Violencia en campaña

La campaña electoral mexicana para decidir quién será el sucesor de Enrique Peña Nieto como presidente y para elegir a diputados y senadores que arrancó en 2017 ha estado marcado por un altísimo nivel de violencia, el más alto registrado en la historia de ese país. Una prueba de ello son los al menos 132 políticos muertos que ha contabilizado la consultora Etellekt.
Además se han registrado más de 500 ataques a candidatos a diferentes cargos y de diversos partidos políticos.
Esta violencia desatada ha provocado que muchos candidatos desistan de participar en la contienda electoral, en el entendido de que son más importantes vivos que muertos.
El gobierno mexicano y los gobiernos de algunas regiones se han visto sobrepasadas por la violencia y muchos no dudan en apuntar a los cárteles de la droga como los causantes de toda la violencia desatada, destacando que lo que hacen es pelear por un territorio y que una manera de demostrar su poder es atacando a los candidatos ya que eso los visibiliza ante la sociedad.
Con todo, la población mexicana confía en que las elecciones se lleven adelante con total normalidad, ya que son conscientes de la importancia que tiene la democracia para su país.
Los cuatro candidatos favoritos para alcanzar la presidencia, a su turno, mostraron la voluntad de acabar con la violencia narco existente en México, aunque no han sabido plantear con claridad qué es lo que piensan hacer para acabar con este flagelo que tiene más que asustaba a la población.
En la actualidad, México es uno de los países más violentos del orbe y esa situación se ha visto plenamente reflejada en la campaña electoral. Los mexicanos ya están cansados de estos y confían en que el nuevo presidente, le ponga fin a este hecho.

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