Santa Cruz de la Sierra
24 Julio 2017

En 1874 ya se sabía que la Tierra no era el centro del Universo y había mapas de los astros.

En ese entonces ya se podían captar imágenes con el daguerrotipo y enviar información a distancia en Código Morse. De hecho, ya hacía 15 años que Charles Darwin había escrito “El origen de las especies”. Sin embargo, nadie entendía el origen de los bebés.

Eso no quiere decir, por supuesto, que nadie se lo hubiera preguntado, ni que nadie hubiera ofrecido respuestas, sino que nadie -ni los brillantes científicos ni la gente común- sabía contestar correctamente a la pregunta que muchos padres temen: de dónde vienen los niños.

“¿Cómo puede ser que algo tan abstracto como la gravedad y el Universo se entendiera antes? Cuando caí en cuenta de que las preguntas difíciles habían sido resueltas y la sencilla aún no, me sorprendí”, le dijo a BBC Mundo el autor Edward Dolnick.

Tras sorprenderse, Dolnick escribió el libro “The Seeds of Life: From Aristotle to da Vinci, from Sharks’ Teeth to Frogs’ Pants, the Long and Strange Quest to Discover Where Babies Come From” (“Las semillas de la vida: de Aristóteles a da Vinci, de dientes de tiburón a pantalones de ranas, la larga y extraña búsqueda para descubrir de dónde vienen los bebés”).

En él cuenta que habría que esperar hasta 1875 antes de que un biólogo alemán de cuyo nombre pocos se acuerdan -lo cual también es sorprendente- observara al esperma de un erizo de mar fusionarse con un óvulo y reconociera que ese era el evento esencial en la fertilización.

El nombre de ese científico que reveló el secreto de la creación de la vida hace menos de 150 años era Oskar Hertwig y su descubrimiento le puso punto final a una larga y hasta divertida historia de teorías enunciadas por genios mayores y menores.

Pero entonces…

¿Qué creían los brillantes griegos, por ejemplo?

Una de las grandes razones para la demora en entender algo tan importante fue el desprecio a las mujeres.

“La noción que tenían los científicos -que eran todos hombres- era que todas las grandes creaciones en el mundo eran hechas por hombres: un poema, una construcción, una obra de teatro… Por ende, si se estaba hablando de la creación más admirable de todas, una vida humana, tenía que ser hecha por el hombre”, explica Dolnick.

“Pero sacar a la mujer de esta historia trajo muchos problemas“.

Uno de los ejemplos más poéticos de esa tendencia a endiosar a los hombres era la creencia de los antiguos griegos de que el esperma era, en las palabras de uno de los escritores de la época, “una gota de cerebro“.

“Como una poción mágica con la capacidad de poner la vida en marcha”.

“Era incuestionable que la mujer tenía un rol en la creación, pues ella cargaba el bebé. La pregunta era si era activo o si sencillamente hacía de incubadora. Los griegos tendían a pensar que era una incubadora”.

Aristóteles, por su parte, creía que el bebé físicamente surgía de una mezcla del semen y la sangre de la menstruación.

“Sabía que el bebé estaba hecho de algo físico. El semen era fácil de ver, de manera que esa era la contribución del hombre. ¿Pero cuál es la contribución de la mujer?”.

“Sabía que cuando una mujer estaba embarazada dejaba de menstruar. Algo desaparecía y luego algo aparecía, así que entonces era razonable pensar que esa sangre tenía un rol”.

Sangre y semen: las teorías científicas se apoyan en lo que se puede comprobar. En ese entonces eso es lo que se podía ver.

Y es que, otro problema para llegar a la verdadera explicación al milagro de los niños fue por mucho tiempo que examinar el interior del cuerpo no sólo era difícil sino que era tabú .

Sin embargo, uno de los más grandes y admirados genios que hemos tenido es famoso por hacer precisamente eso: disecar cuerpos humanos.

¿Qué pensaba Leonardo da Vinci?

“En ese tiempo aún no había microscopios, así que no se podía encontrar lo que estabas buscando”, subraya el autor. “El óvulo humano, a pesar de ser la célula más grande del cuerpo, es del tamaño del punto al final de esta oración”.

“Y un espermatozoide es un millón de veces más pequeño”.

