Santa Cruz de la Sierra
21 Septiembre 2018

Hace tiempo que la ciencia abandonó la idea de cambiar la orientación sexual de las personas.

La mayoría de los científicos están de acuerdo en que no se puede “curar” lo que no es una enfermedad.

La homosexualidad fue desclasificada como enfermedad mental en Estados Unidos en 1973. La Organización Mundial de la Salud lo hizo en 1990.

La homofobia, por otro lado, ha recibido desde entonces cada vez más atención de los investigadores que intentan entender sus múltiples causas.

“Miedo irracional”

El psicólogo estadounidense George Weinberg, quien acuñó el término en la década de 1970, definió la homofobia como “el miedo a estar incómodamente cerca de homosexuales”.

El sufijo griego “phobia” denota un miedo irracional a algo.

En su libro de 1972 “Society and the Healthy Homosexual” (“La sociedad y el homosexual sano”), Weinberg escribió: “Nunca consideraría que un paciente es sano si no ha superado su prejuicio contra la homosexualidad”.

Emmanuele A. Jannini, profesor de Endocrinología y Sexología Médica en la Universidad de Roma Tor Vergata, argumenta que la homofobia solo es “la punta del iceberg”.

Jannini asegura que esta está vinculada con determinados rasgos de la personalidad y, si se le añade la violencia, puede ser diagnosticada como una enfermedad psiquiátrica.

Jannini causó cierta controversia con un estudio publicado en la revista Journal of Sexual Medicine en 2015, en el cual vinculaba la homofobia con el psicoticismo (marcado potencialmente por la ira y la hostilidad), la existencia de mecanismos de defensa inmaduros (con tendencia a proyectar emociones) y una vinculación paterna temerosa (que lleva a una inseguridad inconsciente).

La investigación fue calificada de “basura pro-LGBT” por críticos conservadores. Pero en conversación con la BBC Jannini defendió su investigación, describiendo la personalidad homofóbica como “débil”.

“No es un término científico, sino uno que uso para que me entiendan mejor”, dice.

La escala de la homofobia

En su estudio, Jannini aplicó una conocida escala para medir los posibles grados de homofobia entre 551 estudiantes universitarios italianos y cruzó los resultados con mediciones de otros rasgos psicológicos.

Y encontró que aquellas personas que tenían actitudes homofóbicas más fuertes también obtenían un resultado mayor en rasgos psicológicos como el psicoticismo y los mecanismos de defensa inmaduros, mientras que un vínculo parental seguro era un indicador de niveles bajos de homofobia.

Todos son problemas mentales que se pueden tratar con terapia, argumenta Jannini.

“Quizás no te gusten los comportamientos homosexuales. Pero no necesitas estar diciendo todo el tiempo que no eres homosexual, que odias a los homosexuales, que no quieres a homosexuales en tu casa, que no quieres profesores homosexuales en la escuela”, explica.

“Tras discutir durante siglos si la homosexualidad podría ser considerada una enfermedad, por primera vez demostramos que la verdadera enfermedad que hay que curar es la homofobia“, asegura.

El poder de las culturas

Los individuos, sin embargo, también son formados por su entorno, y un estudio posterior del equipo de Jannini exploró cómo las culturas impregnadas fuertemente por la hipermasculinidad, la misoginia y las actitudes moralistas se relacionan con la homofobia.

Para ello, en 2017 compararon los resultados de 1.048 estudiantes en tres países con una composición religiosa distinta: Italia (un país católico en su mayoría), Albania (en su mayoría musulmán) y Ucrania (predominantemente ortodoxo).

“Lo que fue bastante interesante fue que la religión en sí misma no está correlacionada con la homofobia”, destacó Jannini.

“Son las creencias religiosas fundamentalistas en las tres religiones las que afectan a los niveles de homofobia“, destaca.

Y, efectivamente, las voces religiosas moderadas aseguran que la religión no defiende la homofobia.

