Santa Cruz de la Sierra
31 Marzo 2018

La curiosidad de los científicos no tiene límites: investigadores suizos y estadounidenses estudiaron de cerca los patos de goma que flotan en los baños de pequeños, y a veces grandes, con resultados poco alentadores.

Un comunicado titulado “Los patitos feos del baño”, publicado el martes por el consejo federal suizo, detalla sus conclusiones: cualquier objeto de plástico sumergido en un líquido ya contaminado por nuestras abluciones se convierte en una verdadera bomba de bacterias y hongos.

Un equipo de científicos del Instituto Eawag de Investigación sobre el Agua, de la Escuela Politécnica Federal de Zúrich y de la universidad estadounidense de Illinois dejaron nueve patos de goma durante once semanas en agua limpia y otro grupo en “agua de baño usada con restos de jabón, suciedad, sudor y bacterias propias del cuerpo humano”.

Los patos expuestos al agua sucia tenían hongos y el 80% de todos los patos estudiados había desarrollado gérmenes potencialmente patógenos, especialmente legionela y otras bacterias muy resistentes.

El problema proviene sobre todo del interior del juguete, difícil de limpiar. “Cuando el niño aprieta la barriga para hacer salir agua, no es extraño que el chorro tenga un color oscuro”, subraya el estudio.

“Esto puede reforzar sus defensas inmunitarias. En ese caso, es más bien positivo”, dice muy seriamente el microbiólogo Frederik Hammes, de Eawag. Pero, subraya, “también puede provocar irritaciones de ojos y oídos o infecciones gastrointestinales más problemáticas”.

¿Entonces hay que renunciar a los patos en el baño o limpiarlos en profundidad tras cada utilización?, se preguntan los investigadores. O bien, como recomienda alguno en internet ¿tapar los orificios de los patitos para que no entre ni salga agua?

Hammes sugiere una solución más científica: endurecer la reglamentación sobre los polímeros utilizados en la fabricación de todos los juguetes destinados al baño.

Redacción: Leo.com

Fuente: AFP

05 Marzo 2018

Un grupo de científicos de la Universidad de Colorado ha logrado resultados positivos en un experimento con células madre extraídas de la piel y que tiene “el potencial” de tratar con éxito enfermedades hasta ahora incurables.

Los científicos han “reprogramado” células adultas, sanas o enfermas, en células madre pluripotentes (iPSC, en inglés), lo que brinda esperanzas en el tratamiento de graves enfermedades y da pie al inicio de futuras pruebas clínicas.

Según señaló a Efe Ganna Bilousova, del Centro Gates de Medicina Regenerativa, del campus médico Anschutz de la Universidad de Colorado, y una de las responsables de las investigación, las pruebas desarrolladas han permitido solventar la ineficacia registrada hasta la fecha a la hora de crear células madre a partir de células adultas.

Bilousova precisó que en la actualidad, de cada 1.000 células adultas “sólo una o dos llegan a ser iPSC”, las cuales fueron descubiertas por Shinya Yamanaka en 2006 y que posteriormente le valieron al investigador recibir el premio nobel de Medicina.

“Los investigadores en Colorado han encontrado una manera que acelera dramáticamente ese proceso a la vez que mejora la seguridad de esta tecnología para aplicaciones clínicas”, puntualizó Bilousova.

En este experimento, cuyos resultados fueron publicados el pasado 21 de febrero en la revista especializada Nature Communications, los investigadores se enfocaron en enfermedades de la piel y en reprogramar células, sanas o enfermas, en iPSC.

Básicamente, los investigadores se enfocaron en enfermedades de la piel y en reprogramar células sanas o enfermas, es decir, reactivar ciertos genes no activos en células adultas para transformar a esas células en iPSC.

El nuevo método permite contar con una cantidad ilimitada de células propias del paciente, generar las iPSC fuera del cuerpo, manipularlas genéticamente, convertirlas en células de varios tipos y trasplantarlas al paciente, o usarlas para futuras investigaciones médicas.

