Santa Cruz de la Sierra
10 Agosto 2016

El Senado de Brasil aprobó someter a la presidenta a un juicio de destitución, una medida que dejó su mandato a una votación de terminar abruptamente.

Alejada del poder desde mayo, abandonada por aliados y con débiles apoyos entre sus propias filas, la presidenta brasileña Dilma Rousseff está cada vez más cerca de dejar su cargo definitivamente y sólo un "milagro" podría salvarla, coinciden analistas.

El último capítulo de la saga del impeachment tuvo lugar la madrugada de este miércoles, cuando el pleno del Senado aprobó por mayoría de 59 contra 21 votos someter a juicio político a la presidenta, acusada de maquillar las cuentas públicas y autorizar gastos sin aprobación del Congreso.

El último paso tendrá lugar entre el 25 y el 29 de agosto, fecha probable del juicio en el Senado. Si dos tercios de su plenario (54 votos sobre 81) votan por el impeachment, como se prevé, Rousseff deberá abandonar el poder definitivamente y se dejará caer el telón sobre los 13 años en el poder del Partido de los Trabajadores (PT), emblema de la izquierda latinoamericana.

En ese caso su exvicepresidente Michel Temer, que ya asumió la presidencia de manera interina y a quien la mandataria acusa de traicionarla y dar un "golpe legislativo" en su contra, terminará su mandato, que se extiende hasta el fin de 2018.

"La verdad es que Dilma necesitaría un milagro para que eso no ocurra, yo diría que la mayor sorpresa sería que consiguiera revertir el proceso. Hoy eso no se ve posible", declaró a la AFP el analista político Everaldo Moraes, de la Universidad de Brasilia.

"Hasta sus propios aliados lo perciben, saben que el proceso se volvió irreversible", añadió.

Las sesiones para la fase final del impeachment de Rousseff comenzarán unos días después del cierre de los Juegos Olímpicos de Rio-2016, los primeros en América del Sur que precisamente el antecesor de Rousseff y su padrino político, Luiz Inacio Lula da Silva, batalló para traer a Brasil en la puja de 2009.

Eran otros años, cuando la economía aún florecía y el gigante sudamericano parecía ser la potencia mundial que por fin había despertado.

Pero hoy el panorama es otro: la mayor economía de América Latina está en recesión desde el año pasado, cuando el PIB cayó 3,8%; el desempleo está al alza y la confianza en Brasil se esfumó de la mano de una crisis política profundizada por masivos escándalos de corrupción.

El mayor de todos es la gigantesca trama de desvío de dinero en la petrolera estatal Petrobras que le costó más de 2.000 millones de dólares a la compañía y que enlodó a buena parte de la élite política y empresarial de Brasil.

El PT, que llegó al poder en 2003 cuando Lula asumió su primer mandato, está entre los más golpeados por las revelaciones de esta trama y el propio expresidente será enjuiciado por supuestamente intentar obstruir las investigaciones de la llamada 'Operación Lava Jato', que indaga el fraude.

Si bien Rousseff no está acusada de corrupción, el caso 'Petrolao' ayudó a hundirla a ella y a su gobierno.

"Es casi imposible, muy baja la posibilidad de que Rousseff vuelva. Y yo creo que ella misma lo sabe", apuntó Sergio Praça, analista político de la Fundación Getulio Vargas.

Rousseff "cometió todos los tipos de errores que un presidente puede cometer, como no cumplir las promesas de campaña, no dar suficiente atención a su coalición, ignorar a su propio partido, no oír a nadie", comentó.

"Fue una presidenta autoritaria en el trato con sus colegas políticos. Todo esto es fruto de lo que hizo y en cierta medida de la Operación Lava Jato. Aun cuando el impeachment es por asuntos fiscales, está claro que todo lo otro, incluida la situación económica, acabó ayudando a profundizar esta crisis", explicó el analista.

