Santa Cruz de la Sierra
14 Septiembre 2018

El huracán Florence tocó a primera hora de este viernes la costa sureste de Estados Unidos causando estragos: casas inundadas, techos arrancados, árboles desprendidos y más de medio millón de personas sin electricidad. Cientos de miles de personas han tenido que dejar sus hogares. Hasta ahora ha habido al menos cuatro víctimas mortales. El ciclón, que quedó rebajado a tormenta tropical, se abalanzó a más 140 kilómetros por hora sobre la costa de Carolina del Norte y Carolina del Sur. Los meteorólogos aseguran que el principal peligro no es el viento, sino las lluvias.

Diego Cotello, oriundo de Zaragoza, y su esposa tuvieron que evacuar su apartamento en New Bern. “Nos enteramos a través de Facebook que está toda la ciudad sin luz, que se han caído árboles y que todas las casas de la orilla del río están encharcadas”, cuenta desde Nueva York. Puede que pasen semanas hasta que no regrese a su hogar en la ciudad que ha sido protagonista de las peores escenas del ciclón Florence. “Mi preocupación particular es que las ventanas del piso exploten y que el agua se lleve mi coche. La general es saber cómo va a quedar la ciudad”.

Se espera que el huracán, que este viernes se debilitó hasta llegar a la categoría 1 sobre 5 —la máxima, aunque el martes alcanzó el escalafón 4— atraviese las dos Carolinas a lo largo del fin de semana. Los meteorólogos prevén “inundaciones catastróficas” y desbordamientos del agua de los ríos en un territorio con numerosas marismas y pantanos. En los próximos días, Florence se adentrará en el interior y se deslizará por el oeste. Hasta 10 millones de personas residen en zonas que están en alerta por el huracán. El gobernador de Carolina del Norte, Roy Cooper, confirmó que el ciclón estaba “causando estragos” en la costa y podría arrasar comunidades enteras. La tormenta arrojará el agua suficiente para llenar 65.000 edificios como el Empire State, según los expertos.

El panorama en las calles costeras en las Carolinas era preocupante. El agua del espumosa del océano se desplegaba por las avenidas con pedazos de edificios que habían sido arrancados por los fuertes vientos.

Víctimas mortales

Según los medios locales, los escasos coches que circulaban por la calle principal de Wilmington, una de las ciudades más afectadas de Carolina del Norte, tuvieron que esquivar árboles caídos, restos de metal y cables eléctricos. Los semáforos fuera de servicio se balanceaban según las rachas del viento racheado. El aeropuerto de la ciudad fue sacudido por una ráfaga de viento de 169 kilómetros por hora, la más alta desde el huracán Helene en 1958. Las dos primeras víctimas mortales de Florence eran de esta ciudad costera. Una madre y su hijo perdieron la vida al caer un árbol sobre su casa. Después se sumó una mujer que murió de un ataque al corazón en Hampstead y otra persona que falleció al enchufar un generador de electricidad en el condado de Lenoir. Todas las muertes han tenido lugar en Carolina del Norte.

Para las personas que viven en el interior de las Carolinas, el momento de máximo riesgo va a llegar en los próximos días por el desborde de los ríos y el deslizamiento del lodo. En Carolina del Norte hay 157 refugios abiertos y 20.000 personas están alojadas en ellos. La situación en Charlotte, una de las ciudades del interior que se han convertido en una guarida para los evacuados, se complica hoy. Jack Raisanen, de la Cruz Roja Americana, afirma que será "la peor tormenta" que haya visto la localidad. Durante toda la semana han llegado personas desalojadas de la costa en busca de mayor seguridad. Ya sea en los hoteles, o en una pista de carreras de coches. Cualquier sitio puede convertirse en un refugio. Los colegios públicos suspendieron sus clases y habilitaron los gimnasios para que la gente se pudiera proteger en ellos. No piden DNI ni confirman la dirección.

Los que buscan protección lo hacen porque han vivido un huracán y saben de lo que va. También se da el caso contrario: personas que nunca han experimentado una situación similar y no tienen idea a lo que se van a enfrentar. Hasta este viernes habían llegado unas 150 personas a estos recintos. Al llegar, les asignan una camilla, dos mantas (una para usar de almohada porque no hay) y útiles de aseo.

Los refugiados tienen acceso a las duchas y a tres comidas por días, donadas por los restaurantes del barrio. Yederka Zorilla, de 48 años, vive en Charleston, uno de los puntos negros en la ruta del huracán por Carolina del Sur. Tiene miedo. Lo arrastra desde que fue víctima del huracán María cuando vivía en Puerto Rico.