“Esos problemas prácticos se mezclaban con los conceptuales sobre el rol de la mujer e impedían llegar a la verdad”.

En 1492, Leonardo Da Vinci hizo este dibujo de una pareja teniendo relaciones sexuales:

Si te fijas encontrarás dos canales dentro del pene, aunque realmente sólo hay uno. Según Da Vinci, el de abajo llevaba la orina y el de arriba, el semen. Este último estaba conectado con la columna espinal y el cerebro.

Cuando dibujó la anatomía de la mujer, no le puso ovarios pero sí un tubo que conectaba el útero con los pezones, algo que sólo existe en la imaginación del renacentista italiano. La suposición era que la leche materna era hecha de sangre menstrual refinada y transformada.

El sexo tiene algo que ver

Además de las dificultades para encontrar los óvulos y espermatozoides, había otro obstáculo: las relaciones sexuales no se prestan mucho las deducciones científicas.

No son un experimento que confirma la teoría pues no siempre dan el mismo resultado: a veces y sólo a veces, después de unos meses se podía comprobar un embarazo.

No obstante, la conexión se hizo, aunque eso no aclaró la duda del todo.

“Por un lado, se entendió que el sexo era clave pero todo era muy confuso. Algunos pensaban que tenía que ver con la Luna llena o nueva, o la posición del hombre o la mujer, o el clima, o si eras una persona buena o mala… Sencillamente no comprendían cuáles podían ser las variables que llevaban a la concepción”.

Sin embargo, en esa búsqueda, hay una variable que no podemos dejar de lado: la religión.

¿Muñecas rusas?

Dios era el creador de todo y el único que podía crear vida. ¿Cómo podía ser posible entonces que por pasar unos minutos agitados dos personas pudieran crear un nuevo ser humano?

El fruto de este dilema fue una teoría que prevaleció durante el siglo XVII, XVIII y buena parte del siglo XIX, cuenta Dolnick.

Aseguraban que Dios efectivamente había creado a todos los seres humanos de una sola vez cuando creó todo lo demás.

Todas esas personas esperaban a nacer una dentro de la otra, como las muñecas rusas, en los testículos de Adán o los ovarios de Eva.

Desde la época del Jardín del Edén, las personas que nacían llevaban dentro de ellas todas esas otras, pero ¿qué personas cargaban las muñecas rusas? ¿Los Adanes o las Evas?

Ese fue el gran debate.

No se discutió si la hipótesis tenía o no sentido sino que se desató una batalla entre los ‘espermistas’ y los ‘ovaristas’.

“Unos decían: ‘Todas las muñecas están en la esperma’ y otros: ‘Todas están en los óvulos’, pero nadie dijo: ‘¿De qué estás hablando?’ “, dice Dolnick, quien señala que eso ayudó a que esta teoría de la concepción perdurara.

Dictaba que “todos los seres humanos estaban ahí desde el principio de todos los tiempos y las relaciones sexuales incitaban a esas muñecas rusas”.

¿Desatinados?

Con la llegada de los microscopios surgieron nuevas teorías -como que los espermatozoides eran parásitos que vivían en el semen- y grandes dilemas -¿por qué, si eran tan importantes, Dios había hecho cientos de millones de espermas?-.

“Estaban tratando de develar un gran misterio: un bebé que hace un momento no estaba en el mundo de repente está… aunque sucede a diario, es fantástico”, subraya Dolnick.

“Incluso las explicaciones erróneas tiene algo de atinado”.

Efectivamente: puede que un bebé no sea la mezcla de semen con sangre menstrual, como pensó Aristóteles, pero la sangre menstrual está íntimamente ligada con el óvulo, de manera que sí es parte de la ecuación, por ejemplo.

Y aunque no hay muñecas rusas adentro de los testículos u ovarios, sí hay información genética que recoge características de las generaciones anteriores y las pasa a las siguientes.

“Además, sabemos que las mujeres nacen de una vez con todos los óvulos”, agrega el autor.

“Es tentador mirar al pasado condescendientemente pero cada generación intenta explicarse el mundo y ellos estaban tratando de entender de dónde viene la vida, enredándose en el camino con preguntas aún más complicadas: qué es la vida“.

En el futuro, señala Dolnick, seguro nuestros descendientes se asombrarán ante nuestros intentos por entender algo que para ellos es obvio.