“Odiamos el pecado, pero no a los que cometen pecados”, le dice a la BBC Vahtang Kipshidze, portavoz oficial de la Iglesia Ortodoxa Rusa.

El poder del dogma

Kipshidze asegura que la Iglesia no puede modificar su visión sobre que la homosexualidad es un pecado porque este dogma proviene de Dios, no de la Iglesia.

“Nosotros consideramos que las personas que mantienen relaciones con otras de su mismo sexo son víctimas de sus pecados, y como víctimas merecen un tratamiento espiritual”, explica.

Sin embargo, otros adoptan una línea mucho más dura.

“Las Sagradas Escrituras nos instruyen para que lancemos piedras contra aquellos que tienen una orientación no tradicional”, dijo el cura ruso Sergei Rybko en una entrevista en 2012, después de que hombres armados atacaran y vandalizaran una discoteca gay en Moscú.

“Estoy totalmente de acuerdo con personas que están intentando limpiar nuestra patria de esta gente”, agregó.

Pero Kipshidze asegura que “no hay evidencia en el Nuevo Testamento que apoye lanzar piedras contra pecadores de ningún tipo”.

De la misma forma en que el pecado del adulterio no está criminalizado, “la Iglesia no defiende criminalizar las relaciones del mismo sexo”, dice Kipshidze.

Sin embargo, reconoce que algunas personas realizan una lectura equivocada de las escrituras y utilizan esto como pretexto para la violencia.

El poder del lenguaje

“No hay duda de que parte del lenguaje utilizado por muchos líderes de la Iglesia para enseñar a las personas proyecta miedo e ira contra las personas LGBT“, dice Tiernan Brady, defensor irlandés en favor de las personas LGTB dentro de la Iglesia Católica.

Brady es director de Equal Future, una campaña pro LGTB lanzada durante la visita de Papa Francisco a Dublín el pasado agosto.

“Toda la homofobia es aprendida. No nacemos siendo homofóbicos, absorbemos la homofobia en algún sitio”, afirma Brady.

Y si bien las actitudes hacia las personas LGTB están cambiando en el mundo, desde América del Sur y Central hasta el Sur de Asia, Europa del Este, India y China, no cambiarán siglos de lenguaje hostil de un día para otro, dice.

“Pero la Iglesia es solo una parte de la vida de la gente. Hay otros espacios donde aprendemos la homofobia: el deporte, la política, la sociedad”, advierte Brady.

Y eso significa que la cultura de los países conservadores puede reforzar los aspectos más estrictos de la religión, asegura.

“Los países en los que vemos más homofobia son aquellos donde los individuos LGBT son más invisibles, porque es más fácil crear miedo y desconfianza”.

El poder de los estereotipos

Patrick R. Grzanka es profesor asistente de psicología en la Universidad de Tennessee y editor asociado del Journal of Counseling Psychology.

Sus investigaciones sugieren que la homofobia también se relaciona con otro factor: los estereotipos.

En 2016, tomaron una muestra de 645 estudiantes universitarios y los situaron según su nivel de homofobia.

Luego los clasificaron en función de cuatro bloques de creencias: 1) que las personas de una minoría sexual nacen así; 2) que todos los miembros de un grupo sexual se parecen; 3) que un individuo puede pertenecer a un único grupo sexual; 4) que una vez que conoces a alguien de un grupo, conoces a la totalidad del mismo.

Como era de esperar, los investigadores encontraron un nivel mayor de aceptación de la afirmación de que las minorías sexuales nacen así. Esto fue así tanto para los participantes heterosexuales como para los homosexuales.

Lo que separó a las personas con las actitudes negativas más fuertes del resto, es que dieron resultados más altos con respecto a las otras tres creencias.

El poder de la visibilidad

Para Grzanka, es el “sesgo implícito” en la mente de la gente lo que los predispone a aceptar ciertos prejuicios.

Él cree que la forma de reducir la homofobia es educando a la gente sobre los individuos que perciben como “los otros”.

