Santa Cruz de la Sierra
03 Septiembre 2014

Los líderes de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT) convocaron para este jueves a una nueva marcha nacional en demanda de reformas laborales y también anunciaron que desde octubre iniciarán conversaciones con el Gobierno para conseguir "grandes transformaciones".

"Estamos convencidos de que un proceso de diálogo efectivo requiere también un alto nivel de agitación en las masas", indicó la presidenta de la CUT, Bárbara Figueroa, en referencia a la política dialogante que la multisindical ha mantenido con el Gobierno de Michelle Bachelet.

En ese sentido, Figueroa indicó que "de lo contrario" se puede "correr el riesgo de que las políticas sustantivas y estructurales necesarias para que Chile avance hacia un desarrollo pleno quede solo en manos de algunos pocos y no en la soberanía popular".

Además, la titular de la CUT destacó que el 4 de septiembre es una fecha cargada de fuerte simbolismo para el movimiento sindical, pues recuerda la elección de Salvador Allende como Presidente de Chile en 1970.

La fecha "representa un proyecto transformador, alternativo al neoliberalismo y es un elemento sustantivo de la demanda sindical, porque somos un movimiento que quiere grandes transformaciones para Chile", precisó.

Remarcó que la CUT cree necesario superar el modelo económico basado en la acumulación de capitales, "dejando de lado el desarrollo del pueblo trabajador".

En tanto, el presidente de Industrial Chile, Horacio Fuentes, dijo que los trabajadores tienen que "generar la fuerza necesaria para que el énfasis de la reforma laboral este en el fortalecimiento sindical", su acción, agregó, "será determinante en lo que ocurra" si se quiere "enfrentar la desigualdad".

Fuentes, que representa a varios sindicatos, hizo un llamado a todas las organizaciones, federaciones, confederaciones y trabajadores no sindicalizados a sumarse a la marcha convocada por la CUT, poniendo el énfasis en generar la fuerza necesaria para que la reforma laboral se centre en el fortalecimiento sindical.

El Consejo directivo de la CUT acordó iniciar a partir de octubre un debate con el Gobierno sobre las reformas laborales que, según Figueroa, los trabajadores han esperado "durante más de 30 años".

"Se requieren reformas que no sólo beneficien a los trabajadores y trabajadoras en sus puestos de trabajo, sino que combatan la profunda desigualdad que nuestro país enfrenta", enfatizó.

Para superar la desigualdad, "no podemos solo mirar la productividad como elemento fundamental, necesitamos también mejores condiciones para los trabajadores, que garanticen una economía que se sostenga no solo en la inversión extranjera o en los empresarios, sino que crezca también de la mano de sus trabajadores", agregó.

La dirigente subrayó que el diálogo y debate en torno a los proyectos que presente el Gobierno, "irán de la mano con la movilización activa".

En esta misma línea, Fuentes enfatizó que "serán los trabajadores los que estarán atentos al envío del proyecto de reformas laborales", al indicar que el Ejecutivo debe cumplir su palabra e ingresar el proyecto de ley en octubre, tal como quedó establecido.

Asimismo, aseguró que los trabajadores rechazan de pleno cualquier intento de mediatizar las reformas a causa de la desaceleración económica.

"Ya es conocido para nosotros esto de la pérdida de empleos, esto de las amenazas, siempre que se requiere avances para los trabajadores se recurre al chantaje, esas triquiñuelas ya son conocidas y no tienen cabida, este es el minuto para terminar con el plan laboral que tiene más de 35 años y que han creado en Chile tremendas desigualdades", añadió.

La Intendencia (Gobernación) de la región metropolitana de Santiago, autorizó la marcha para este jueves, que partirá a las 10.00 horas (14.00 GMT) desde la tradicional Plaza Italia y finalizará en la Plaza Los Héroes, a dos manzanas del Palacio de La Moneda.

Redacción Leo.bo

Fuente: EFE

 

27 Agosto 2014

Sindicatos radicalizados y agrupaciones de izquierda marcharon el miércoles en el centro de Buenos Aires en defensa del empleo y en rechazo de la inflación que afecta el poder adquisitivo de los salarios, en una protesta previa a la huelga nacional convocada para el jueves en Argentina.

Los manifestantes marcharon desde la Plaza de Mayo hasta el Congreso, en una jornada donde antes hubo cortes de rutas y protestas callejeras en distintos puntos de la capital argentina que convergieron en el centro.

El sector opositor de la Central de Trabajadores de Argentina (CTA), que reúne sobre todo a empleados estatales, inició en el mediodía del miércoles una huelga de 36 horas que el jueves coincidirá con el paro de 24 horas convocado por otras dos centrales obreras, también opositoras a la presidenta Cristina Kirchner.

"Son los mismos reclamos que hicimos el 10 de abril (en la primera huelga nacional del año) pero, ahora, agravado por despidos y suspensiones. Cuatro meses después, el poder adquisitivo ha decaído de manera significativa", señaló Pablo Micheli, líder de la CTA opositora.

El otro sector de la CTA y el sector kirchnerista de la mayoritaria Confederación General del Trabajo (CGT) no adhieren a la huelga.

Los manifestantes entregaron un petitorio en el Parlamento para reclamar que se prohiban los despidos y suspensiones por un año, la derogación del impuesto sobre los salarios medios y altos.

También piden la reapertura de las negociaciones paritarias, debido a la inflación, que acumula 16,7% entre enero y julio, según datos oficiales y casi 40% de acuerdo a la medición de consultoras privadas que difunde la oposición en el Congreso.

Además de la CTA, participaron de la marcha minoritarias agrupaciones políticas radicalizadas como el Partido Obrero (PO), el Partido de los Trabajadores Socialistas (PTS), el Movimiento Socialista de los Trabajadores (MST), y los maoístas de la Corriente Clasista Combativa (CCC), entre otras.

Los partidos de la izquierda trotskista tienen previsto un diagrama de piquetes en varias provincias de todo el país pese a que la convocatoria central a la huelga no contempla marchas ni actos.

Redacción Leo.bo

Fuente: AFP

25 Agosto 2014

La Confederación de Jubilados de Bolivia y el Gobierno acordaron hoy un cuarto intermedio en las medidas de presión hasta que los rentistas se reúnan con el presidente Evo Morales, con quien tratarían sus demandas de un bono y un segundo aguinaldo, informó el dirigente del sector Irineo Rivera.

"La agenda se va a dar en los primeros días de septiembre, es decir casi dos semanas para encontrar una fecha apropiada donde el presidente (Evo Morales) esté disponible para consensuar con nosotros, hasta eso se levantan las medidas de presión", dijo Rivera a radio Panamericana.

El acuerdo fue firmado con el Ministro de Economía, Luis Arce Catacora, y los dirigentes del sector, luego de una reunión que se extendió desde la mañana en la Sede de Gobierno, e incluiría una reunión con el Presidente.

Los rentistas exigen al Gobierno que se les otorgue un "Bono del Jubilado" de tres mil bolivianos anuales y que sean beneficiados con el segundo aguinaldo como los trabajadores activos. Este beneficio se otorga a todos los trabajadores cada vez que el PIB anual crece más de 4,5 por ciento. Este año se prevé que sea de 5,5 por ciento.

Entretanto, el ministro Arce dijo en la mañana que aceptar las exigencias de los jubilados significaría al país 92 millones de dólares cada año, que, aseguró, pondrían en riesgo la inversión pública.

Redacción Leo.bo

Fuente: Los Tiempos Digital

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