Santa Cruz de la Sierra
15 Septiembre 2014

La Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) firmó hoy un acuerdo con el Tribunal Supremo Electoral (TSE) de Bolivia para enviar 40 observadores a las elecciones presidenciales convocadas para el próximo 12 de octubre.

El convenio fue suscrito en La Paz por el coordinador de la presidencia pro témpore de la Unasur, Ike Desmond, y la presidenta del órgano electoral boliviano, Wilma Velasco.

Desmond afirmó que la "presencia institucional" del bloque regional en los comicios de Bolivia "se realizará siempre teniendo en cuenta y siempre respetando la normativa establecida en el acuerdo que se firmó".

Agregó que "se actuará estrictamente" dentro de los márgenes establecidos por las leyes bolivianas, el tratado constitutivo de la Unasur, el estatuto del Consejo Electoral del bloque y el convenio de observación y acompañamiento de elecciones.

El mes pasado, el TSE también firmó un acuerdo con la Organización de Estados Americanos (OEA) para el envío de una misión de al menos 50 observadores para los comicios de octubre próximo, en los que el actual gobernante boliviano, Evo Morales, buscará la reelección para un tercer mandato hasta 2020.

Además de Morales, que aparece como favorito en las encuestas difundidas hasta el momento en la prensa local, aspiran a la Presidencia el empresario Samuel Doria Medina, el expresidente Jorge Quiroga (2001-2002), el exalcalde de La Paz Juan del Granado y el líder indígena Fernando Vargas.

En las elecciones, los bolivianos también votarán para renovar el Congreso para el período 2015-2020 y elegirán a legisladores para organismos supraestatales, como el Parlamento Andino.

Más de 272.000 bolivianos residentes en 33 países podrán sufragar en estos comicios, si bien solo elegirán al mandatario y al vicepresidente, ya que todavía no está regulado que su voto incluya a parlamentarios.

Redacción Leo.bo

Fuente: EFE

 

12 Septiembre 2014

Con aplausos pero también con algunas pedradas que no llegaron a destino, el complejo de favelas de Maré en Rio de Janeiro recibió este viernes a la presidenta y candidata a la reelección Dilma Rousseff.

En medio de militares armados hasta los dientes que ocuparon esta mini ciudad de 130.000 habitantes en abril, disputando su control a tres facciones rivales del narcotráfico, decenas de niños corrían por las calles polvorientas con adhesivos de publicidad política pegados a sus torsos desnudos.

La presidenta llegó con mucho retraso, acompañada por el gobernador interino de Rio, Luiz Fernando Pezao, del partido PMDB (centro, en la coalición de gobierno), que también busca ser electo en los comicios nacionales de octubre.

Y ahí se desató el caos, los militares enarbolaron sus fusiles, la multitud salió disparada hacia el coche que trasladaba a la presidenta, gritándole enfervorizada "¡Dilma! ¡Dilma!", muchos agitando banderas con su retrato y el de Pezao.

Pero solo políticos y periodistas podían seguirla hasta un terreno baldío donde el gobierno local promete construir para 2016 "un campus educacional" con varias escuelas y guarderías, con una inversión de unos 100 millones de dólares.

- El pueblo se invita -

Rousseff no tenía previsto contacto con la población en esta visita relámpago al Complexo da Maré.

Su objetivo era firmar junto a Pezao y en presencia del alcalde de Rio Eduardo Paes, ministros y legisladores, un documento que extiende hasta diciembre la permanencia de 2.700 militares en este territorio de 10 km2, situado cerca del aeropuerto internacional de Rio.

Pero una horda de residentes del Maré, sobre todo niños y adolescentes, burló la seguridad y se coló en la mitad del acto, aplaudiendo y acercándose a metros de la presidenta, cuyas palabras eran ahogadas por el ensordecedor bullicioso. "¡Tía, tía!", le gritaban cariñosamente algunos. "¡Quiero frijoles!", gritaba otro.