“Deberíamos estar haciendo campañas educativas y de información pública y organizando políticas anti-homofobia en relación a este tipo de creencias, que la gente gay se parece y que la orientación sexual no es potencialmente algo fluido”, dice Grzanka.

“No hay nada innato detrás de los miedos irracionales hacia las minorías sexuales. Hubo momentos en la historia humana en los que el comportamiento homosexual fue aceptado, legitimado e incluso reverenciado”, recuerda.

Además, hay evidencia de que una mayor visibilidad puede afectar a las percepciones de la gente y ayudar a los derechos LGTB.

En 1999, cerca de dos tercios de estadounidenses eran contrarios al matrimonio del mismo sexo y solo un tercio pensaba que este debería ser legal, según la encuestadora Gallup.

Menos de 20 años después, sucede lo opuesto: más de dos tercios apoyan el matrimonio entre personas del mismo sexo y menos de un tercio está en contra.

Los investigadores aseguran que ahora más de un 10% de los adultos LGTB están casados con alguien de su mismo sexo y su visibilidad está ayudando a revertir la oposición de mucha gente al matrimonio gay, contribuyendo de esta manera a superar las actitudes homofóbicas.

Todavía no sabemos si es posible “curar” la homofobia, pero los investigadores creen que se están acercando a poder conocerla.

Redacción: Leo.com                      

Fuente: BBCMundo

 

23 Agosto 2018

Una enfermedad de transmisión sexual que le “come” los genitales a sus víctimas fue detectada por primera vez en Reino Unido.

Tres pacientes, entre 15 y 25 años cuyos nombres no han sido divulgados, fueron diagnosticadas en los pasados 12 meses. Dos casos fueron reportados en Bolton y uno en Southport, reportó el Daily Mirror esta semana. Conocida como “donovanosis”, es causada por la bacteria Klebsiella granulomatis.

El contagio ocurre a través del contacto piel a piel con el enfermo o enferma cuando las úlceras están supurando.

Estas úlceras destruyen el tejido de los genitales, pero también pueden afectar zonas como la nariz, boca y pecho.

Usualmente su prevalencia ocurre en localidades tropicales como países de América, Sudáfrica y Oceanía.

Pero, los nuevos reportes obtenidos por chemist-4-u.com  por medio de una solicitud de acceso a la información, indican que el organismo ha diversificado sus áreas de ataque hasta llegar a Inglaterra.

La enfermedad se trata con antibióticos.

 Redacción: Leo.com

Fuente: EFE

 

07 Junio 2018

Ser hija de una pareja interracial y su baja autoestima podrían ser algunas de las causas.

Mariah Carey atribuye su trastorno bipolar, a la baja auto estima que tuvo siempre de niña, porque se sentía diferente a los demás, por ser hija de una pareja interracial.

La cantante declaró a The Guardian: “Era una combinación de ser birracial y experimentar el lado más oscuro de la vida. Mi madre experimentó mucho racismo como cantante de ópera por estar casada con un hombre negro.”

Mariah reveló que la familia de su madre la desheredó y dejó de tener relación con ella por haberse casado con Alfred Carey, un afrodescendiente.

La cantante dijo que cuando era niña sucedió un hecho que la marcó durante mucho tiempo: “por mi piel clara mis compañeras de escuela no sabían de mi origen racial, y en una ocasión que una de mis amigas conoció a mi padre, lo vio y comenzó a llorar porque era negro. Eso me impactó mucho. Crecí sintiéndome diferente a los demás”.

Redacción: Leo.com                                          

Fuente:  labotana

 

 

08 Mayo 2018

Al escritor estadounidense Mark Twain se le adjudica haber dicho que dejar de fumar era fácil: él lo había hecho 100 veces.

Puede que la frase no sea de su autoría, pero lo cierto es que Twain falleció de cáncer de pulmón.

Como sociedad, aceptamos que existe la adicción a sustancias como la nicotina, el alcohol y otras drogas.

Pero, cuando se trata de sexo, los expertos no se ponen de acuerdo en si esta adicción es real o es un mito.