Redacción: Leo.com.bo

Fuente: BBCMundo

21 Abril 2017

Una nueva tecnología desarrollada por un grupo de investigadores japoneses es capaz de reconocer números y monosílabas usando ondas cerebrales o electroencefalogramas (EEG).

Los resultados de la máquina japonesa es sorprendente. Ha reconocido números del 0 al 9 con un 90% de precisión y hasta 18 monosílabas del idioma japonés con un 60% de exactitud.

El alto rendimiento de su máquina se debe a un cambio en la estrategia que difiere con el método convencional con el que se intentaba desarrollar este tipo de tecnología. Mientras que varios defectos surgían cuando únicamente se intentaba perfeccionar la decodificación de la voz de las señales EGG, el grupo de investigación japones combinó un conjunto de datos que podrían indicarle a la máquina patrones de pensamiento.

La ventaja es que con más de un referente, como la voz, las ondas cerebrales, la duración del pensamiento y la duración de la pronunciación, para poder descodificar un determinado mensaje, la máquina puede utilizar algoritmos para interpretar información basada en un método llamado "aprendizaje profundo", donde la misma máquina logra enseñarse, corregirse y perfeccionarse con el tiempo.

"El próximo paso será desarrollar una interfaz computacional cerebral, una que reconozca los enunciados sin voz", dijo el profesor Tsuneo Nitta, investigador principal del estudio.

El mejoramiento de una tecnología capaz de leer pensamientos permitiría desarrollar una máquina de escribir activada por EEG y podría tener usos prácticos por hoy inimaginables.   

Redacción: Leo.com.bo

 

Fuente: Tvnws

23 Febrero 2017

Existen muchos más diestros en el mundo que zurdos y, hasta ahora, la desconocida causa detrás de esta situación ha sido producto de innumerables mitos y supersticiones que a menudo pretenden desfavorecer a una minoría de mano izquierda.

Este sector que ocupa el 10-15% de la población ha sido acusado de ser diabólico y hasta el siglo pasado muchos eran obligados a escribir con la derecha por la Iglesia Católica.

La Biblia misma los condena: "Ésos a mi derecha heredarán el reino de Dios… mientras que ésos a la siniestra (sin-diestra) quedarán en el fuego eterno" (Mateo 25:34-41). Ser zurdo es sinónimo de maldad, trampa e ilegalidad, mientras que ser derecho es correcto, justo y natural. O por lo menos lo era.

Investigadores de la Universidad Ruhr de Bochum, en Alemania, publicaron un artículo científico en la revista eLife que indica que nuestra inclinación hacia un lado o el otro se desarrolla en el vientre materno en la médula espinal y no, como se solía creer, en el cerebro, que también está dividido en dos hemisferios.

Aunque ya era conocido que los movimientos del cuerpo humano comienzan con una orden a la corteza cerebral por la médula espinal, el estudio destaca que un feto comienza a desarrollar diferencias genéticas de acuerdo a su preferencia por la izquierda o la derecha a las ocho semanas de gestación, período en el cual ambas partes del cuerpo aún no están conectadas.

En conclusión, la médula espinal determina independientemente del cerebro nuestra inclinación por la zurda o la diestra. No obstante, la razón por la cual algunos somos zurdos y otros derechos continúa oculta, ya que esto no está predeterminado, sino que se desarrolla con el tiempo.

Los científicos creen que, en definitiva, la médula espinal se inclina por un lado o por el otro debido a estímulos externos activados por factores ambientales indeterminados.

Sabemos que ya a la decimotercera semana en el útero, un feto elige chuparse el dedo izquierdo o derecho a causa de la médula espinal, pero por qué la médula espinal se desarrolla de una u otra forma permanece en misterio.

Redacción: Leo.com.bo                                              

 

Fuente: Tvnws

10 Febrero 2017

Dos ensayos publicados en la revista Science sugieren que la principal función del sueño es olvidar. A su vez, dormir es una herramienta esencial que el cerebro aprovecha para aprender. Paradójicamente, los estudios científicos afirman que dormimos justamente para olvidarnos de algunas cosas que aprendemos durante el día y de esta manera logramos pensar mejor en la vigilia.

La neurociencia sostiene que para aprender, debemos desarrollar sinapsis cerebrales . Este proceso permite que nuestras neuronas se comuniquen rápida y eficientemente, y es en estas conexiones que guardamos nuestros recuerdos.

