Santa Cruz de la Sierra
29 Mayo 2018

La cantante colombiana Shakira ha confirmado que pospondrá el concierto que tenía previsto ofrecer en Israel y el movimiento Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS), que le había pedido que lo cancelase, se felicitó por ello.

 “La fecha de la llegada de Shakira a Israel se ha pospuesto”, señaló en un escueto mensaje a Efe en nombre de la cantante la productora musical Arbel, encargada de organizar el concierto, que estaba previsto para el 9 de julio.

“Las partes están en conversaciones para coordinar una nueva fecha para el espectáculo”, añadió.

La Campaña Palestina para el Boicot Académico y Cultural de Israel (PACBI, por sus siglas en inglés, que forma parte del movimiento BDS) agradeció el gesto y aseguró que “cientos de ayuntamientos y organizaciones culturales palestinas, así como miles de fans y activistas del boicot (…), pidieron a Shakira que cancelase”.

Esta organización, que insta al boicot y corte de relaciones culturales, comerciales y deportivas con Israel hasta que no se retire de los territorios palestinos, señaló hoy que los artistas, “especialmente los embajadores de la Buena Voluntad de la ONU”, como Shakira, “tienen un deber moral de no ser cómplices a la hora de ocultar las violaciones de derechos humanos”.

La semana pasada el cantante y exministro brasileño Gilberto Gil, canceló el concierto que iba a celebrar el 4 de julio en Tel Aviv tras considerar que el país atraviesa “un momento delicado”.

Además del artista baiano, otras personalidades del mundo de la cultura han manifestado recientemente su rechazo a Israel por la ocupación de los territorios palestinos, alguno de ellos por acción directa del BDS, como el dramaturgo portugués Tiago Rodrigues, que canceló su participación en el Festival Israel en Jerusalén, al que había confirmado su asistencia.

Enrique Iglesias, sin embargo, tocó el domingo en Tel Aviv pese a los llamamientos al boicot y señaló a Efe que él “sigue la política como cualquier otra persona, pero no significa que no pueda cantar en un país por su política”.

La actriz norteamericana Natalie Portman recusó recoger el mes que viene el prestigioso galardón Génesis porque cree que no podría visitar el país “con la conciencia tranquila” y Paul McCartney, galardonado con el premio Wolf de Música, también dijo recientemente que no vendrá a recogerlo el próximo día 31, por problemas de agenda.

Redacción: Leo.com                                          

Fuente: EFE

06 Diciembre 2017

El viento de la ira vuelve a amenazar Oriente Próximo. En un gesto tan simbólico como demoledor, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha reconocido hoy a la milenaria Jerusalén como capital de Israel y ordenado un plan para trasladar ahí su embajada. Aunque la mudanza tardará años y puede que nunca se materialice, la altisonante proclamación rompe con décadas de política exterior norteamericana y abre un ciclo sombrío para las agónicas negociaciones de paz entre israelíes y palestinos. “Es el corazón de las más exitosas democracias del mundo, un lugar donde judíos, musulmanes y cristianos pueden vivir según sus creencias”, afirmó desde la Casa Blanca.

Trump ha vuelto a actuar de espaldas al mundo. Salvo Rusia, que ya aceptó a principios de años la capitalidad de Jerusalén, Europa, China, las grandes potencias musulmanas e incluso el Papa han alertado del volcán que está a punto de entrar en erupción. “Hago un fuerte llamamiento para que todos respeten el statu quo de la ciudad, de conformidad con las resoluciones pertinentes de la ONU”, ha dicho Francisco. “Esto es un disparate de dimensiones históricas que amenaza a toda la región”, ha sentenciado el exdirector de la CIA John Brennan (2013-2017).

Ante la tormenta que se avecina, Trump se ha refugiado en que se trata del mero “reconocimiento de una realidad histórica”, en la aceptación de un hecho consolidado tanto por el pasado como por el presente. “Israel es una nación soberana y Jerusalén es la sede de su Gobierno, Parlamento y Corte Suprema. Estamos aceptando lo obvio”, dijo el presidente. “Durante años, hemos mantenido la ambigüedad para facilitar el proceso de paz, pero está claro que la localización física de la embajada no es materia de un acuerdo y en todo caso nada cambia en nuestra política en la zona”, ha detallado un portavoz de la Casa Blanca.