El ciclón que dejó el año pasado cerca de 3.000 muertos —según las cifras oficiales negadas por el presidente Donald Trump— destrozó todo el interior de su casa. Enseña fotos con el móvil donde todavía descansan los escombros en el salón y la cocina. “El agua me llegaba hasta arriba de la cintura. Fue horrible, por eso prefiero estar aquí, donde me siento más segura”, comenta.

Las ráfagas de viento se debilitaban este viernes mientras avanzaba el día, pero las autoridades insistían en que era “una tormenta peligrosa”. El mayor riesgo es la crecida del agua que no deja de extender sus tentáculos hacia el interior. Preparándose para lo peor, alrededor de 9.700 soldados y civiles de la Guardia Nacional están desplegados en la costa con helicópteros y barcos para salvar a personas que no hayan hecho caso a las órdenes de evacuación.

Redacción: Leo.com                      

Fuente: Elpais

 

 

14 Septiembre 2018

A ocho kilómetros de la frontera de Dakota del Sur, en el norte del estado de Nebraska, un largo camino de tierra atraviesa praderas onduladas y dorados campos de trigo hacia el centro de Monowi, un lugar que se puede ver en su totalidad escalando cualquiera de sus pacas de heno.

Una iglesia abandonada, cuyos bancos vacíos ahora están llenos de neumáticos de tractores, se encuentra frente a la estructura destruida de un elevador de granos. La hierba y la maleza se enreda alrededor de los restos de las casas derrumbadas.

Dentro de un edificio blanco con la pintura desgastada, Elsie Eiler, de 84 años, voltea frituras de cerdo y abre botellas de cerveza para un par de clientes habituales bajo un letrero que dice: “Bienvenido a la mundialmente famosa Taberna Monowi. ¡La cerveza más fría en el poblado!”.

Cuando Rudy, el esposo de Elsie, murió en 2004, no solo la dejó al mando de la taberna, sino de todo el pueblo.

Hoy, según el censo de EEUU, Monowi es el único lugar en el país con un solo residente.

Por eso Elsie es la alcaldesa, la secretaria, la tesorera, la bibliotecaria, la barman y la única persona que queda en el poblado más pequeño de EEUU.

Alcaldesa de un pueblo fantasma

La vida de Elsie como la única habitante de un pueblo fantasma es verdaderamente singular.

Cada año, cuelga un aviso en el único negocio de Monowi (su bar) anunciando elecciones para alcalde, y luego vota por ella misma. Se le exige que presente un plan municipal cada año para obtener fondos estatales, y luego recauda anualmente alrededor de $500 dólares en impuestos para mantener encendidas las tres farolas del pueblo y el agua fluyendo.

“Cuando solicito al estado mis licencias de licor y tabaco cada año, las envían a la secretaria del pueblo, que soy yo”, explica. “Entonces, los recibo como secretaria, los firmo como empleada y me los entrego como la dueña del bar“.

También realiza un seguimiento de la lista de lotes residenciales vacíos, en caso de que alguien quiera mudarse a uno de los deteriorados edificios y duplicar la población del pueblo.

Los buenos tiempos de Monowi

En la década de 1930, Monowi era una animada parada en el ferrocarril de Elkhorn y hogar de 150 personas, tiendas de comida, restaurantes e incluso una prisión.

Elsie creció en una granja a 400 metros de la ciudad y conoció a Rudy en la escuela de Monowi, cuando cursaba la primaria.

Los dos tomaban juntos el autobús a la escuela secundaria más cercana, a 11 kilómetros de distancia, hasta que Rudy se alistó en la Fuerza Aérea de los EEUU.

Mientras Rudy sirvió en Francia durante la Guerra de Corea, Elsie se fue a Kansas para vivir su propia aventura. “Fui a trabajar para una aerolínea con el sueño de convertirme en azafata”, dice.

Regresó a casa para casarse con Rudy a los 19 años y criar a dos hijos. Cuando Rudy, que había estado trabajando en el elevador de granos y entregando combustible a las gasolineras, tuvo la idea de arreglar la antigua taberna que una vez había pertenecido al padre de Elsie, ella le dijo: “por mí está bien”.

La pareja inauguró la taberna en 1971.

El gran éxodo

En el momento en que la taberna Monowi reabrió, sin embargo, Monowi ya había empezado a cerrar. A medida que las condiciones de la agricultura empeoraron y las economías rurales colapsaron a lo largo de las Grandes Llanuras después de la Segunda Guerra Mundial, comunidades enteras en el corazón de los EEUU comenzaron a desaparecer.