Los casos de corrupción y el deterioro de la economía -que llevó a Dilma a promover recortes en el gasto público desde inicios de su segundo mandato- también alejaron a parte de sus simpatizantes, que denuncian un golpe y cuestionan la legitimidad de Temer, del partido de centroderecha PMDB que tiene a muchos de sus integrantes acusados o investigados por corrupción.

"Esto ya no se revertirá y la izquierda tendrá que resistir al golpe... pero también mirar al futuro para buscar nuevos cuadros, organizarse y adaptarse. Y eso incluye una autocrítica por los casos de corrupción", comentó a la AFP el profesor Eduardo Pereira, de 51 años, que el martes protestaba contra Temer en las calles de Sao Paulo.

Desde la residencia presidencial donde aún permanece, Rousseff ha dicho que publicará una "carta al pueblo brasileño" en la que se comprometerá a convocar un plebiscito para que los ciudadanos decidan si quieren adelantar elecciones en caso de que consiga derrotar al impeachment. La idea no es compartida por la cúpula del propio PT.

Lula viajó a Brasilia para afinar los detalles de esa carta, pero Sergio Praça considera que el efecto de esa misiva será nulo.

"Ninguno. Ni siquiera parece que el PT va a apoyar eso", comentó.

Redacción Leo.com.bo

Fuente: AFP

07 Julio 2016

“Solamente mi dimisión puede ayudar a estabilizar la Cámara”, expresó el ahora ex jefe del plenario de los diputados brasileños. Ya había sido suspendido por sospechas de corrupción.

El presidente de la Cámara de Diputados de Brasil, Eduardo Cunha, suspendido de sus funciones por sospechas de corrupción, renunció a ese cargo pero no al escaño, que aun así puede perder en un proceso abierto por ese órgano legislativo.

 

"Solamente mi renuncia puede ayudar a estabilizar la Cámara", presidida en forma interina por el legislador Walter Maranhao, quien no cuenta con el apoyo de los diputados, declaró Cunha en una rueda de prensa, con la voz quebrada y al borde de las lágrimas.

En diciembre pasado, aún ejerciendo como presidente de la Cámara Baja, Cunha aceptó a trámite las acusaciones que llevaron al juicio político a la presidente brasileña, Dilma Rousseff, quien fue suspendida de sus funciones el pasado 12 de mayo y desde entonces es sustituida por su entonces vicepresidente, Michel Temer.

Cunha hizo alusión a ese asunto y aseguró que, desde que puso en marcha el trámite que llevó a instaurar el juicio contra Rousseff, ha sufrido una "persecución" que, incluso, afirmó fue la causa que llevó a la Corte Suprema a suspenderlo del ejercicio de su cargo mientras lo juzga por supuesta corrupción.

Cunha fue el principal impulsor del impeachment a Dilma Rousseff (Reuters)
Cunha fue el principal impulsor del impeachment a Dilma Rousseff (Reuters)

"Tengo la conciencia tranquila", pues "contribuí a que el país esté mejor y a librarlo de un gobierno criminal", que "hundió en el caos a la sociedad brasileña", declaró en alusión a la gestión de Rousseff.

"Libramos a Brasil de un gobierno que cometió crímenes de responsabilidad y que era inoperante. Todo eso me enorgullece", apuntó.

Cunha subrayó su "confianza" en la Justicia brasileña, reiteró que demostrará su inocencia y que no tuvo participación alguna en las corruptelas detectadas en la estatal Petrobras, que configura la base de las acusaciones en su contra.

La renuncia de Cunha a la presidencia de la Cámara baja obligará a convocar nuevas elecciones para ese cargo, que desde su suspensión está en manos del diputado Maranhao, quien es rechazado por la gran mayoría de los parlamentarios.

Esa falta de sintonía entre Maranhao y los miembros de la Cámara baja mantiene casi paralizados los trabajos legislativos, lo cual, según Cunha, podrá ser remediado con su renuncia y una nueva elección interna en ese órgano.

