Santa Cruz de la Sierra
30 Agosto 2018

El presidente Evo Morales inauguró el jueves la primera zafra oficial de la Empresa Azucarera de San Buenaventura (Easba) en el norte de La Paz, con el objetivo de procesar este año 194.969 toneladas de caña para producir 306.225 quintales de azúcar.

"Estamos nuevamente acá, empezando con la zafra, por tanto, con la industrialización de azúcar. Este año vamos a llegar a 306.225 quintales de azúcar", informó en el inicio de la zafra.

Morales, acompañado por el vicepresidente Álvaro García Linera, manifestó que el inicio de la zafra oficial en San Buenaventura es un "sueño cumplido" para el departamento de La Paz, donde el Gobierno construyó y puso en marcha un moderno complejo industrial.

 Explicó que en el periodo de prueba, Easba generó 8.134 quintales de azúcar en 2015, 109.464 quintales en 2016 y 163.000 quintales en 2017.

 Morales destacó que la industrialización del azúcar en el norte de La Paz es el resultado de la estabilidad política, social y económica que vive el país hace más de una década, lo que permite encarar grandes proyectos en beneficio de la población.

 Por su parte, el gerente general de Easba, Ramiro Elizondo, dijo que la zafra de este año es la primera de forma oficial, tomando en cuenta que las anteriores tres formaron parte del periodo de pruebas y recepción definitiva de la planta estatal.

"Las anteriores han sido pruebas, pruebas de recepción adicional, pruebas de recepción definitiva, pero esta es la primera en que vamos a contabilizar parámetros de eficiencia, de molienda, esta es la primera zafra oficial de San Buenaventura", remarcó.

Elizondo precisó que hasta el momento se invirtieron 26 millones de bolivianos en parcelas de caña sembradas en comunidades colindantes al complejo industrial, por lo que los cañeros del lugar aportarán 50.000 toneladas de caña para la zafra que comenzó esta jornada.

El ingenio San Buenaventura tiene la capacidad para producir 57.500 toneladas de azúcar al año y 100.000 litros de alcohol por día.

Redacción: Leo.com                      

Fuente: ABI

04 Junio 2018

Siete cucharadas de azúcar. Esa es la máxima cantidad que deberíamos consumir al día, según los nutricionistas, para evitar problemas de salud.

Si tenemos en cuenta que una sola lata de algunas de las gaseosas o refrescos más populares ya contiene más azúcar que esa cantidad, podemos ver que no es nada fácil mantenerse dentro de esos límites.

Por eso, muchas personas buscan la manera de reemplazar a este endulzante.

Una de las opciones más populares son los edulcorantes artificiales, que proporcionan un gusto dulce con pocas o ninguna caloría.

¿Qué son los edulcorantes?

Hay muchos tipos diferentes de edulcorantes en miles de productos diferentes, incluidos alimentos y bebidas dietéticas.

Todos apuntan a cumplir la misma función: endulzar en lugar del azúcar, lo que significa aportar menos calorías.

Distintos tipos de edulcorantes

Hay varios tipos de edulcorantes y en muchos países es obligatorio especificar cuál se usa en cada producto.

Algunos como la sacarina, la sucralosa, el acesulfame K y el aspartamo son intensamente dulces en pequeñas dosis, lo que los hace ideales para usar en refrescos bajos en calorías y chicles sin azúcar.

Otros como el sorbitol y el xilitol son más voluminosos, como el azúcar real, por lo que son útiles como reemplazo en productos de confitería.

¿Debería consumirlos?

Si le preguntas a un experto, la mayoría -para tu frustración- te dirá que tomarlos o no debe ser una “elección personal”.

Sin lugar a dudas, limitar la cantidad de azúcar que consumimos es algo bueno, ya que ayuda a reducir el riesgo de diabetes, obesidad y caries.

Si consideramos, por ejemplo, el tema de las gaseosas y su contenido altamente azucarado, está claro que tener una alternativa dietética puede marcar una gran diferencia.

Pero es más difícil determinar si intercambiar azúcar por un edulcorante es realmente saludable en todas las circunstancias.

Lo cierto es que comer productos bajos en azúcar y bajos en calorías no es garantía de que te mantendrás delgado y en forma. No son un reemplazo para una dieta saludable.

Si son artificiales, ¿eso no los hace poco saludables?

Muchos son sintéticos, pero algunos edulcorantes pueden estar hechos de sustancias naturales. Por ejemplo, la stevia está hecha a base de las hojas de una planta.

Aunque la mayoría de los endulzantes artificiales son sintéticos, la stevia (muy popular en los últimos años) es de origen natural.

Por otra parte, hay que aclarar que ‘sintético‘ no significa ‘no saludable‘.

En muchos países existen leyes que estipulan que los alimentos y bebidas deben estar claramente etiquetados y que se debe aclarar en el envase si contienen edulcorantes (y de qué tipo) para que los consumidores puedan elegir cuando compran con toda la información a su alcance.

