Santa Cruz de la Sierra
14 Noviembre 2016

Entre los tantos actores estadounidenses que no soportan a Donald Trump figura Robert De Niro, quien tras la victoria en las elecciones del magnate dijo bromeando que no descarta mudarse a Italia, país del que tiene la nacionalidad.

"Probablemente deberé trasladarme al Molise", a la localidad de Ferrazzano, precisó De Niro, refiriéndose así a la región del sur de la Península de donde es originaria su familia.

Durante una entrevista en el show televisivo del conductor Jimmy Kimmel, De Niro recordó que tiene el pasaporte italiano y que ya no podrá pegarle a Trump, como había dicho días atrás: "Ahora ya no puedo hacerlo, es el presidente. Respeto su cargo..", afirmó tras añadir que, en cambio, "Barack Obama sí puede hacerlo".

En agosto pasado el actor había declarado que para él Trump estaba "totalmente loco", asegurando que es como el personaje principal de la recordada película "Taxi Driver", el excombatiente con problemas mentales Travis Bickle.

Redacción: Leo.com.bo

 

Fuente: ANSA

11 Noviembre 2016

"Caos", "shock", "crisis de identidad", riesgo de "guerra civil" interna: son las palabras más usadas por los medios estadounidenses para describir el día después del Partido Demócrata.

Una fuerza política que quedó reducida a escombros por la "dolorosa" derrota de Hillary Clinton, que parece marcar el fin no sólo de una dinastía familiar sino también de una época.

El único hoy en romper el silencio fue Bernie Sanders, el senador liberal que había seducido a multitudes de jóvenes pero que se vio obligado a ceder el paso en las Primarias a Hillary Clinton. Su derrota "es una vergüenza para todo el Partido Demócrata", acusó, al tiempo que denunció la "falta de entusiasmo" entre los demócratas como causa principal, y no descartando volver a presentarse en el 2020.

"Cuatro años es mucho, pero no descarto nada", explicó. Todos pensaban que, luego del primer afroamericano en la Casa Blanca, había llegado el tiempo de la primera mujer. En cambio, de un sólo golpe, los demócratas perdieron todo, Presidencia, Cámara de Representantes, Senado, un gran número de gobernadores y parlamentarios locales, incluida la Kentucky House por primera vez en casi un siglo.

Jamás habían tenido tan poco poder desde 1928, según Simon Rosenberg, viejo estratega demócrata. Una erosión sistematica de poder que comenzó durante la presidencia de Obama, a partir de 2010, cuando los demócratas perdieron el control de la Cámara en las devastadoras elecciones de medio término de 2010, su peor derrota desde la Gran Depresión.

Ahora necesitan encontrar un nuevo liderazgo, refundar el partido, plasmar su nueva alma, trazar su nueva frontera, redescubrir las raíces del New Deal para recuperar el electorado perdido y construir una coalición duradera, como la de Franklin Roosevelt. La de Barack Obama -jóvenes, minorías a partir de negros y clase media- parece haberse agotado con él, sin propiedad transitiva hacia otros candidatos demócratas, a partir de Hillary, que representaba un retorno al pasado después de un presidente joven e innovador.

Obama está destinado a salir de la escena del partido, aunque conservará una fuerte influencia. Con él se irá toda la vieja guardia, desde Joe Biden hasta John Kerry.

Probablemente digan adiós también los líderes de las minorías demócrata de la Cámara, Nancy Pelosi, y del Senado, Harry Reid.

También la presidencia del partido tendrá que buscar la renovación, luego de la renuncia de Debbie Wasserman Schultz, envuelta en revelaciones de Wikileaks por su hostilidad hacia Bernie Sanders.

No está claro quién será el nuevo líder aún. Sanders parece ser demasiado viejo, y podría tener alguna posibilidad Tim Kaine, el vicepresidente de Clinton, pero corre el riesgo de ser asociado a una candidata derrotada.

Lo que es seguro es que la debacle de Hillary dará más fuerza al ala liberal del partido, la representada por Sanders y por Elisabeth Warren.

