Santa Cruz de la Sierra
13 Febrero 2017

El regreso triunfal de Katy Perry a la vida pública este domingo en la gala de los Grammy, donde interpretó por primera vez su nuevo sencillo 'Chained to the Rhythm', se ha visto empañado por una desafortunada broma que realizó a costa de su compañera de profesión Britney Spears.

A su paso por la alfombra roja, la cantante de 'California Gurls' no pudo evitar enfrentarse a la pregunta obligada de por qué había permanecido más de un año alejada del mundo y sin publicar nuevo material. En respuesta, Katy no dudó en asegurar que lo había hecho para proteger su "salud mental" antes de añadir: "Y me ha ido genial. ¡Aún no me he rapado la cabeza!", en una clara alusión a los problemas de salud mental a los que se enfrentó la princesa del pop en 2007 tras su paso por rehabilitación, y que culminaron con la artista rapándose su larga melena rubia.

Pero Katy Perry no paró ahí. En otra entrevista antes del inicio de la gala habló de su nueva imagen, caracterizada por su corte estilo bob en rubio platino, alegando que era su último recurso para sorprender al público más allá de afeitarse todo el pelo, de nuevo en referencia a Britney.

"Era el último tono en toda la gama de colores que me quedaba. He probado todos los otros y lo único que me queda por hacer ya es raparme la cabeza, pero eso lo estoy reservando para cuando me dé una crisis nerviosa a la vista del mundo entero. Estoy preparada y tampoco estoy muy lejos de que me suceda", aseguró con una sonrisa pícara.

Los fans de Britney no han tardado en reaccionar en la red a los comentarios de Katy, que han calificado de crueles y de mal gusto, especialmente en un momento tan complicado tanto para la cantante como su familia, después de que su sobrina de ocho años Maddie -hija de su hermana menor Jamie Lynn Spears- sufriera un accidente que casi le cuesta la vida hace una semana y del que afortunadamente parece estar recuperándose poco a poco.

Redacción: Leo.com.bo
Fuente: Quién

 

30 Septiembre 2016

Valery Spiridonov está haciendo una apuesta donde a simple vista tiene todo para perder. Pero, a los 31 años, este emprendedor ruso también sabe que precisa medidas extremas. Cada día vive con la amenaza de que su cuerpo enfermo mate el único órgano que de verdad le importa: su cerebro.

Spiridonov tiene muy claro lo que significa ser la primera persona en someterse a un trasplante de cabeza en la historia.

Sabe que será una suerte de conejillo de Indias en un procedimiento quirúrgico de extrema peligrosidad, en el que decenas de médicos deben cumplir cada paso sin margen de error, desde la anestesia inicial hasta el fin de la operación, 36 horas después.

Es consciente de que, para que todo vaya bien, su cabeza y el cuerpo del donante no deben rechazarse mutuamente, y que tendrá que superar un mes en coma y un año de fisioterapia.

También entiende que, aunque todo esto se cumpla con un grado de precisión y coordinación asombrosos, igual después deberá superar el impacto psicológico y social de vivir con un cuerpo ajeno, de ser lo que algunos considerarán como el monstruo de Frankenstein del siglo XXI.

Una enfermedad rara y fatal

“Tengo 31 años y la mayor parte de mi vida, de hecho, desde que tengo uso de razón, he vivido con mi diagnóstico: atrofia Werdnig-Hoffmann“, le dice Spiridonov a BBC Mundo desde Rusia.

Se trata de la forma más grave de la atrofia muscular espinal, una enfermedad degenerativa rara que se manifiesta en los primeros meses de vida y provoca dificultades para moverse, comer, tragar e incluso respirar.

Son “muy limitadas” las cosas que pueden hacer en el día a día las personas que viven con esta enfermedad, cuenta Spiridonov.

“En mi caso es apretar los botones en dispositivos electrónicos, usar el joystick de mi silla de ruedas electrónica y algunas actividades mínimas de la vida cotidiana“, detalla en la entrevista realizada por correo electrónico.

