Las musas (IV)

Información adicional

  • DodgerBlue: tbg-dodgerblue

Almuerzo con mi hijito Sebastián en la casa. Mi esposa Emma quedó en su taller en la cercana calle Nataniel Aguirre (está con mucho trabajo, últimamente). Sebastián come rápido y callado. Al cabo de cinco minutos me dice: “Voy al parque del condominio, papá. Voy a jugar a las escondidas.” Le pregunto: “¿Querés que te acompañe?” Mi hijo contesta: “Papá, vos sabés que no sos bueno para jugar a las escondidas.” Insisto: “Pero ¿cómo vas a jugar solito?” Él dice: “No voy a estar solo.” Decido saltar la siesta. Justo cuando me siento en mi estudio me llama el cineasta Tony Peredo. “Leí la primera parte de tu guión”, me dice. Confieso: “Me costó harto escribirlo. Pero siempre es así cuando uno quiere crear algo bueno.” El cineasta comenta: “No me pareció tan bueno. Le falta vida. Es muy estéril.” Cuento hasta diez y digo: “A lo mejor querés decir que es un poco cerebral.” Tony dice: “No, ‘estéril’ es la definición perfecta.” Estoy por decirle a mi mejor amigo que se vaya al diablo, pero Sebastián de pronto entra al estudio y pregunta: “¿Papa, puedo preparar tres vasos de leche con miel?” Asiento con la cabeza, mientras oigo a Tony decir: “Yo en este momento no estoy en condiciones de poder escribir algo mejor. A lo sumo te podría dar un par de sugerencias generales.” Luego el cineasta sigue hablando de su filme sin que yo lo escuche. Al final le digo: “De acuerdo. Voy a corregir el guión.” La aburridísima charla con mi mejor amigo me hace cambiar planes: voy a dormir una siesta sí.
Me despierta una llamada del taxista don Braulio Robles, quien me dice: “Estuve con Yolanda y Holanda. ¡Qué peladas más excitantes!” Me explica que durante mi siesta llevó a Sebastián junto a las dos misteriosas maestras auxiliares al taller de mi esposa Emma. “¿Dónde está mi hijo ahora?” pregunto. “Sigue en el taller, con Yolanda y Holanda”, responde el taxista. Yo digo: “Ya voy.”
Me abre la puerta del taller Emma misma y le pregunto: “Decime, ¿cómo son las nuevas maestras de Sebastián? Don Braulio dice que son súper sexis, excitantes y un poco vulgares, como le gustan a él.” Mi esposa contesta: “Ay, ese viejo verde no mira con sus ojos sino con otra cosa. Yo las vi a las niñas y te puedo garantizar que son muchachas educadas y decentes. Tienen lindas mejillas.” Suspiro: “Como Criseida y Briseida.” Emma dice: “Sí, pero ellas tienen nombres ridículos.” Digo: “Lo sé.” Luego le pregunto dónde están. “Acaba de recogerlas tu amigo Tony” dice. Continuará.

Visto 154 veces