Santa Cruz de la Sierra
06 Marzo 2018

El Superior Tribunal de Justicia brasileño rechazó el habeas corpus presentado por el ex mandatario para evitar su arresto por una condena a más de 12 años antes de que se agoten todos los recursos de apelación.

El rechazo del habeas corpus recurso envía a prisión al ex mandatario de 72 años cuando la corte de segunda instancia que lo sentenció termine de juzgar la apelación que ya tiene en trámite.

El juez Felix Fischer, quien instruyó el expediente en el STJ, abrió la votación con un voto en contra del ex presidente, favorito para ganar las elecciones de octubre. “Deniego el habeas corpus (…), no está comprometida la presunción de inocencia”, dijo, en sintonía con una premisa establecida en 2016 por el Supremo Tribunal Federal (STF, corte suprema).

Figura clave de la izquierda brasileña, Lula fue condenado en 2017 a nueve años y medio de prisión por aceptar un apartamento de lujo de una constructora involucrada en los sobornos a políticos del caso Petrobras.

Sus abogados apelaron, pero la condena fue ratificada unánimemente en enero de este año por el Tribunal Regional Federal Nº4 (TRF4), de segunda instancia, que además amplió la pena a 12 años y un mes de encierro.

Redacción: Leo.com                   

Fuente: AFP     

25 Enero 2018

El país entero todavía estaba digiriendo la sentencia que ratificó e incluso agravó la condena por corrupción a Luiz Inácio Lula da Silva cuando el expresidente se presentó en pleno centro de São Paulo, en la plaza de la República, donde el Partido de los Trabajadores (PT) había concentrado a miles de seguidores. Poco antes el PT había publicado una nota reiterando que no tiene más candidato para las elecciones presidenciales de octubre que el propio Lula. Y él mismo lo reiteró entre los vítores de la multitud.

“Todo lo que están haciendo es para que yo no sea candidato”, proclamó Lula. “Y ahora quiero ser candidato. Y donde quiero dar la batalla es en la conciencia de los brasileños. Si presentasen algún delito que yo haya cometido, desisto de la candidatura. Quiero desafiar a los tres jueces que me condenaron a que presenten algún delito que yo haya cometido”. El PT ha convocado para este jueves a su dirección en São Paulo y varios de sus miembros apuntan a que se estudiará aprobar oficialmente la candidatura del expresidente condenado. También la expresidenta Dilma Rousseff, que estos días ha estado junto a Lula para defender su inocencia, manifestó en una nota tras la sentencia: “Vamos a garantizar el derecho de Lula a concurrir a la presidencia de la República en las calles y en todos los rincones y ciudades de Brasil. Justo cuando nos golpean, como hoy, vamos a luchar aún más”.

El acto de apoyo a Lula había sido convocado con días de antelación, con independencia de cuál fuese la decisión del tribunal. Pese al mazazo de la sentencia, el expresidente no dejó de acudir para proclamar que no arroja la toalla y para repetir el discurso habitual, en el que se presenta como el defensor de los intereses del pueblo frente a la élite del país. Tanto fue así que llegó a proclamar: “Que sepáis que están acabando las ayudas a los estudiantes, que el trabajo con contrato va a dejar de existir… Quiero que sepáis que quien está en el banco de los acusados es Lula, pero quien fue condenado es el pueblo brasileño”.

El líder del PT volvió a presentarse como víctima de una conjura de los principales poderes del país. “Ha habido un pacto”, dijo, “entre el poder judicial y la prensa para acabar con nuestra gobernanza del país. No soportaban más la ascensión de las personas más pobres, no soportaban más la ascensión de la escolaridad”. "No tengo miedo de ir a la cárcel", aseguró el expresidente, quien, en tono desafiante, agregó: "Quiero avisar a la élite brasileña que esperen. Esperen porque vamos a volver".