El avance se logró porque no se buscó la manera de mejorar los métodos ya existentes, dijo Bilousova, sino que se decidieron a usar las moléculas del ácido ribonucleico (ARN) para acelerar la transformación (“reprogramación”) de las células adultas.

“Nos sorprendimos al descubrir cómo simples manipulaciones del tiempo y de las dosis de las moléculas de ARN pueden afectar la eficiencia de la reprogramación”, dijo la investigadora.

Agregó que el proceso es ahora menos tóxico y tan preciso que puede aplicarse a una sola célula.

Dennis Roop, director del Centro Gates de la universidad y otro de los líderes de la investigación, cree que el avance tiene el potencial de ayudar a desarrollar terapias basadas en células madres adultas “para curar enfermedades hasta ahora sin cura, como las epidermólisis bulosas” (EB), que vuelven la piel más frágil.

Este grupo de enfermedades afectan a entre 25.000 y 50.000 personas solo en Estados Unidos y a medio millón de personas en el resto del mundo, según DEBRA Internacional, la asociación global que investiga las epidermólisis bulosas.

“No existen terapias efectivas para EB, y la tecnología iPSC brinda la oportunidad de desarrollar una terapia correctiva permanente basada en células madre para estas graves enfermedades que producen ampollas en la piel”, señaló Gates en un comunicado de la institución difundido esta semana.

La Universidad de Colorado estima que los resultados de su investigación permitirá obtener la aprobación de la Administración de Alimentos y Medicinas (FDA) de Estados Unidos para iniciar las pruebas clínicas, lo que constituiría el primer método en base a iPSC que “sale del laboratorio”.

Para acelerar los estudios, la Universidad de Colorado ha firmado un convenio de colaboración con la Universidad Stanford y la Universidad Columbia, con las que ha establecido un consorcio para el futuro tratamiento efectivo de las enfermedades epidermólisis bulosas en base a células pluripotentes.

Redacción: Leo.com

Fuente: EFE

03 Enero 2018

Como lo hace todos los años, la revista Science publicó los que, a su parecer, son los principales descubrimientos de los últimos doce meses. Una nueva especie de orangután, la detección de ondas gravitacionales y los avances en edición genética, entre los destacados.

Una colisión entre estrellas de neutrones

La primera detección de ondas gravitacionales por parte del observatorio LIGO (EE.UU.) ya fue el gran descubrimiento de 2016 para la revista Science, y este año esas ondulaciones del espacio-tiempo vuelven a encabezar el ranking, aunque en esta ocasión no proceden de la fusión de dos agujeros negros, sino de dos estrellas de neutrones.

Además, esa colisión estelar ocurrida a 130 millones de años luz en la galaxia NGC4993, desencadenó una explosión colosal que siguieron de cerca cientos de astrónomos en todo el mundo en todas las longitudes de onda de la luz, desde los rayos gamma hasta las ondas de radio. Esto complementó los registros de ondas gravitacionales captadas por los dos detectores de LIGO y el interferómetro europeo Virgo.

Un total de 3.674 investigadores de 953 instituciones, incluyendo varias españolas, colaboraron en el artículo que explicó los detalles y consecuencias de este evento, seguramente el que generará más estudios en la historia de la astronomía.

Una nueva especie de gran simio

Hacía casi 90 años que no se describía una nueva especie de la familia Hominidae, la de los grandes simios a la que pertenecemos, pero en noviembre se anunció la llegada de un nuevo miembro. Se trata de la tercera especie de orangután: Pongo tapanuliensis, nombre que hace referencia al distrito indonesio de Tapanuli, en la isla de Sumatra, donde ha sido descubierta.

La identificación de P. tapanuliensis se ha basado en datos anatómicos, ecológicos y, sobre todo, genómicos. La comparación de su ADN con el de las otras dos especies de orangután sugiere que hace unos 674.000 años la especie de Borneo divergió de la de Sumatra, y esta, a su vez, se separó en dos, posiblemente por erupciones volcánicas posteriores que se interpusieron en medio.

