Santa Cruz de la Sierra

La bicicleta (III)

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El portero del estacionamiento del Cine Center me dice: “Personalmente, no vi el hurto de su bicicleta. Solo vi a dos sujetos irse de aquí con la bici, pero los confundí con usted y su hijo. Por eso no los detuve. Un testigo me refirió después cómo se produjo el robo. Los dos sujetos agarraron la bici y en menos de un par de segundos una muchedumbre se lanzó para atraparlos. Sin embargo, de alguna manera el más bajito de los dos sujetos logró convencer a la gente para que los dejara salir no solo impunes sino, además, con la bici.” De pronto recuerdo que el robo de una bicicleta mía hace tiempo (un suceso que mencioné anteriormente) se ejecutó de la mismísima manera. Pero sigo sin acordarme del lugar en el que ocurrió ese incidente. ¿Aquí o en Italia? ¿Dónde?

“¿Acaso vi en qué dirección se alejaron los dos con la bicicleta?” le pregunta el cineasta Tony Peredo al portero, quien contesta: “Entraron al cine.” Dentro del Cine Center vemos que en la sala 5 echan un clásico del cine italiano: ‘Ladrones de bicicletas’. “Vamos a ver la película”, propone el urubicheño Dámaso Vaca. “¿Qué película es, con personas o con dibujos?” quiere saber mi hijito Sebastián. “Con personas. Son todos actores no profesionales. El filme habla del robo de la bici con la que va a trabajar un obrero”, explica Tony. “Ya conozco esa historia. Es lo que nos está pasando a nosotros. No quiero verlo. Quiero buscar la bicicleta porque estoy muy triste”, dice Sebastián. “No es la misma historia. Primero, tu papá no es un obrero sino un ciudadano de las nubes. Y, además, sospecho que entrando a la sala 5 vamos a descubrir qué pasó con la bicicleta. ¿Vale?” dice el urubicheño.

Al entrar a la sala 5 me siento como transportado en el espacio y en el tiempo hacia la Italia de mis años de estudio en la facultad de letras y filosofía de Siena. Juro que nos encontramos en el cine de la facultad, en la Vía Roma, número 47. Fuera de esta pequeña sala de proyección vemos un cartel que anuncia una función de la película ‘Otelo’ que Orson Welles rodó hace muchas décadas en la capital de Italia, a orillas del río Tíber. Y al lado divisamos otro anuncio. Es el cartel de la próxima película del cineasta Tony Peredo. “¿Quién lo pegó?” pregunto yo. “No lo sé, pero hicieron un trabajo impecable”, constata Tony. Dámaso le dice a mi hijo: “¿Viste? Mis sospechas son correctas. Los ladrones pasaron por aquí.” Continuará.

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