Actualmente, la adicción al sexo no es un diagnóstico clínico, lo que significa que, al menos en Reino Unido (pero también en otros países del mundo), no hay cifras de cuánta gente ha buscado ayuda médica por este problema.

Falta de evidencia

Los editores del Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales, una herramienta de diagnóstico clave en Reino Unido y Estados Unidos, consideraron incluir la adicción al sexo en la última edición del texto, pero finalmente no lo hicieron por falta de evidencia.

Pero ahora, se ha propuesto la inclusión del término “comportamiento sexual compulsivo” en la Clasificación Internacional de Enfermedades, el manual producido por la Organización Mundial de la Salud.

La inclusión de la adicción al juego fue considerada en el pasado en la categoría de comportamientos compulsivos, pero obtuvo el estatus formal de diagnóstico como adicción en 2013 junto con el llamado trastorno por atracón, después de que surgiera nueva evidencia.

Terapeutas creen que la adicción al sexo puede seguir el mismo camino.

Actividad cerebral

Un estudio publicado en 2014 señaló que la actividad cerebral en los “adictos al sexo” cuando miraban pornografía es similar a la de los adictos a las drogas cuando les mostraban su droga preferida.

En ese momento, la autora principal de la investigación, Valerie Voon, de la Universidad de Cambridge, Reino Unido, le dijo a la BBC: “Éste es el primer estudio que se centra en personas que sufren estos desórdenes y que se observa su actividad cerebral, pero no creo que ahora entendamos lo suficiente como para decir que se trata, claramente, de una adicción”.

Creer que alguien puede ser adicto al sexo depende en gran medida de lo que uno considere que es una adicción, y actualmente no hay una definición oficial aceptada.

Si se trata solamente de algo de lo que una persona llega a depender fisiológicamente, (y si se le quita le puede producir daño físico), el sexo “no puede ser una adicción”, señala Frederick Toates, profesor emérito de la Universidad Abierta de Reino Unido.

Pero Toates cree que una definición más amplia es más útil.

Búsqueda de placer

Hay dos características clave que distinguen a una adicción, dice Toates: la búsqueda de una recompensa o de placer, y la existencia de un conflicto en torno a este comportamiento.

La búsqueda de una recompensa es lo que muchos expertos creen que diferencia una adicción de un comportamiento obsesivo compulsivo, aunque ambos son muy similares.

La gente que sufre una adicción busca una ganancia en el corto plazo, incluso si ésta es menor que la pérdida en el largo plazo. En cambio quienes sufren un desorden obsesivo compulsivo ejercen un comportamiento que no les da ningún placer, explica Toates.

Pero todos buscamos placer, entonces, ¿en qué se diferencian la búsqueda regular de placer y una adicción?

La psicóloga Harriet Garrod cree que un comportamiento se vuelve una adicción cuando alcanza un nivel de intensidad tal que provoca un daño en el individuo y en quienes lo rodean.

La adicción a la comida y a las apuestas fueron reconocidas como condiciones diagnosticables mientras que la adicción al sexo no, porque ambas han estado en la conciencia pública desde hace más tiempo, dice Garrod.

Abigael San, psicóloga clínica, cree que el comportamiento sexual puede ser adictivo, pero la gente que tiene dificultad para mantener el control, el sexo en sí mismo es un elemento secundario de otro problema subyacente, ya sea depresión, ansiedad o trauma, que lo lleva a recurrir al sexo como mecanismo para lidiar con este problema.

“Diferentes actividades y sustancias activan vías de recompensa de diferentes maneras, pero aún activan esas vías de recompensa”, dice San.

“No hay razón para creer que el sexo no funciona de la misma manera, es solo que aún no tenemos evidencia suficiente”.

Pero San no está convencida de que catalogarlo como una adicción sea, necesariamente, una ayuda para la gente, sobre todo para aquellos que usan el sexo para lidiar con otros problemas, y cree también que puede generar diagnósticos excesivos.

¿Es la adicción al sexo un mito?