¿Cambiar a edulcorantes me hará perder peso?

Reducir las calorías que obtienes del azúcar puede ayudarte a perder peso.

Sin embargo, cuánto peso perderás dependerá de tu dieta en general y de cuánto ejercicio hagas, así como de tu composición genética y tu metabolismo.

La doctora Stacey Lockyer, de la Fundación Británica de Nutrición, dice que cambiar a alimentos y bebidas endulzados artificialmente podría ayudar a algunas personas que hacen dieta.

“Hay estudios que muestran tanto a corto como a largo plazo que las personas que consumen alimentos dietéticos ingieren menos calorías y tienden a perder peso“.

“Si hablamos de bebidas, por ejemplo, el agua corriente es lo mejor, pero a algunas personas les puede resultar difícil cambiar de bebidas azucaradas a agua”, dice.

 “Podrían considerar tomar una bebida baja en calorías si les gusta el sabor”.

¿Son un riesgo?

Los edulcorantes artificiales están estrechamente regulados y han superado las verificacionesnecesarias para su uso en alimentos.

Los fabricantes de deben proporcionar pruebas que demuestren que su edulcorante:

    No causa ningún efecto adverso, incluido el cáncer.

    No afecta a la reproducción.

    No se almacena dentro del cuerpo ni se metaboliza en otros productos potencialmente dañinos.

    No causa reacciones alérgicas.

La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria establece una ingesta diaria aceptable de edulcorantes, que es la cantidad máxima que se considera segura para consumir cada día a lo largo de tu vida.

Y estos límites son difíciles de superar.

Usando como ejemplo el edulcorante aspartamo -uno de los más cuestionados en los últimos años- un adulto “promedio” que pesa 70 kg. podría beber hasta 14 latas de una bebida gaseosa sin azúcar o usar 40 cucharaditas del edulcorante en su té o café todos los días sin exceder el límite.

Para un niño que pesa 23 kg., el máximo equivalente es cuatro latas de bebida o 13 cucharaditas de edulcorante.

¿Qué hay de los efectos secundarios?

Ha habido mucha prensa negativa sobre los edulcorantes artificiales.

Algunos estudios han afirmado que podrían hacer que la gente tenga más hambre y alterar los niveles de azúcar en la sangre, pero no hay evidencia convincente del supuesto daño.

Algunos están preocupados de que los edulcorantes puedan alterar nuestro gusto por los alimentos, haciendo que encontremos menos atractivos alimentos naturalmente dulces como las frutas, y que prefiramos comer alimentos más azucarados.

Pero se necesitan más estudios para comprobarlo.

Sin embargo, hay algunas personas que no pueden o no deben consumir edulcorantes artificiales.

Los niños hasta la edad de tres años no deberían ingerirlos. En cambio, las mujeres embarazadas sí pueden hacerlo.

Las personas que nacen con una condición genética rara llamada fenilcetonuria deben evitar el aspartamo porque puede ser perjudicial para ellos.

Para el resto de la población, vale la pena señalar que consumir muchos edulcorantes puede causar flatulencia y diarrea.

.¿Pueden ayudar con la diabetes?

El azúcar es un tipo de carbohidrato y, debido a que todos los carbohidratos afectan los niveles de glucosa en la sangre, la reducción de la ingesta de azúcar puede ayudar a mantener bajo control los niveles de glucosa en sangre.

La ONG Diabetes UK explica: “Como el azúcar no aporta ningún valor nutritivo, aparte de los carbohidratos y las calorías, se dice que tiene ‘calorías vacías’. Por lo tanto, no es bueno consumirlo si estás buscando controlar tu peso”.

“Pero esto no significa que las personas con diabetes deban tener una dieta totalmente libre de azúcar”.

Redacción: Leo.com                                          

Fuente: BBCMundo

19 Abril 2018

Como un niño que creció en la pobreza en la zona rural de las Tierras Orientales de Zimbabue, Moses Marandu estaba acostumbrado a, literalmente, frotarse sal en las heridas cuando se caía y se cortaba.

En días de suerte, su padre tenía el dinero suficiente para comprar algo que al niño le picara menos que la sal: azúcar.

Murandu siempre notó que el azúcar parecía ayudar a sanar las heridas más rápido que no usando ningún tratamiento.

Por lo que, tras ser reclutado para trabajar como enfermero en el sistema de salud británico (NHS, por su sigla en inglés), en 1997, quedó sorprendido cuando descubrió que el azúcar no se utilizaba en ninguna instalación oficial. Decidió tratar de cambiar esto.

Su idea finalmente está siendo tomada en serio. Como conferenciante sobre el cuidado de adultos en la Universidad de Wolverhampton, Murandu concluyó un estudio piloto inicial enfocado en los usos del azúcar para la curación de heridas, y en marzo de 2018 ganó un premio de la Revista del Cuidado de las Heridas (Journal of Wound Care) por su trabajo.