Redacción: Leo.com.bo

 

Fuente: ANSA

10 Noviembre 2016

El presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, recibirá este jueves a su próximo sucesor, Donald Trump, en la Casa Blanca para limar asperezas e iniciar la transición del cargo luego de intercambiar duras acusaciones durante meses en una agitada campaña electoral.

El magnate visitará al mandatario en el Despacho Oval a las 11 a. m. (hora local, 16 GMT), mientras que Michelle Obama recibirá a la próxima primera dama, Melania Trump, en la residencia de la Casa Blanca.

Obama, quien participó activamente en los actos de Hillary Clinton, especialmente durante la última semana, acusó enérgicamente a Trump de no estar preparado para la presidencia y de no tener el carácter que necesita el puesto.

En tanto, el republicano ha prometido modificar o borrar del mapa los programas más emblemáticos del líder demócrata, como la reforma del seguro de salud (conocido Obamacare), la lucha contra el cambio climático (con su propuesta de "anular" el acuerdo de París alcanzado a fines de 2015), o el acuerdo de libre comercio de Asia-Pacífico (TPP).

Sin embargo, tras el sorpresivo resultado, ambos moderaron su tono. Aunque Obama reiteró que mantiene "diferencias significativas" con el magnate, afirmó que lo "alentó" la conversación telefónica que mantuvo con Trump tras la elección por su deseo de unir al país. En ese sentido, subrayó que "una transición pacífica del poder es el pilar de la democracia".

El proceso, regulado por el Presidential Transition Act de 1963 y dos enmiendas posteriores de 1998 y 2000, comienza el día siguiente a la elección y concluye dos meses y medio más tarde, el 20 de enero, fecha en la que Trump asumirá el mandato y Obama se despedirá del cargo.

La última vez que se realizó la transición, entre George W. Bush y el actual mandatario, se produjo con cordialidad y colaboración, en un contexto complicado por la abrupta crisis financiera. Sin embargo, en otras ocasiones se han registrado climas de tensión e incluso algunas bromas pesadas.

Según informó el portal MSNBC, funcionarios y personal de la gestión saliente de Bill Clinton dejaron graffitis obscenos en algunas paredes de la Casa Blanca, cortaron cables telefónicos y vandalizaron algunos teclados de las oficinas.

Durante los días de transición, el presidente entrante elige las personas que formarán su gabinete, el equipo encargado de marcar el rumbo de la política nacional durante los cuatro años siguientes. Se espera que Trump elija a colaboradores que mostraron su lealtad durante la campaña.

Redacción: Leo.com.bo

 

Fuente: AFP

10 Noviembre 2016

La fina lluvia que durante la tarde bañó la isla de Manhattan no impidió que varios centenares de neoyorquinos, como la profesora Julia Dunn, se echaran a la calle en varios puntos de la ciudad de los rascacielos para expresar su frustración con la elección de Donald Trump como presidente de los Estados Unidos.

Cuenta que llevaba varios días nerviosa y que esperaba que ese estrés se hubiera aliviado viendo a Hillary Clinton romper el techo de cristal. La imagen se replicó en una decena de ciudades del país, donde el descontento, el miedo y la ansiedad cobró la forma de un gran grito de liberación por las calles.

Los manifestantes neoyorquinos, muchos de ellos simpatizantes de Bernie Sanders, empezaron a congregarse a hora punta de salida del trabajo en dos puntos simbólicos de la metrópoli.

El primero, el más pequeño, lo hizo en Columbus Circle, en la puerta de entrada a Central Park que mira al rascacielos Trump International. El segundo, más concurrido, lo hizo en Union Square, desde donde inició una marcha por la calle Broadway hasta la Trump Tower en la Quinta Avenida, el cuartel general del magnate y centro de su imperio.

“No es mi presidente”, gritaban los participantes durante la movilización, que transcurrió sin incidentes más allá del trastorno en el tráfico. También había activistas del movimiento “Black lives matter” y de la Answer Coalition. “Trump es racista, sexista y anti-gay”, comentaba una de las participantes. “Pensé que íbamos a celebrar la victoria de Hillary”, comentaba Mario, incrédulo. El magnate, pese a ser el segundo presidente nacido en Nueva York, no es querido.