David Ley, terapeuta sexual y autor de “El mito sobre la adicción sexual”, dice que los comportamientos comúnmente catalogados como adicción sexual son en realidad los síntomas de desórdenes de ansiedad y ánimo no tratados.

“Equiparar el sexo o la masturbación al alcohol y las drogas es absurdo. La gente adicta al alcohol puede morir por la abstinencia”, dice Ley.

“El concepto de adicción al sexo está basado en valores morales de lo que es el sexo saludable”, añade.

 “Eres adicto al sexo si tienes más sexo, o sexo diferente, en comparación con el terapeuta que te hace el diagnóstico”.

Un estudio reciente que analizaba la posibilidad de incluir la adicción al sexo en el manual de Clasificación Internacional de Enfermedades, de la OMS, un grupo de investigadores entre los que se incluye Voon, justamente intentó evitar caer en esta trampa.

Por ello, dicen que el diagnóstico no debe utilizarse para “describir los niveles elevados de interés y comportamiento sexual” o basarse en “el estrés psicológico relacionado con el juicio moral o la desaprobación de impulsos sexuales”.

Para estos y otros investigadores que quieren que se reconozca formalmente la adicción sexual, tener una etiqueta clínica es importante para que la gente que lo necesita pueda recibir ayuda, más allá de si el comportamiento adictivo es un problema en sí mismo o el síntoma de algo más profundo.

Redacción: Leo.com                                          

Fuente: BBCMundo

27 Abril 2018

Manpreet Singh es originario de la India y nació en 1995. Cuando tenía un año, parecía ser un bebé normal; sin embargo, a los pocos meses, sus padres se dieron cuenta que su hijo no crecía. En un principio creyeron que se trataba de algo normal y pasajero; el problema es que Manpreet tiene ya 23 años y sigue teniendo el mismo aspecto.

Actualmente, Singh vive en la localidad de Hisar, bajo los cuidados de unos de sus tíos, y hasta el momento, nadie ha podido descifrar el problema que tiene y aunque algunos científicos han dicho que podría padecer el síndrome de Laron, el cual es una rara enfermedad genética provocada por la falta de un hormona que estimula el crecimiento de las células, lo cierto es que este joven no ha podido someterse a exámenes médicos por falta de dinero.

La enfermedad de Manpreet no solo detuvo su desarrollo físico, sino también el intelectual, ya que solo es capaz de decir algunas palabras, además de reír y llorar como un bebé. En su localidad, esto hace que sea visto como la encarnación de algún dios.

Ahora, su familia está tratando de recaudar fondos a través de Internet pues necesitan alrededor de $12,000 dólares para iniciar un tratamiento médico que les permita saber a ciencia cierta cuál es la enfermedad que padece Manpreet.

Redacción: Leo.com                                          

Fuente: Laopinion

11 Abril 2018

Mariah Carey reveló que fue diagnosticada con trastorno bipolar en 2001 y que recientemente comenzó a recibir tratamiento.

En una entrevista con People, la cantante de “Hero” dijo que originalmente creyó que sus síntomas eran parte de un trastorno de sueño.

“Pero no era una insomnia normal y no me quedaba despierta contando ovejas. Estaba trabajando todo el tiempo. Estaba irritable y tenía un miedo constante de decepcionar a los demás. Resulta que estaba pasando por un tipo de manía. Finalmente llegaba a un punto en el que me bloqueaba. Creo que mis episodios depresivos se caracterizaban porque tenía muy poca energía”, afirmó. “Me sentía muy solitaria y triste, incluso culpable de no estar haciendo lo que mi carrera necesitaba“.

Agregó que tras una época reciente, particularmente difícil para ella, decidió buscar ayuda profesional. Actualmente acude a terapia y recibe medicamentos para el trastorno bipolar tipo II.

“Hasta hace poco vivía en negación y aislamiento, con el miedo constante de que alguien me expusiera. Era una carga demasiado pesada y simplemente no lo podía hacer más. Busqué y conseguí tratamiento, puse a gente positiva a mi alrededor y regresé a hacer que amo: escribir canciones y grabar música”, afirmó.

