Aún hay retrógrados

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En el Ministerio Público se investiga el abuso de un sargento contra un premilitar, a quien supuestamente le hizo comer materia fecal. El hecho habría ocurrido en un cuartel de la ciudad de El Alto.
Hay que quedar horrorizado con esa actitud militar que se creía estaba desterrada o que en los cuarteles se tenía una visión más moderna sobre la instrucción militar que ayuda a templar el carácter y la disciplina de los jóvenes.
Las acciones, como el someterlos a torturas corporales, hacerles comer cualquier cosa y ahora materia fecal o utilizarlos como mozos en sus domicilios al servicio de la familia, formaban parte de la formación retrógrada de quienes pensaban que era la mejor forma de insuflar nacionalismo en el soldado, cuando se lo estaba degradando y creando complejos que luego generaban violencia en su entorno familiar y/o social.
En las dictaduras militares se tenían que aguantar ese tipo de abusos, conceptos tan primitivos que hicieron a los padres cambiar la mentalidad a los hijos de que dejen de servir a la patria, por esas acciones humillantes y ahora aberrantes de quienes creen tener el poder para someter a su semejante.
Se dirá que son hechos aislados. Puede ser verdad, pero el carácter de soldado de la Patria no se templará con los abusos de instructores que van más allá de la lógica humana. Es necesario que el Estado a través de sus instituciones termine con esa instrucción abusiva y nazca el nuevo concepto del soldado, al que se le respeta sus derechos y los templan para defender a la Patria en caso necesario.
No resultó nunca el hacer soldados a palos. Es necesario que nuestro ejército señale un nuevo derrotero en su accionar, más aún cuando formamos parte de la cultura de la paz.

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