La presidenta centró su brevísimo discurso en la integración y cooperación entre los gobiernos federal, estatal y municipal en materia de seguridad pública: desde 2008, esa cooperación ha permitido al Estado reconquistar 184 favelas de Rio de manos de los narcos o milicianos, y la instalación de 38 Unidades de Polícia Pacificadora (UPP). La etapa de la UPP no ha llegado aún al Maré, pero está prevista para 2015.

Las autoridades prometen que tras la "pacificación" de las favelas llegan los servicios públicos, pero poco ha sucedido en este frente, y las miserables callejuelas del Maré son testimonio de ello.

"Queremos que haya una acción conjunta integrada" entre los gobiernos federal, estatal y municipal "en todas las regiones del país, para impedir que haya impunidad en el tráfico de drogas, armas y el crimen organizado, porque el crimen actúa de forma coordinada", dijo Rousseff, molesta en medio del caos.

"No podemos darnos el lujo de actuar de forma quebrada, fragmentada", insistió en su discurso de menos de cinco minutos, casi ininteligible.

- "Aquí no ha mejorado nada" -

Algunos de los jóvenes que burlaron la seguridad para acercarse a Dilma lanzaron piedras contra su coche cuando éste salía del terreno baldío. Un agente de seguridad que caminaba junto al vehículo recibió una pedrada en la cabeza.

El coche de la mandataria pasó frente a una veintena de residentes que manifestaban contra Pezao y una diputada federal que aseguraban les debe dinero, y defendían a Anthony Garotinho, un exgobernador de Rio populista y condenado en 2010 por corrupción, actualmente diputado, que quiere ser electo nuevamente gobernador por el Partido de la República (PR).

"No quiero a Dilma, estoy harta (...) ¿Si mejoró la seguridad? ¡Acá no ha mejorado nada! El tráfico de drogas continúa; todo es la misma mierda. ¿Qué pueden hacer los militares acá? Una facción rival entra en una comunidad y mata. La otra va para allá y mata también. Hay tiroteos casi todos los días", dijo a la AFP Josi Francisca Ferreira, un ama de casa de 36 años, la única vecina sin miedo a ser castigada por hablar de seguridad, un tema tabú en las favelas.

Y añade: "Y cuando los periodistas se vayan, no vamos a poder gritar más, porque cada vez que lo hacemos los militares nos lanzan gas pimienta y balas de goma".

Redacción Leo.bo

Fuente: AFP

 

12 Septiembre 2014

Con el mayor crecimiento económico en Sudamérica pero una pesada carga de pobreza, Bolivia arranca este viernes su campaña electoral para las elecciones del 12 de octubre en las que el presidente Evo Morales busca un tercer mandato consecutivo y el control del Congreso.

A un mes de los comicios, la clara ventaja de Morales que muestran las encuestas parece consolidarse, sustentada en "una buena percepción de la población en el gobierno (porque) la gente entiende que la gestión es buena", dijo a la AFP Marcelo Silva, politólogo y docente de la universidad pública de La Paz.

Esa confianza, abonada por una casi inédita estabilidad en un país acostumbrado a los permanentes conflictos sociales y que hasta más allá de los años 80 era una de las democracias más frágiles del planeta, se traduce en un mayoritario apoyo popular al actual presidente.

La preferencia que logra la candidatura de Morales se asienta principalmente en la mejor distribución de los ingresos y el surgimiento de una clase media más grande en el país, según el gobierno.

"La estabilidad económica está pesando más que factores abstractos como la calidad de la democracia", coincidió el analista y profesor de politología, Carlos Guzmán.

En 2013 Bolivia logró un crecimiento histórico de 6,78% del PIB, la tasa más alta de los últimos 25 años y la mayor en la región, aunque con un nivel de pobreza extrema en áreas rurales en torno al 40%, según últimas cifras del Instituto de Estadística (2012).

- El peso de las nacionalizaciones -

Desde que tomó el mando del país en 2006, Morales nacionalizó los hidrocarburos, la minería y las telecomunicaciones, creó bonos asistenciales y dio un rol político preponderante a los indígenas, sector al que pertenece por su origen aimara.