En algunas partes del mundo, este procedimiento podría ser clave para la gente que no puede pagar antibióticos. Pero también hay interés en l Reino Unido, dado que una vez que una herida se infecta, algunas veces no responde a los antibióticos.

Batalla cuesta arriba

Para tratar una herida de esta forma, todo lo que hay que hacer, dice Marandu, es poner azúcar en ella y aplicar una venda por encima. Los gránulos absorben la humedad que permite el desarrollo de bacterias. Sin las bacterias, la herida sana más rápido.

La evidencia de todo esto fue descubierta gracias a las pruebas de Murandu en el laboratorio. Y una creciente colección de casos de estudio alrededor del mundo respaldan sus hallazgos, incluyendo ejemplos de exitosos tratamientos con azúcar sobre heridas resistentes a los antibióticos.

El financiamiento para futuras investigaciones podría ayudar a Murandu a alcanzar su objetivo final: convencer al NHS de utilizar el azúcar como una alternativa a los antibióticos.

Pero una gran parte de la investigación médica es financiada por las farmacéuticas. Y estas compañías, señala él, tienen poco que ganar al pagar por una investigación sobre algo que no pueden patentar.

El azúcar que utiliza Murandu es del tipo simple y granulado que podrías usar para endulzar tu café o té. En las mismas pruebas in vitro, halló que no había diferencias al utilizar azúcar de caña o de remolacha. El azúcar moreno sin refinar, en cambio, no fue tan efectiva.

Pruebas piloto

La prueba piloto mostró que algunas cepas de bacterias crecieron en bajas concentraciones de azúcar, pero estas fueron completamente inhibidas en altas concentraciones. Murandu empezó a registrar casos de estudio en Zimbabue, Botsuana y Lesotho (donde se entrenó por primera vez como enfermero). Entre estos casos está el de una mujer de Harare.

“El pie de la mujer había sido medido, estaba listo para ser amputado, cuando mi sobrino me llamó”, dijo Murandu. “Ella había tenido una herida terrible durante cinco años y el doctor quería amputar. Le dije a ella que lavara la herida, que aplicara azúcar, que la dejara y repitiera”.

“La mujer todavía tiene su pierna”.

Esto, cuenta, es un ejemplo de por qué hay tanto interés en sus métodos, particularmente en partes del mundo donde la gente no puede pagar antibióticos.

Murandu ha realizado hasta ahora estudios clínicos en 41 pacientes en Reino Unido. Aún no ha publicado los resultados de las pruebas, pero sí los ha presentado en conferencias nacionales e internacionales.

Una pregunta que ha debido responder durante su investigación fue si el azúcar podría ser utilizado en pacientes diabéticos, quienes comúnmente padecen úlceras en las piernas y los pies. Los diabéticos necesitan controlar el nivel de glucosa en su sangre por lo que este no es un método obvio de curación para ellos.

Pero descubrió que funcionaba para los diabéticos sin disparar sus niveles de glucosa: “El azúcar es sacarosa y necesitas la enzima sacarasa para convertirla en glucosa”.

Como la sacarosa se encuentra en el cuerpo, solo cuando se absorbe el azúcar se convierte. Aplicarla en el exterior de la herida no va a afectar de la misma forma.

Tratamiento para animales

Mientras Murandu continúa su investigación en pacientes, al otro lado del Atlántico, la veterinaria estadounidense Maureen McMichael ha usado este método de curación en animales durante años.

McMichael, del Hospital de Enseñanza Veterinaria en la Universidad de Illinois, primero empezó a utilizar azúcar y miel para tratar mascotas en 2002.

Lo que le atrajo fue una combinación de la simpleza del método y el bajo costo, especialmente para dueños de mascotas que no podían pagar el método habitual de llevar al animal al hospital y utilizar sedantes.

McMichael dice que siguen teniendo azúcar y miel en el consultorio y que muchas veces los utilizan en perros y gatos (y ocasionalmente en animales de granja). La miel tiene propiedades de curación similares a las del azúcar (un estudio incluso halló que es más efectiva para inhibir el crecimiento de bacterias), aunque es más cara.

“Hemos tenido algunos éxitos realmente grandes con esto”, afirmó McMichael. Puso como ejemplo el caso de una perra callejera que llegó a ellos después de haber sido utilizado como “cebo”, colgado de un arnés y siendo atacado por pitbulls entrenados para pelear. El perro llegó con más de 40 mordidas en cada extremidad y se curó en ocho semanas.

“Era de la calle, así que no había dinero para ella. La tratamos con miel y azúcar y reaccionó estupendamente”, dijo McMichael. “Ahora está totalmente curada”.

Además de ser más barato, el azúcar tiene otro punto a favor: entre más antibióticos utilizamos, nos volvemos más resistentes a ellos.

El plan de Murandu es abrir una clínica privada utilizando su método de azúcar. Él espera que algún día el azúcar sea utilizado comúnmente, no solo por el NHS, sino por hospitales públicos en otros países donde ha trabajado.