De acuerdo a la hipótesis llamada homeostasis sináptica –que defienden el Dr. Giulio Tononi y la Dra. Chiara Cirelli, biólogos en la Universidad de Wisconsin-Madison- las sinapsis ocurren con tanta abundancia en la vigilia que nuestros circuitos cerebrales se llenan de "ruido". Es cuando dormimos que nuestro cerebro puede reducir la cantidad de sinapsis almacenada en nuestra memoria para que lo esencial de las señales predominen sobre el ruido.

En apoyo a su hipótesis, los científicos observaron que las neuronas son capaces de reducir sus sinapsis. Usando el tejido cerebral de ratones-algunos despiertos y otros dormidos- para conducir sus experimentos, los científicos determinaron el tamaño y la forma de un total de 6.920 sinapsis. Descubrieron que las sinapsis de los ratones que dormían eran un 18% más pequeñas que la de los despiertos. "Ese gran cambio es sorprendente", dijo el Dr. Tononi.

Graham H. Diering, un investigador de postdoctarado en la Universidad John Hopkins, defendió la hipótesis en un segundo estudio. Diering sabía que si las sinapsis se reducen durante el sueño, también disminuyen unas proteínas en el cerebro. Iluminando esas proteínas en los cerebros de ratones con un compuesto químico, observaron que la cantidad se reducía durante el sueño.

En su propio experimento, Tononi y sus colaboradores también destacaron que la reducción no se produjo en una quinta parte de las sinapsis. El proceso selectivo del olvido puede significar que hay recuerdos bien establecidos que el sueño no tiene por qué manipular. "Puedes olvidar de manera inteligente", dijo Tononi.

Podemos recordar ese gran cuento "Funes el memorioso" (1942) en la antología Ficciones de nuestro maestro Jorge Luis Borges en el cual el personaje principal, Funes, no puede sino recordar todas las percepciones y experiencias de todos los momentos de su vida. Funes solía decir "mis sueños son como la vigilia de ustedes", y en el prólogo de la antología, Borges describió al cuento como "una larga metáfora del insomnio." Sobre el final del cuento, el narrador opina sobre Funes:

"Sospecho, sin embargo, que no era muy capaz de pensar. Pensar es olvidar diferencias, es generalizar, abstraer. En el abarrotado mundo de Funes no había sino detalles, casi inmediatos."

Resulta asombroso que dentro de sus consideraciones metafísicas Borges supo anticipar novedosos descubrimientos de la neurociencia que hoy salen a la luz. Quizá Funes tenía el poder absoluto de la memoria que muchos deseamos. Sin embargo, fue a razón de ese poder que, a diferencia de nosotros, Funes no podía pensar. Ahora sabemos científicamente que esto se debía a que no podía dormir y, por ende, tampoco olvidar.

Redacción: Leo.com.bo                                              

Fuente: Isalud.com

 

 

 

26 Enero 2017

El mundo está a dos minutos y 30 segundos de la temida "medianoche", según los cálculos del reloj metafórico del Boletín de Científicos Atómicos, que este jueves advirtieron que se ha elevado la amenaza nuclear sobre el planeta debido al resurgimiento de las políticas nacionalistas y una posible nueva carrera armamentista.

El grupo de expertos científicos, que mide el grado de peligro desde 1947, adelantó 30 segundos el reloj, que ahora marca las 23:57:30, a sólo medio minuto de la hora más tarde que se ha señalado en la historia: en 1953, el mundo estuvo a "dos minutos" del holocausto nuclear, cuando Estados Unidos y Rusia desarrollaron las bombas de hidrógeno.

"El panorama de la seguridad global se ha oscurecido, al haber fallado la comunidad internacional en enfrentarse con eficacia a las mayores amenazas existenciales, las armas nucleares y el cambio climático", señaló la junta directiva.

Además, la organización nombró a la elección de Donald Trump como presidente estadounidense entre los motivos que aumentan la alerta. "Empeorando el tema, Estados Unidos tiene ahora un presidente que ha prometido impedir el progreso en ambos frentes", señalaron el físico Lawrence M. Krauss y el contraalmirante retirado David Titley.