Al acabar, entre el entusiasmo de la multitud, Lula invitó a los asistentes a dirigirse a la avenida Paulista, el lugar de las grandes concentraciones públicas en São Paulo. Durante la tarde, miembros de grupos de derecha habían paseado allí uno de sus iconos favoritos, un muñeco hinchable con la figura de Lula vestido de presidiario. Los convocantes eran algunos de los colectivos que el año pasado lograron sacar multitudes a la calle para reclamar la destitución de la presidenta Dilma Rousseff. Pero esta vez se reunieron apenas dos centenares de personas para celebrar la condena de Lula. Entre ellos, algunos portaban pancartas pidiendo una intervención militar, mientras otros exhibían camisetas en favor del líder de extrema derecha Jair Bolsonaro, el segundo mejor situado en las encuestas electorales detrás de Lula.

Redacción: Leo.com

Fuente: AFP

 

24 Enero 2018

Quien fuera el presidente más valorado de la historia de Brasil ha sufrido este miércoles el golpe más duro de su carrera política. Luiz Inácio Lula da Silva ha sido condenado en segunda instancia por corrupción pasiva y lavado de dinero. Los magistrados de Porto Alegre han ratificado la condena que interpuso el pasado mes de julio el juez de Curitiba Sergio Moro. Por ahora se conoce el voto a favor del juez Joao Pedro Gebran y el del magistrado Leando Paulsen. Se espera a conocer el parecer del juez Laus, el tercero que compone el Tribunal Regional Federal de la 4ª Región (TRF4) de Porto Alegre. Pero ya se puede afirmar que con esta segunda condena el líder del Partido de los Trabajadores (PT) tendrá muy difícil su participación en las elecciones de 2018 a pesar de ser el candidato favorito de los brasileños.

Este juicio ha sido considerado por diversos analistas como "histórico", no sólo porque pone en jaque a una de las figuras más importantes de la política brasileña, sino por su relevancia a la hora de influir en las elecciones de octubre de 2018. Hasta el momento el ex mandatario era el favorito de los comicios y sin él se espera la aparición de candidatos outsiders alejados de la política que puedan canalizar el descontento de los brasileños.

Pero el cumplimiento de la condena sólo se llevará a cabo una vez que se agoten todos los recursos. El ex mandatario todavía no iría a la cárcel y podría seguir con su campaña electoral e inscribirse como candidato el próximo 15 de agosto. A partir de esa fecha el Tribunal Superior Electoral (TSE) será quien decida sobre su participación en los comicios. Según la Ley de la Ficha Limpia son inelegibles los candidatos condenados por crímenes contra la administración pública, por lo tanto se prevé que Lula da Silva quede fuera. Pero el petista puede recurrir a los tribunales superiores por su derecho a disputar la Presidencia, por lo que la condena de este miércoles se entendería como un jaque a la reina antes del jaque mate definitivo.

La Justicia brasileña en el punto de mira

El juicio más importante del año se siguió en directo en todo el país. La sesión estuvo llena de guiños que hacían referencia a las acusaciones que hizo la defensa de Lula sobre el carácter "político y no jurídico" del proceso. Una teoría apoyada por un centenar de juristas brasileños que hizo que este miércoles, además del ex mandatario, también se pusiera en el punto de mira a la justicia brasileña.

El procurador del Ministerio Público Federal (MPF) encargado de la acusación, Mauricio Gerum, definió como "tropa de choque peligrosa" aquellos que decían que el proceso sería político y advirtió sobre "la gravedad de poner en duda al Poder Judicial del país". La defensa de Lula respondió: "Los que politizan el proceso son los procuradores de la operación Lava Jato con funcionarios que piden en las redes sociales la condena de mi cliente. ¿Desde cuándo un agente del estado hace algo así?", dijo el abogado Cristiano Zanin, refiriéndose al caso de uno de los empleados del MPF.

El letrado del ex presidente insistió en que la acusación no había aportado pruebas que identificaran que el inmueble fuera de su cliente: "¿Desde cuándo un reportaje de un periódico da el título de propiedad de una vivienda?", ironizó Zanin refiriéndose al reportaje del diario 'Globo' que decía en 2010 que Lula tenía un inmueble en esa región y que la acusación presentó como prueba. La defensa solicitó la nulidad del proceso por falta de pruebas periciales y señaló que el juez Moro no había conseguido caracterizar cuál era el acto de oficio de corrupción pasiva que había cometido el ex presidente: "En la sentencia se habla de actos indeterminados, cómo es posible una acusación así", dijo Zanin.