La nueva especie de orangután habita en una superficie de 1.100 km2 en los bosques de Batang Toru, donde solo quedan unos 800 individuos. Constituye la población de grandes simios en mayor peligro de extinción. De hecho, podríamos ser testigos de su descubrimiento y extinción en la escala de una vida humana. La deforestación, la caza, una carretera que divide su territorio y el proyecto de una central hidroeléctrica amenazan su supervivencia.

Fotografiar la vida a escala atómica

Los científicos que desarrollaron la criomicroscopía electrónica (cryo-EM), una técnica que permite congelar y visualizar biomoléculas en plena actividad, han recibido el Premio Nobel de Química 2017. Pero, además, este año se ha mejorado su intrumentación, el software de procesamiento de imágenes y sus estándares de calidad hasta convertir la cryo-EM en otro de los avances anuales para Science.

Con esta técnica se pueden ver las bioestructuras con una resolución casi atómica, lo que facilita analizar mucho mejor multitud de observaciones bioquímicas y genéticas. En 2017, por ejemplo, ha ofrecido una nueva visión de los espliceosomas –moléculas clave para procesar el ARN–, de las proteínas que remodelan las membranas celulares y de las enzimas que reparan el ADN, así como detalles del sistema CRISPR de corta y pega genético.

También se ha conseguido visualizar en alta resolución los agregados moleculares que se acumulan en lo cerebros de pacientes con Alzehimer y los asociados a otras enfermedades, como la de Huntington.

El despegue de los ‘preprints’ en biología

Los físicos llevan décadas compartiendo on line sus prepublicaciones o preprints antes de que aparezcan en las revistas revisadas por pares. En 2017 los biólogos han seguido su ejemplo y muchos se han decidido a publicar artículos previos para promover su discusión y acelerar la transmisión del conocimiento.

Hace cuatro años se lanzó el servidor de preimpresión gratuito de biología, bioRxiv, con unos pocos documentos de biología computacional, pero hoy ya abarca multitud de estudios experimentales, desde la microbiología hasta la biología celular y la neurociencia. La Iniciativa Chan Zuckerberg ha anunciado su apoyo a bioRxiv, y diversas organizaciones de EE.UU. y Reino Unido también han apostado por este tipo de iniciativas.

De momento las 1500 preimpresiones publicadas cada mes en BioRxiv y otros servidores representan solo el 1,5% de los aproximadamente 100.000 nuevos documentos agregados a PubMed, la base de datos de resúmenes biológicos, pero pocos dudan de que se ha iniciado un gran cambio cultural en la comunicación de las ciencias biológicas.

Edición de una letra del ADN y el ARN

Unos 35.000 fallos genéticos relacionados con enfermedades humanas se deben al cambio de una sola base del ADN en un punto concreto del genoma. Este año se han anunciado importantes mejoras en una técnica incipiente llamada edición de bases, que corrige mutaciones puntuales tanto en el ADN como en el ARN.

El químico David Liu, de la Universidad de Harvard, ha modificado la caja de herramientas de CRISPR para crear un editor de bases que, tras lograr el año pasado reemplazar una citosina (C) errónea por una timina (T), en 2017 ha conseguido cambiar una guanina (G) incorrecta –la mutación puntal más común– en una adenina (A). Por su parte, el equipo de Feng Zhang en el Broad Institute sustituyó una G por una A en ARN.

Investigadores chinos también han demostrado el poder de la edición de bases al arreglar una mutación puntual causante de enfermedad en embriones humanos, demostrando el enorme potencial en biomediciona de la nueva técnica.

Nueva inumunoterapia contra el cáncer

Ha tardado mucho en llegar, pero ya está aquí: un medicamento contra el cáncer que mata la enfermedad no basándose en el órgano donde se origina, sino a su ADN. La Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA) ha dado luz verde en 2017 al uso del fármaco pembrolizumab en el tratamiento de tumores sólidos avanzados.

El medicamento, que impulsa el sistema inmunológico, se ha aprobado para los casos de melanoma y otros tipos de tumores con una condición: que las células cancerosas tengan la denominada ‘deficiencia de reparación de desajuste’, lo que implica que están repletas de mutaciones en genes que reparan el ADN, independientemente de si se volvieron tumorales en el páncreas, el colon, la tiroides u otros tejidos. El sistema inmunológico las reconoce como extrañas y las mata.

