Santa Cruz de la Sierra

Liverpool será el rival del Real Madrid en la final de la Champions

Jurgen Klopp abraza a Mo Salah después de la clasificación del Liverpool a la final de la Liga de Campeones.  Jurgen Klopp abraza a Mo Salah después de la clasificación del Liverpool a la final de la Liga de Campeones. foto: EFE

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Cuando cuatro melenudos se juntaron para tocar en locales de mala muerte de Liverpool, alguien los vio y dijo: «Estos tíos tienen talento». Medio siglo después, Jürgen Klopp, consciente de que en la ciudad inglesa no gustan las rigideces, hizo lo mismo. Dejó que los suyos rasgaran sus guitarras y salieran a jugar sin frenos. Curioso que la banda esté dominada por uno de los mejores directores de orquesta del fútbol internacional y que el quinto beatle, ironías de la globalización, sea egipcio y se llame Mohamed. Salah no actuó esta vez de verdugo ante sus excompañeros, sino que dejó que fuera el senegalés Mané quien ejerciera de solista. Sus carreras sirvieron en Roma para alcanzar la final de Champions, pese a que los dos goles finales de Nainggolan dieron una apariencia de emoción que, en realidad, nunca existió.

Tampoco la Roma es un equipo de violín y contrabajo, pero en la semana que pasó desde el partido de ida se agarró a un clavo ardiendo para repetir la hazaña lograda contra el Barcelona. Cambió la disposición táctica y metió a tres delanteros, pero para convertirse en santo, la Iglesia católica requiere de dos milagros y no hay constancia de que nadie lo haya conseguido en tan poco tiempo. Aunque por fe no sería. Aprovechando la habitual fragilidad del Liverpool, los italianos nunca se rindieron. La ovación final de su afición fue merecida.

A la Roma le interesaba un partido de ida y vuelta y el Liverpool no sabe jugar de otra manera. Así que con el pitido inicial comenzó el frenesí. No es habitual que un equipo que afronta la vuelta de una semifinal de Champions con tres goles de ventaja acepte sin vacilar la ruleta rusa. La filosofía red es robar y correr, como los buenos equipos de baloncesto. Así llegó el primer tanto, con error garrafal en medio campo de Nainggolan, contraataque y gol de Mané cuando no se habían cumplido los 10 minutos. No había encajado Alisson ningún gol en el Olímpico en esta Champions, pero es que el Liverpool antes de llegar a Roma llevaba apuntados 38 en el contador.

Los gialorossi se abonaban al más difícil todavía y por un momento siguieron soñando con un tanto en propia puerta de Milner, a quien le rebotó en la cara un despeje de su compañero Lovren. Pero el Liverpool seguía llegando con peligro y, en el enésimo fallo defensivo de esta eliminatoria, Wijnaldum marcó de cabeza completamente solo a la salida de un córner.

El marcador en contra apaciguó la caldera a cielo abierto en la que se había transformado el Olímpico. Esta vez a los romanistas comenzaron a pesarles las piernas, por lo que el Liverpool ya no sólo creaba peligro al contraataque, sino que tocaban a su antojo hasta plantarse delante de las dependencias de Alisson. Mané, Firmino y Salah llegaban con peligro, aunque les faltó concreción. Del otro lado, El Shaarawy mandó un balón al palo, aunque fue más una acción aislada que la ejecución de una orden prevista.

La estrategia romanista fue desde el principio mandarle al gigantón Dzeko balones a la espalda de la defensa y el bosnio respondió con un partido enorme. Si arriba los de Jürgen Klopp tienen siempre el cargador preparado, atrás la bomba también puede explotar en cualquier momento. No fueron pocos los balones filtrados que se colaban en el área de Loris Karius, obligado a vivir con la alarma siempre encendida. En uno de ellos llegó el 2-2 de Dzeko, tras una jugada de El Shaarawy, al poco de empezar el segundo tiempo. Y a partir de ahí todo fue Roma: la tuvo Ünder, Skomina obvió un penalti claro por mano de Alexander-Arnold y Nainggolan maquilló con su doblete.

Dio igual. La banda de Klopp se metió en la final de Champions 11 años después y buscará su sexto título. Enfrente estará un Madrid que también ha redescubierto su época de los ye-yé. Una final clásica tras unas semifinales espectaculares. Kiev les espera el 26 de mayo.

Redacción: Leo.com                                          

Fuente: elmundo.es

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