Según el principal contendiente de la oposición, el empresario de la industria de la construcción Samuel Doria Medina, los cuantiosos recursos de la nacionalización que obtiene el Estado son dilapidados por el gobierno en vez de volcarlos a hospitales o educación.

Morales, de 54 años, encabeza las encuestas con un 56% de la intención de voto frente al 17% de Doria Medina, de 55, a quien ya derrotó en las elecciones de 2005 y 2009.

Otro candidato, el expresidente conservador Jorge Quiroga (2001-2002), que recoge el 6% de la intención de voto, calificó de "gran estafa" a la nacionalización porque en los últimos 7 años Morales "regaló bajo la excusa de 'costos recuperables' más de 5.083 millones de dólares a las petroleras".

- No a la guerra sucia -

Luego de que el presidente Morales mandó a la oposición a "debatir con su abuela" hace unas semanas su programa de gobierno, se desencadenó una feroz retahila de acusaciones mutuas entre candidatos.

Doria Medina presagió un "gasolinazo" el próximo año y su partido lanzó graves acusaciones de corrupción contra los familiares del vicepresidente Álvaro García.

Pronto apareció una grabación de violencia de género que involucró a Doria Medina y obligó a dimitir a uno de sus candidatos al parlamento.

Otro postulante, Juan del Granado (3%), denunció la "delictiva e inmoral compra" de sus militantes por parte del oficialismo.

Ante ese cuadro y luego de que el Tribunal Supremo Electoral (TSE) autorizara a partir de este viernes la propaganda en medios, el Servicio Intercultural de Fortalecimiento Democrático (SIFD), que vigila la propaganda en tiempo y contenido, llamó a que "la guerra sucia no sea la prioridad".

Juan Carlos Pinto, director del SIFD, advirtió que "serán retirados los spots destinados a desprestigiar al rival".

En el primer día de vigencia de estas normas, Morales ya ignoró este viernes una medida del TSE que señala que "tanto el presidente como el vicepresidente no pueden participar en las entregas de obras públicas, porque ya estarían como candidatos", según la vocal Dina Chuquimia.

Un total de 118 medios están habilitados para la emisión de la propaganda electoral desde este 12 de septiembre hasta el 9 de octubre, 72 horas antes de los comicios en los que están llamados a votar unos 6 millones de electores, de una población de 10 millones.

Morales aspira a obtener un 74% de los votos, que le permitirían mantener la mayoría absoluta en el Congreso bicameral.

La apuesta de la oposición para evitar que Morales gane en primera vuelta parece escasa. Este último mes sus rivales intentarán seducir al 10% de indecisos y al 8% que dice que votará nulo o blanco.

Redacción Leo.bo

Fuente: AFP

12 Septiembre 2014

La candidata presidencial brasileña Marina Silva, un icono del movimiento verde, está cortejando a sus antiguos adversarios de la industria del azúcar y el etanol en un intento de ganarse al poderoso lobby agrario antes de las elecciones del próximo mes.

Desde que entró a la carrera a mediados de agosto, Silva ha escogido como compañero a un congresista proagrario, se ha reunido de forma repetida con líderes del negocio y ha hecho campaña en el cinturón agrícola en busca de aliados en una industria que significa un cuarto de la economía de Brasil.

Su mensaje: la conservación y la agricultura a gran nivel florecerían juntos con un Gobierno de Silva, que rebajaría los subsidios a la gasolina que la presidenta Dilma Rousseff ha usado para contener la inflación.

El control de precios de los combustibles ha golpeado a la otrora boyante industria brasileña de la caña de azúcar y el etanol.

Silva, que aventaja ligeramente a Rousseff en una eventual segunda vuelta, también ha calmado a las familias del cinturón agrícola recordando a los votantes que abandonó su oposición a las cosechas genéticamente modificadas (GMO, por sus siglas en inglés), cruciales en el ascenso de Brasil como una potencia agraria en los últimos años.