Él sigue recibiendo regularmente correos de todo el mundo pidiendo su consejo y guía a los pacientes de forma remota. Sus clientes más lejanos le envían fotos de sus resultados junto con un agradecimiento cuando se han curado.

Se trata de un método antiguo, utilizado de forma no oficial por la gente pobre en países en desarrollo, pero fue hasta que llegó a Reino Unido que Murandu se dio cuenta de la importancia que el azúcar podría tener en el mundo médico.

Lo ve como una mezcla de su conocimiento local con las modernas instalaciones de investigación británicas.

“Como el azúcar, el conocimiento vino puro desde Zimbabue, fue refinado aquí, y ahora va de vuelta para ayudar a la gente en África”.

Redacción: Leo.com                                          

Fuente: BBCMundo

 

18 Abril 2018

¿A quién le amarga un dulce? Es una pregunta que muchos no tienen que pensar mucho para responder que a nadie o, por lo menos, a casi nadie. Tentaciones que hacen sucumbir constantemente a muchos que buscan disminuir el consumo de productos con alto contenido de azúcar refinada, como las bebidas carbonatadas o  energizantes, cereales secos azucarados y  dulces de repostería, entre otros.

De hecho, la Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que hoy día, en promedio, cada persona consume unas 150 libras de azúcar refinada al año. Lo que equivale a entre 300 y 600 calorías por día. Una ingesta exagerada que, según los profesionales de la salud, es capaz de afectar severamente tejidos y órganos vitales.

Un consumo que aumenta las posibilidades de enfermarse a personas en riesgo de sufrir síndrome metabólico, un conjunto de dolencias que aumenta las posibilidades de desarrollar diabetes tipo 2, así como enfermedades coronarias y hepáticas. (El exceso de grasas en sangre o triglicéridos, colesterol alto, hipertensión, glucosa alta en sangre o grasa acumulada en el vientre, son algunos de los elementos claves para diagnosticar  este síndrome).

“En el individuo saludable, el consumo excesivo de azúcar se va a almacenar como grasa, lo que eventualmente va a llevar a sobrepeso u obesidad. Pero en la persona que tiene diabetes, si no hay suficiente insulina, esa azúcar va a comenzar a circular por la sangre y se deposita en venas y arterias, lo que  va causando  lesiones  que pueden llevar a diversos problemas de salud, como infartos o derrames cerebrales”, advierte la doctora Ada Laureano, profesora del programa de nutrición de bachillerato y de maestría de la Universidad del Turabo.

Pero, al parecer, también puede tener otros riesgos. Por ejemplo, en enero de este año un equipo de científicos de China y Reino Unido, publicó un artículo en la revista Diabetología del que se desprende  que cuanto mayor es el nivel de hemoglobina glucosilada —que refleja el contenido medio de la azúcar en el organismo  en los últimos tres meses— mayor es la velocidad de deterioro cognitivo del cerebro.

Mientras que una investigación publicada en octubre del año pasado en la revista científica Nature, aporta nueva evidencia sobre el rol de la glucosa y los cambios químicos y biológicos que se dan a nivel molecular en el organismo en relación con el desarrollo de tumores cancerosos.

Una de las teorías es que cuando  los niveles de azúcar en la sangre aumentan rápidamente, el cuerpo libera la dosis de insulina necesaria, acompañada de la emisión de otra molécula, llamada factor de crecimiento celular. Pero mientras el azúcar nutre los tejidos, la insulina y el factor de crecimiento tienen en común otro efecto: potenciar los factores de inflamación que estimulan el crecimiento celular y actúan como abono para los tumores.

Otra investigación, publicada por el Instituto Karolinska, en Suecia, sobre un estudio realizado entre 1997 y 2005, encontró que un elevado consumo de azúcar y alimentos azucarados aumentaba el riesgo de padecer cáncer de páncreas, de colon y de vejiga.

Por eso, si una persona está luchando contra el cáncer, recomiendan los profesionales de la salud, debería transformar su dieta hacia una lo más natural posible, en la que se excluya todo alimento que sea procesado o que sea alto en azúcar refinada.

El gusto por lo dulce

El consumo de alimentos con alto contenido de azúcar se asocia con placer porque favorece la liberación de endorfinas,  como la serotonina, que entre otras funciones fisiológicas, regula el estado de ánimo e interviene en el control del apetito, explica la endocrinóloga Myriam Allende, profesora en el Recinto de Ciencias Médicas y presidenta del Capítulo de Puerto Rico de la  American Association of Clinical Endocrinologists  (AACE).

Sin embargo, la especialista explica que aunque no hay duda de que el exceso de azúcar refinada tiene unos efectos en el organismo, hay  personas saludables y activas que lo pueden  metabolizar correctamente y no tienen problemas.