Según el Servicio Nacional de Salud de Reino Unido, debido al desarrollo de problemas respiratorios serios, las personas con Werdnig-Hoffmann mueren en los primeros años de vida. Por eso los médicos creen que Spiridonov debería haber muerto años atrás.

 

Exoesqueleto.

De la ciencia ficción a la realidad

De niño Spiridonov ya entendía que su diagnóstico era algo irreversible y permanente. “Crecí bajo condiciones muy difíciles, sabiendo que de alguna forma tenía que construirme mi futuro”, cuenta.

En su infancia desarrolló un gran amor por la ciencia ficción, el cual derivó en su actual pasión por la ciencia y la tecnología.

Spiridonov es ingeniero y dirige una compañía de desarrollo de software con especial énfasis en materiales educativos. Además, es uno de los creadores de la fundación Desire for Life (“Deseo de vivir”), centrada en conectar grupos de investigación que desarrollen tecnologías médicas y de rehabilitación innovadoras.

Es activista de los derechos de las personas con discapacidades y miembro de la Cámara de Diputados en su ciudad natal, Vladimir, ubicada 200 kilómetros al este de Moscú.

“Es claro que en el mundo existe un grupo de personas con cuerpos muy enfermos“, dice Spiridonov mostrando su lado militante.

Estas personas, agrega, precisan soluciones concretas según su diagnóstico particular: “Puede ser terapia genética, un exoesqueleto, un trasplante de cuerpo o algo más”. Para sí, afirma, la única opción a largo plazo es el trasplante de cabeza.

Doctor Frankestein

En la década de los 70, el cirujano estadounidense Robert White pasó a la historia por realizar con éxito trasplantes de cabeza en monos.

Con sólo 10 o 12 años, Spiridonov leyó sobre los experimentos de White: “Por ser un niño interesado en la tecnología y ciencia ficción, para mí el reemplazo completo y total de todas las partes del cuerpo que no funcionaban sonaba interesante y lógico“.

No obstante, White luchó hasta su muerte en 2010 para conseguir financiación para estas investigaciones tan alabadas como criticadas. Hoy en día el principal sucesor de White es un excéntrico neurocirujano italiano de 51 años llamado Sergio Canavero, que se autodenomina “Doctor Frankenstein”.

Si bien se trata de un especialista con trayectoria, que ha investigado y publicado en revistas científicas, desde que en 2013 hizo pública su intención de realizar el primer trasplante de cabeza en humanos, las opiniones sobre él y su proyecto se han polarizado.

Algunos piensan que este trasplante representa la próxima frontera de la medicina y que Canavero es un visionario.

Otros opinan que se trata de un sádico o un loco montando lo que califican como una estafa elaborada, una eutanasia muy cara o un simple asesinato. Spiridonov, en cambio, pensó: “esta es mi oportunidad”. Se puso en contacto con Canavero y su equipo internacional de médicos y consiguió ser el primero en la lista de conejillos de Indias.

Más de $10 millones

“Antes de que me presentara como voluntario, para serte sincero, Canavero era visto como un doctor monstruoso que proponía cosas extraordinarias e incomprensibles”, dice el ruso.

Él fue “la cara humana” que el proyecto precisaba para “adquirir un contexto realista”.

Aunque el emprendedor esté en contacto constante con Canavero y tenga prioridad para el primer trasplante, todavía no se trata de un hecho seguro.

Dependiendo de dónde se realice la operación, el trasplante de cabeza podrá costar entre $10 millones y $15 millones, cuenta Spiridonov. Sin embargo, la revista estadounidense The Atlanticinformó que el costo de la operación puede ascender a $100 millones.

El dinero es justamente uno de los mayores inconvenientes para el ruso. De acuerdo con The Atlantic, si no llega a recaudar la cantidad necesaria, “Spiridonov podría perder su número uno en la lista en favor de un paciente chino, especialmente si el gobierno de China financia el proyecto”.