En el metro, el único lugar en la ciudad donde realmente no hay diferencias de clases ni de ideologías, se pudo respirar el aire tenso que se adueñó la madrugada del miércoles de Nueva York. Muchas caras largas mientras pegaban incrédulos los ojos en las pantallas de los móviles. Los residentes se hacen una pregunta. ¿Y ahora qué?. La respuesta, como dicen los manifestantes, “es apoyarnos los unos a los otros para intentar dar sentido a esta locura”.

La protesta tomó la intersección de la calle 57 con la Quinta Avenida. “Estaremos aquí hasta que haga falta”, comentaba una joven que expresaba su miedo por un espiral del racismo y de las deportaciones de inmigrantes, “me aterroriza lo que está pasando en este país”. No compra el discurso de Donald Trump, en el que decía que había llegado el momento de consolidar la unidad de todos los estadounidenses y de sanar las heridas abiertas durante la campaña electoral.

Hillary Clinton se impuso a Donald Trump en todos los condados de la ciudad de Nueva York, salvo en Staten Island. La demócrata también ganó en el conjunto del Estado por un margen de dos a uno. La presencia policial estos días es importante en los edificios que lucen el nombre del magnate por todo Manhattan. La Trump Tower es literalmente un bunker. También esta mañana, estudiantes de varias universidades en las dos costas de los Estados Unidos, como las de Connecticut y California.

Las protestas se replicaron en las ciudades de Filadelfia, Washington, Boston, Seattle, Oakland y Los Ángeles, donde los manifestantes han llegado a colapsar una autopista. También en el centro de Chicago, donde varios centenares se congregaron frente al hotel de Trump al grito de “No Ku Klux Klan, No racismo en EE UU”. Como en Nueva York, la policía se vio obligada a cerrar varias calles para intentar dirigir a la masa. Durante la mañana del miércoles, un grupo de estudiantes latinos se plantó ante la escalinata del ayuntamiento de Los Ángeles.

“Los inmigrantes han hecho América grande”, se podía leer en las pancartas. Por el momento no se ha informado de detenciones o violencia. En torno a unas 400 personas, se manifestaron este miércoles en las calles de Austin, capital de Texas, en contra del resultado electoral de ayer. Los manifestantes, en su mayoría estudiantes de la Universidad de Texas en Austin (UTA), recorrieron la capital tejana desde el campus hasta el Capitolio Estatal, por la avenida Congress, coreaban consignas como: "Trump es racista", y la frase en español "Sí se puede, sí se puede".

Como comentaban los manifestantes en Nueva York, "es increíble que en un país como EE UU esté pasando algo como esto". Horas después de que se conocieran los resultados, el área de la Bahía de California registró protestas durante la madrugada. Manifestantes quemaron una imagen de Trump, rompieron vitrinas e incendiaron basura y neumáticos en el centro de Oakland, situada en el área de la bahía de San Francisco. A pocos kilómetros, estudiantes de la Universidad de California en Berkeley realizaban protestas en el campus.

La confusión de los ciudadanos, en un país tan diverso, es enorme. También había manifestaciones en la Universidad de California en Davis, donde los estudiantes bloquearon calles y marcharon, entonando consignas contra Trump y diciendo "Tú no eres Estados Unidos, nosotros somos Estados Unidos", según publicaciones en Twitter. Un manifestante en Oakland fue golpeado por un vehículo durante el bloqueo de una autopista, según reportes de medios locales.

Redacción: Leo.com.bo

 

Fuente: AFP

10 Noviembre 2016

Durante las campañas presidenciales en Estados Unidos muchos famosos mostraron su favoritismo hacia alguno de los candidatos. La mayoría estaba en contra de Donald Trump.

Más de medio Hollywood está todavía en shock por la victoria de Donald Trump en las elecciones a la presidencia. Actores, directores, directivos de la industria, cantantes y celebridades de todo tipo mostraban su desacuerdo con el magnate e hicieron campaña a favor de la candidata republicana, Hillary Clinton.

Es más, desde hace meses son muchos los rostros que amenazaron con abandonar el país, si el multimillonario era elegido el nuevo inquilino de la Casa Blanca. Nos preguntamos si harán realidad sus advertencias, aunque nos tememos que les esté costando digerir una derrota inesperada, que ha dejado perplejo a medio planeta.