"Existe esa leyenda de que estoy en contra de las cosechas genéticamente modificadas. Eso no es cierto. Apoyo un modelo en el que coexistan cosechas GMO y libres de GMO", afirmó en una reciente entrevista televisada.

Pocos días después, en una escala de su campaña en el estado rico en granos de Rio Grande do Sul, dijo: "Apoyo la agricultura en todos los niveles", un respiro para los productores preocupados de que fuera a favorecer a las pequeñas granjas familiares en detrimento de las plantaciones a gran escala que dominan el paisaje brasileño.

GIRO DE 180 GRADOS

La aparente aceptación del gran agro por parte de Silva es un giro de 180 grados para una ambientalista de toda la vida que fue candidata del Partido Verde en 2010, arriesgándose a decepcionar a votantes y aliados del movimiento ecologista.

Silva, una ex recolectora de caucho que creció en el pobre estado amazónico de Acre, se convirtió en un símbolo del movimiento verde global cuando dedicó su vida a temas medioambientales tras el asesinato en 1988 de su mentor, el líder sindicalista Chico Mendes.

Como ministra del Medio Ambiente entre 2003 y 2008, luchó para frenar la expansión del cinturón agrícola y de la ganadería, ayudando a reducir en más de la mitad el ritmo de deforestación de la Amazonia, pero ganándose la enemistad de agricultores, ganaderos y leñadores en la región.

No obstante, para ganar la elección de octubre y formar las alianzas políticas necesarias para sacar a Brasil de su estancamiento económico, la centroizquierdista Silva necesita a su lado a los líderes de la industria agrícola y a sus influyentes amigos en el Congreso.

Hasta ahora, la estrategia parece estar funcionando. Aunque no todos apoyan a Silva en el cinturón agrícola, varios grandes nombres del sector han hablado en su favor.

Los sondeos muestran un aumento de su apoyo en esta zona, mejorando sus posibilidades de ganar a Rousseff en segunda vuelta.

"Parece entender la importancia de traer valor al negocio agrario", afirmó Plinio Nastari, un importante experto del sector del azúcar y el etanol que celebró hace poco una cena con Silva y 47 líderes del negocio agrícola.

Redacción Leo.bo

Fuente: Reuters

12 Septiembre 2014

Una nueva encuesta del Instituto Datafolha confirma una apretada victoria para Marina Silva en el balotaje frente a la presidenta y candidata a la reelección Dilma Rousseff, con la socialista obteniendo 47% y la mandataria 44%.

La nueva encuesta revela sin embargo que Rousseff va sumando apoyo electoral cuando falta menos de un mes para la cita en las urnas.

En la primera vuelta del 5 de octubre, Datafolha adjudica a Dilma una intención de voto de 36%, contra 33% de Marina y 15% del postulante socialdemócrata Aécio Neves.

Si el balotaje fuera entre Dilma y Aécio, la mandataria sería reelecta con 49% ante 38% del candidato del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB).

Datafolha indicó que la evaluación del gobierno de Dilma Rousseff como buena o muy buena permaneció en 36%, mientras 38% dijo que era regular y 24% malo o muy malo, citó el portal Brasil247.

Un sondeo anterior de Datafolha indicaba que Dilma tenía 35% de los votos, contra 34% de Marina y 14% de Aécio, pero para un eventual balotaje presagiaba que Marina vencería a Dilma 48% a 41%.

Redacción: Leo.bo               

Fuente: Clarin.com

06 Septiembre 2014

En plena campaña electoral en Brasil, el exdirector de la petrolera estatal Petrobras Paulo Roberto Costa, preso por lavado de dinero, delató un amplio sistema de corrupción que compromete a parlamentarios, especialmente de la coalición de la presidenta y candidata, Dilma Rousseff.

Las dos principales rivales en la contienda presidencial, Rousseff y la ecologista Marina Silva, cuya agrupación también fue aludida por Costa, dijeron que aguardarán las conclusiones de las investigaciones.