Además, según le ha dicho Canavero a distintos medios,su equipo podría estar listo para operar tan pronto como a fines de 2017.

 “Yo no tengo apuro”, le dice Spiridonov a BBC Mundo. En su opinión, por ejemplo, antes de someterse al trasplante es necesario que se realicen experimentos con animales que, luego del procedimiento, logren moverse y sobrevivir meses o incluso años.

Su idea es minimizar los riesgos ya de por sí muy altos.

Todo puede salir mal

Las 36 horas de operación planificadas por Canavero y su equipo se parecen más a una coreografía de estricta precisión que a las imágenes caóticas que se muestran en las series de televisión sobre emergencias médicas.

Lo primero es encontrar el cuerpo de un donante que sea compatible con Spiridonov. Si bien el logo de la fundación Desire for Life es la cara del ruso exhibiendo un musculoso brazo, el emprendedor dice que no tiene requisitos al respecto.

 “De mi parte no hay condiciones específicas”, señala. “Sólo quiero un cuerpo un poco más saludable que el actual. Creo que el resto se puede ajustar con ejercicio y nutrición. De todos modos, no es como ir a una tienda de cuerpos. Me voy a tener que adaptar al que esté disponible”.

Cuando aparezca este cuerpo de un donante con daño cerebral que sea compatible, entonces empieza la cirugía.

Una vez anestesiado, lo importante para mantener vivo el cerebro de Spiridonov es bombearle a bajas temperaturas la mayor cantidad de fluidos posible.

El cuerpo del donante, por su parte, debe estar sentado en el momento de la decapitación, posición en la que permanecerá aún después del trasplante.

Los médicos deben cortarles las médulas espinales a ambos al mismo tiempo e inmediatamente proceder a la unión contrarreloj de todos los tejidos, nervios y demás entre el cuerpo de uno y la cabeza del otro.

A pesar de que Canavero y su equipo aseguran que hay estudios científicos que demuestran cómo realizar de forma exitosa cada paso de esta compleja operación, jamás se han hecho todos juntos.

Incluso si la operación llegara a salir bien, los médicos ni siquiera saben si el cerebro de Spiridonov sabrá cómo darle órdenes al cuerpo para caminar o realizar otras acciones que jamás ha desarrollado.

Pero, ¿y si sale bien?

Si bien algunos familiares y amigos de Spiridonov no entienden su decisión, todos lo apoyan.

“Por supuesto que piensan que no necesito cambiar, que estoy perfectamente bien tal como soy. Pero igual me ayudan cada día en lo que considero que es importante para mí”, indica.

Assya Pascalev, profesora de filosofía y bioética de la Universidad de Howard de EEUU, le dijo a The Atlantic: “Sólo porque alguien consienta a que le hagan daño, no necesariamente le da al médico el derecho a lastimar al individuo”.

A pesar de que piensen que “no tiene que cambiar”, los amigos y familiares del ruso lo apoyan en su decisión de hacerse el trasplante de cabeza.

“Mi consentimiento a ser esclavizada no te da el permiso de esclavizarme”, ejemplificó Pascalev.

Para el ruso, estas y otras críticas “no sirven de nada a menos que sugieran formas reales de superar los problemas técnicos de esta cirugía o un tratamiento para la atrofia Werdnig-Hoffmann”. Y agrega: “De lo contrario, que se queden callados”.

Porque, a pesar de todo, Spiridonov se siente optimista. De hecho, ya sabe qué hará si todo sale bien: “Hacerle el amor de forma apasionada a mi novia. Montarme en una moto deportiva y andar por carreteras que bordeen el mar. Tener una familia e hijos. Una vida normal“.

