Santa Cruz de la Sierra
01 Julio 2016

El agujero de la capa de ozono, producto de la contaminación del aire, se está achicando, constató un grupo de científicos que consideran efectivas las medidas tomadas tras la firma en 1987 del Protocolo de Montreal.

Esta capa, ubicada a una altitud de entre 20 y 40 de kilómetros, absorbe gran parte de la radiación solar ultravioleta –que es dañina para los organismos–, y protege, de esa manera, a los seres vivos del planeta.

En un estudio publicado este jueves en la revista estadounidense Science, un grupo de investigadores calculó que el agujero de la capa de ozono a la altura de la Antártida se redujo desde septiembre y octubre de 2000, cuando alcanzó su máximo tamaño, en más de 4 millones de km², equivalente a la mitad de la superficie de los Estados Unidos.

"El agujero de ozono parece estar curándose", al tiempo que las emisiones de compuestos químicos, como los gases clorados y los clorofluorocarbonos (CFC), siguen disminuyendo, señalan los científicos.

Según sus cálculos, la capa de ozono se recuperará completamente en 2050.

La concentración en la atmósfera de estas sustancias químicas que destruyen el ozono ha bajado de 10 a 15% con respecto al tope registrado a fines de los años 90, de acuerdo con el último informe cuatrienal de la Organización Meteorológica Mundial y el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente, publicado en 2015.

El Protocolo de Montreal, un tratado internacional firmado en 1987, dispone la prohibición progresiva de los gases clorados utilizados en los sistemas de refrigeración, los aerosoles y en algunos procesos industriales.

"Ahora podemos estar seguros de que las medidas internacionales que fueron tomadas impulsaron la sanación del planeta", señala Susan Solomon, profesora de química y meteorología en el Massachusetts Institute of Technology (MIT) y principal autora de este estudio.

"Para 2030, el Protocolo de Montreal -adoptado por todos los países- nos salvará de dos millones de cánceres de piel por año, de daños oculares e inmunológicos en seres humanos, y también protegerá la fauna y la agricultura", según simulaciones del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente.

El estudio publicado también revela que la reducción del agujero de la capa de ozono coincide con las predicciones de los modelos de proyección de los científicos y que más de la mitad de esta reducción es producto, exclusivamente, de la disminución de los clorofluorocarbonos en la atmósfera.

Redacción: Leo.com.bo

 

Fuente: AP

03 Noviembre 2015

El manto de hielo de la Antártida Occidental podría haber comenzado un colapso irreversible de cientos de años que subiría el nivel del mar hasta tres metros, según un estudio publicado por la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS).

Esta es la conclusión de una investigación elaborada por científicos del Potsdam Institute for Climate Impact Research (Alemania) a partir de modelos con simulación por ordenador.

El estudio mostró que con otros 60 años de deshielo al ritmo actual, el manto de hielo de la Antártida Occidental podría superar un umbral a partir del cual ocurriría una desintegración completa a largo plazo.

Según los autores, si el manto de hielo de la Antártida Occidental ya ha comenzado a ser inestable, el umbral podría alcanzarse mucho antes o haber sido sobrepasado ya.

Además, la investigación apunta a que, si la desestabilización ha comenzado, sería imposible de evitar un incremento del nivel del mar de hasta tres metros en los próximos siglos.

Numerosos estudios habían señalado hasta ahora que la Antártida Occidental está perdiendo más hielo cada año, sobre todo en el sector del mar Amundsen, donde ya habría comenzado la inestabilidad.

Los científicos Johannes Feldmann y Anders Levermann efectuaron simulaciones con el "Parallel Ice Sheet Model", desarrollado por la Universidad de Alaska y el Potsdam Institute for Climate Impact Research, para comprobar si la inestabilidad en el sector del Amundsen podría llevar al colapso de todo el manto de hielo en el mar.

Redacción Leo.bo

Fuente: EFE

12 Enero 2015

Un grupo de científicos alemanes ha hallado una insólita y enorme 'cicatriz' en la superficie helada en el este de la Antártida cuya procedencia aún no pueden explicar.

Los investigadores de la empresa Fielax sobrevolaron y estudiaron la superficie de la Antártida con la ayuda de un radar de penetración de hielo, cuando uno de ellos notó accidentalmente desde la ventanilla algunos fragmentos de hielo roto parecidos a icebergs rodeados por una especie de cráter de dos kilómetros de diámetro. Es algo muy poco usual para el paisaje de hielo plano de estos territorios, según el autor del hallazgo, Christian Müller.

El descubrimiento tuvo lugar el pasado mes de diciembre y desde entonces los investigadores están estudiando las causas qué pudieron causar el cráter. Primero los científicos los vincularon con dos informes diferentes sobre un meteorito de gran tamaño que cayó en esta zona en el 2004. Sin embargo, luego vieron el mismo cráter en las fotos por satélite tomadas en 1996, y ahora opinan que el cráter puede estar ahí desde hace más de 25 años.

Las dimensiones del cráter hacen pensar que lo pudo formar un objeto de hasta 100 metros del tamaño, aunque, en realidad, parece poco probable, según Peter Brown de la Universidad de Ontario Occidental, citado por el portal 'Live Science'. Según Graeme Eagles, del Instituto alemán Alfred Wegener, que lidera el estudio del cráter, "las afirmaciones extraordinarias requieren pruebas extraordinarias, y en este caso, por lo que podemos decir, lo que vemos es una prueba extraordinaria".