El estudio de referencia ha sido el que publicaron en junio los investigadores Luis Díaz y Dung Le de la institución Johns Hopkins que, junto a otros colegas, probaron este tratamiento en 86 pacientes gravemente enfermos con doce cánceres diferentes y con la deficiencia de reparación. El 53 % respondió bien al fármaco.

Atmósfera de hace 2,7 millones de años atrapada en el hielo

El pasado agosto, investigadores de las universidades de Princeton y Maine anunciaron que habían recuperado hielo antártico congelado hace 2,7 millones de años. Eso supone que es 1,7 millones de años más antiguo que cualquier otra muestra anterior de este tipo, y retrasa el registro atmosférico a un momento crucial en la historia climática de nuestro planeta: las primeras glaciaciones.

Los gases atrapados en este hielo revelan que, al comienzo de las glaciaciones, los niveles de dióxido de carbono permanecieron por debajo de 300 partes por millón (ppm), muy por debajo de las 400 ppm actuales. Estos datos validan los modelos climáticos que prededían que esas bajas concentraciones fueron necesarias para dirigir al planeta hacia su ciclo de edades de hielo.

Los núcleos de hielo analizados se recogieron en la región antártica de Allan Hills, donde los científicos siguen perforando y esperan encontrar agua helada de hace 5 millones de años, cuando el efecto invernadero en la Tierra se parecía al actual, provocado por la acción humana.

Homo sapiens más antiguo de lo previsto

Hasta ahora se pensaba que los humanos modernos evolucionaron en el este de África hace 200.000 años, pero una calavera descubierta en una mina de Marruecos hace décadas y datada ahora con la última tecnología ha hecho retroceder el registro fósil de nuestra especie a hace 300.000 años.

El anuncio lo ha hecho el paleoantropólogo Jean Jacques Hublin del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva (Alemania). Su equipo ha vuelto a excavar la cueva y han encontrado más restos de cráneos, mandíbulas, dientes y huesos de extremidades de al menos cinco individuos. Al aplicar un método de termoluminiscencia a las herramientas de pedernal encontradas junto a los fósiles determinaron que tenían entre 280.000 y 350.000 años.

Los autores creen que aquellos individuos formaban parte de una remota población de Homo sapiens que se extendió por África hace de 330.000 a 300.000 años y que luego evolucionó hacia los humanos modernos. Estos resultados indican que nuestras raíces africanas son más profundas de lo estimado.

El triunfo de la terapia génica

Este año se ha informado que las vidas de bebés con una enfermedad neuromuscular hereditaria mortal se han logrado salvar gracias al suministro de un gen que les faltaba en sus neuronas espinales. El mensajero es un virus inofensivo llamado virus adenoasociado (AAV).

Investigadores del Nationwide Children’s Hospital (EE.UU.) han aplicado la terapia génica AAV9, suministrada vía intravenosa, para detener la atrofia muscular espinal tipo 1 (SMA1), la causa genética más común de muerte en bebés. Estos recién nacidos carecen de una proteína imprescindible para las neuronas motoras de la médula espinal, lo que hace que sus músculos se debilitan y dejen de respirar.

En un ensayo clínico, todos menos uno de los doce bebés que recibieron una dosis alta de AAV9 (que lleva el gen de la proteína ausente) pudieron hablar, comer, sentarse, e incluso algunos correr. Este avance se suma a otros en terapia génica de este año, como dos tratamientos contra el cáncer en los que las células inmunes del paciente se modificaron genéticamente fuera de su cuerpo y se reinyectaron con éxito después.

Un detector portátil de neutrinos

Los físicos suelen utilizar grandes instalaciones para tratar de detectar a los esquivos neutrinos, unas partículas sin carga y apenas masa, pero este año lo han hecho con un pequeño detector de 14,6 kg.

