El cuarto aviso (II)

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Antes de contar los eventos que llevaron al cineasta Tony Peredo a la misteriosa locura danzarina, tengo que hacer una premisa. Hay algunas leyes (indescifrables para mí) que rigen la mente de mi hijito Sebastián. Es un niño sumamente ordenado y desordenado a la vez, generoso y egocéntrico, metódico y desobediente. Él es el creador, el dios, de su propio mundo. Por ejemplo, le encanta nombrar en voz alta a las cosas que lo rodean y, nombrándolas, las organiza, las pone de alguna manera en orden. Claro, es un orden personal. Sin embargo, influye también sobre mi modo de ver la realidad y hasta sobre el de mis amigos en el barrio El Trompillo.

Cuando temprano en la mañana vamos en la movilidad del taxista don Braulio Robles rumbo al kínder alemán, Sebastián nos enseña las cosas que (quién sabe por qué) tienen un gran significado para él. La serie comienza con el primer aviso, situado sobre el segundo anillo esquina avenida Argentina: es un cartel publicitario de la cadena nacional Femenina que muestra unos zapatos de la marca Dijean. Los siguientes objetos de su atención son los hoteles Las Palmas y Torre, ambos de cuatro estrellas, como puntualmente suele explicarnos Sebastián (preferentemente en alemán: “vier Sterne”). Luego llegamos al segundo aviso, en la avenida El Trompillo esquina avenida Grigotá: esta vez es un cartel de Femenina con unos zapatos de la marca Piccadilly. Sigue el tercer aviso: otro cartel de Femenina, con zapatos de la marca Kolosh. Después mi hijito siempre mira atentamente las fachadas del supermercado Reyes y del homónimo gimnasio. Al final mira a la izquierda, sobre el segundo anillo esquina avenida Roca y Coronado, donde se encuentra el cuarto aviso: de nuevo un cartel de Femenina, pero con zapatos de la marca Azaleia.

A la vuelta seguimos el mismo patrón, en orden inverso. Es un ritual cotidiano, aparentemente de poca importancia. Pero para nosotros se ha convertido en ‘conditio sine qua non’: es esencial para nuestra tranquilidad mental. Resulta ser que el cineasta Tony Peredo ya no puede funcionar satisfactoriamente si se presenta un específico estorbo en el rito. Identificar y analizar ese estorbo es la responsabilidad que asumo en este relato.

Sigo dudando, pero ya no tengo excusas para no empezar enseguida a aclarar el tema. Continuará.

 

Allart Hoekzema Nieboer  MIGAJAS

Visto 350 veces Modificado por última vez en Jueves, 31 Mayo 2018 08:28