“El que comas un exceso de azúcar no te va a dar diabetes. Lo que pasa es que si consumes un exceso de calorías, eres sedentario y aumentas de peso, puede haber resistencia a la insulina y de ahí desarrollar diabetes tipo 2”, advierte la doctora Allende.

La resistencia a la insulina es una afección que se caracteriza por la deficiencia de los tejidos a responder a la insulina, resultando en disminución de la utilización de la glucosa y aumento en la liberación de glucosa hepática. Por lo tanto,  es un factor en el desarrollo de obesidad, diabetes tipo 2 y los desórdenes metabólicos más prevalentes.

En ese sentido, la endocrinóloga  explica  que la regulación del apetito y del peso es un sistema complejo  que depende de cientos de hormonas y neurotransmisores, del sistema circadiano y componentes del sistema nervioso central,  la genética, la cultura, el medioambiente y hasta  las bacterias intestinales.

“Todo esto va a determinar cuánto comes, cuándo dejas de comer y cómo metabolizas lo que te comiste. También apunta a las preferencias por el azúcar, las grasas o lo salado”, explica Allende, quien acepta que, en ese sentido, el azúcar podría considerarse como una sustancia adictiva.

Un  efecto  parecido al que sucede con la adicción a los alimentos, que se caracteriza por la ingesta excesiva y descontrolada de comida, indica  la licenciada Zuania Clemente, dietista clínica del Programa de Control de Peso del Hospital Auxilio Mutuo.

“Implica que hay una interacción bioquímica en el cuerpo que crea un deseo fisiológico para unos alimentos específicos, como  los  altos en azúcar o   en grasas”, coincide Clemente, quien dice que pasa lo mismo con la adicción al alcohol y otras sustancias.

“Si consumimos alimentos altos en azúcar y no realizamos actividad física, eso nos lleva a sobrepeso u obesidad debido a que el azúcar es un carbohidrato y su exceso se convierte en grasa. Esto desencadena en el desarrollo de otras condiciones como es la diabetes y las condiciones cardiovasculares, además de que se ha relacionado con ciertos tipos de cánceres”, agrega la nutricionista, quien dice que, en términos generales, un adulto puede consumir hasta 24 cucharaditas de azúcar al día.

“Por ejemplo, una lata de 12 onzas de una bebida carbonatada contiene 9.7 cucharadita de azúcar. O sea que si es una persona que consume tres de estas latas al día, consume unas 29 cucharaditas de azúcar al día”, advierte Clemente.

A tener en cuenta

Según la nutricionista clínica Zuania Clemente, la Asociación Americana del Corazón recomienda que las mujeres consuman  seis cucharaditas de azúcar al día y los hombres nueve.  Aquí otras consejos:

     Es  importante reconocer cuáles son los alimentos que tienen mucha azúcar añadida y se deben evitar o tener un consumo limitado. Entre ellos:

     Disminuye el consumo de bebidas carbonatadas, refrescos y jugos con azúcar añadida.

     Evita o reduce el consumo de  cereales secos azucarados,  chocolates, yogurt con sabor, bizcochos, galletas y otros dulces de repostería.

     Limita las granolas, alimentos congelados, las barras de cereales, las salsas BBQ, el kétchup, los aderezos, las frutas secas, las frutas enlatadas o en puré.

     Usa con moderación los endulzadores artificiales debido a que, aunque  no va a tener el efecto de aumentar los niveles de glucosa en sangre, tiende a endulzar más y  estimula el paladar a consumir  mayor cantidad.

     Deja de endulzar las bebidas calientes, como el té, café, cereales calientes que consumas en el día poco a poco. A medida que dejas  de lado el sabor dulce, podrás disfrutar   del verdadero sabor de las bebidas y alimentos. Intenta usar canela y especias que ayuden a darle sabor a tus bebidas.

     Adquiere la costumbre de consumir agua,  es mucho más saludable. Y cuando desees darte algún gusto prepara jugos de frutas recién exprimidas y diluye con agua.

     Cuando compres alguna bebida o alimento es importante leer las etiquetas nutricionales y solamente compra aquellos que dicen “sin azúcar añadida”.

     Para evitar consumir algo dulce, es recomendable consumir una fruta con un trozo de queso a modo de postre, en vez de  un helado, bizcocho, flan o cualquier otro dulce con alto contenido de azúcar.

     Enseña a tus hijos desde pequeños y no les ofrezcas  golosinas y dulces como premio. De esa forma no los asocian con momentos agradables. En vez, ofréceles  frutas.

     Evita tener en casa alimentos guardados que contengan azúcar añadida, dulces, caramelos, chocolates, etc.

Redacción: Leo.com                                          

Fuente: Isalud.com

01 Diciembre 2017

El consumo moderado de cerveza sin alcohol resulta beneficioso para el funcionamiento del aparato digestivo y la obtención de unos adecuados niveles de glucosa, según un estudio divulgado hoy por el Centro de Investigación y de Estudios Avanzados del Instituto Politécnico Nacional (Cinvestav), en México.