Cunha, miembro del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), que lidera Temer, agradeció a esa formación el "apoyo" y deseó "el mayor éxito" al gobierno del presidente interino, que será confirmado en el cargo si Rousseff fuera finalmente destituida en el proceso que concluirá a fines del próximo agosto.

Redacción Leo.com.bo

Fuente: Infobae

06 Julio 2016

La presidenta suspendida de Brasil, Dilma Rousseff, quemó este miércoles sus últimos cartuchos frente a la comisión del Senado que la juzga por supuestos delitos fiscales y alertó otra vez sobre el "golpe" que supondría su posible destitución.

"Brasil no merece sufrir una nueva ruptura democrática", afirmó la mandataria, suspendida de sus funciones desde el pasado de 12 de mayo para responder a un juicio político, en una carta dirigida a la comisión del Senado responsable del proceso.

Rousseff tenía hoy la oportunidad de presentarse personalmente ante la comisión, pero optó por enviar a su abogado, José Eduardo Cardozo, quien leyó la carta en la que insiste en que "se juzga a una persona inocente".

Cardozo admitió que le recomendó a Rousseff que no comparezca pero no aclaró las razones, explicadas por el senador Lindbergh Farias, del Partido de los Trabajadores (PT).

"Le pedimos que no venga a este juego de cartas marcadas para no legitimar un golpe", declaró Farias, quien generó así protestas de la mayoría de los miembros de la comisión de 21 senadores que se inclina por la destitución.

La senadora Simone Tebet, quien ya ha manifestado su convicción sobre la culpabilidad de Rousseff, afirmó en respuesta a Farias que la comisión ha acumulado "más de 200 horas de trabajo" en las que ha escuchado a 39 testigos y agregó que eso "no puede ser tildado de fraude y mucho menos de golpe".

En la carta, Rousseff insiste en que es "una persona inocente" y utiliza precisamente las palabras "farsa", "fraude" y "golpe" para referirse al proceso.

En la misiva, de 32 páginas, Rousseff defiende el mandato que le otorgaron "54 millones de votos" en 2014, cuando fue reelegida, y se describe como "una mujer honesta, una funcionaria pública dedicada y una luchadora por las causas justas".

Afirma que ejerció ese mandato "de forma digna y honesta" y que "jamás" desvió "un solo centavo del patrimonio público" para su propio enriquecimiento o el de terceros.

También hace un repaso de su vida política, que inició en su juventud con grupos que resistían a la dictadura que gobernó Brasil entre 1964 y 1985, y asegura que "nunca" dejó de luchar por la democracia y por "la construcción de una sociedad más justa".

Tras varias páginas de contenido puramente político, entra en el mérito de las acusaciones e insiste en que no tienen base legal y constituyen una "farsa política y jurídica".

Rousseff pide a los brasileños que "le digan no a aquellos que, con una absoluta falta de escrúpulos, se valen de la traición, de la mentira, el embuste y el golpismo, para hipócritamente llegar al poder".

Aunque no lo cita directamente, parece aludir así a Michel Temer, su antiguo vicepresidente, quien la sustituye desde el pasado 12 de mayo y heredaría definitivamente su mandato si fuera destituida.

La mandataria está acusada de diversas irregularidades fiscales, que incluyen la firma de decretos que alteraron los presupuestos sin autorización del Congreso, y de haber contratado créditos para el Gobierno con la banca estatal, todo lo cual está prohibido por las leyes que rigen el uso del dinero público.

Esas irregularidades fueron constatadas por organismos auditores del Estado y confirmadas parcialmente en un análisis realizado por expertos del Senado a pedido de la propia defensa de la mandataria.

Sin embargo, Rousseff insistió en que no tuvo responsabilidad directa en ninguno de esos asuntos e insiste en su inocencia.