Paulina Rubio

La cantante mexicana, que radica en EE.UU., aseguró hace unos días que de ganar Donald Trump se regresaría a México con sus hijos.

Miley Cyrus

A través de sus redes sociales sentenció que se iría del país si Trump ganaba las elecciones. De hecho, calificó al magnate como “una maldita pesadilla”.

Bryan Cranston

En varias oportunidades, el actor que interpretó a “Walter White” en “Breaking Bad” aseguró: “Definitivamente me mudaría. No creo que pase, espero, por Dios que no suceda”.

Amy Schumer

“Me mudaré a España o a algún lugar. Está más allá de mi comprensión el hecho de que Trump gane. Sería simplemente muy loco”, expresó hace algunos meses.

Lena Dunham

La estrella de la serie “Girls”, de HBO, aseguró que se mudaría al país del norte en caso de que triunfara Trump. “Amo Canadá. Es un gran país y puedo hacer mis negocios desde ahí”.

Cher

“Si él (Trump) gana, me mudo a Júpiter”, escribió en Twitter

Chelsea Handler

En el mes de mayo, la comediante aseguró que ya había tomado precauciones en caso de la victoria de Donald Trump. “Me compré una casa en otro país, por si acaso. Hay mucha gente que amenaza con irse y no cumple. Yo sí lo haría”, expresó en entrevista para ABC.

Samuel L. Jackson

“Si ese hijo de p… se convierte en presidente, mudaría mi trasero negro a Sudáfrica”, expresó durante el programa de Jimmy Kimmel.

Amber Rose

La cantante, modelo y diseñadora juró que se iría del país “Y me llevaría a mi hijo conmigo. Para ser honesta, estaría devastada”.

Stephen King

El escritor admitió que consideraría la posibilidad de irse a Canadá pues “Donal Trump lo atemoriza hasta la muerte”.

Redacción: Leo.com.bo

 

Fuente: Teleshow

09 Noviembre 2016

El excanciller Gustavo Fernández afirmó este miércoles que luego de la elección de Donald Trump como presidente de Estados Unidos,  “solo se puede esperar una relación más conflictiva no solamente con Bolivia sino con los países latinoamericanos”, por la actitud agresiva del candidato en toda la campaña electoral.

En un contacto con Erbol, Fernández indicó  que la elección de Trump es “una muy mala noticia para América Latina” por la conducta que el candidato mantuvo contra México, la inmigración latina y una clara posición discriminación y hasta racista contra los países del continente”.

Sostuvo que en el plano mundial, la elección es un factor que altera profundamente el sistema económico y político, y dijo que habrá que esperar un poco antes de conocer las verdaderas implicaciones de este acontecimiento, pero sin duda son enormemente significativas, comentó.

“Este es un momento de perturbación muy grande por este acontecimiento tan inesperado, como la derrota de los Acuerdos de Paz en Colombia y la decisión de Gran Bretaña de salir de la Unión Europa”, declaró Fernández, al estimar una situación más complicada que en el pasado, en la  relación con América Latina y sobre todo con Bolivia, aunque dijo que en la región hay una transformación política. 

En su opinión, el triunfo del candidato republicano es la validación de la tesis que sostuvo en su campaña y la expresión de profundo sentimiento de descontento de la sociedad norteamericana respecto de la situación económica y del papel que EEUU juega en el mundo.

Redacción: Leo.com.bo

Fuente: Erbol

y entrenadores de todas las selecciones nacionales del planeta y por un grupo selecto de 200 representantes de medios de comunicación internacionales.

 

Redacción: Leo.com.bo

 

Fuente: Mundodeportivo.com

09 Noviembre 2016

El actual presidente de Estados Unidos, Barack Obama, llamó a su triunfante sucesor, Donald Trump, en algún momento de la noche del martes al miércoles, según reportó NBC News. También se confirmó que se reunirán este jueves en la Casa Blanca.

La jefa de campaña del candidato republicano, Kellyanne Conway, informó a la periodista del medio estadounidense, Katy Tur, sobre la conversación telefónica que mantuvo el mandatario con el magnate.

