Santa Cruz de la Sierra

El sacrificio (V)

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Al día siguiente dejamos con el taxista don Braulio a mi hijito Sebastián en el kínder alemán, para luego volver al taller de mi esposa Emma, en nuestro barrio, al lado de la iglesia de San Gabriel. Dámaso Vaca, urubicheño, violoncelista, restaurador y mano derecha de Emma, nos dice: “Hablé a noche nuevamente con el peregrino del futuro. Me dijo literalmente que quiere corregir un ‘error fundamental’. Quiere que vos, Allart, retomés la escritura de tus ‘Migajas’, porque resulta que en el año 2040 concluirán que tus columnas prácticamente forman un cuerpo doctrinal incompleto. Para garantizar que tus obras puedan sustentar una verdadera religión se necesitan más ‘Migajas’. Entonces, el peregrino del futuro está aquí para salvar el culto.” Don Braulio comenta: “Pero las columnas de don Allart en ‘La Estrella’ no tienen nada de religioso.” Dámaso coincide: “Yo le dije la misma cosa al peregrino del futuro. O mejor dicho, yo le dije que las ‘Migajas’ son triviales, lo opuesto de algo sagrado.” Yo digo, molesto por los comentarios de mis amigos: “Y el peregrino, ¿qué dijo él de mis columnas? ¿Por lo menos me defendió?” El urubicheño dice: “Te idolatra totalmente. Asegura que las ‘Migajas’ abrazan lo divino y tienen un potencial salvífico.” Suspiro, no sin desconsuelo: “Todo eso quiere decir que perdí mi inspiración definitivamente. Me siento insalvable.”

Recogemos a Sebastián, quien luego en la casa, al igual que yo, hace una siestita. El sueño mío esta vez es corto y poco significativo: me encuentro en el mismo aeropuerto pidiendo algún favor que yo mismo no entiendo, nada más. Sin embargo, el sueño de mi hijito es largo y bastante revelador. Una vez despierto, Sebastián me cuenta que él también se encontraba en el aeropuerto, pero en otra época. “Ya era grande, tenía 28 años y puse tres cosas en una lavadora grandísima. Eran dos botas de astronauta para un niño y un libro”, explica mi hijo.

Llamo al cineasta Tony Peredo para que nos acompañe al aeropuerto El Trompillo. Llegados allí, nos dice la dueña de la agencia ‘Tiffany Tours’: “A pedido del anciano pasajero del año 2040 enviaron desde el futuro un par de botas y un libro.” Leo el título del libro: ‘Migajas II’. Lo abro. El primer relato es ‘El sacrificio’ y siguen muchos más. “Increíble, Allart. Todo eso lo escribirás en el futuro y ya lo tenés aquí. Ya no necesitás inspiración. Podés copiarte a ti mismo”, dice Tony.

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