También asegura que seguirá "luchando para que suene el alerta democrático de que no es con una destitución inconstitucional de un Gobierno legítimo, por medio de un golpe de Estado apoyado en la farsa y construido en una falsa retórica jurídica, que vendrán días mejores para el país".

Con la sesión de hoy, concluyó la fase de producción de pruebas y se abrió un plazo para la presentación por escrito de los últimos alegatos de la defensa y la acusación, que servirán como base para la elaboración de un informe final sobre el caso.

Ese informe será presentado a la comisión el próximo 2 de agosto y luego remitido al pleno del Senado, donde deberá ser votado el día 9 de ese mismo mes.

Si en esa instancia fuera aprobado por una mayoría simple de 41 votos entre los 81 posibles, la Corte Suprema volverá a convocar al pleno del Senado para una última sesión, en la que Rousseff sería destituida si lo respaldase una mayoría calificada de 54 senadores (dos tercios).

De llegarse a ese extremo, Temer concluirá el mandato que vence el 1 de enero de 2019, pero si Rousseff fuera absuelta, recuperará el poder una vez que se publique la sentencia.

Redacción Leo.com.bo

Fuente: EFE

02 Junio 2016

La defensa de Rousseff, volcada en 372 páginas de documentos, fue entregada por José Eduardo Cardozo, quien fue ministro de Justicia y Abogado General del Estado durante su Gobierno y ahora se dedica exclusivamente a representarla en el proceso.

En el texto, la defensa reitera todos los argumentos ya usados ante la Cámara de Diputados y el Senado, que en ambos casos fueron rechazados y califican como "faltas" administrativas las maniobras fiscales que configuran los cargos.

Esas maniobras, según la acusación, le permitieron al Gobierno falsear sus resultados en 2014 y 2015 y alterar los presupuestos mediante decretos, todo lo cual está prohibido por ley, y configuran un "crimen de responsabilidad", que es como define la Constitución las causas que pueden provocar la destitución de un mandatario.

La defensa también insiste en que el inicio del proceso estuvo basado en una "venganza" del entonces presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha, ahora suspendido de su cargo por alegada corrupción y que fue quien aceptó a trámite las acusaciones.

Esa hipótesis sostiene que Cunha pidió apoyo a Rousseff frente a un proceso interno en la Cámara de Diputados que le puede costar el escaño y que, como ésta se lo negó, decidió darle curso al trámite contra la mandataria.

Pese a repetir todos los argumentos, los documentos incluyen un elemento nuevo, que son las grabaciones filtradas por la prensa local en las que se escucha a dos ministros designados por el mandatario interino Michel Temer criticar las investigaciones en la petrolera estatal Petrobras.

Se trata de los ya ex ministros de las carteras de Planificación, Romero Jucá, y Transparencia, Fabiano Silveira, quienes se vieron obligados a renunciar una vez que se conocieron las grabaciones.

Aunque ambas grabaciones fueron hechas hace meses, su divulgación ahora generó la primera gran crisis del Gobierno interino de Temer y le costó el cargo a ambos, aunque para Cardozo constituyen la prueba de que el proceso contra Rousseff es un "golpe".

Según la defensa de la mandataria suspendida, las declaraciones de ambos en esas conversaciones "comprueban" la hipótesis de que uno de los objetivos del proceso es obstruir la acción de la Justicia y "proteger" a los culpables de la corrupción en Petrobras.

La defensa de Rousseff fue entregada en vísperas de una reunión de la comisión responsable del juicio político, que este jueves deberá discutir el cronograma propuesto por el senador instructor del caso, Antonio Anastasia, para las próximas fases del trámite parlamentario.

Redacción: Leo.com.bo

 

Fuente: AFP

12 Mayo 2016

Brasil. Temer sustituye a la presidenta Dilma Rousseff, la primera mujer elegida para gobernar el país y que fue suspendida por la decisión del Senado de abrir un juicio político en su contra.