"Kellyanne Conway me dice que el presidente Obama llamó a Trump esta noche", escribió la reportera en un mensaje de Twitter. "Ella no sabía lo que se habían dicho", agregó la reportera.

La campaña de la demócrata Hillary Clinton culminó el lunes con un multitudinario acto celebrado en Filadelfia, que contó con la participación del Presidente y la primera dama, Michelle Obama.

El mandatario pidió a las más de 40.000 personas congregadas en el Independence Mall que no lo escuchen a él, sino "a los republicanos que se niegan a apoyar" a Donald Trump.

En otras ocasiones, Obama comentó que Trump es "excepcionalmente incompetente" para ser jefe de Estado y "temperamentalmente incapaz" para el cargo. Donald Trump gobernará el país hasta 2021.

Redacción: Leo.com.bo

 

Fuente: AP

08 Noviembre 2016

Después de la campaña más agresiva de la que el país tenga memoria, millones de estadounidenses elegirán este martes al 45° presidente de su historia.

La ex primera dama y ex secretaria de Estado, la demócrata Hillary Clinton (69 años), llega con una leve ventaja, según la mayoría de las encuestas. Enfrente, el magnate Donald Trump (70 años) fue la sorpresa desde que decidió el año pasado lanzarse a la arena política, se alzó con la primaria republicana contra todos los pronósticos y llegó competitivo hasta el final de la carrera, a pesar de los innumerables tropezones de su campaña. La elección está abierta y se puede terminar inclinando para cualquiera de ambos lados.

Clinton promete continuar y mejorar las políticas de Barack Obama. Trump promete hacer todo distinto a como lo viene haciendo el establishment político, aunque no haya quedado demasiado claro qué hará y cómo.

Más que una disputa de propuestas fue una campaña plagada de fuerte fuego cruzado y acusaciones de todo tipo entre dos candidatos con inéditos índices de impopularidad. Para Clinton, sus años de experiencia política son su gran activo y su mayor mochila al mismo tiempo. Debió convivir con la investigación del FBI sobre el uso de su cuenta de correo electrónico privada para asuntos oficiales mientras fue secretaria de Estado y las sospechas sobre los privilegios que habría otorgado a los donantes de la Fundación Clinton. Sobre Trump, un outsider que rompe con los cánones usuales de corrección política del establishment estadounidense, pesan señalamientos de todo tipo que se ha sabido ganar a lo largo del tiempo y ratificar durante la campaña: intolerancia, misoginia, xenofobia y evasión impositiva son algunos de ellos. Aún así, ha sabido seducir a una amplia porción del electorado defraudada con la clase política de Washington.

El número de ciudadanos estadounidenses legalmente habilitados para votar es de 231.556.622. Pero el sufragio no es obligatorio. Se han registrado para votar algo más de 200 millones, pero muchos de ellos tampoco lo terminarán haciendo. El récord fueron los poco más de 130 millones personas que lo hicieron en 2008, cuando triunfó Barack Obama. Este año, se estableció un récord de algo más de 45 millones entre los votantes anticipados que enviaron sus votos por correo. Habrá que ver si esa tendencia a una mayor participación se consolida este martes. Tanto Clinton como Trump se han dedicado en los últimos días a motivar a sus simpatizantes a participar para tratar de volcar la elección a su favor en la decena de estados que serán decisivos.

La contienda tiene otros cuatro participantes, con candidaturas testimoniales que no llegarán a pelear por la Casa Blanca, pero pueden restarles votos decisivos a los dos grandes contrincantes. Ellos son: Gary Johnson (Libertario), Jill Stein (Partido Verde), Darrel Castle (Partido de la Constitución) y Evan McMulli (Independiente).

Además de elegir al presidente que sucederá a Barack Obama, los estadounidenses también votarán el total de los 435 miembros de la Cámara de Representantes, un tercio de los cien senadores federales, y seleccionarán a los gobernadores de 12 estados. En muchos estados también se votarán magistrados y distintas reformas legislativas.