Pocos expertos lo creen. El reconocimiento alcanza la médula de las relaciones palestino-israelíes. Jerusalén no es solo una ciudad o una capital. Es un símbolo. Un lugar roto por la historia, cuarteado por siglos de luchas y ocupaciones hasta formar un rompecabezas que nadie ha logrado resolver. Reclamada por israelíes y palestinos, la comunidad internacional había soslayado el dilema edificando sus embajadas en Tel Aviv y dando a esta tierra milenaria un estatuto más propio del limbo que de una nación desarrollada.

La decisión de Trump acaba con esta distancia y toca carne viva. De un manotazo impone un nuevo equilibrio de fuerzas. El tablero proisraelí gana ficha y los palestinos retroceden. Para amortiguar la reacción, EE UU ha insistido en que el desplazamiento de la Embajada de Tel Aviv a Jerusalén requerirá años. Ha alegado todo tipo de motivos de seguridad, burocráticos y constructivos, incluso ha vuelto a firmar el aplazamiento que exige el Congreso para mantener la legación actual, pero todo ello no ha podido ocultar que en esta jugada ha habido un ganador: Israel y sus halcones en la Casa Blanca. Entre ellos, el mismo presidente.

La declaración de Jerusalén es una promesa electoral del republicano. No pudo llevarla a cabo en mayo, cuando cumplía el plazo de la anterior prórroga, pero esta vez no ha dejado pasar la ocasión. Aunque la mudanza tardará y quizá, al igual que tantas cosas en Oriente Próximo, nunca se haga realidad, ha aprovechado para mostrarse ante sus financiadores electorales y sus votantes, sobre todo judíos y evangelistas, como el hombre que cumple su palabra. Ante los suyos, ha reafirmado su vitola de político sin ataduras y casi marginal, capaz de quebrar los tabúes del pasado y trazar una estructura de relaciones internacionales fiel exclusivamente a lo que él considera los intereses de Estados Unidos. Las consecuencias, como ya ocurrió con la salida del pacto contra el cambio climático, no importan demasiado. “Pueden tratar de limitar lo que quieran los daños, pero no podrán porque Jerusalén es un punto demasiado caliente”, ha declarado el antiguo enviado especial a las negociaciones Martin S. Indyk.

Para los palestinos el mensaje es devastador. Con un proceso paz depauperado, Washington ha hecho oídos sordos a las grandes potencias europeas y musulmanas, y ha señalado una vez más su lejanía de los compromisos históricos. La interpretación es clara. En este nuevo periodo, todo es mutable y ni siquiera la solución de los dos Estados es segura. “Uno o dos, aceptaré lo que acuerden”, afirmó el presidente en la visita de febrero a Washington del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu.

Pero poner a los palestinos cara a la pared, aunque solo sea en el terreno simbólico, no deja de ser una apuesta arriesgada. Una estrategia que en Oriente Próximo, donde los problemas se miden por siglos y no por años, puede fallar. O lo que es peor, reactivar la espiral de violencia. La llama eterna.

Redacción: Leo.com.bo                                              

Fuente: AFP

06 Abril 2017

El grupo terrorista Hamas ejecutó este jueves a tres palestinos en la Franja de Gaza que habían sido condenados por traición y por colaborar con Israel, informaron fuentes oficiales.

El Ministerio de Interior de Hamas confirmó la muerte de los tres acusados en la horca en un edificio de seguridad del grupo en el oeste de Gaza capital.

Los tres habían sido condenados a muerte el pasado febrero en un tribunal militar controlado por Hamas. La corte sentenció a muerte a seis palestinos acusados de colaborar con Israel, tres de cuyas sentencias eran definitivas y habían sido confirmadas por la Corte Suprema, informó entonces la Fiscalía General.

Una fuente de la oficina de Justicia Militar de Gaza explicó a Efe que los seis acusados fueron condenados por "traición al informar sobre milicianos palestinos, lo que provocó la muerte de varios de ellos". La información proporcionada sería sobre túneles y otros detalles militares.

Según la fuente, que habló bajo condición de anonimato, otros siete prisioneros, entre ellos la esposa de uno de los sentenciados a muerte, fueron "condenados por colaboración con la ocupación (en referencia a Israel) a trabajos forzados y a pena de cárcel por diferentes periodos de tiempos".