El último funeral celebrado en la iglesia de madera de Monowi fue para el padre de Elsie, en 1960. Luego la oficina de correos y la última de las tres tiendas cerraron entre 1967 y 1970, seguidas por la escuela en 1974.

Los dos hijos de Elsie se mudaron en busca de trabajo a mediados de la década de 1970, y en 1980 la población del pueblo había bajado a 18. Veinte años después, los únicos dos habitantes de Monowi, Rudy y Elsie, trabajaban en la taberna.

Hoy, Monowi es una de las tres ciudades en el condado de Boyd, Nebraska, que tiene menos de 10 residentes.

Sentido de comunidad

Pueda que Elsie viva sola, pero está lejos de sentirse así. Camina unos metros desde su casa rodante a la taberna todas las mañanas a las 9 (excepto los lunes, cuando se toma el día libre) para abrir el bar. La mayoría de sus “clientes habituales” viven a unos 40 kilómetros de ahí y son personas que ha conocido a lo largo de su vida.

Otros conducen unos 300 kilómetros desde Lincoln y Omaha para a ver cómo está.

“Es como una gran familia”, dice Elsie, mientras se sienta con un amigo y resuelve el crucigrama del periódico. “Hay clientes de cuarta y quinta generación. Es muy bonito cuando las personas que recuerdas como bebés ahora traen a sus bebés para mostrármelos”.

Al igual que muchos restaurantes y bares en las zonas rurales de EEUU, la taberna Monowi sirve como un punto de encuentro de la comunidad.

Mientras Elsie cocina hamburguesas, perros calientes y mollejas en la cocina, las familias colocan avisos de graduación, invitaciones de bautismo y tarjetas navideñas en el tablón de anuncios del bar.

La gente viaja hasta una hora de distancia para el juego de cartas del domingo. Elsie suele cerrar después de las 9:30 de la noche.

La biblioteca de Rudy

En realidad, hay otro edificio público en Monowi, además de la taberna, y está a pocos pasos de la casa y el bar de Elsie: la biblioteca de Rudy.

Cuando no estaba arando campos o sirviendo bebidas, el esposo de Elsie era un lector prolífico. Justo antes de su fallecimiento en 2004, Rudy le confió que su último deseo era convertir su colección privada de libros en una biblioteca pública.

Rudy ordenó un cobertizo de 30 metros cuadrados y guardó sus 5,000 libros y revistas, pero murió antes de poder completar el proyecto. Unos meses más tarde, sus hijos cablearon las luces del cobertizo, sus sobrinos construyeron estantes del piso al techo y sus nietos pintaron un letrero hecho a mano que decía “Biblioteca de Rudy”.

Hoy, la llave del cobertizo cuelga dentro de la taberna, y cualquiera que quiera ver de todo, desde Goethe hasta los números de la década de 1950 de National Geographic, cuenta con la confianza de Elsie para hacerlo.

Fama inesperada

De acuerdo con el censo, cuando Rudy murió, Monowi superó a Gross, Nebraska, (población: 2) para convertirse en la única población de los EEUU con solo un residente. Desde entonces, Elsie – y la ciudad que dirige – ha llamado mucho la atención.

Hoy, 14 años después, Elsie tiene cuatro libros de visitas en la taberna, llenos de firmas de viajeros que han venido de todas partes del mundo.

“Para ser honesta, nunca lo pensé, pero me hace sentir bien que traiga algo de atención a esta parte del mundo”.

El hogar es donde está el corazón

Además de sus dos hijos, Elsie también tiene cinco nietos y dos bisnietos. El más cercano vive a casi 150 kilómetros en Ponca, Nebraska. Los otros se han ido a lugares como Arizona y los Países Bajos.

 “Sé que podría mudarme más cerca de mis hijos o quedarme con ellos cuando quiera, pero tendría que hacer nuevos amigos “, dice. “Mientras pueda estar aquí, aquí es donde realmente quiero estar. Supongo que es más difícil cambiar tus hábitos cuando eres mayor “.

Hora de cerrar

Doce horas después de que se abre la taberna, la cantidad de personas en Monowi vuelve a ser una. Elsie cierra la barra, regresa a su remolque y abre uno de los libros de Rudy, mientras el viento cruza los pastizales. A las 11 ya está lista para irse a la cama, y para cualquier amigo que mañana pueda llegar desde un lugar lejano. 

Redacción: Leo.com                      

Fuente: BBC Mundo

 

 

13 Septiembre 2018

El papa se reunió este jueves con la cúpula de la Iglesia católica de Estados Unidos, que pide respuestas al Vaticano sobre una nueva ola de denuncias devastadoras de abusos sexuales por parte del clero.