Sin embargo el magistrado Gebran, que defendió su su voto durante más de tres horas, respondió a la defensa que en el escándalo de corrupción del Mensalao se habían sentado precedentes de condenas por "actos indeterminados" por lo que "el acto de oficio no es fundamental para el crimen de corrupción pasiva" y recordó que los magistrados estaban "para juzgar hechos y no personas".

Lula da Silva dio un primer discurso al mediodía en el Sindicato de los Metalúrgicos de San Bernardo cuando apenas se conocía uno de los votos. Aseguró estar "tranquilo" y reconoció "tener mucho trabajo por delante" para demostrar su inocencia. "Lo que me están haciendo no es nada comparado con lo que sufren millones de brasileños que no han entendido la reforma laboral y van a ser masacrados", gritó entre los vítores de la militancia de fondo.

División en las calles

Desde primera hora de la mañana las manifestaciones a favor y en contra de Lula se produjeron en al menos veintitrés estados. En la ciudad de Porto Alegre 30.000 seguidores del petista se concentraron a la espera del veredicto. En Sao Paulo los lulistas se presentaron en el Sindicato de los Metalúrgicos de San Bernardo desde donde el ex presidente siguió la sesión junto a su familia.

A lo largo de la tarde la Avenida Paulista se convirtió en la imagen de un país dividido con manifestantes petistas y anti-lulistas compartiendo la calle. Y es que este juicio ha vuelto a poner sobre la mesa la polarización de la sociedad brasileña y las dos lecturas que hacen del mismo proceso. Los lulistas lo entienden como una persecución política y ven en Lula la esperanza para que Brasil vuelva a apostar por las políticas sociales de redistribución de renta. Mientras que para sus detractores el ex presidente es el símbolo de la corrupción y esta sentencia, una victoria de la justicia. A su vez los grupos anti-Lula como el Movimiento Brasil Libre (MBL) apuestan por un estado menor y una economía más neoliberal.

Según el politólogo de la UnB, Andre Borges, este veredicto "va a polarizar aún más los ánimos de los brasileños que ven fuera de la carrera presidencial a su candidato favorito". A pesar de que el Partido de los Trabajadores (PT) insiste en que el único candidato posible sea Lula, en algún momento tendrá que enfrentarse al vacío que puede dejar su figura fuera de los comicios. "El PT tiene que atreverse a replantearse un nuevo futuro", dice Borges.

Redacción: Leo.com

Fuente: AFP

 

13 Julio 2017

El expresidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva ha respondido este jueves con un desafío a su condena de nueve años y medio de cárcel: “Esta sentencia no me deja fuera de juego”. El icono de la izquierda brasileña no renuncia a ser candidato a las elecciones de 2018. La sentencia por corrupción —contra la que cabe recurso— contra Lula ha enredado aún más el ya de por sí embrollado panorama político brasileño, pero el exdirigente insiste en que es solo un obstáculo en el camino.

“Quien crea que este es el fin de Lula se va a llevar un chasco. Solo el pueblo tiene el poder de decretar mi fin”, ha dicho quien es ya el primer expresidente brasileño condenado por corrupción, por aceptar sobornos y lavar dinero. Este jueves, 24 horas después de conocerse la sentencia, ha hecho lo posible por recordar que sigue siendo el mismo: un icono de la izquierda brasileña, campechano y receloso de la autoridad. La víctima de un complot, según él, para evitar que vuelva a la presidencia de un país que solo ha ido a peor sin su ayuda. Ahora tendrá que recurrir la sentencia a una segunda instancia si quiere arañar una posibilidad de presentarse, como desea, a las elecciones generales del año que viene. Pero, recuerda, sigue siendo el favorito en las encuestas. El exmandatario ha llegado a reiterar las palabras mágicas: “Seré candidato a las elecciones de 2018”. Ante su declaración, la sala estalló en aplausos.

Lula ha intentado proyectar calma ante sus fieles, recordando que este contratiempo estaba dentro de lo esperado. “Yo ya imaginaba que este proceso iba a terminar así porque lo último que le importaba a las personas que me hicieron testificar era lo que yo tuviera que decirles”, ha lamentado. “Era imposible que los que prepararon el golpe contra Dilma [Rousseff, la expresidenta destituida en agosto de 2016] se fueran a quedar de brazos cruzados para que los mismos volvamos en 2018. Pero que sepan que sigo dentro del juego”.

