La bondad no debe acabarse

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  • Sienna: tbg-sienna

Son miles los sociólogos y sicólogos que dicen que con el pasar de los años, la tecnología y el diario vivir, la gente se está volviendo más dura, más tosca para relacionarse interpersonalmente y por ende tiene menos empatía con su entorno, por ello no es novedad que mucha gente haga de la vista gorda y de oídos sordos a las necesidades de sus semejantes, sin embargo, como en todo, existe una excepción a la regla y eso es lo que nos dice que aún existen esperanza y bondad en la humanidad.
Actos como el de esta familia que acogió a un menor de la calle y le dio posada, pese a que ya sabía que podía ser peligroso, deben valorarse y replicarse en todos nosotros, porque nos da una pauta de que aún existen personas que sobreponen su miedo a que algo malo les pase, para ayudar al prójimo, en este caso un adolescente que pudo ser su hijo y que la estaba pasando mal.
Si bien en este caso, las cosas no salieron del todo bien, la bondad hacia nuestros semejantes no debe acabarse, puesto que en todo el mundo hay muchas historias de personas que estando en la calle, abrumados, deprimidos y sumidos en vicios y otras cosas, han logrado salir de eso, solo porque una persona de buen corazón les dio la mano.
Mucha de la gente que está en la calle por diversos motivos, siente que no vale como ser humano, por ello, cuando alguien le da su apoyo, le brinda una sonrisa, un saludo o la mano para ayudarlos, les dan una esperanza para vivir.
La ayuda al prójimo debería ser una tarea de todos los días. Solo hay que tener presente que lo único necesario es la voluntad de tenderle una mano a quien lo necesite.
No existe un manual para este tipo de ayudas, es cuestión de sentimiento y consciencia, por tanto solo debemos atrevernos y darnos la oportunidad de sentirnos útiles para la gente que necesita más que nosotros.

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