El Boletín también manifestó que la probabilidad de una catástrofe global es "muy alta" y que las acciones necesarias para evitar los riesgo de desastre deben tomarse "muy pronto".

El reloj inició su cuenta en 1947 marcando 10 minutos para la medianoche. Su punto más bajo se dio en 1991, cuando en el final de la Guerra Fría las potencias se comprometieron a desmantelar gran parte de su arsenal nuclear. La última vez que había aumentado fue en 2015, cuando se adelantó dos minutos por la mayor tensión en Medio Oriente y la amenaza del calentamiento global.

Redacción: Leo.com.bo

 

Fuente: AP

24 Enero 2017

Científicos rusos han identificado un gen que causa la depresión, una búsqueda que ha atormentado a los especialistas durante muchos años y que debe allanar el camino para la cura de esa enfermedad mental cada vez más común.

"Hasta ahora no se había encontrado ni un solo gen que fuera catalizador de la depresión. La información que lleva el gen que hemos identificado es muy valiosa", dijo Tatiana Axenóvich, catedrática de Biología del Instituto de Citología y Genética (ICG) de Novosibirsk (Siberia).

Axenóvich y su equipo, especialistas en análisis genéticos matemáticos, idearon nuevos métodos estadísticos para localizar ese gen con la ayuda de ordenadores más que de probetas o microscopios.

"Hasta ahora, para identificar el gen había que examinar, como mínimo, a unas 50.000 personas, lo que era algo irreal. En cambio, a nosotros nos ha llegado con 2.000", explicó.

Los científicos siberianos se han servido de los datos cedidos por el Centro Erasmus de Rotterdam, que se dedica a estudiar la depresión, afección cuya arquitectura genética es extremadamente compleja.

Y es que cuanto más pequeño sea el efecto que tenga el gen -algo característico de la depresión-, mayor selección de pacientes se necesita para su identificación.

"La clave ha sido no estudiar cada variante genética por separado, como es tradicional, sino el gen al completo, especialmente las variantes que alteran el ADN", apuntó.

Factores y síntomas

Además, los científicos se centraron en estudiar no tanto el diagnóstico, sino los síntomas, lo que permite determinar la predisposición de una persona a caer en una depresión.

Los científicos ya habían identificado varias decenas de genes que provocan esquizofrenia, enfermedad con una contribución genética similar a la depresión, pero en el caso de esta última la búsqueda ha sido mucho más ardua.

"Ha sido muy difícil de localizar el gen, pero es que además no es uno solo. Nadie sabe con exactitud cuántos hay, pero pueden ser varias decenas de genes los que causan la depresión", admitió.

Aunque ya existen antidepresivos, Axenóvich cree que la identificación del gen ofrece a los laboratorios información muy útil a la hora de crear nuevos fármacos para combatir una enfermedad que se ha convertido en un reto para la salud pública.

"Por ejemplo, con ayuda del gen se podrá investigar más profundamente el mecanismo que cataliza la aparición de los síntomas depresivos", señaló.Axenóvich recordó que la depresión es causada en un 40 por ciento por herencia genética de cada persona y en un 60 por ciento por motivos externos.

"El entorno, las circunstancias vitales y el estrés al que está sometido la persona son factores decisivos", apuntó la investigadora del instituto dependiente de la Academia de Ciencias de Rusia.

Los investigadores holandeses, que estudian la depresión exclusivamente entre los europeos, ya han confirmado los resultados obtenidos en un grupo independiente de personas, lo que permite considerar "creíble" el hallazgo de los científicos siberianos, según informó el ICG en un comunicado.

DATO: Entre un 8 % y un 15 % de personas sufre depresión en algún momento de su vida.

Redacción: Leo.com.bo

 

Fuente: EFE

22 Julio 2016

Graham se convirtió en el inesperado protagonista de una campaña de seguridad vial en Australia que utiliza un prototipo de ser humano evolucionado para generar conciencia a los conductores de la fragilidad del cuerpo humano ante los accidentes de tráfico.

El éxito de la campaña, realizada por la Comición de Accidentes de Transporte (TAC), ha sido arrasador y ha sido reproducida por medios de todo el mundo tras viralizarse en las redes sociales.

Graham, es un ser amorfo, con una cabeza sobredimensionada, varios pezones y pies retorcidos ideado por la artista Patricia Piccinni, un cirujano de traumatología y un perito especializado en accidentes automovilísticos. Entre sus capacidades fisiológicas está la de resistir todo tipo de accidentes en la carretera.