Redacción: Leo.bo

Fuente: Late.com

03 Diciembre 2014

El derretimiento de los glaciares triplicó su ritmo durante la última década en una zona de la Antártida donde esto ya era importante, reveló el martes un estudio realizado a lo largo de los últimos 21 años.

 Los glaciares en el mar de Amundsen, en el oeste de la Antártida, pierden hielo con mayor velocidad que en cualquier otra parte del continente y son los principales responsables de la subida del nivel de los océanos, recuerdan los investigadores de la Universidad de California en Irvin y del Jet Propulsion Laboratory (JPL) de la Nasa.

Dos estudios llevados a cabo en mayo pasado concluían que el derretimiento de grandes glaciares del oeste antártico, que contienen suficiente hielo como para que el nivel de los océanos suba un metro, se acelera con el calentamiento global, y el efecto parece irreversible.

Pero este estudio es el primero que evalúa y cruza datos de observaciones hechas mediante cuatro métodos de medición del derretimiento de los glaciares, que permiten establecer una estimación del volumen y del ritmo de pérdida de hielo en dos décadas, explican los científicos cuyo trabajo será publicados en la revista Geophysical Research Letters con fecha del 5 de diciembre.

"La pérdida de masa de estos glaciares se acelera a un ritmo sorprendente", destaca Isabella Velicogna, científica en la Universidad de California en Irvin (UCI) y en el JPL, coautora del trabajo.

"Varios estudios anteriores sugerían que esta región del oeste de la Antártida cambiaba muy velozmente desde los años 1990 y quisimos ver cómo las diferentes técnicas medían ese cambio", añade Tyler Sutterley, del UCI, el principal autor.

"El hecho de que cuatro técnicas arrojen los mismos resultados nos conforta en la idea de que nuestras mediciones son exactas", subraya.

Se trata de mediciones satelitales y por radar de la Nasa y de la Agencia Espacial Europea (ESA), así como siguiendo el modelo de clima atmosférico de la Universidad de Utrecht en Holanda.

El volumen total de hielo que se perdió desde 1992 fue en promedio de 83.000 millones de toneladas anuales. En comparación, los glaciares de la Antártida se derritieron lo equivalente a un monte Everest cada dos años durante los últimos 21 años. El Everest pesa 161.000 millones de toneladas.

El ritmo en la desaparición de estos glaciares también se aceleró un promedio de 6.100 millones de toneladas cada año desde 1992 y entre 2003 y 2009, cuando los cuatro métodos fueron usados en simultáneo, el ritmo de derretimiento de los glaciares creció en 16.300 millones de toneladas anuales, es decir que casi se triplicó en comparación con el conjunto del período de 21 años.

Los resultados de este último estudio se publicaron en momentos en que se llevan a cabo en Lima, Perú, dos semanas de negociaciones internacionales sobre el clima, consideradas cruciales para llegar a un acuerdo global de lucha contra el calentamiento a fines de 2015 en París.

Los gases de efecto invernadero, entre los que destaca el dióxido de carbono (CO2), aumentaron 45% desde 1990, lo que podría convertir el 2014 en el año más cálido a nivel mundial desde que se tienen registros, en 1880.

Redacción: Primicia.bo

Fuente: AFP

25 Noviembre 2014

 La capa de hielo de la Antártida es más gruesa de lo que los científicos pensaban hasta ahora, según un estudio que publica la revista "Nature Geoscience" para el que se ha utilizado un robot submarino autónomo.

El aparato, conocido como SeaBED, se sumergió en las aguas de una de las regiones más frías del planeta entre 2010 y 2012 para elaborar un mapa de alta resolución en tres dimensiones del hielo antártico.

Gracias a un equipo de sonar instalado en ese equipo submarino, investigadores australianos, estadounidenses y británicos responsables del estudio han podido analizar desde las profundidades la parte oculta de los témpanos de hielo que cubren cerca de 20 millones de kilómetros cuadrados en el hemisferio sur.

Los investigadores han subrayado sin embargo que todavía hay que tomar con cautela los datos, dado que su topografía se ha limitado a regiones concretas que suman en total unos 500.000 metros cuadrados.

Hasta ahora, los científicos habían estudiado la región a través de satélites, si bien ese método ha revelado limitaciones para establecer el grosor de la capa de hielo.

El estudio muestra que el hielo bajo el nivel del mar alcanza entre 1,4 y 5,5 metros de media, mientras que las zonas más profundas se sumergen hasta 16 metros.

Las investigaciones existentes hasta ahora, algunas de las cuales también habían utilizado equipos submarinos, aunque de alcance más limitado, apuntaban a que la capa de hielo antártico no superaba un metro como media.

"Se han dedicado muchos esfuerzos a medir el hielo del Ártico y nosotros tan solo estamos comenzando a rascar la superficie del Antártico, especialmente en lo que respecta al grosor del hielo", comentó a la cadena BBC Jeremy Wilkinson, del Centro de Estudios Antárticos británico.

El científico apuntó que su objetivo es entender cómo está evolucionando la región antártica y cómo "se integran esos cambios" en el clima y el ecosistema.

Ante las dificultades para medir con precisión el grosor de la capa de hielo, Wilkinson señaló que el uso combinado de submarinos autónomos y satélites puede ser el más efectivo.

"Podemos tomar los datos que estos submarinos nos están aportando y desarrollar algoritmos que puedan utilizar los satélites" para mejorar la precisión, dijo el científico.

Redacción: Leo.bo

Fuente: EFE

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