La cantante dijo que eligió hablar públicamente sobre el tema para quitar el estigma sobre la salud mental.

“No tiene que ser algo que te defina y me niego a permitir que me defina o que me controle. Esta es sólo una parte y me pareció era el momento de poder hablar sobre ella“, expresó.

Carey actualmente trabaja en un álbum de estudio, que tiene previsto lanzar este año.

Redacción: Leo.com                                          

Fuente: Teleshow

14 Abril 2018

José nunca pensó que la tenía. Apenas se enfermaba, decía, así que no iba regularmente al doctor y menos para hacerse los exámenes rutinarios. Sin embargo, esa herida en el pie que tardaba en curarse le empezó a preocupar.

A insistencias de su familia, fue al doctor y, luego de varios análisis, supo qué le pasa: es diabético.

Según MedlinePlus, la diabetes es una enfermedad en la que los niveles de glucosa (azúcar) de la sangre están muy altos. Esta azúcar proviene de los alimentos que consume.

La hormona conocida como insulina ayuda a que la glucosa entre a las células para suministrarles energía. En la diabetes tipo 1, el cuerpo no produce insulina. En la diabetes tipo 2, la más común, el cuerpo no produce o no usa la insulina de manera adecuada. Sin suficiente insulina, la glucosa permanece en la sangre.

El exceso de azúcar en la sangre puede afectar los ojos, los riñones y los nervios. La diabetes también puede causar enfermedades cardíacas, derrames cerebrales y la necesidad de amputar un miembro.

A menudo no se diagnostica la diabetes porque muchos de sus síntomas parecen inofensivos, como pensó José que eran los suyos.

A continuación, algunas señales que da el cuerpo, dependiendo de la diabetes que se padezca. En el caso de José, es diabetes tipo 2.

Diabetes tipo 1

Constante necesidad de orinar

Sed inusual

Hambre extrema

Pérdida inusual de peso

Fatiga e irritabilidad extremas

Diabetes tipo 2

Cualquiera de los síntomas de la diabetes tipo 1

Infecciones frecuentes

Visión borrosa

Cortes/moretones que tardan en sanar

Hormigueo o entumecimiento en las manos o los pies

Infecciones recurrentes de la piel, encías o vejiga

Si usted tiene uno o más de estos síntomas de diabetes, consulte con su médico de inmediato.

¿Cómo controlarla?

Plan de alimentación adecuado (si tiene duda puede visitar un/a nutricionista)

Actividad física y/o ejercicios

De ser necesario, medicamentos orales y/o insulina

Medicamentos y/o insulina

Monitoreo constante (análisis de glucosa en sangre)

Visitar al médico con regularidad

Educación.

Redacción: Leo.com                                          

Fuente: Isalud.com

09 Abril 2018

“Pensé que la sífilis era algo de la Edad Media, que había desaparecido y que no era algo que ocurriera en la era moderna”.

Quien habla es Gavin, un joven inglés que descubrió que tenía sífilis cuando se hizo una prueba casera para detectar infecciones de transmisión sexual (ITS).

“Descubrí la infección cuando estaba en la etapa secundaria, al año de haberme contagiado. Después de esa etapa la enfermedad puede causar locura, ceguera y finalmente muerte”.

Gavin -no es su verdadero nombre- vive en Inglaterra donde actualmente se han registrado las tasas más altas de esta infección en los últimos 70 años.

Y el problema no ocurre únicamente en este país.

Como él, muchos creen que esta infección es algo del pasado pero según la Organización Mundial de la Salud (OMS) cada año 5.6 millones de personas contraen sífilis en el mundo.

Y es una infección que puede propagarse más fácilmente que otras ITS, como la gonorrea y la clamidiasis.

Asintomática

El problema es que a diferencia de otras ITS, una persona puede estar infectada con sífilis y no mostrar ningún síntoma.