De acuerdo con la Ley Básica palestina, las sentencias de pena capital solo puede ser ejecutadas con la aprobación del presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Mahmud Abbas, que hasta la fecha no ha ratificado ninguna.

Sin embargo, Hamás ha practicado con anterioridad estas ejecuciones en Gaza sin la aprobación de Abbas. En total, el grupo terrorista ha ejecutado a 25 personas condenadas por su sistema judicial desde 2007, cuando arrebató el control del territorio a las fuerzas leales Abbas, en sangrientas batallas callejeras.

Grupos de derechos han cuestionado la integridad del sistema judicial de Hamas. "La pena de muerte es una práctica bárbara que no tiene lugar en un estado moderno", dijo Sarah Leah Whitson, directora ejecutiva de la división de Human Rights Watch en Oriente Medio.

"Las abominables ejecuciones por parte de las autoridades de Hamas de tres hombres en Gaza acusados de ser colaboradores transmiten debilidad, no fuerza", añadió. "Las autoridades de Hamas nunca alcanzarán una auténtica seguridad o estabilidad con pelotones de fusilamiento o patíbulos, sino a través del respecto por las normas internacionales y el estado de derecho".

Redacción: Leo.com.bo

 

Fuente: EFE

06 Febrero 2017

En la primera de las tres escalas previstas en las próximas semanas (Gran Bretaña, Estados Unidos y Australia), el jefe de Gobierno israelí, Benjamin Netanyahu, se ha reunido en Londres con su homóloga británica, Theresa May, para tratar tres grandes asuntos: la caótica situación en Oriente Próximo especialmente en torno a Siria, el estancado proceso de paz con los palestinos e Irán. En este sentido, Netanyahu ha mostrado su apoyo a las nuevas sanciones del presidente estadounidense Donald Trump contra Irán por su última prueba de un misil balístico. "Irán busca y así lo dice públicamente aniquilar el Estado de Israel", comentó en Downing Street.

May reiteró su apoyo a los esfuerzos por conseguir un acuerdo de paz entre israelíes y palestinos basado en la fórmula de dos Estados destacando la posición tradicional de su país contra la construcción en las colonias israelíes en Cisjordania y a favor del derecho de Israel a vivir en seguridad y sin terrorismo.

"Gran Bretaña es una amiga fuerte y cercana de Israel y creo que aún hay más cosas que podemos hacer juntos en el futuro", afirmó la dirigente británica que secunda la fórmula de dos Estados (Israel y Palestina) porque "es la mejor forma de llegar a la paz y estabilidad".

Antes del encuentro, su portavoz había señalado que le expondría a Netanyahu su oposición "al aumento continuo" de la construcción en las colonias ya que, dijo, "socavar la confianza". Unas palabras que podrían estar motivadas por el anuncio de Netanyahu en la última semana de construir 5.500 nuevas casas en los asentamientos situados en los territorios ocupados en la guerra del 67. Aprovechando la marcha del presidente Barack Obama y cosechando una enérgica condena palestina, la medida del Gobierno derechista israelí tuvo como gran objetivo reducir el enorme enfado del sector más nacionalista por la evacuación de 42 familias del enclave Amona.

Junto a la oposición a la expansión de las colonias, May expresó su apoyo "a la necesidad del reconocimiento del derecho que tiene Israel a vivir en paz y seguridad y libre de terrorismo".

Al menos ante los medios de comunicación, los dos líderes conservadores no hicieron referencia a la reciente resolución 2334 del Consejo de Seguridad de la ONU contra las colonias en Cisjordania y Jerusalén Este. Esta decisión -posible gracias a la abstención de Obama- contó con el voto a favor de 14 países, entre ellos Gran Bretaña, lo que provocó un gran malestar israelí así como la satisfacción del liderazgo palestino. Hoy, el liderazgo de Ramalá exige que la resolución se cumpla y que la ONU tome medidas contra Israel en respuesta al anuncio de las 5500 nuevas casas en los asentamientos.

Las negociaciones de paz entre israelíes y palestinos bajo el auspicio de EE.UU, se rompieron hace tres años y dos meses. Netanyahu declaró en Londres que comparte con May su deseo de paz y estabilidad en la región donde, según él, "hay retos pero también nuevas e interesantes oportunidades debido a los cambios regionales y mundiales".