Según informaciones de prensa, en un interrogatorio realizado por la Policía Federal, Costa acusa al menos a medio centenar de parlamentarios de partidos de gobierno de haber recibido sobornos por contratos.

De acuerdo con el periódico opositor Folha de Sao Paulo, se trata de 49 diputados, 12 senadores y un gobernador que militarían en el oficialista Partido de los Trabajadores (PT, izquierda) y en sus aliados PMDB (centroizquierda) y Partido Progresista (PP).

Entre los implicados, según informó este sábado el semanario Veja, de línea opositora al gobierno, estarían el presidente del Senado, Renán Calheiros, el presidente de la Cámara de Diputados, Henrique Alves, ambos del PMDB, el ministro de Minas y Energía, Edison Lobao, y autoridades de estados donde Petrobras tiene inversiones, uno de ellos el hoy fallecido exgobernador de Pernambuco y excandidato presidencial, Eduardo Campos, del Partido Socialista (PSB). Alves y Lobao negaron las acusaciones.

Contactada por la AFP, la Policía Federal se abstuvo de hacer comentarios.

- Candidatos piden prudencia -

En declaraciones a la prensa, la presidenta Rousseff, candidata del PT, dijo que primero conocerá bien cuáles son las informaciones entregadas para luego tomar las medidas que correspondan.

En tanto, Marina Silva, que asumió la candidatura del PSB tras la muerte de Campos en un accidente aéreo, también apeló a la prudencia. "El hecho de que haya habido un emprendimiento en Petrobras en el estado de Campos, no da derecho a nadie a incluirlo en la lista de quienes cometieron irregularidades", dijo Silva, favorita para vencer a Rousseff en segunda vuelta.

Por su parte, el socialdemócrata Aécio Neves, tercero en las preferencias, si bien exigió sanción para los responsables, pidió tener "mucho cuidado" con realizar afirmaciones sin conocer detalles de las denuncias.

Las confesiones de Costa ocurren bajo un régimen de confesión que le permitiría obtener beneficios judiciales. Su declaración fue enviada al Tribunal Supremo Federal, que deberá decidir si valida o no este acuerdo.

- Comisión de 3% -

Costa explicó que los legisladores involucrados recibían comisiones de 3% sobre el valor de los contratos firmados por Petrobras, entre 2004 y 2012, cuando él ocupaba el cargo de director de refinación y abastecimiento de la petrolera. "Todo el día tenía un político tocando a mi puerta", habría dicho.

Según Veja, para tener acceso a millonarios contratos con Petrobras, un grupo de empresas se comprometía a pasar parte de sus ganancias a una organización de lavado de dinero, y éstas eran luego repartidas entre políticos y partidos de la llamada "base de apoyo al gobierno".

Costa es investigado como parte de la operación "Lava Jato" (Lavado Express), que desbarató una red de lavado de dinero y corrupción, acusada de mover 4.500 millones de dólares.

- ¿Problema electoral? -

Debido a la falta de confirmaciones oficiales, es difícil prever las consecuencias de este escándalo en las elecciones generales del 5 de octubre. Si estas acusaciones se confirman, las revelaciones jugarán en contra de Rousseff, considerando la importante tutela ejercida por Brasilia sobre Petrobras.

Por su parte, Silva ha prometido una "nueva política", desmarcándose de la practica de los grandes partidos, y surfea hábilmente sobre la ola de la protesta social anti-sistema de los jóvenes brasileños, iniciada en junio de 2013, contra el deficiente estado de los servicios públicos y la corrupción.

Si bien durante su mandato Rousseff apartó a varios ministros sospechosos de corrupción, nadie olvida el "mensalão", escándalo de compra de votos en el Congreso durante el primer gobierno de su antecesor y padrino político, Luiz Inácio Lula da Silva.

El caso de Costa es solo el último de una larga serie de problemas que están afectando a Petrobras.