Los miembros de la colaboración científica COHERENT lo han utilizado para confirmar experimentalmente en el Laboratorio Nacional Oak Ridge (EE.UU.) una predicción de hace 40 años, que señalaba que los neutrinos pueden interaccionar con el núcleo atómico completo, en lugar de solo con los neutrones y los protones por separado. Es lo que se llama dispersión elástica coherente neutrino-núcleo (CEvNS, por sus siglas en inglés).

La han registrado con el diminuto detector, que está fabricado de un cristal de yoduro de cesio dopado con sodio y emite flashes de luz cuando retrocede un núcleo en su interior. En el futuro este tipo de instrumentos portátiles se podrían usar para aplicaciones como el control internacional de los reactores nucleares.

Redacción: Leo.com.bo                                              

Fuente: SINC                                           

02 Enero 2018

Investigadores españoles han desarrollado un prototipo de nariz electrónica capaz de distinguir entre pacientes con enfermedad de Crohn y colitis ulcerosa, ambas patologías del colon.

El sistema está siendo probado para otras aplicaciones médicas, como la detección de cáncer de próstata, y también se están realizando estudios, con resultados satisfactorios, para la detección de la contaminación microbiana del agua o el grado de madurez de frutos, con importantes aplicaciones para la industria agroalimentaria.

Según un comunicado de la Universidad Politécnica de Valencia (UPV, este de España), al igual que los perros son capaces de ser entrenados para detectar algunas enfermedades mediante el olfato, la tecnología también puede ayudar a crear dispositivos electrónicos capaces de realizar esta función.

El dispositivo, denominado Moosy 32 eNose, detecta si la enfermedad está activa con una precisión cercana al 90 por ciento, según los investigadores, que señalan que en un futuro “se podría disponer de este tipo de equipos en las consultas de digestivo y, mediante un sencillo análisis de heces realizado en tres minutos, determinar el estado del paciente”.

En la actualidad es frecuente la utilización de pruebas invasivas para diagnosticar y valorar la actividad inflamatoria de patologías del colon, como la enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa, ambas denominadas enfermedades inflamatorias intestinales (EII).

Con el prototipo desarrollado, el equipo de la UPV y el Hospital La Fe de Valencia quieren contribuir a la generación de sistemas diagnósticos no invasivos.

La nariz ideada por los investigadores puede detectar compuestos orgánicos volátiles y estos actuar como marcadores diagnósticos o de intensidad de la actividad de la enfermedad.

“Los componentes orgánicos volátiles se originan por procesos fisiológicos del metabolismo en el cuerpo humano y son expulsados como desecho a través de las heces”, afirma la doctora Pilar Nos, Jefe de Servicio de Medicina Digestivas del Hospital La Fe

Según Nos, la concentración de estos componentes puede ser un marcador diferencial en determinadas enfermedades intestinales y su detección precisa a través de dispositivos no invasivos, como la nariz electrónica, “sería un gran avance para la detección y seguimiento de la evolución de estas enfermedades’,

Los investigadores han realizado pruebas con 445 muestras y han obtenido unos resultados satisfactorios, afirma el profesor José Pelegrí, perteneciente al grupo de sensores y magnetismo del IGIC, Instituto de Investigación del Campus de Gandía (Valencia).

Según Pelegrí, las conclusiones de la investigación “son positivas; sin embargo, es necesario continuar trabajando para mejorar los algoritmos de detección”, añade.

El desarrollo de este prototipo ha sido financiado por el Gobierno regional valenciano y la parte inicial del proyecto -el estudio de viabilidad que sirvió para establecer las bases del sistema- fue financiado por el Inbio, estructura de colaboración científica entra la UPV y La Fe.

Redacción: Leo.com.bo                                              

Fuente: isalud.com

02 Enero 2018

Los astronautas ya beben su propia orina; no directamente, por suerte, sino después de haberla filtrado y reciclado en agua potable. Es una dura realidad, pero que poca gente menciona a pesar de estar latente en la exploración humana del espacio exterior.