El estudio, realizado por el Departamento de Genética y Biología Molecular, observó la disminución de los niveles de glucosa en ayunas y un aumento moderado en la funcionalidad de las células beta del páncreas, que es donde se produce la insulina, además de una regulación de las bacterias estomacales.

Los resultados surgen a partir de pruebas en 35 personas entre los 20 y 40 años- mitad hombres y mitad mujeres- que consumieron durante un mes una lata de cerveza sin alcohol tipo Lager de 355 mililitros acompañada de alimentos. Hubo un seguimiento periódico al inicio, a los 15 días y finalmente el último día donde se obtuvieron medidas de sus características antropométricas y se hicieron pruebas bioquímicas que evaluaron los metabolitos en sangre.

La investigación observó también un cambio en la diversidad de la microbiota intestinal de las personas participantes, donde la abundancia relativa de bacterias que tenían originalmente se modificó presentando mayor abundancia de la bacteria llamada Bacteroidetes, en relación a otra conocida como Firmicutes.

Cuando existe sobrepeso u obesidad, los seres humanos presentan un desbalance entre estos dos tipos de bacterias en el colón. Por lo tanto, aunque la cantidad de Bacteroidetes disminuye, el consumo de cerveza la aumenta y equilibra la relación entre ambas bacterias, traduciéndose en un beneficio para la salud.

“No se observó que la ingesta de cerveza tuviera un efecto negativo en la capacidad fermentativa de la microbiota, aunque hayan aumentado los Bacteroidetes”, aclara el comunicado de la institución.

El estudio reveló también que no existe relación entre el consumo de cerveza y el aumento del índice de masa corporal de las personas. “Esto muestra que el consumo de cerveza en forma moderada no genera aumento de grasa ventral, ni causa obesidad y tampoco aumenta la presión arterial”, precisó el líder de la investigación, Jaime García Mena.

Redacción: Leo.com.bo                                                              

Fuente: EFE

28 Noviembre 2017

Científicos de la Universidad de California, en Estados Unidos, descubrieron que la industria del azúcar ocultó, durante alrededor de 50 años, estudios que sugerían los efectos negativos de la sacarosa mediante pruebas con animales, y no fueron difundidos los indicios que la relacionaban con el cáncer de vejiga, según publica la revista especializada PLOS Biology.

En documentos analizados previamente, el grupo de investigadores averiguó que en 1967 la Sugar Research Foundation (SRF) pagó por un artículo que desvirtuaba las pruebas que asociaban el consumo del azúcar con las enfermedades cardiovasculares.

“La industria del azúcar ocultó resultados y nunca los publicó, ha hecho que durante todos estos años no se explore más la relación científica entre el azúcar blanca y el aumento de triglicéridos, así como su relación con el cáncer de vejiga. Hay que estar bien informados, hay que analizar los estudios y quién los hace”, señala Elmer Huerta, asesor médico de RPP Noticias.

De esta manipulación de la industria, podemos extraer una reflexión: debemos limitar el exceso de dulce agregado en nuestro día a día por sus efectos dañinos a la salud. Pero, ¿cómo lo conseguimos?

"La Organización Mundial de la Salud (OMS) dice que puedes permitirte en tu dieta una cantidad pequeña de azucares agregados, por ejemplo, la miel que le puedes poner a un té o un poco de azúcar que le puedes poner al café o la leche. Entonces, el consumo puede ser hasta un 10 % del total de las calorías diarias, es decir, 10 cucharaditas", dice la nutricionista y dietista Sara Abu Sabbah.

La OMS advierte sobre el dulce añadido por obra del fabricante, de los cocineros o de los propios consumidores. Además, hay que agregar aquellos productos salados con azúcar extra ‘escondido’, como los embutidos, las galletas y algunas salsas.

La OMS advierte sobre el dulce añadido por obra del fabricante, de los cocineros o de los propios consumidores.

Se puede vivir sin endulzar

No es que vayamos a ser 'cero azúcar', porque los seres humanos tenemos necesidades nutricionales, entre ellas, los azúcares naturales.

"Los requerimientos de azucares simples (llámese glucosa, sacarosa, fructosa o galactosa) representan el 10 % del total de las fuentes de carbohidratos que el ser humano necesita, pero necesariamente debería ser a partir de azúcares naturales contenidos en el propio alimento, como en las frutas o las verduras", explica Abu Sabbah.

Los cuidados y restricciones van dirigidos a los azúcares añadidos, incluso si tienen origen natural, como la caña de azúcar, las frutas, la betarraga o la remolacha, porque "se comportan diferente en el cuerpo y si hay un exceso, generan obesidad".

