Apuesta complicada

El Gobierno acaba de anunciar la implementación del Seguro Universal de Salud, que tiene como objetivo principal la atención de salud a los más de diez millones de habitantes que tiene Bolivia. En la actualidad, solamente tres millones gozan de ese beneficio.
La apuesta del Gobierno es complicada, con seguridad demandará la erogación de recursos económicos, habiéndose anunciado que saldrán del Tesoro General del Estado. Y esos recursos deberán ser ingentes si se quiere pagar la deuda social a ese volumen de personas que no tienen seguro médico gratuito.
En la actualidad, los sistemas de seguro a corto plazo no tienen las condiciones de ampliar su cobertura, estando saturados por la falta de espacio físico y para la cantidad de asegurados tampoco tienen el personal suficiente, unos por falta de ítem y otros por no contar con la suficiente cantidad de especialistas médicos.
Insistimos que es una apuesta complicada, aunque deberá esperarse cuáles son los planteamientos técnicos que realice el Gobierno para que sea viable y sustentable en el tiempo. El Ministerio de Salud quiere llegar a siete millones de beneficiarios adicionales y ello se presupone que tendrán acceso a la atención médica, tal como lo hacen los asegurados a los sistemas de corto plazo.
Los gremios con seguridad que se alterarán, si no les comunican que existirá la contratación de más personal o mejorarán la capacidad de su infraestructura. En otras palabras, los seguros van a tener que realizar inversiones urgentes para ampliar su número de camas, ya que en la actualidad son insuficientes para atender a su población.
Se deberá coordinar con los gobiernos subnacionales esta responsabilidad, si se quiere tener éxito en su aplicabilidad.

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