El Gobierno que asume interinamente será el primero sin ministras desde 1985, cuando cayó el dictador Joao Figueiredo, que tenía a Esther de Figueiredo Ferraz como ministra de Educación.

La ausencia de mujeres en su Gobierno podría ser alterada, pues todavía no se han adelantado los nombramientos de los ministros de Minas y Energía e Integración, que aún son objeto de consultas.

Dos de los nombres confirmados por la oficina de prensa de Temer son Henrique Meirelles para el Ministerio de Hacienda y el político socialdemócrata José Serra para Relaciones Exteriores.

Meirelles fue presidente del Banco Central durante la gestión de Luiz Inácio Lula da Silva (2003-2011) y es un experto en asuntos financieros con tránsito en los mercados globales, con el que Temer intenta enviar un mensaje al mundo de los negocios.

Serra, quien fue candidato presidencial en 2002 y 2010 y ministro de Salud y de Planificación con Fernando Henrique Cardoso, será el primer político que ocupe la Cancillería en 14 años (los anteriores eran diplomáticos de carrera) y supone un brusco giro en la política exterior del país.

Con sus nombramientos, Temer parece haber dado prioridad a la relación con el Congreso, pues ha incluido a nueve partidos que le garantizarán mayoría en las cámaras.

La lista incluye algunos casos curiosos, como los de Henrique Eduardo Alves (Turismo) y Gilberto Kassab (Ciencia, Tecnología y Comunicaciones), que hasta hace semanas eran ministros en el Gobierno de Rousseff.

El Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), de Temer, tendrá el mayor peso y ocupará 6 de los 24 ministerios que tendrá el nuevo Gobierno, que ha fundido algunas carteras para reducir el actual número de 31.

También fueron contemplados los partidos de la Social Democracia Brasileña (PSDB), Republicano Brasileño (PRB), Progresista (PP), Demócratas (DEM), Laborista Brasileño (PTB), Verde (PV), Social Democrático (PSD) y Popular Socialista (PPS).

Con fama de conciliador en la línea de decisiones del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), Temer, de 75 años, pasó de ser uno de los grandes aliados de Dilma Rousseff a ser tildado en público por la propia mandataria como el "jefe de la conspiración" que pretende destituirla.

La ruptura de la alianza y el alejamiento de Temer de Dilma llegaron apenas la Cámara de Diputados dio luz verde al juicio político que impulsó la oposición para acabar con el gobierno del Partido de los Trabajadores (PT).

En ese punto de la convulsión, Temer no dudó en confesar su inocultable ambición de suceder a la presidenta, aún salpicado por el escándalo del Petrolao que afecta a media clase política de Brasil.

Michel Miguel Elias Temer Lulia, de ascendencia libanesa, fue durante años el encargado de tejer y destejer las alianzas dentro del PMDB, una formación ambigua acusada por sus detractores de anteponer los intereses partidarios por sobre los de la sociedad.

La primera pista sobre las tensiones entre el PMBD y el PT surgieron cuando Temer le envió a Dilma una nota en la que planteó su disconformidad con distintas acciones del gobierno y la acusó de haberle infligido un trato de "vice decorativo" o "accesorio" al que se acudía únicamente en tiempos de crisis.

"Siempre tuve conciencia absoluta de la desconfianza de la señora en relación a mí y al PMDB", sostuvo el político descendiente de libaneses y el menor de una familia de ocho hermanos.

La carta sacudió los cimientos de la alianza entre el PMDB y Rousseff, y desde entonces el político se mantuvo en un segundo plano, moviendo los hilos del poder entre bastidores mientras la presidenta enfrentaba un duro trance político y económico que socavaba al país.

La ambición de Temer se hizo evidente cuando el trámite de juicio político ya estaba en marcha y, por un supuesto error, se difundió un audio en el que se escucha al vicepresidente dando por terminado al gobierno de Rousseff y explicando tópicos del plan que se propone poner en marcha una vez asumida la Presidencia.