"Es una mala costumbre el condicionar a los niños a que el dulce es una especie de recompensa en la vida"

El ser humano tuvo una vida libre de azucares añadidos, en el caso de América eso cambió con las grandes plantaciones. "Antes no había azúcar refinada, la gente sacaba el dulce de las frutas, de la fermentación, de la miel de abeja, de algunas flores. Se puede perfectamente vivir así, pero es una mala costumbre el condicionar a los niños a que el dulce es una especie de recompensa en la vida", comenta Huerta.

Por su parte, Abu Sabbah, comenta que el sabor dulce es el primero que identificamos al nacer, con la leche materna. Pero, dependiendo de los hábitos de consumo, esta predilección puede intensificarse. "La vida moderna incorpora alimentos altamente procesados, que han disparado el azúcar que consumimos sin darnos cuenta. Sabemos que esto ha incrementado las enfermedades crónicas no transmisibles que tienen como factor de riesgo a la obesidad. Hay más casos de diabetes, hipertensión arterial, males cardiovasculares y cáncer”.

Redacción: Leo.com.bo                                                              

Fuente: isalud.com

27 Septiembre 2017

Si a menudo te sientes tentado a comprar un trozo de pastelería en tu cafetería favorita, hay una buena razón para hacerlo y no solo se debe a la falta de fuerza de voluntad. Un nuevo estudio sobre el café ha encontrado que la cafeína puede afectar la forma en que percibimos la dulzura y puede hacernos anhelar sabores mucho más fuertes.

La cafeína nos da una sacudida de energía porque bloquea los receptores de nuestro cerebro para la adenosina, un producto químico que puede hacernos sentir soñolientos. Las investigaciones previas establecieron que este compuesto también nos ayuda a aceptar los sabores dulces. Para este estudio, un equipo de científicos de la Universidad de Cornell dio a los participantes una taza de café ligeramente endulzado y no les dijo que si contenía cafeína (las tazas puramente descafeinadas contenían quinina para asegurarse de que ambos tipo de café tuvieran un sabor muy parecido). Los participantes fueron "incapaces de estimar el contenido de cafeína de la muestra", lo que confirma "el fuerte efecto placebo en el consumo de café".

Aunque muchos de los participantes adivinaron que había una cantidad normal de cafeína en sus tazas, los que bebían cafeína percibían que su café era menos dulce que aquellos que, sin saberlo, lo hacían con el descafeinado.

Ese hallazgo significa que el paladar se somete a "un efecto notable de dulzura que se queda después de haber consumido", según explica Robin Dando, director del Centro de Evaluación Sensorial de Cornell y profesor asistente en el Departamento de Ciencia de los Alimentos de la universidad. Como que muchas personas toman más de una taza de café, "esto puede tener un efecto acumulativo en el día".

El equipo de investigación, que también incluyó a Ezen Choo y Benjamin Picket, ambos del mismo centro educativo, no midió cuánto tiempo duró el efecto. Encontraron que la cafeína no tenía ningún efecto aparente en nuestra percepción del gusto amargo o salado.

La investigación realizada anteriormente por Dando ya había descubierto que cuando bloqueas químicamente la habilidad de las personas para probar sabores dulces, hace que anhelen más azúcar y que busquen cosas más dulces y con más calorías. Basado en su investigación, ahora sabemos que beber una taza de café con cafeína tiene el mismo efecto y hace que la gente quiera galletas o pasteles de una forma mucho más efectiva que si tomara cualquier otra cosa.

"Siempre ha sido el café y los donuts, o el café y algún tipo de dulce… hacemos esto desde hace mucho tiempo, este eslabón entre el azúcar y el café, pero ahora entendemos mucho mejor el mecanismo", subrayó Lauri Wright, profesor asistente y director del programa de doctorado en nutrición clínica de la Universidad del Norte de Florida y portavoz de la Academia de Nutrición y Dietética. "Esta es una razón más para ser moderado con nuestra ingesta de cafeína", advirtió en ese sentido.

Una razón más para evitar las tentaciones de los pasteles de Starbucks. Las empresas de café podrían capitalizar estos hallazgos para promover las ventas de bocadillos post-café o para hacer sus bebidas mucho más dulces.

"Algunos de estos cafés con sabor saben muy dulces. Tal vez ya están respondiendo a eso y quizás puedes estar recibiendo unas 800 calorías en tu café antes de que te hayas sentado en la mesa de tu oficina", añadió Dando.

La cafeína también tiene beneficios para la salud. Los estudios han demostrado que reduce el riesgo de enfermedades del corazón y la diabetes tipo 2. Pero la cantidad de azúcar que consumen los adultos en el café y durante todo el día podría reducir algunos de estos efectos. Actualmente, la Academia de Nutrición y Dietética recomienda que los adultos consuman no más de 400 mg de cafeína (alrededor de tres tazas de café) al día. Para aquellos que consumen mucha más cafeína de la recomendada existe una manera bastante sencilla de reducir la ingesta. Los participantes informaron haber recibido un impulso energético, ya sea con un descafeinado o con la versión con cafeína. No podían distinguir la diferencia en cuanto al sabor. Así que si quieres reducir la cafeína, debes comenzar a beber descafeinado (ya lo sabes).