Las sospechas de sobornos y la polémica por la supuesta compra sobrevalorada de una refinería en Pasadena (Texas, EEUU) han puesto en aprietos a la gigantesca petrolera brasileña, complicando incluso a la propia Rousseff.

El intervencionismo del gobierno en la gestión de la compañía, que ha perdido miles de millones de dólares en valor de mercado en los últimos cinco años, recibe fuertes críticas de la oposición.

Redacción Leo.bo

Fuente: AFP

 

05 Septiembre 2014

El impacto de la tragedia del ex candidato Eduardo Campos y luego la emergencia de Marina Silva como “la salvadora” de Brasil empujaron rápidamente al zenit a la presidenciable. El fin de semana último alcanzaba su punto más alto al empardar a Dilma Rousseff en las preferencias del electorado. Pero la ex senadora y ex campesina, entronizada por el Partido Socialista (PSB) empieza a perder aliento. Aún mantiene un empate técnico con la presidenta brasileña en la primera vuelta de las elecciones del 5 de octubre. Pero dejó de crecer y ya no está mano a mano con Rousseff sino uno o dos puntos por debajo. Lo revelan sondeos de dos grandes consultoras, Ibope y Datafolha, publicadas ayer.

Los 3 puntos que Dilma había retrocedido, según Ibope, los recuperó en un santiamén: volvió a 37% de las intenciones de voto. Marina, en cambio, se estancó y todo tiende a mostrar que paulatinamente volverá a su nivel histórico de popularidad: está en 34%. Para entender las causas basta prestar oído a las propuestas de la ex ministra ambientalista y a sus promesas de campaña. Por un lado, apuesta a la política económica de neto corte liberal: se compromete con el más duro ajuste fiscal, con la drástica reducción de ministerios en su eventual futuro gobierno y con la eliminación del crédito subsidiado del Estado federal para el sector productivo, pues prefiere confiar la financiación exclusivamente a los bancos privados. Ni hablar de lo que restará para el consumidor, que no podrá acceder a préstamos con tasas menos leoninas de los bancos públicos para adquirir la casa propia. El ajuste será de tal tamaño que no le quedaría margen para políticas sociales. Sin embargo, ella se compromete a garantizar el “pase libre” para los estudiantes en el transporte público, según afirmó ayer en una entrevista. La razón es clara: tomar una reivindicación de los jóvenes que se movilizaron el año pasado por el no pago del boleto, y plantearlo como compromiso programático.

En lo político, la “tercera vía” que inventaron quienes hacen el marketing electoral de la candidata se resume, en la visión “marinista” a casi un único punto: llamar al PT, su ex partido, y al PSDB (la socialdemocracia del ex presidente Fernando Henrique Cardoso) a que la ayuden a gobernar. Pero esto tiene poco que ver con su enunciado de “una nueva política” con la que pudo conquistar al electorado joven y educado. Es en este sector de clase media con escolaridad superior, y con salarios promedio de 1.500 dólares, donde Marina adquirió la fuerza que la catapultó rápidamente al estrellato electoral. Ocurre que esa franja de la población, típica de las grandes ciudades brasileñas, puede advertir mejor las inconsistencias.

El meteórico surgimiento de Marina tuvo, con todo, un impacto benéfico. Revolucionó la campaña de Rousseff y su patrocinador, el ex presidente Lula da Silva, cuando en sus planes y en las encuestas ya se veían como seguros ganadores. En cuanto al opositor Aécio Neves, ex gobernador de Minas Gerais y senador por ese estado, lo colocó en una situación de derrota anticipada. Hoy sería votado apenas por 15% del electorado.

Según las encuestas, Marina saldría victoriosa en un segundo turno con Dilma. Pero curiosamente, esas mismas pesquisas advierten que para la mayoría de los entrevistados, Rousseff será reelecta. Medios europeos que creyeron ver en la candidata socialista el mismo proceso fulgurante de Lula en 2002, ahora ya no confían. Según The Economist “hay muy poca sustancia” en la nueva política enunciada por la ex ministra.

Redacción: Leo.bo               

Fuente: Clarin.com

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