Pero el camino no es sencillo para ningún político en esta hora institucional de Brasil, en la que dirigentes de varias fuerzas políticas están salpicados por denuncias de corrupción.

El magistrado Marco Aurelio Mello, del Supremo Tribunal Federal (corte suprema), ordenó recientemente que la Cámara de Diputados abra el trámite para un juicio político a Temer, a quien pueden caberle cargos similares a los que afronta Rousseff.

El autor de la acción sostuvo en su denuncia que el vicepresidente habría incurrido en el mismo "delito de responsabilidad" que Rousseff al firmar algunos de los decretos que facilitaron unas maniobras contables para maquillar los resultados del gobierno en los últimos dos años. Temer es padre de cinco hijos y está casado con Marcela Temer, una bella mujer 43 años más joven que él.

La figura de Temer, asociada a un gobierno con declaradas intenciones de solucionar los graves problemas sociales de Brasil y de asistir a los sectores hundidos en la pobreza, aparece ahora ligada a un intento por desviar al país hacia la aplicación de políticas de centroderecha y con una agenda internacional alineada con la de Europa y Estados Unidos.

Redacción Leo.com.bo

Fuente: Agencias

12 Mayo 2016

La presidenta de Brasil aseguró que sufre "la mayor de las brutalidades que se puede cometer contra un ser humano: castigarlo por un crimen que no cometió".

La presidenta Dilma Rousseff llamó este jueves a los brasileños a movilizarse para resistir lo que consideró un golpe en su contra, en su primer discurso tras ser suspendida por el Senado para ser sometida a un juicio político.

"La población sabrá decir no al golpe (....) A los brasileños que se oponen al golpe, sean del partido que sean, les hago un llamado, manténganse movilizados, unidos y en paz", sostuvo Rousseff ante periodistas y funcionarios en el Palacio de Planalto.

"La lucha por la democracia no tiene fecha para terminar. Es una lucha permanente que nos exige dedicación constante", afirmó.

Rousseff, que fue reemplazada de manera interina en la presidencia por su exaliado y ahora enemigo Michel Temer, su vice durante más de cinco años, debe abandonar este jueves el Palacio de Planalto.

Mientras dure el juicio político que se le inició por maquillaje de las cuentas públicas, durante un máximo de 180 días permanecerá en el Palacio de Alvorada, la residencia oficial.

"Lo que está en juego no es apenas mi mandato, lo que está en juego es el respeto a las urnas, a la voluntad soberana del pueblo brasileño y la Constitución", afirmó una desafiante Rousseff, vestida con un impecable traje blanco.

"Lo que está en juego son las conquistas de los últimos 13 años, las ganancias de las personas más pobres y la clase media", añadió en referencia a los programas sociales impulsados por su izquierdista Partido de los Trabajadores, que gobernó Brasil desde 2003.

La exguerrillera de 68 años, que fue torturada y encarcelada durante la dictadura militar y se convirtió en 2011 en la primera mujer presidenta de Brasil, confesó que sufre "una vez más el dolor abominable de la injusticia".

"Lo que me duele más en este momento es percibir que soy víctima de una farsa política y jurídica", aseveró.

Rousseff es acusada de "crimen de responsabilidad" por encubrir déficit presupuestarios y engrosar las arcas con préstamos de bancos estatales durante su campaña a la reelección de 2014.

La mandataria asegura no obstante que es víctima de un "golpe moderno" liderado por el "traidor" Temer y el expresidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha, suspendido por la Corte Suprema por obstruir investigaciones de corrupción en su contra. Ambos pertenecen al partido de centro derecha PMDB.

"El mayor riesgo para el país es ser dirigido por un gobierno sin voto (...) que no tendrá legitimidad para implementar soluciones para los desafíos de Brasil", aseveró tras recordar que fue electa con 54 millones de votos para gobernar hasta fines de 2018.

