Vida Sí, Pena No (II)

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La biología ha evolucionado mucho. Descubrimientos revolucionarios, como la fecundación in vitro y el ADN con la secuenciación del genoma humano, dejan en evidencia que desde el momento de la concepción hay allí una vida humana nueva, un nuevo ser. Uno de los principios de la medicina hipocrática que caracterizan al médico es actuar a favor de la vida y de la integridad física.
En esta situación hay  tres derechos. El primero, el del concebido; los otros, el de la mujer y el de la sociedad, son derechos derivados. Por otro lado, y para mí este es el punto central, el derecho de la mujer y el de la sociedad, que suelen esgrimirse para justificar el aborto, pueden ser satisfechos sin necesidad de recurrir al aborto, evitando la concepción. Pero una vez que hay concepción, el derecho del concebido solo puede ser satisfecho dejándole nacer.
Mis convicciones me inclinan hacia la protección del más débil y a favor de la no violencia contra el embrión. Una vida desamparada…¿puede atentarse contra ella libremente? Su debilidad pierde visibilidad si su eliminación se efectúa mediante una violencia indolora, científica y esterilizada. Los demás fetos callarán, no pueden hacer manifestaciones en las calles, no pueden protestar, son más débiles que los débiles cuyos derechos decimos proteger.
Siempre hemos estado peleando por la noble igualdad, como nos enseña nuestro himno, por los derechos de los más vulnerables.
El propio sistema universal de protección de los derechos humanos se ha pronunciado en forma unánime y repetida. En el Pacto de San José de Costa Rica, en el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, en la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre y, por último en la Declaración Universal de Derechos Humanos, se encuentra clara y rotundamente reconocido este derecho a la vida. Como vemos semejante mandato esencial no se encuentra ni podría encontrarse en discusión.
Sin formularla explícitamente, Cristina Kirchner tuvo una política natalista cuando promovió la Asignación Universal por Hijo y la extendió a la mujer embarazada. Incluso el Plan Cunita.
El progresismo, a mi entender es defender la vida, la más pequeña, contra toda agresión social, soy peronista, soy de los que militan para defender a los indefensos y rechazo la violencia, soy de los que piensan que la náusea se produce frente a los gases de la policía, ante una explosión de bomba o un quirófano esterilizado.

 

 

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