Salud para todos

Tras la inauguración de un área especial para tratar a privados de libertad con tuberculosis, no faltaron algunas personas que en redes sociales cuestionaron el ¿por qué el gobierno gasta dinero en mejorar la salud de los presos, si afuera hay gente que lo merece más?; este debate que tiene un claro tinte egoísta y discriminador, nos hace ver la cruda realidad de como vemos a las personas privadas de libertad, a quienes consideramos gente sin derechos y sin valor alguno. 

 

Si bien es cierto, que quienes están en las diferentes cárceles del pais, no están ahí por “angelitos”; no es menos cierto que el estar privado de libertad no le quita sus derechos humanos esenciales, como lo es el acceder a un sistema de salud y contar con educación.

 

Los privados de libertad en Bolivia padecen de serias violaciones a sus derechos, toda vez que en los recintos penitenciarios existe sobrepoblación, tienen retardación de justicia, no hay un mecanismo de rehabilitación y reinserción a la sociedad y por último hasta hace poco, las cárceles eran una especie de foto infeccioso, donde los reclusos con enfermedades serias como el sida y la tuberculosis no tenían un acceso a la salud y el tratamiento adecuado, lo que hacia que más reos se enfermen.

 

Como sociedad pensante y consciente de los derechos de todas las personas, no debemos fomentar el egoísmo y la discriminación contra nadie, aun cuando sean reos de una penitenciaria, porque algo tan esencial como el acceso a la salud se debe respetar. 

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