Redacción Leo.com.bo

Fuente: AFP

12 Mayo 2016

Tras una sesión maratónica, el Senado de Brasil aprobó a primera hora de este jueves el juicio político a Dilma Rousseff, que quedó formalmente apartada de su cargo.

El juicio político fue aprobado por 55 votos a favor -solo eran necesarios 41- y 22 en contra.

El hasta ahora vicepresidente Michel Temer ocupará el cargo de presidente en funciones durante los próximos 180 días, en los que Rousseff preparará su defensa.

El las próximas horas, el senador Vicentinho Alves notificará a Rousseff de la suspensión, que tendrá que firmar. Se espera que Rousseff esté acompañada por el exmandatario Lula da Silva y dé declaraciones a la prensa y a sus seguidores. Habrá un acto simbólico en el Palacio del Planalto, sede del gobierno brasileño.

Afuera del edificio del Congreso, simpatizantes y detractores de Dilma Rousseff se concentraron para manifestar su rechazo o dar su apoyo al proceso de juicio político mientras el debate avanzaba en el interior.

¿Qué sigue ahora?

Desde la aprobación en el Senado del juicio político a Rousseff, Michel Temer tomó temporalmente las riendas del país, hasta noviembre, cuando el proceso vuelva a un comité especial del Senado.

En ese momento Rousseff tendrá 20 días para presentar su defensa. Después de eso, una determinación final será votada por dicha comisión.

Si es encontrada culpable, será destituida. Si no, recupera sus funciones.

Temer, del Partido del Movimiento Democrático Brasileño, o PMDB, también fue implicado en la trama de corrupción y podría ser debilitado aún más por la investigación en curso.

Los derechos de Dilma Rousseff tras ser suspendida

  • Mantiene buena parte de su sueldo
  • Le permiten permanecer en la residencia oficial, el Palacio da la Alvorada
  • Puede mantener un equipo reducido de empleados
  • Derecho a transporte aéreo y terrestre

Lo que pierde Rousseff tras ser suspendida:

  • Mantiene la posición de presidenta, pero no puede ejercer funciones
  • Pierde el uso de la oficina presidencial
  • Pierde el privilegio de participar en actos oficiales y por tanto el rol protagónico en los Juegos Olímpicos

¿Cómo empezó todo esto?

La moción para destituir a Rousseff se inició en diciembre. El entonces presidente de la Cámara de Diputados Eduardo Cunha -un abierto crítico de Rousseff- acusó a la mandataria de violar las leyes presupuestarias con préstamos de bancos estatales para cubrir el déficit en el país y pagar los programas sociales en el período previo a su reelección en 2014.

Las acusaciones de corrupción han estado merodeando su administración desde 2011. Una investigación sobre un esquema de sobornos de millones de dólares a la petrolera estatal Petrobras envuelve a docenas de empresarios y líderes políticos del país, aunque Rousseff no fue acusada directamente. La mandataria dirigió Petrobras durante muchos de los años que tuvo lugar la supuesta corrupción.

En abril la Cámara baja votó por amplia mayoría a favor de iniciar el procedimiento.

Este lunes parecía que la situación daría un giro dramático, cuando el presidente interino de la Cámara de Diputados, Waldir Maranhao, anuló la votación del mes pasado.

Maranhao sustituyó a Cunha después de que este fuera suspendido por el Tribunal Supremo de Brasil.

El movimiento de Maranhao encolerizó y desconcertó a muchos -e incluso el líder del Senado dijo que no acataría la medida-, pero solo un día después, dio marcha atrás, escribiendo una carta anunciando que había revocado su decisión.

Redacción Leo.com.bo

Fuente: CNN en español

11 Mayo 2016

El Senado de Brasil desarrolla este miércoles una histórica sesión para decidir si abre un juicio de destitución a la presidenta izquierdista Dilma Rousseff, acusada de maquillar las cuentas públicas.

El plenario de la Cámara Alta comenzó los debates a las 13H00 GMT, una hora más tarde de lo programado, en una jornada que se prevé extensa.