No le falta razón en que, allí donde sus enemigos tienen el poder de las instituciones, él mantiene aún hoy un apoyo popular sorprendente. Cuando este miércoles se publicó la noticia de la condena al político más querido de Brasil, aún hoy un referente de la izquierda latinoamericana, el país se dividió prácticamente en dos. Se solaparon, en las calles y también en las redes, las muestras de apoyo y de repudia al que fue presidente en los años dorado del país, entre 2002 y 2010.

Mientras, los analistas de Brasilia intentaban predecir lo impredecible. La ausencia del expresidente allana el camino para el segundo en las encuestas: Jair Bolsonaro, un exmilitar conocido como el Trump brasileño por sus exabruptos machistas, sexistas y autoritarios. Este hombre, ahora un evangélico pero que ha pasado por cinco partidos en las últimas siete legislaturas, se ha convertido en el mayor furor político en redes sociales del año. La agrupación de Lula, el Partido de los Trabajadores, ha sido incapaz de encontrar a alguien que recoja el testigo del expresidente, al igual que casi todos los partidos tradicionales, los cuales están prácticamente fuera de juego en las encuestas. Sin Lula, Brasilia es el reino de un agitador y todos los que se quemaron intentando quitarle el puesto.

Redacción: Leo.com.bo

Fuente: AFP

12 Julio 2017

A los 71 años el expresidente brasileño Luiz Inácio "Lula" da Silva fue condenado a 9 años y seis meses de prisión por los crímenes de corrupción pasiva y lavado de dinero. La condena fue emitida por el juez federal Sérgio Moro, quien tiene a su carga  la Investigación del Lava Jato.

Según informan medios de Brasil, el expresidente fue condenado por recibir sobornos de la constructora OAS entre 2006 y 2012 por un valor de 3,7 millones reales. La constructora pagó la remodelación de un apartamento de tres plantas en la lujosa zona de Guarujá en San Pablo. La investigación afirma que la propiedad es de Lula pero nunca fue declara como bien del expresidente. Lula siempre negó que esto fuera así.

Esta es la primera condena de Lula en la investigación del Lava Jato. El expresidente enfrente una segunda causa dentro del escándalo de corrupción que sacude a Brasil.

Según el auto de procesamiento el juez Moro considera que Lula era el “líder máximo” del esquema de corrupción descubierta en la petrolera Petrobrás. Por medio de desvió y otorgamiento de sobornos el expresidente habría financiado sus campañas políticas y la de sus aliados.

Esta es la primera vez que un expresidente de Brasil es condenado por corrupción en Brasil.

Redacción: Leo.com.bo

Fuente: AFP

02 Febrero 2017

Se confirmó la muerte cerebral de Marisa Letícia, primera dama de Brasil durante los mandatos del ex presidente Lula, con quien estuvo casada por más de 40 años. De acuerdo con el informe médico divulgado por el Hospital Sírio Libanes, en la mañana de hoy (2), fue detectada la muerte cerebral a través de un examen de Doppler transcraneal.

Frente al resultado, la familia de Lula autorizó el inicio de los procesos para la donación de órganos. La familia también agradeció las manifestaciones de cariño y solidaridad recibidas durante los diez días de internación.

Doña Marisa, como cariñosamente fue llamada, estuvo internada desde el 24 de enero resultado de un Accidente Cerebro Vascular (ACV). En la mañana de ayer (1°), la condición clínica era estable, pero el cuadro se complicó al comienzo de la noche producto de un edema cerebral asociado al aumento de presión intracraneal.

Vida

Hija de Antonio João Casa y Regina Rocco, Doña Marisa nació en una familia de inmigrantes italianos. Conoció a Lula en 1973, cuando su familia ya residía en São Bernardo del Campo, interior del estado de São Paulo.

Ella comenzó su vida política militando en el Sindicato de Metalúrgicos de ABC, donde Lula fue electo presidente en 1975, un año después se casaron. Ella fue responsable de cortar y coser la primera bandera del PT, hecha a mano en casa.