Y tampoco se habla de que los astronautas y los colonos de Marte podrán sobrevivir comiendo tomates cultivados con orina humana, muy parecido a las papas que cosecha Matt Damon con popó humana en The Martian. Y si bien esta conversación sobre desechos espaciales puede sonar asquerosa aquí en la Tierra, la vacía hostilidad del cosmos obliga a que cada átomo de subproductos humanos pueda ser crucial fuera de nuestra atmósfera.

El espectro de tecnología para aprovechar residuos sigue ampliándose a medida que investigadores de la Universidad Clemson planean convertir la orina cosmonauta en nutrientes y plásticos que podrían convertir los viajes espaciales largos (estamos hablando de años) en una realidad viable, aunque no muy deliciosa.

El líder investigador, Dr. Mark A. Blenner, hizo énfasis en que la ideología "zero waste" tiene que aplicarse en niveles micro y macro. "Si los astronautas hacen viajes que comprenden un periodo de tiempo de varios años, debemos encontrar la manera de reutilizar y reciclar todo lo que lleven con ellos", dijo en un comunicado de prensa. "La economía atómica será realmente importante".

Y la clave para los hallazgos de Blenner, además de la orina humana, se trata de una levadura llamada Yarrowia lipolytica, misma que Blenner y su equipo lograron manipular genéticamente y "alimentar" con algas, bacterias además de nitrógeno de la orina y carbono del aliento humano.

Las cepas resultantes crearon ácidos grasos omega-3 e incluso un monómero químico que podría ser reproducido en una impresora tridimensional para crear objetos de plástico como una llave inglesa, por ejemplo. Es un gran avance para los escritores de ciencia ficción; imagínate si Ripley de Alien hubiera podido nada más orinar en una taza de Yarrowia lipolytica e imprimir en 3-D el lanzallamas necesario para hacer frente a los extraterrestres, en lugar de tener que confiar únicamente en su ingenio y velocidad.

Dejando a un lado las implicaciones culturales, Blenner está descubriendo de primera mano lo que los panaderos y cerveceros han sabido durante milenios; que las levaduras son pequeños hongos caprichosos, pero capaces de producir grandes cosas. "Estamos aprendiendo que Y. lipolytica es bastante diferente de otras levaduras en su naturaleza genética y bioquímica", explicó. "Cada nuevo organismo tiene una cierta cantidad de peculiaridad que tenemos que observar y entender mejor".

Pero en materia de viajes espaciales, las peculiaridades pueden ser muy útiles. "Estas levaduras toleran condiciones inusuales, tales como el pH alto y bajo, un alto contenido salino, fuerza iónica y la orina humana", dijo Blenner. "Se convierte en un anfitrión muy útil para la fabricación de productos que utilizan sustratos menos refinados y residuales".

Blenner, cuya investigación fue financiada en parte por el Programa de Investigaciones de Tecnología Espacial de la NASA, presentó estos hallazgos en el 254º Encuentro Nacional y Exposición de la American Chemical Society, la sociedad científica más grande del mundo, la semana pasada. Resultó ser un gran evento este año, incluyendo una presentación aparte sobre nuevas "etiquetas inteligentes" que nos podría decir cuándo la comida está vencida.

Al igual que esas etiquetas inteligentes, la tecnología aquí se encuentra en sus primeras etapas, pero las implicaciones prácticas son claras. "Aún seguimos lejos de producir cantidades útiles de plásticos a partir de los residuos de CO2", dice Blenner. "Sin embargo, el uso de urea podría ser más beneficioso en términos de producción y costos comparado con otras fuentes de nitrógeno en la fermentación industria. Además, la producción de omega-3 a partir de esta levadura ya se comercializa en sustratos no residuales".

La levadura ya nos ha brindado la pizza, la cerveza y el vino, pero algún día podría hacer posible la vida humana en Marte. ¡Gracias, levadura!