El debate comenzó a configurar una clara mayoría favorable al proceso, aunque aún distante de ser definitiva.

Cuando se habían cumplido las primeras ocho horas de una sesión que deberá extenderse hasta la madrugada de este jueves, 18 de los 22 senadores que han ocupado la tribuna declararon su inclinación a aprobar el juicio político, que suspendería a Rousseff del cargo durante los 180 días que puede durar el proceso.

En contra del llamado "impeachment" solamente se han pronunciado cuatro oradores, pero el resultado que se insinúa aún no puede ser considerado definitivo, pues el pleno del Senado tiene 81 miembros y es necesaria una mayoría simple de 41 votos para aprobar el proceso.

Si así fuera, Rousseff sería separada del cargo durante los 180 días que puede durar el juicio político y su lugar sería ocupado por el vicepresidente Michel Temer, quien debería completar el mandato que concluye el 1 de enero de 2019 en caso de su destitución.

Los únicos senadores que hablaron contra el proceso fueron Angela Portela, Jorge Viana y Fátima Bezerra, todos del gobernante Partido de los Trabajadores (PT), y Telmário Mota, del Partido Democrático Laborista (PDT), una de las pocas formaciones que permanecen en la menguada base política de Rousseff.

En sus discursos, insistieron en la tesis de que en Brasil está en marcha un "golpe contra la democracia", a pesar de que hoy mismo la Corte Suprema, en su carácter de tribunal constitucional, avaló el desarrollo del proceso al negar un último recurso intentado por la Abogacía General del Estado, que defiende a Rousseff.

La demanda exigía la "nulidad" de todo el proceso y alegaba para ello supuestos "vicios" detectados desde el propio inicio, pero fue negada por el magistrado Teori Zavascki, uno de los once miembros del tribunal.

El principal argumento de la demanda era un supuesto "desvío de finalidad" cometido en diciembre por el entonces presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha, un declarado adversario de Rousseff que aceptó a trámite las denuncias contra la presidenta.

En su decisión, Zavascki indicó que los alegatos esgrimidos por la defensa de Rousseff, que acusa a Cunha de actuar por "venganza", están basados en informaciones periodísticas que pueden ser muy fácilmente contestadas.

"No hay cómo identificar en un sinfín de titulares un conjunto probatorio capaz de demostrar, de forma jurídicamente incontestable, que aquellas iniciativas (de Cunha) hayan superado los límites de la oposición política, que es legítima, y hayan herido la validez del proceso de 'impeachment'", aseguró el magistrado.

La oposición afirma que cuenta con la mayoría simple de 41 votos para aprobar el juicio y apartar del poder a la primera mujer presidenta de Brasil por seis meses, antes de adoptar una decisión definitiva.

Los sondeos coinciden en que la oposición ya tiene votos más que suficientes para apartar por seis meses del poder a la primera mujer presidenta de Brasil, una exguerrillera de 68 años que gobierna la mayor economía latinoamericana desde 2011 y que acusa a su vicepresidente Michel Temer de orquestar un "golpe moderno" en su contra.

La presidenta aduce que gobernantes de la oposición que la precedieron practicaban las mismas maniobras fiscales y que no cometió ningún "crimen de responsabilidad", un cargo que puede ser castigado con el impeachment según la Constitución.

Si el Senado obtiene los 41 votos necesarios para juzgarla, Rousseff será apartada de la presidencia durante la duración del proceso, por un máximo de 180 días.

Temer, un exaliado del gobierno al que Rousseff acusa de traición, asumirá la presidencia de forma interina. Y si Rousseff es finalmente declarada culpable, Temer quedará al frente del país hasta 2018, fin previsto de su mandato.

La Cámara de Diputados ya aprobó el impeachment a mediados de abril por una abrumadora mayoría.

Redacción: Leo.com.bo

 

Fuente: AFP

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