En 1980, cuando Lula y diversos sindicalistas estaban presos en las grandes huelgas del período, ella lideró una caminata de mujeres en protesta contra la criminalización de los sindicalistas. En esa época, incluso con Lula preso, las reuniones eran realizadas ilegalmente en su casa, aún en el período de la dictadura militar brasileña.

El 1º de enero de 2003, Marisa Letícia se volvió primera dama y fue considerada discreta en el puesto. Doña Marisa es madre de cuatro hijos — Marcos Cláudio, del primer matrimonio, y Fábio Luís, Sandro Luís y Luís Cláudio, con Lula — y abuela de dos nietos.

Lava Jato

Junto al ex presidente Lula, Doña Marisa ha sido blanco constante de los miembros de la fuerza tarea de la Operación Lava Jato. Ella es acusada en dos acciones penales y debe responder por los crímenes de corrupción pasiva y lavado de dinero.

Los abogados de la ex primera dama afirman que las acciones son un "delirio acusatorio" y una persecución de carácter partidario, cuyo objetivo sería minar una eventual candidatura de Lula a la reelección en 2018. La semana pasada, un renombrado grupo de doce diputados del Partido Demócrata estadounidense clasificó las acciones del juez Sérgio Moro como “tendenciosas e injustificadas”, habiendo comprometido “gravemente los derechos legales de Lula”.

En la primera acción, Marisa es acusada de corrupción pasiva y lavado de dinero por una reforma hecha por la constructora OAS en un triplex en Guarujá, litoral de São Paulo, que aún no fue comprobado que pertenece a la familia. En el segundo proceso se investiga si la empresa Odebrecht habría financiado a la pareja para la compra de un terreno para la construcción del Instituto Lula y para la adquisición del apartamento donde residen en la ciudad de São Bernardo del Campo, interior del estado de São Paulo.

En el transcurso de la Operación Lava Jato, la ex primera dama vio audios y conversaciones triviales de su familia siendo expuestas en filtraciones autorizadas por el juez Sérgio Moro. En marzo de 2016, la Policía Federal intervino, por ejemplo, una llamada entre ella y su hijo Fábio Luís Lula da Silva, Lulinha, en la que mostraba decepción con los cacerolazos contra el Partido de los Trabajadores (PT) en la ciudad.

Redacción: Leo.com.bo

 

Fuente: AFP

24 Enero 2017

La esposa del expresidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, Marisa Leticia Rocco, fue ingresada este miércoles en Sao Paulo tras sufrir un derrame cerebral, confirmó el hospital Sirio Libanés.

La mujer del ex mandatario llegó al Sirio Libanés en la tarde y se encuentra en una sala de emergencias, según dijeron a Efe fuentes del centro médico.

El instituto dirigido por Lula informó que el ex jefe de Estado se encuentra junto a su mujer "desde el primer momento de la hospitalización".

Rocco, de 66 años, es la segunda esposa del ex presidente y fue primera dama de Brasil entre 2003 y 2010.

La mujer de Lula ha sido denunciada en varias causas sobre corrupción y lavado de dinero recibido de la constructora Odebrecht, en el marco del escándalo de corrupción en la petrolera estatal Petrobras.

Redacción: Leo.com.bo

 

Fuente: EFE

03 Octubre 2016

El Partido de los Trabajadores (PT) perdió este domingo la alcaldía de Sao Paulo, la mayor de Brasil, así como otros de sus bastiones, cuando enfrenta un aluvión de denuncias de corrupción que lo dejan en una débil posición para las presidenciales de 2018.

Con más del 99% de las urnas escrutadas en la capital económica del país, el candidato del socialdemócrata PSDB, Joao Doria, cosechó un 53,28% de los votos, frente a un 16,67% del alcalde saliente, Fernando Haddad, del PT, con 16,70%.

En declaraciones a TV Globo, Doria dijo que Haddad lo había llamado para felicitarlo por su victoria.

"Vamos a devolverle a Sao Paulo al papel que se merece", declaró el candidato del PSDB, un partido de la base de apoyo al presidente conservador Michel Temer, del centrista PMDB, quien asumió tras la destitución de la presidenta Dilma Rousseff.