Francisco recibió al presidente de la conferencia episcopal estadounidense, el cardenal Daniel DiNardo, a su vicepresidente, el arzobispo José Horacio Gómez y al secretario general, el obispo Brian Bransfield.

Estuvieron acompañados por el arzobispo de Boston, Sean O'Malley, presidente de la Comisión pontificia para la protección de menores, consejero cercano de Francisco.

O'Malley fue visto por una reportera de la AFP saliendo del Vaticano más de una hora después del comienzo de esta reunión tan esperada.

"Hemos compartido con el papa Francisco nuestra situación en Estados Unidos, (donde…) el cuerpo de Cristo fue lacerado por el mal de los abusos sexuales", indicó en un comunicado posterior el cardenal DiNardo.

Una encuesta divulgada el miércoles por la cadena de televisión estadounidense CNN revela una disminución de la popularidad del papa en Estados Unidos. Sólo la mitad de los estadounidenses (48%) lo avala, contra un 72% en 2013, primer año de su pontificado.

Inclusive, entre los católicos estadounidenses, su aprobación también se redujo, al 63% contra 83% un año y medio atrás, según la misma encuesta realizada sobre una muestra de 1.000 personas.

La publicación en agosto de un informe sobre agresiones sexuales relacionadas con clérigos católicos en Pensilvania, se sumó a la dimisión en julio del cardenal Theodore McCarrick, acusado de abusos sexuales en el pasado a un joven 16 años, lo que ha sacudido a toda la Iglesia estadounidense, revelando de paso profundas divisiones políticas entre los obispos.

Entonces, un ex embajador de la Santa Sede, monseñor Carlo Vigano, incluso llegó a pedir la renuncia del papa a fines de agosto, acusándolo de haber encubierto al obispo McCarrick durante cinco años, en tanto este ex arzobispo de Washington fue presentado por diplomáticos como un temible depredador homosexual de seminaristas y sacerdotes.

Monseñor Vigano también acusa a Francisco de haber ignorado las sanciones (aparentemente bastante confidenciales) contra McCarrick por parte de su antecesor, Benedicto XVI.

"El 11S de la Iglesia"

El abuso sexual a menores cometido por clérigos es "el 11 de Setiembre" de la Iglesia, señaló el martes monseñor Georg Gänswein, secretario privado del papa emérito Benedicto XVI, refiriéndose a tantas víctimas "heridas tan gravemente y fatalmente".

A finales de agosto, el cardenal Daniel DiNardo, arzobispo de Galveston-Houston, había expresado su deseo de reunirse con el Papa para presentarle un "plan de acción" elaborado por los obispos estadounidenses para "facilitar la denuncia de abusos o mala conducta por parte de los" mismos.

Monseñor DiNardo había destacado con prudencia que las acusaciones de Vigano refuerzan la necesidad de un examen "rápido y completo" de las razones por las cuales "los graves errores morales de un hermano obispo (McCarrick) fueron toleradas durante tanto tiempo".

El martes, un sacerdote de su arquidiócesis de Galveston-Houston fue detenido tras ser acusado en agosto de abusos sexuales por un hombre de 36 años, cuando éste era estudiante de secundaria, entre 1998 y 2001.

En un comunicado, la arquidiócesis también hace referencia al caso de una joven que acusó al sacerdote de realizarle tocamientos en 2001. Sus padres finalmente no lo denunciaron y tras una investigación interna el sacerdote reanudó sus funciones en 2004.

Francisco también aceptó este jueves la renuncia de un obispo estadounidense, monseñor Michael Bransfield, acusado de "acoso sexual a adultos", según un comunicado de su diócesis. Es primo de monseñor Brian Bransfield, recibido esta jornada en el Vaticano.

En Estados Unidos, un grupo de 5.000 directores de empresas católicos bloquearon 820.000 dólares de contribuciones anuales a la Santa Sede, a la espera de aclaraciones.

Francisco ha rechazado hasta ahora comentar las acusaciones de monseñor Vigano, lanzadas hace casi tres semanas en medio de un viaje papal complicado a Irlanda, pero el Vaticano anunció el lunes que pronto haría "las aclaraciones necesarias".

El papa acaba de convocar a una reunión sin precedentes de los presidentes de conferencias episcopales del mundo, entre el 21 y 24 de febrero de 2019, para abordar el tema de "la protección de menores".

Como si fuera poco, el miércoles la prensa alemana reveló un informe sobre miles de abusos sexuales a menores, silenciados durante décadas.