Redacción: Leo.com.bo                                              

Fuente: vice.com

15 Diciembre 2017

Un equipo de astrónomos, incluyendo dos del MIT, detectó el agujero negro supermasivo más lejano nunca antes observado por la humanidad. El agujero negro se localiza al medio de un cuásar ultraluminoso, cuya luz se emitió a solo 690 millones de años luego de ocurrido el Big Bang. Esta luz se tomó cerca de 13 mil millones de años para alcanzarnos, un periodo de tiempo casi parecido a la edad de nuestro universo. El artículo, en el que participaron científicos del Instituto Kavli para la Astrofísica y la Investigación Espacial del MIT y del Instituto Carnegie, fue publicado en Nature.

El agujero negro, se estima, es 800 millones de veces más masiva que nuestro sol, un Goliath para los estándares modernos, y relativamente anómalo en el universo temprano. Es el único objeto observado de esta era, según miembros del Instituto Kavli para la Astrofísica y la Investigación Espacial del MIT. Tiene una masa extremadamente grande, y aun así, el universo es tan joven que esto ni debería existir. El universo no era tan antiguo como para producir un agujero negro de estas proporciones. “Es muy misterioso”, describieron los científicos detrás del descubrimiento.

Se adelantó a su tiempo

El agujero negro, se estima, es 800 millones de veces más grande que nuestro sol, un Goliath para los estándares modernos, y relativamente anómalo en el universo temprano. Es el único objeto observado de esta era. Tiene una masa extremadamente grande, y aun así, el universo es tan joven que esto ni debería existir. El universo no era tan antiguo como para producir un agujero negro de estas proporciones. “Es muy misterioso”, describieron los científicos detrás del descubrimiento.

La sorpresa relacionada a la edad y tamaño no es la única: el ambiente también llamó la atención. El agujero negro tomó forma, según concluyeron los astrónomos, justo en el momento en el que el universo atravesaba un cambio crucial, pasando de un ambiente oscuro dominado por hidrógeno neutro a uno en que las primeras estrellas empezaron a parpadear. Mientras más estrellas y galaxias se formaron, estas generaron la radiación suficiente para transformar el hidrógeno (de neutral, donde los electrones están sujetos al núcleo, a ionizados, donde los electrones son liberados para recombinarse al azar). Este cambio de hidrógeno neutro a ionizado representa uno fundamental en el universo que ha persistido hasta la fecha.

De acuerdo al equipo, el nuevo agujero negro, recién descubierto, existió en un ambiente mitad neutral y mitad ionizado. “Fue momento en el que las primeras galaxias aparecieron en sus capullos de gas neutro y empezaron a surgir”, explicaron en un comunicado de MIT News. Esta última es la medición más precisa de aquel tiempo, una verdadera indicación de cuándo las estrellas nacieron.

Altas velocidades en su órbita

El agujero negro fue detectado por el equipo de Carnegie, que halló el objeto examinando múltiples observaciones del cielo y mapas del universo distante. Ellos buscaban, particularmente, cuásares, de los objetos más brillantes del universo, que consisten en un agujero negro supermasivo rodeado de discos arremolinados de materia.

Luego de identificar muchos objetos de interés, emplearon un instrumento conocido como FIRE (Folded-port InfraRed Echellette) construido por Simcoe y que opera en el telescopio Magellan de 6.5 metros de diámetro (ubicado en Chile). FIRE es un espectrómetro que clasifica objetos basados en el espectro infrarrojo. La luz de objetos cósmicos tempranos lejanos se desplaza a longitudes de onda más rojas en su viaje a través del universo, mientras este se expande. A mayor el acercamiento del objeto al rojo al final del espectro, más lejano es, tanto en tiempo y espacio.

Uno de los objetos bajo análisis arrojó un corrimiento al rojo de 7.5, lo que significó que el objeto emitía luz unos 690 millones de años después del Big Bang. Basados en el registro del cuásar, se calculó la masa del agujero negro y se concluyó que era de 800 millones de veces la masa del sol. "Algo causa que el gas dentro del cuásar se mueva alrededor a velocidades altísimas, y los únicos fenómenos que conocemos alcanzan estas velocidades son las órbitas alrededor de agujeros negros supermasivos", indicaron los autores.

