficializó rechazo a personería de Sol.Bo

El Tribunal Supremo Electoral (TSE) informó que ha emitido la Resolución TSE/RSP/JUR N° 062/2018, mediante...

Expocruz 2018-La mayor vitrina comercial…

Expocruz 2018-La mayor vitrina comercial abre con Día de la Familia

La mayor vitrina comercial del país abre sus puertas a partir de hoy. La primera...

Castigo corporal

Hace unos días recibí una llamada de una emisora preguntando mi opinión sobre una sanción...