Redacción: Leo.com.bo

 

Fuente: BBCMundo

14 Septiembre 2015

El ruso Valeri Spiridónov, el primer hombre cuya cabeza será trasplantada a un nuevo cuerpo, dijo hoy a Efe que no tiene prisa para entrar en el quirófano, aunque cree que para diciembre de 2017 estará todo listo para la operación, como ha anunciado el neurocirujano italiano Sergio Canavero.

"Me tomo con bastante tranquilidad este tema, a la espera de que se confirme la fecha. No me importa ni el dónde ni el cuándo, no tengo prisa. Lo que me importa es la fiabilidad del procedimiento", declaró Spiridónov, de 30 años, aquejado de atrofia muscular espinal, una grave enfermedad genética degenerativa que le impide mover todos los miembros, salvo las manos y la cabeza.

El controvertido neurocirujano, criticado duramente por sus colegas, asegura que ha desarrollado una técnica que permitiría unir la cabeza de su paciente con un cuerpo sano, donado por un sujeto fallecido de muerte cerebral.

Canavero anunció este fin de semana que la intervención tendrá lugar a finales de 2017 en la Universidad Médica de Harbín, en China.

"Creemos que para entonces lo tendremos todo listo", confirmó Spiridónov, programador de éxito que vive en la ciudad de Vladímir, a 170 kilómetros de Moscú, y que ya ha dejado claro a todo el mundo que su determinación para someterse a la arriesgada operación es inamovible.

Recordó que "la enfermedad es degenerativa y, al final, mortal" porque "degenera los músculos, y el corazón, al fin y al cabo, es también un músculo".

"China quiere tomar la delantera y están dispuestos a arriesgarse para obtener una victoria en el plano científico. El permiso de sus autoridades para realizar la operación es un asunto que, si bien no está resuelto, lo estará en breve", comentó Valeri acerca del lugar donde sería la intervención.

A Canavero se ha sumado en los últimos meses el médico chino Ren Xiaoping, que, según Spiridónov, ha realizado experimentos con ratones que demostrarían la eficacia de la técnica desarrollada por su colega italiano.

"Hay resultado en los experimentos con los ratones. Incluso hay vídeos en los que se puede comprobar que los ratones sobreviven un tiempo después de la operación", aseguró Spiridónov, que ha colgado algunos de esos vídeos en las redes sociales.

En la actualidad, añadió, "la investigación se centra en prolongar la vida de esos ratones, su calidad de vida y el proceso de regeneración" después de la operación.

Canevero afirma que ha creado una sustancia llamada polietilenglicol, capaz de conectar la cabeza con las fibras nerviosas de la médula espinal, de manera que el cerebro pueda transmitir órdenes al cuerpo y poner en movimiento sus órganos y extremidades.

Sus críticos recuerdan que hace casi medio siglo, en 1970, un cirujano estadounidense ya logró unir la cabeza de un chimpancé al cuerpo de otro, pero no pudo conectar el cerebro con la espina dorsal y el primate murió a los nueve días.

Valeri, sin embargo, tiene fe en el médico que promete un avance científico revolucionario, prácticamente un milagro, y asegura que ha estudiado con detalle las investigaciones de Canavero para tener seguridad en él.

A finales de la pasada primavera, el italiano explicó a Efe que la operación, con un coste ligeramente superior a los 10 millones de dólares, durará unas 36 horas y requerirá la presencia de unos 150 médicos de apoyo.

"En la sala se deberán encontrar las dos personas, la que donará el cuerpo y la que recibirá el cuerpo. La cabeza que será trasplantada se enfriará a una temperatura de 12 grados y después se procederá a seccionar la cabeza de ambos -vasos sanguíneos, músculos, huesos- y después comenzará la fase en la que el paciente recibirá su nuevo cuerpo", explicó entonces.

Redacción: Leo.bo

Fuente: EFE      

11 Septiembre 2015

En febrero de este año, el investigador italiano Sergio Canavero remeció el ambiente científico al afirmar que en los próximos años sería capaz de realizar el primer procedimiento de la historia donde se trasplante la cabeza de un humano a otro cuerpo.