Redacción: Leo.com                      

Fuente: AFP

 

13 Septiembre 2018

La tormenta comenzó a azotar Carolina del Norte con vientos y lluvias diluvianas, que según las proyecciones podrían causar inundaciones catastróficas, pese a que la tormenta fue degradada a categoría 2.

"Sólo porque la velocidad del viento bajó, la intensidad de la tormenta bajó a dos, por favor no bajen la guardia", advirtió Brock Long, director federal de la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA).

La inmensa tormenta se debilitó durante la noche a categoría 2, de 5 en la escala de Saffir-Simpson, pero las autoridades advirtieron de los riesgos de los potentes vientos de 165 kilómetros por hora y las lluvias torrenciales.

"El huracán #Florence va a desacelerarse a medida que se acerque a la costa y avance por tierra. Esto va a provocar inundaciones extremadamente peligrosas", dijo el organismo de emergencias.

Cerca de la línea costera los vientos ya se hacían notar este jueves y la localidad de Myrtle Beach, en Carolina del Sur, estaba prácticamente desierta.

"Yo me sentía bien hasta que me desperté esta mañana y vi que era una ciudad desierta", contó un residente de 40 años que dijo que se refugiaría en Charlotte, tierra adentro.

A las 14h00 hora local (18H00 GMT), Florence todavía estaba sobre el océano a uno 230 kilómetros al este-sureste de Wilmington, en Carolina del Norte, avanzando hacia el noreste con una velocidad de 17 kilómetros por hora, dijo el El Centro Nacional de Huracanes (NHC).

Según Steve Goldstein de la Oficina Nacional de la Administración Oceánica y Atmosférica dijo que la velocidad de Florence había disminuido durante la noche por lo que no se esperaba que tocara tierra en los estados de Carolina del Norte y del Sur, al menos en otras "36 horas".  "En algún momento del viernes en la tarde, del viernes por la noche o del sábado", dijo Goldstein.

A medida que la tormenta se acercaba, el presidente estadounidense Donald Trump y las autoridades estatales y locales instaron a los residentes que se encuentran en la trayectoria del huracán a que evacuaran sus casas.

"Estamos completamente listos para el huracán Florence, a medida que la tormenta se vuelve más grande y más potente. ¡Sean cautelosos!", escribió Trump en un tuít.

Los llamados a tener cuidado con la tormenta llegaron hasta el espacio, y desde la Estación Espacial Internacional el astronauta alemán Alexander Gerst tuiteó fotos de la gigantesca tormenta y escribió: "¡Cuidado, Estados Unidos!".

El NHC reiteró que Florence sigue creando "una situación potencialmente fatal" debido a los riesgos de que la tormenta tome fuerza cerca de las zonas costeras.

Las órdenes de evacuación alcanzan a unas 1,7 millones de personas en Carolina del Norte, Carolina del Sur y Virginia, muchas de las cuales prepararon sus casas y los negocios para la llegada de la tormenta y emprendieron el camino el miércoles para refugiarse de los embates del viento.

"La marejada de la tormenta es mortal. Cualquiera que esté en la zona de evacuación en las Carolinas y en Virginia tiene que salir AHORA si ya no lo han hecho", advirtió la FEMA. "El tiempo se acaba", reiteró.

Cinco estados declararon estado de emergencia: Carolina del Norte, Carolina del Sur, Georgia, Maryland y Virgina, además de la capital Washington.

"Es imperativo que todos sigan las órdenes locales de evacuación", señaló Trump, que publicó más temprano en Twitter un video instando a la gente a "no jugar" con este huracán.

"Mañana puede ser demasiado tarde. No esperen a último minuto", advirtió Brenda Bethune, alcaldesa de Myrtle Beach. Florence va a ser "como un directo de Mike Tyson en la costa de las Carolinas", dijo el funcionario de la FEMA Jeff Byard, que advirtió también sobre los cortes de energía, el cierre de las rutas, los daños de la infraestructura y los riesgos para las personas.

Duke Energy, una empresa eléctrica presente en las dos Carolinas, estimó que entre uno y tres millones de clientes se van a quedar sin electricidad por la tormenta y que podrían tardar hasta una semana en restaurar el servicio.

El gobernador de Georgia, estado que el miércoles se declaró en emergencia, dijo que movilizará "todos los recursos disponibles" para hacer frente a los vientos y las precipitaciones. Trump le aseguró que contará con la asistencia del gobierno federal y de la Agencia para la Gestión de Situaciones de Emergencia, señaló la Casa Blanca.

Redacción: Leo.com                      

Fuente: EFE