Lucha contra el plan nuclear iraní

Alentado por las nuevas sanciones de Trump contra 13 personas y 12 empresas iraníes por la última prueba con un misil balístico del régimen islámico, Netanyahu pidió un frente común con Washington y Londres ante Teherán. En otras palabras, el dirigente conservador israelí ondea, de nuevo, su bandera preferida en política internacional: la lucha contra el plan nuclear iraní.

"Afrontamos desafíos por parte del Islam radical y en especial de Irán. Irán busca aniquilar Israel y lo declara de forma pública. Irán busca tomar el control de Oriente Próximo, amenaza a Europa, a Occidente y al mundo entero con una provocación tras otra provocación. Es por eso que saludo la determinación del presidente Trump de implementar nuevas sanciones contra Irán. Creo que otros países deben seguir ese camino, en especial los países responsables", añadió Netanyahu sobre el gran enemigo de Israel.

"Me gustaría hablar con usted sobre cómo podemos asegurarnos de que la agresión iraní no se quede sin respuesta", le dijo en su primera reunión desde que May sustituyera a David Cameron hace medio año.

El plan nuclear de Irán, que afirma que sólo tiene fines civiles, y el acuerdo en el 2015 entre este país y las potencias lideradas por Estados Unidos enfrentaron de forma significativa a Netanyahu con Obama. Con Trump, la historia parece, al menos de momento, diferente.

May le comentó que comparte la preocupación ante Irán y en especial tras su última prueba balística pero se opone a anular el acuerdo nuclear ya que alejó a Teherán de la bomba atómica.

Tras elogiar "el cálido recibimiento de la primera ministra" y la estrecha relación bilateral, Netanyahu reveló en Londres: "Detrás de mi oficina en Jerusalén, hay sólo dos fotos. Una es de Theodor Herzl, el fundador de nuestro movimiento nacional y nuestro moderno Moisés. La otra es de Winston Churcill. Son dos líderes que personifican nuestro compromiso por los valores de libertad y nuestra civilización común".

Redacción: Leo.com.bo
Fuente: El Mundo

 

24 Enero 2017

Se trata del más ambicioso anuncio reciente de construcción de asentamientos por parte de Israel.

"El ministro de Defensa Avigdor Lieberman y el primer ministro Benjamin Netanyahu decidieron aprobar la construcción de 2.500 unidades habitacionales en Judea-Samaria (nombre dado por Israel a Cisjordania, que ocupa desde 1967) para responder a las necesidades de alojamiento y de la vida cotidiana", según un comunicado.

Unas 100 viviendas se erigirán en el asentamiento de Beit El, cerca de Ramala, señala. Además, se aprobó la construcción de una zona industrial palestina cerca de la ciudad cisjordana de Hebrón.

Netanyahu mencionó esta aprobación de construcción en su cuenta en la red Twitter. "Estamos construyendo y vamos a seguir construyendo", aseveró.

Se trata de la segunda decisión israelí relativa a la colonización en solo dos días, tras la autorización por parte de la municipalidad israelí de Jerusalén a la construcción de 566 viviendas en los barrios de colonos de Jerusalén este, parte mayoritariamente palestina de la ciudad ocupada y anexada por Israel.

Este anuncio refleja la voluntad claramente afirmada por el gobiero israelí de aprovechar la nueva situación creada tras la llegada de Trump a la Casa Blanca, después de ocho años de férrea oposición a la colonización por parte de su antecesor, Barack Obama.

Redacción: Leo.com.bo
Fuente: AFP

 

28 Septiembre 2016

Nadie es profeta en su tierra, y mucho menos en tierra de profetas. En casa fue el líder de centroizquierda moderado que perdía las elecciones frente a tipos duros de la derecha nacionalista, como Menajem Begin (en 1977) o Benjamín Netanyahu (en 1996).

En el resto del mundo fue el negociador de labia florida que logró que Charles de Gaulle le vendiera a Israel (en 1959) su primer reactor nuclear; el fino diplomático que contribuyó a fraguar los Acuerdos de Oslo con los palestinos y que compartió el Nobel de la Paz con Isaac Rabin y Yasir Arafat (en 1994).

Durante casi siete décadas recorriendo toda la escala del poder en el Estado judío, Simón Peres (nacido Perski en 1923 en lo que era Polonia y hoy es Bielorrusia) tuvo tiempo de sobra para constatar que siempre es posible aprender de los errores. Fue la cara amable de Israel.