Graham tiene un cráneo enorme, la cara achatada, la nariz recortada, orejas deformes y sacos que sobresalen de sus costillas.

Su cabeza es más ancha (una especie de casco natural), sus costillas ultrarresistentes, no tiene cuello para no poder partirse la médula cervical… En definitiva, un cuerpo capaz de salir ileso de un choque a gran velocidad. La escultura fue realizada con fibra de vidrio, silicona, resina y pelo humano.

Graham se exhibirá en Melbourne esta semana y a partir del 8 de agosto recorrerá otras ciudades de la zona. La idea es que quienes se acercan a Graham no solo se fijen en su aspecto exterior, sino que también vean cómo es por dentro gracias a tecnologías de realidad aumentada.

Para el resto del mundo se ha creado una página web (www.meetgraham.com.au) y se ha modificado el plan de estudio de las escuelas para que los alumnos puedan aprender más sobre el tema.

Redacción: Leo.com.bo

 

Fuente: AFP

14 Julio 2016

Amantes de los carbohidratos, hay un motivo por el que vale la pena celebrar: un nuevo estudio realizado en Italia sugirió que aquellas personas que comen pasta en forma habitual no engordan. Todo lo contrario. La periodicidad de ingerir estos platos harían que los seres humanos tengan un menor índice de masa corporal, con respecto al grupo que eligen no probar ni una porción de fideos.

Miembros del Instituto de la Investigación, Hospitalización y Cuidado de la Salud Neuromed en Pozzilli, Italia, observaron los hábitos alimentarios de más de 23 mil italianos. Obtuvieron datos sorprendentes, los cuales demostraron que el consumo moderado de pasta -unos 50 gramos diarios- se asocia con un menor perímetro de cintura y una reducción del riesgo de padecer obesidad.

En la dieta de los argentinos, la tradición gastronómica está directamente asociada al consumo de carne bovina. Sin embargo, las pastas se suben al podio -al igual que el pollo- para acompañar al alimento clásico que se impone en la mesa diaria. El último informe de la Organización Internacional de Pasta (IOP) aseguró que Argentina es el sexto país con más consumo a nivel mundial: 9 kilogramos al año por persona.

Los italianos comen porciones pequeñas de pastas.

"Excluir las pastas por completo de la alimentación es un error. Sucede que -popularmente- se considera inadecuado el consumo de este plato a la hora de perder peso. Esta investigación es la clara demostración de que esta idea es incorrecta", señaló Licia Iacoviello, jefa del Laboratorio que realizó el informe.

El ranking de la IOP está liderado por los italianos con casi 25 kilos anuales. El mismo reveló que Argentina es el segundo mayor productor de pastas en la región (detrás de Brasil).

Mónica Katz, médica especialista en nutrición, le dijo a Infobae que "el mito que elimina las pastas de un plan alimentario para perder peso posee varias explicaciones, la mayoría de las mismas alejadas de la ciencia". Además agregó que "las dietas ricas en carbohidratos precisamente tienen una densidad energética comparativamente menor que las elevadas en grasas".

George Pounis, autor del estudio, aseguró que "mediante el análisis de los datos antropométricos de los participantes y sus hábitos alimenticios hemos visto que el consumo de pasta, al contrario de lo que muchos piensan, no se asocia con un aumento en el peso corporal, más bien lo contrario. Nuestros datos expresa que aquel que disfrutar de la pasta -de acuerdo a las necesidades individuales- contribuye a un índice de masa corporal saludable, menor circunferencia de la cintura y una mejor relación cintura/cadera".

"Estamos hablando de un componente fundamental en la dieta italiana y mediterránea, y no hay razón para prescindir de ella", puntualizó Iacoviello. "La dieta mediterránea, con moderación y respetando la diversidad de todos sus elementos, es buena para la salud", remarcó.

Pero a no engañarse. La palabra clave de la investigación es la moderación. El exceso, como polo opuesto, sí puede ocasionar problemas en la dieta. Sin embargo, un pequeño plato de pastas, acompañado de vegetales y aceite de oliva, puede resultar saludable a futuro.

Redacción: Leo.com.bo

 

Fuente: Tvnws

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