El investigador ya había llamado la atención de la comunidad científica en 2013 cuando detalló la técnica para ejecutar la operación, gracias a su experiencia con animales que en las pruebas lograron vivir varios días con la ayuda de respiración asistida.

Sin embargo, para la pionera operación faltaba un voluntario dispuesto a ofrecer su vida por la ciencia. No pasaría mucho tiempo.

Dos meses después, Valeri Spiridónov, aquejado de atrofia muscular espinal, una grave enfermedad genética que ataca las neuronas motoras, aseguró que se sometería voluntariamente al procedimiento, siendo unido a otro cuerpo a través de la espina dorsal.

El tiempo juega en contra de Spiridónov, que empeora cada día y ha superado ya la esperanza de vida para personas con su enfermedad. "Ésta es mi decisión final y no pienso cambiarla. ¿Miedo? Claro que lo tengo, pero si no lo intento mi futuro puede ser aún peor", reveló el ruso de 30 años.

"Mi enfermedad es degenerativa y mortal. Esta dolencia degenera los músculos, y el corazón es también un músculo", agregó en una entrevista donde dice contar con el apoyo de su familia y amigos, a pesar que tienen miedo de perderlo.

Claramente, nada merma la determinación de Valeri, que confía ciegamente en el médico italiano. "Siempre he estudiado y leído. Y entre mis intereses siempre estuvieron las investigaciones científicas sobre la sustitución de todos los órganos vitales, porque creo que son las más útiles para mi caso (...) Canavero ya demostró que el procedimiento funciona cuando devolvió la capacidad de moverse a una chica con un grave traumatismo de la médula", afirmó.

En cuanto a los cuestionamientos relacionados con la operación, el paciente indicó que "las investigaciones en este campo son necesarias y no pueden ser coartadas por motivos éticos, que frenan en la actualidad el progreso. No hay que cortarse, sino trabajar en tecnologías capaces de salvar la vida a cientos de miles de personas", insistió.

La fecha

Y finalmente, ya existe fecha oficialmente establecida para la polémica operación. Será en diciembre de 2017, cuando Sergio Canavero y el Dr. Ren Xiaoping, quien tiene experiencia en este tipo de intervenciones en más de mil ratones, intervengan al paciente en el Harbin Medical University de China.

El procedimiento durará 36 horas y tendrá un costo aproximado de 11 millones de dólares, con 150 médicos de apoyo.

Según los cálculos de Canavero, si todo va según lo previsto, dos años es el período de tiempo necesario para verificar todos los cálculos científicos y planificar los detalles del procedimiento.

"No es una carrera. Sin duda, la cirugía se llevará a cabo una vez que el doctor y los expertos estén seguros de su éxito", señaló Valeri Spiridónov.

"Cuando me di cuenta de que podía participar en algo realmente grande e importante, no tenía ninguna duda (...) lo único que siento es una agradable impaciencia, como si me hubiese estado preparando para algo importante toda mi vida, y este comenzando a suceder", dijo.

La operación

En términos muy simples, la técnica utilizada por Canavero consiste en enfriar la cabeza y el cuerpo del donante para detener la muerte celular, mantener la espina dorsal del paciente conectada a la cabeza luego de separarla con un corte limpio, y se une con la espina dorsal del cuerpo "receptor" utilizando un compuesto biomaterial llamado polietilenglicol.

Posteriormente los vasos sanguíneos, músculos y piel se suturan y el paciente se induce en coma durante varias semanas para evitar el movimiento. Se aplica electricidad a la columna vertebral para estimularla y así reforzar las nuevas conexiones nerviosas. En caso de rechazo, al paciente se le suministran inmunosupresores.

Según Canavero, esto permitirá que el paciente gire su cabeza y pueda hablar al poco tiempo de la cirugía, pudiendo caminar luego de un año.

Redacción: Leo.bo

Fuente: Sputnik Novosti

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