En la madrugada del miércoles dejó de latir el corazón del último fundador de Israel, de la élite juvenil que el patriarca David Ben Gurion, primer jefe del Gobierno tras la independencia, eligió para poner en marcha en 1948 una nueva nación después de que la ONU aprobara la partición de la Palestina bajo administración británica.

Por aquella época Peres ya compraba las armas para el Haganá, el embrión de las llamadas Fuerzas de Defensa de Israel. El pasado enero ya tuvo que ser hospitalizado en Tel Aviv tras sufrir un ataque cardiaco. Un masivo derrame cerebral que le dejó a las puertas del coma hace una semana ha puesto fin a sus días esta madrugada.

Es difícil no encontrar su huella en prácticamente todos los capítulos de la historia contemporánea israelí, que protagonizó desde su mismo nacimiento. El actual jefe de Gobierno, Netanyahu, y el ex primer ministro Ehud Barak tuvieron que hacerle un hueco hace un año en el escenario de un cine de Jerusalén tras el estreno de la película Sabena, que describe la operación ejecutada en el aeropuerto de Tel Aviv en 1972 para poner fin al secuestro de un avión de la entonces compañía de bandera belga.

Netanyahu y Barak eran jóvenes oficiales de los comandos que intervinieron en el asalto a las órdenes del mítico ministro de Defensa Moshe Dayan. ¿Y Peres? Él era el habilidoso ministro de Transportes que negociaba detrás del telón para que los militares pudieran desenvolverse a sus anchas. El veterano político no se levantó del sillón y cedió el estrado a la siguiente generación de líderes israelíes.

Pese a los reveses de la cainita política del Estado judío, Peres mantuvo durante más de 48 años de manera casi ininterrumpida su acta parlamentaria en la Knesset. Fue en dos ocasiones primer ministro (1984-1986 y 1995-1996). Recurrente titular de Asuntos Exteriores, desempeñó además decenas de altos cargos y carteras ministeriales, como los de Defensa y Finanzas, y puso broche a su carrera como jefe del Estado entre 2007 y 2014. A partir de entonces siguió manteniendo una actividad pública al frente del Centro por la Paz que lleva su nombre con el objetivo de estrechar lazos entre israelíes y palestinos.

Había desembarcado con su familia en Tierra Santa a comienzos de la década de los treinta del siglo pasado, huyendo de la amenaza del nazismo que se cernía ya sobre Europa del Este. Los parientes que permanecieron en su Polonia natal fueron todos exterminados en el Holocausto. Por entonces él ya había ingresado en un kibutz (granja colectiva).

Tras combatir en la Guerra de Independencia (1948-1949) fue enviado a Estados Unidos para que completara su formación antes de regresar a Israel en 1952 como subdirector general del Ministerio de Defensa. Responsable de la compra de los cazas Mirage para la aviación de combate, contribuyó a incrementar la superioridad aérea de su país en la Guerra de los Seis Días (1967). Gracias a sus buenas relaciones con Francia consiguió poner en marcha un programa nuclear que convirtió a Israel en la única potencia atómica —nunca oficialmente declarada— de Oriente Próximo.

Discípulo directo de Ben Gurion, Peres giró casi siempre en torno a la órbita del laborismo, y llegó a disputar con escaso éxito a antiguos generales jefes del Estado Mayor, como Dayan, el liderazgo del partido. Parecía pisar un terreno más firme en las negociaciones secretas en capitales occidentales o árabes que en las cruentas pugnas por el poder doméstico. Tras el asesinato de Isaac Rabin, en 1995, y la descomposición de la izquierda israelí, buscó espacio en el centro político auspiciado por otro exgeneral de mano dura, Ariel Sharon.

Como noveno presidente de Israel se apartó de los papeles puramente ceremoniales e intentó ejercer como contrapeso del sesgo autoritario del conservador Netanyahu a partir de 2009. “Si dejamos de ser democráticos, dejaremos de ser judíos”, declaró.

Tres años después, en plena campaña para unas elecciones legislativas, Peres recibió a una delegación de periodistas españoles entre los que se encontraba este corresponsal. Habló con franqueza durante una hora para cantarle las cuarenta al Gobierno de Netanyahu. Pero su servicio de prensa prohibió que se reprodujeran sus palabras “para no interferir en el proceso político en curso”.

