Santa Cruz de la Sierra

La bicicleta (V)

Información adicional

  • DodgerBlue: tbg-dodgerblue

De nuevo dentro de la pequeña sala de proyección de la facultad de letras y filosofía de Siena tengo la misma sensación de ser transportado en el espacio y el tiempo, esta vez hacia la mitad del siglo pasado cuando Roma era la capital del cine internacional. Recorremos un oscuro y sinuoso pasillo que desemboca en una calle cercana a las escaleras de la famosa Plaza de España. Mi hijito Sebastián enseña una taberna llamada ‘Otelo’. El cineasta Tony Peredo exclama: “¡No lo puedo creer! Prácticamente, es el círculo cerrado y secreto de los directores y actores del neorrealismo y la comedia italiana.” Yo pregunto: “¿Y también pueden entrar los guionistas?” Un hombre que está fumando un cigarrillo en la puerta del establecimiento contesta: “Sí, pueden entrar, pero calladitos. Yo mismo soy uno de ellos.” Resulta que el hombre se llama Ennio. “Tengo hambre”, murmura el urubicheño Dámaso Vaca. “¿Papá, puedo comer un sándwich con la mozzarella derretida?“ pregunta Sebastián. “A lo mejor el dueño va a fiarles la comida”, dice Ennio. “No hace falta. Tengo plata”, dice Tony. “Sé que usted es rico. ¿Cómo no va a tener un montón de plata el padre del neorrealismo mágico? Pero yo me referí a sus amigos” explica Ennio. Tony, al final, paga la cena para todos y hasta invita a una figurante de nombre Sofía quien nos cuenta que los directores no la fichan como actriz principal por su boca ancha y su nariz larga. “Conozco a otra figurante. Se llama Ricchi. Ella también es un médium”, le dice Sebastián a la pobre Sofía.

Con un vasito de aguardiente en la mano, Ennio le pregunta al cineasta: “¿Acaso tiene entradas gratuitas para el estreno de ‘Hollywood sobre el Tíber’ aquí?” Tony pregunta: “¿Cómo supo de mi nueva película?” Ennio responde: “La ciudad está llena de carteles del filme. Imposible evitarlos.”

Entramos a un cine en la mundana zona de la Vía Veneto. Sebastián se me escapa y corre hacia el estacionamiento de al lado. Yo lo persigo hasta que los dos nos paramos en el mismo momento. Reconocemos la bicicleta, con la sillita delantera y las ruedas del Sol y la Luna. La montamos. Una multitud grita ferozmente: “¡Ladrones!” Mi valiente hijito responde: “¡La bici es nuestra! Estamos rodando una película con personas.” Llegamos a la casita del portero del estacionamiento, quien nos deja pasar sin problemas. A lo lejos vemos a un hombre y a un niño pegar carteles. “¿Qué querés hacer ahora, mi hijo?” pregunto. “Quiero volver al cine, a la sala 5,” dice Sebastián.

 

 

Allart Hoekzema Nieboer MIGAJAS

Visto 225 veces

Últimas Noticias

Prev Next

Operan a Chumacero en México y estará in…

Operan a Chumacero en México y estará inactivo entre tres y cuatro semanas

En las últimas horas se conoció que el futbolista boliviano Alejandro Chumacero, que milita en...

Chile activa campaña para 'leer' el fall…

Chile activa campaña para 'leer' el fallo y dice que Bolivia pidió a la CIJ cesión territorial

A seis días de que se conozca el fallo sobre la demanda marítima, el gobierno...

Sudamericana: Nacional recibe a San Lore…

Sudamericana: Nacional recibe a San Lorenzo por el pase a cuartos de final

Nacional de Uruguay recibirá este martes a estadio lleno al argentino San Lorenzo en el...