Golpeado también por las acusaciones de corrupción del caso Petrobras, que envuelven a su líder histórico, el ex presidente Lula da Silva (2003-10), el PT perdía igualmente las alcaldías de ciudades emblemáticas como Sao Bernardo do Campo, en pleno cordón industrial de Sao Paulo.

Y de las cuatro capitales que había conquistado en 2012, sólo logró conservar una, Río Branco, en el amazónico Estado de Acre.

"Es una derrota muy dura para el PT. Se esperaba una respuesta negativa de las urnas, porque los votantes no separan los problemas nacionales de los municipales y la crisis del gobierno del PT contaminó a las elecciones", declaró Michael Mohallem, cientista político y profesor de la privada Fundación Getulio Vargas.

"La duda era cuán profundo sería el impacto; y fue muy profundo. Este resultado anticipa la preocupación del PT y de otros partidos de izquierda de cara al 2018", afirmó el analista.

El PT ya había perdido 108 de los 642 alcaldes que cosechó en las municipales de 2012, según cifras del propio partido. La mayoría había migrado a otras fuerzas con fines electorales.

Los últimos años de los 13 que el PT estuvo en el poder se vieron ensombrecidos además por la recesión económica, que dejó ya a 12 millones de personas sin empleo.

Lula, que ve en las acusaciones de corrupción una tentativa de neutralizarlo políticamente, dio sin embargo muestras de optimismo sobre la posibilidad de revertir la situación antes de 2018, al votar en Sao Bernardo do Campo.

"Cuanto más odio se estimula contra mí, más amor se crea (...) Esa gente va a sorprenderse porque a partir de estas elecciones voy a comenzar a caminar por Brasil", anunció el líder histórico de la izquierda.

Nuevo mapa de fuerzas

Estas elecciones son una antesala de las presidenciales de 2018 y las primeras que se realizan desde el impeachment de Rousseff, destituida el 31 de agosto acusada de manipular las cuentas públicas. En su lugar asumió Temer, que completará su mandato hasta fines de ese año.

El triunfo de Doria en Sao Paulo deja bien parado al PSDB, que apoyó el impeachment de Rousseff y por ahora es parte de la alianza que gobierna con Temer.

"La elección de Doria fue una sorpresa grande. Fue una apuesta del gobernador de Sao Paulo, Geraldo Alckmin, que queda en buena posición dentro del PSDB para ser candidato a presidente en 2018", comentó Mohallem.

En Sao Paulo, de hecho, el PMDB de Temer apoyaba la candidatura de Marta Suplicy, que quedó muy atrás en los votos.

El PSDB gobernó Brasil por última vez con Fernando Henrique Cardoso (1995-2002).

En Rio de Janeiro, otro de los mayores municipios brasileños, habrá segunda vuelta entre el obispo evangélico y senador Marcelo Crivella y el candidato Marcelo Freixo, del Partido Socialismo y Libertad (PSOL) formado por disidentes del PT.

Con 100% de las urnas escrutadas, Crivella tenía 27,78% de los votos contra Freixo, que cosechó 18,26%.

El PT no presentó candidato propio a la alcaldía carioca, pero tanto Lula como Rousseff apoyaron a la candidata comunista Jandira Feghali, que quedó fuera de la carrera por el balotaje con muy poco apoyo.

La votación para elegir más de 5.500 alcaldes y decenas de miles de concejales de 26 estados federales, obligatoria para gran parte de los más de 144 millones de empadronados, no registró "ningún incidente grave", había informado más temprano el Tribunal Superior Electoral (TSE).

Según el último boletín, 83 candidatos fueron detenidos en su mayoría por realizar propaganda electoral no autorizada.

Tras una serie de homicidios -especialmente en el estado de Rio, donde 15 aspirantes a alcalde o concejal fueron asesinados-, el Ministerio de Defensa desplegó 25.000 militares para reforzar la seguridad en 488 ciudades de 16 estados donde se registraron actos violentos.

El presidente del TSE, Gilmar Mendes, afirmó que estas elecciones son "las más violentas" de los últimos años, especialmente en Rio, "donde el crimen organizado, las milicias y los narcotraficantes participan en el escrutinio y tienen candidatos".

Redacción: Leo.com.bo

 

Fuente: Erbol

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