El nonagenario presidente ya había entrado en la historia, aunque él siguiera intentando conservar en vano un discurso activo en la política del día a día. Su desaparición pone fin a la generación de líderes que pusieron en pie hace 68 años el nuevo Estado de Israel, fuente de ingentes logros, protagonista de tantos conflictos.

Redacción: Leo.com.bo

 

Fuente: AFP

26 Septiembre 2016

La historia de un israelí que se extravió 21 días en la selva amazónica de Bolivia es llevada al cine, de la mano del actor británico Daniel Radcliffe, comentó el aventurero en una visita este fin de semana al país suramericano.  

Durante un viaje turístico en 1981, Yossi Ghinsberg (57) se perdió en un biodiverso y rico parque natural cercano al poblado de Rurrenabaque, en el Amazonas y al norte de La Paz.

Sobrevivió alimentándose de frutos silvestres, con agua de riachuelos, sin machete ni ningún arma de caza.

Tras inspirar un libro, su vivencia ahora es llevada al cine como "Jungle", de la mano del célebre actor británico Radcliffe, de la saga "Harry Potter".

"La película es muy buena, tiene actores que sacan la esencia de nosotros. El trabajo de Daniel Radcliffe es muy impresionante, su emoción y todo", afirmó Ghinsberg a medios bolivianos.

Acotó que "me parece que éste va a ser un gran éxito, gracias al talento de mucha gente y del director" australiano Greg Mclean, quien escogió escenarios en Colombia y Australia.

El israelí llegó en la última semana a Bolivia y visitó el poblado de Rurrenabaque, que hasta fines de 2014 fue un nido de ciudadanos de Israel, atraídos por la historia de su libro "Back from Tuichi" (Retorno de Tuichi). Tuichi es el río donde él sobrevivió.

La afluencia de turistas de ese país se desplomó desde 2014 - según el senador opositor de esa región Yerko Núñez, luego de que el presidente izquierdista Evo Morales aprobó un decreto para exigir visas a israelíes, libres de ese requisito desde 1972. El gobernante tomó la medida, luego de los ataques israelíes a la Franja de Gaza.

Ghinsberg expresó su confianza que "Jungle" genere una nueva ola de turistas de todo el mundo a la zona boliviana, como lo hizo su libro en su país.

Redacción: Leo.com.bo

Fuente: AFP

 

13 Septiembre 2016

Shimon Peres, presidente israelí desde 2007 hasta 2014, fue hospitalizado cerca de Tel Aviv como consecuencia de un derrame cerebral.

"El ex presidente fue internado en el hospital Tel Hashomer tras sufrir un derrame cerebral", informó un comunicado de su oficina.

Después de indicar que su situación era "estable" y que estaba "consciente", la fuente informó de un "cambio en su estado".

"Sus médicos decidieron anestesiarlo y ponerlo bajo asistencia respiratoria para facilitar la continuación de su tratamiento. En algunos minutos será sometido a un escáner para evaluar con más precisión su estado", añadió su oficina.

Según los medios de comunicación israelíes, Peres se encuentra en un estado grave. El diario Haaretz informó que se está en terapia intensiva con un coma inducido. Mientras tanto, los periodistas se han desplazado a Ramat Gan, cerca de Tel Aviv, donde se encuentra el hospital Tel Hashomer, el más grande de Israel.

Peres sufrió, en enero pasado, dos alertas cardíacas en diez días y fue hospitalizado en las dos ocasiones.

De 93 años de edad, Peres fungió en prácticamente todos los altos cargos en la política israelí durante sus siete décadas de carrera. Dejó la presidencia en 2014, luego de completar un período de siete años.

Uno de los artífices de los acuerdos de paz de Oslo en 1993 -de los que casualmente el martes se cumplían 23 años-, Peres recibió el Premio Nobel de la Paz 1994, junto al ex primer ministro israelí Yitzhak Rabin y el ex presidente palestino Yasser Arafat, ambos fallecidos.

Pese a su edad, el político seguía activo a través de su Centro Peres para la Paz, que promueve la coexistencia pacífica entre judíos y árabes.

Redacción: Leo.com.bo

 

Fuente: AFP

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