"La gente tiene una opinión muy negativa de lo descafeinado y cree que no tiene sentido beberlo. Si no sabes que es descafeinado vas a estar tan animado como si estuvieras bebiendo una taza normal", explicó Dando.

Ese efecto placebo funciona en un estudio a ciegas, pero es difícil engañarse a sí mismo en el consumo de productos descafeinados. Así que Wright recomienda hacer el café todos los días con la mitad de los granos con cafeína y la otra mitad descafeinado y así "comenzar gradualmente hasta llegar a niveles moderados".

En definitiva, Dando piensa que la gente puede analizar sus antojos durante todo el día con mucho más cuidado.

Redacción: Leo.com.bo               

Fuente: isalud.com

15 Agosto 2017

Si los vegetales son los reyes de la comida saludable, las frutas siempre han sido parte de la corte real: no tan importantes pero muy dignas de respeto.

Pero ahora que las guías de nutrición cada vez más advierten sobre los males de comer azúcar , algunas personas se están cuestionando si las frutas deberían seguir formando parte de una dieta saludable.

Alcanza con solo mirar Twitter para ver la confusión que se ha generado.

“Mi instructor de pilates dice que la fruta está llena de azúcar y que una banana tiene la misma cantidad que una barra de Snickers”, dice una usuaria.

“El azúcar en la fruta y en la comida procesada no son lo mismo”, le asegura otra persona.

La nutricionista Lauri Wright, especialista en Salud Pública y vocera de la Academia de Nutrición y Dietética de Florida, explica que -efectivamente- el azúcar en la fruta y el azúcar añadido no son la misma cosa.

“Hay tanta confusión”, reconoce Wright, que considera que el problema comenzó “con el concepto de que todos los carbohidratos son malos, lo cual no es cierto “.

“Los carbohidratos son necesarios como fuente de energía”, destaca.

Menos densos

Hay muchos tipos de azúcar. La fruta tiene tres tipos: fructosa, glucosa y una combinación de ambos que se llama sacarosa o “azúcar de mesa”.

Pero los azúcares en la fruta son menos densos que los de las golosinas, explica Elvira Isganaitis, una endocrinóloga pediátrica del Centro de Diabetes Joslin e instructora de la Escuela de Medicina de Harvard, en Estados Unidos.

Esta diferencia es especialmente importante para las personas con diabetes, un desorden que interfiere con la regulación del azúcar en la sangre.

Cuando uno come algo dulce se elevan repentinamente los niveles de azúcar en sangre.

Luego ese aumento se estabiliza y la cantidad de azúcar en sangre vuelve a la normalidad.

La fruta tiende a causar un aumento más leve, explica Isganaitis.

Eso la hace menos peligrosa para los diabéticos, que deben monitorear sus niveles de azúcar en sangre.

Mejor para todos

Pero incluso si no tienes diabetes, el azúcar en la fruta es una opción más saludable que la que viene de otras fuentes, asegura la nutricionista Wright.

Por ejemplo, una lata de gaseosa tiene unos 40 gramos de azúcar. “¿Qué más obtienes?”, pregunta la especialista.

“No tiene proteínas, no tiene minerales y no tiene fibra. Lo único que obtienes es azúcar y calorías “, observa.

Caramelos

Las golosinas tienen azúcar en grandes cantidades y no aportan nada más.GETTY IMAGES

En cambio una porción de fruta no suele contener más de 20 gramos de azúcar.

Y además tiene fibra y nutrientes como la vitamina C.

“Obtienes mucho más”, resalta Wright.

Por otra parte, la fibra y los niveles más bajos de azúcar ayudan a que se reduzcan los picos de azúcar en sangre.

Frutas secas, batidos y jugos

Sin embargo, los amantes de las frutas tienen que tener cuidado si comen frutas secas.

Según Wright, estas tienden a tener más azúcar porque son concentradas.

La experta advierte en particular a quienes sufren de diabetes que controlen el consumo de este tipo de alimento.

Tanto Wright como Isganaitis también advierten sobre los jugos y los batidos de frutas (o smoothies ).

“Tengo un tema con los jugos de fruta porque muchas veces se venden como alimento saludable”, señala Isganaitis.

“Pero vienen con una gran dosis de glucosa y de calorías “, asegura.

Su consejo es que comamos la fruta entera y nos mantengamos alejados de las comidas procesadas, en especial aquellas que vienen endulzadas con jarabe de maíz de alta fructuosa, jugo de manzana concentrado y productos similares.

Por su parte, Wright aconseja a los fanáticos de los batidos que los preparen en su casa y les agreguen algunos vegetales.

En tanto, la experta espera que todas las advertencias que circulan sobre el consumo de azúcar no haga que la gente con diabetes deje de consumir fruta.

Redacción: Leo.com.bo

Fuente: isalud.com

 

 

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