Y por lo tanto puede contagiar a otras personas sin saberlo.

La sífilis es provocada por la bacteria Treponema pallidum, subespecie pallidum.

Si se presentan síntomas éstos pueden ser:

Úlceras genitales

Erupciones cutáneas generalizadas

Erupciones en las palmas de las manos y plantas de los pies

Cansancio y dolor de cabeza

Dolor de articulaciones y fiebre

Pero a menudo, como le pasó a Gavin, no se presenta ningún síntoma.

Cuando descubrió su infección tenía la llamada sífilis secundaria, que es la etapa más contagiosa de la enfermedad.

“No tenía ningún síntoma. No sabía que estaba contagiado porque permanece oculta. Y entonces la puedes propagar y no tienes ni idea”, le dice a la BBC el joven, quien asegura que se siente culpable por haber podido pasar la infección a otros.

La sífilis está rodeada de estigma y pocas veces se habla sobre la enfermedad.

La sífilis es provocada por la bacteria Treponema pallidum, subespecie pallidum.

Y se transmite principalmente por contacto sexual, por una lesión en los genitales, el ano, el recto, los labios o la boca, o de madre a hijo durante el embarazo.

De hecho, la transmisión de sífilis no tratada de una embarazada al feto suele provocar la muerte de éste y es la segunda causa de mortalidad en recién nacidos en el mundo.

“No se habla”

“He estado hablando con amigos sobre la infección”, dice Gavin. “Pero no le he dicho nada a mis padres. Sería una conversación muy extraña y vergonzosa”, señala.

“Creo que te sientes culpable si se la pasaste a otra persona porque, si no se lleva a cabo una prueba y no sabe que la tiene, puede resultar en algo problemático”.

La mayoría de las infecciones de sífilis ocurre en países de ingresos bajos y medios.

Pero en países de altos ingresos de Europa occidental y Estados Unidos, donde actualmente está resurgiendo, se ha visto que la infección está estrechamente vinculada a la infección de VIH.

Esto se debe a que las úlceras genitales sifilíticas ofrecen una puerta de entrada para el contagio del VIH y también son un foco para la transmisión tanto de este virus como de la sífilis a otros.

Cuando Gavin recibió el diagnóstico de sífilis también encontró que era VIH positivo.

“Cuentas con un apoyo enorme si tienen VIH y muchas conversaciones sobre esta enfermedad. Pero la sífilis no se discute en absoluto“, señala.

“Ni se habla de los peligros del hecho de que la infección no tiene síntomas, de que algunas personas pueden presentar síntomas pero otras no, del hecho de que si tienes relaciones sexuales no protegidas te tienes que llevar a cabo una prueba”.

“Nadie está hablando de esto”.

Tratar la infección es fácil, lo difícil es detectarla y diagnosticarla.

Gavin está ahora libre de sífilis después de someterse a un tratamiento con antibiótico.

La OMS ha establecido nuevas directrices para tratar la infección que incluyen una dosis única de penicilina benzatínica, que es un antibiótico inyectado en el músculo de las nalgas o muslo del paciente.

La organización también subraya la importancia de diagnosticar la infección a tiempo y de tomar los medicamentos apropiadamente y con las dosis correctas debido a la resistencia que están desarrollando las bacterias.

Redacción: Leo.com                                          

Fuente: BBCMundo

Últimas Noticias

Prev Next

El secreto es su genética y manejo Cindy…

El secreto es su genética y manejo Cindy y Tinaja, las más lecheras de la Expocruz

Después de cuatro días de intensas ordeñas, Cindy Supersire FIV Santa Ana (girolando) y Tinaja...

La zafra tiene un avance del 84% Ingenio…

La zafra tiene un avance del 84% Ingenios garantizan azúcar para el mercado interno

Una buena zafra es la que están llevando adelante los productores de caña y los...

En Texas Levantan muro para frenar inmig…

En Texas Levantan muro para frenar inmigración

La construcción de un muro de más de 5 metros de altura en la frontera...