Cuando las primeras estrellas se encendieron

El nuevo cuásar identificado habitó en un momento crucial de la historia de universo. Siguiendo casi de inmediato al Big Bang, el universo fue una sopa cósmica de partículas extremadamente energéticas. Conforme se expandió, estas partículas se enfriaron y fusionaron en hidrógeno neutro durante una era conocida como tiempos oscuros, un período carente de toda luz. Eventualmente, la gravedad condensó la materia en las primeras estrellas y galaxias, lo que produjo a su vez luz en forma de fotones.

Mientras más estrellas se encendieron a través del universo, sus fotones reaccionaron con hidrógeno neutro, ionizando el gas desencadenando la época de la re-ionización. El cuásar, según el trabajo, habría existido durante esta transición crucial. Esta sería la datación más precisa de cuando las estrellas empezaron a encenderse (690 millones de años luego del Big Bang).

Y el misterio que aún no se resuelve es: ¿cómo semejante agujero negro se formó tan temprano en el universo? Los objetos cósmicos de esta naturaleza se forman acumulando y absorbiendo masa del ambiente que lo rodea. Un agujero como el J1342+0928 debería haberse formado en periodos mucho mayores a los 690 millones de años. Los autores del trabajo calificaron el tamaño de irreal, y consideran que tiene que haber otra forma de explicar su presencia. Hasta el momento, sin embargo, nadie sabe cómo.

Redacción: Leo.com.bo                                              

Fuente: EFE

17 Noviembre 2017

El estudio, publicado en la revista Nature Biomedical Engineering, revela cómo la alteración de la estructura de la cromatina en las células cancerígenas podría facilitar su destrucción. El trabajo de cromatina (la forma en la que se presenta el ADN en el núcleo de las células) es empaquetar cuidadosamente el código genético en el núcleo de la célula. También puede regular qué genes se ‘encienden y apagan’. En las células cancerosas, sin embargo, la cromatina ayuda a que estas evolucionen, lo que les permite sobrevivir, reseña Muy Interesante.

De ahí que los expertos decidieran centrarse en la cromatina como herramienta clave para combatir la resistencia a los medicamentos contra el cáncer, y una técnica de imágenes que desarrollaron el año pasado les ayudó a aprender más sobre este intrincado conjunto de macromoléculas.

Utilizando una novedosa técnica para monitorear la cromatina en células cancerosas cultivadas, descubrieron que la cromatina tiene una “densidad de empaquetamiento” específica relacionada con la expresión génica que ayuda a las células cancerosas a evadir los tratamientos.

 Redacción: Leo.com.bo                                                             

Fuente: isalud.com

15 Noviembre 2017

Un nuevo golpe al ego del presidente Donald Trump. Esta vez no fueron deportistas, ni muchos menos artistas lo que se resisten a estrecharle la mano. En esta ocasión dos de los científicos más importantes del momento le hacen el feo al presidente.

Dos ganadores estadounidenses del Premio Nobel dijeron al portal Stat Noticias que no planean ir a la Casa Blanca mientras Donald Trump sea el presidente de los Estados Unidos.

El biofísico estadounidense Joachim Frank dijo que no asistirá a ningún tipo de evento en la Casa Blanca como ha sido costumbre.

“No voy a poner mi pie en la Casa Blanca, siempre y cuando Trump, [el vicepresidente] Pence, y [el lider de la Cámara de Representantes] Paul Ryan esten en el poder” añadió Frank .

“No puedo hablar por los demás galardonados; no los conozco personalmente todavía, pero creo firmemente que, al ser personas inteligentes tendrán una actitud similar a la mía”, concluyó

Por su parte el presidente Trump para evitar el desplante dijo, a través de su jefe de prensa, que no se reuniría con los ganadores a causa de su apretada agenda tras los viajes al extranjero. Trump ha estado viajando por Asia y se espera que vuelva la noche del martes.

La decisión rompe con la de los presidentes anteriores, que han cumplido con los ganadores del Premio Nobel estadounidense casi todos los años desde 2001.

En el pasado, durante las presidencias de Barack Obama y George W. Bush, la Casa Blanca realizó un evento para los premiados casi todos los años.

Redacción: Leo.com.bo                               

Fuente: AFP

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