Profundizar investigación

En la zona cocalera de La Asunta, se emboscó a efectivos policiales que realizaban la tarea de erradicación de cocales excedentarios. Se sabe que la situación estaba tensa en esa región, ya que varias veces hubo amagues de enfrentamiento, hasta que hubo el desenlace, donde un oficial perdió la vida y otros quedaron heridos.

El máximo dirigente de los cocaleros está detenido acusado de varios delitos, siendo apuntado como el ideólogo de la emboscada. El Gobierno señaló que existen colombianos contratados para realizar esa defensa de los cocales que se sabe que están fuera de las normas.

Llama la atención que el Gobierno esté anunciando que en ese lugar existe un grupo delincuencial que tiene armas de guerra y protegen las pozas de maceración de cocaína. El anuncio fue más allá: que existen colombianos realizando el trabajo de sicariato.

El Gobierno está en la obligación de investigar y demostrar esas denuncias, persiguiendo a los sicarios. Es más, de existir tales delincuentes, se estaría frente a una protección al narcotráfico y se deberá actuar en consecuencia, porque no se está produciendo solo para el acullico, sino que también ingresaron al sucio negocio y ello debe ser combatido.

No debe quedar en una simple denuncia. Las fuerzas del orden deberían estar en ese lugar persiguiendo a los delincuentes y destruyendo los lugares donde está operando el narcotráfico, porque lo visto en las redes sociales es peligroso y demuestra hasta dónde pueden llegar los narcotraficantes en la defensa de sus intereses.

No es suficiente detener a un supuesto ideólogo. Se necesita que se saque a la delincuencia que está incubando violencia en la zona y se la debe exterminar de inmediato.

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