El Colegio electoral

Los estadounidenses no eligen directamente mediante su voto al presidente y vicepresidente, sino que relegan esa responsabilidad en el Colegio Electoral, compuesto por 538 compromisarios o electores que, en su nombre, votarán en los 50 estados del país y en el Distrito de Columbia (sede de la capital).

El objetivo de Clinton y Trump es hacerse con una mayoría de 270 votos para proclamarse ganadores.

El número de electores de cada estado es igual al número de sus senadores más el número de sus representantes en la Cámara Baja, de forma que tienen más peso aquellos estados con mayor población como California (55 votos electorales), Texas (38), Florida y Nueva York (29), Pennsylvania, Illinois (20) y Ohio (18).

Estados azules y rojos

Los demócratas suelen dominar en el noroeste y la costa oeste de los Estados Unidos, en los llamados estados "azules", que es el color del Partido Demócrata. Mientras tanto, los republicanos prevalecen en los estados "rojos" (su color) en el sur y el medio oeste del país.

Los estados morados, los oscilantes

La clave se encuentra en los estados "morados", también conocidos como "oscilantes", en donde los candidatos han concentrado sus esfuerzos, su tiempo y su dinero para tratar de inclinar la balanza a su favor y hacerse con la mayoría de 270 votos del Colegio Electoral.

La batalla se encuentra especialmente ajustada en los tradicionales estados púrpuras de Florida y Ohio, pero también en nuevos estados que han surgido como decisivos en estos comicios y entre los que destacan Nevada, Pennsylvania y Carolina del Norte.

Goteo de resultados

El estado de Vermont es uno de los más madrugadores y abrirá las puertas de sus centros de votación a las cinco de la mañana hora local (10:00 GMT). Otros estados como Connecticut, Nueva Jersey, Nueva York y Virginia comenzarán la votación una hora más tarde.

El recuento de votos comenzará a las 19:00 hora local (00:00 GMT del miércoles) con el cierre de los centros de votación en parte de la costa este, en concreto, en Georgia, Indiana, Kentucky, Carolina del Sur, Vermont y Virginia.

No obstante, el grueso de los resultados saldrá alrededor de las 20 o 21 hora local (01:00 GMT y 02:00 GMT del miércoles), cuando cierran las urnas en 30 estados y el Distrito de Columbia.

Los estados de la costa oeste, entre los que se encuentra el premio gordo de California (55 votos electorales), cerrarán sus colegios electorales a las 11, hora del este de los EEUU (04:00 GMT del miércoles). El último será Alaska, donde algunos colegios electorales permanecerán abiertos hasta la 1, hora del este (06:00 GMT del miércoles).

El Senado

Más allá de la presidencia, el martes está en juego el control del Senado, que los demócratas quieren arrebatar a los republicanos tras haberlo perdido en las elecciones legislativas de 2014.

Para recuperarlo, los demócratas necesitan ganar al menos cinco escaños o cuatro, en caso de que Clinton se haga con la Casa Blanca y el aspirante demócrata a la vicepresidencia, Tim Kaine, pueda servir como pieza del desempate, ya que se convertiría automáticamente en el presidente del Senado.

Nueva York

Trump y Clinton coincidirán la noche del martes en Nueva York, la "ciudad que nunca duerme" y en donde los dos candidatos celebrarán la victoria o tratarán de mitigar el impacto de la derrota.

Además, Clinton votará en Chappaqua, en el estado de Nueva York y donde la ex secretaria de Estado está registrada como votante. Por su parte, Trump acudirá a las urnas en la misma ciudad de Nueva York.

Los candidatos a la vicepresidencia de los EEUU, Mike Pence y Tim Kaine, votarán en sus respectivos estados de Indiana y Virginia para luego unirse a sus campañas en la ciudad de Nueva York.

Conceder la victoria

En toda carrera electoral hay un ganador y un perdedor, pero eso podría cambiar con Trump. El millonario ha denunciado que el sistema electoral está "amañado" a favor de Clinton y se ha resistido a comprometerse a aceptar un resultado desfavorable, algo sin precedentes en la historia reciente de los Estados Unidos.

Queda por ver si, en caso de perder, Trump dará el tradicional discurso de aceptación de la derrota.

Redacción: Leo.com.bo

 

Fuente: EFE

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