Santa Cruz de la Sierra
08 Mayo 2015

El transbordador espacial ruso "Progress M-27M", que orbitaba desde hacía días fuera de control, entró a la atmósfera terrestre y se desintegró.

El ingreso se produjo a las 23.04, hora argentina, sobre el océano Pacífico, según lo dio a conocer esta madrugada un vocero de la agencia espacial rusa Roscosmos a la agencia de noticias Tass.

Los investigadores ya habían pronosticado que el transbordador, que pesaba más de siete toneladas, se desintegraría casi por completo, a excepción de las partes de titanio y acero inoxidable. De momento no estaba claro si cayeron restos sobre la Tierra.

El transbordador había sido lanzado el martes 28 de abril desde la estación espacial de Baikonur, en Kazajstán, impulsado por un portacohetes Soyuz y cargado con 2,4 toneladas de provisiones destinadas a la Estación Espacial Internacional (ISS).

Sin embargo, el portacohetes erró en alcanzar la órbita prevista, como consecuencia de lo cual la nave viró sobre su eje hacia un órbita equivocada y no se logró estabilizarla con ayuda de señales de radio, por lo que su caída incontrolada es inevitable.

Según la agencia espacial rusa Roskosmos, la ISS contaba con suficientes víveres y material técnico.

En la estación espacial, que orbita a unos 400 kilómetros sobre la Tierra, trabajan actualmente seis astronautas y está previsto que tres de ellos regresen a la Tierra a mediados de mayo.

Redacción: Leo.bo

Fuente: EFE

29 Abril 2015

"Ha empezado a caer", admitió un responsable ruso que, sin embargo, no quiso identificarse, y además reconoció que el aparato comenzó a tener "reacciones totalmente incontrolables".

Según éste, los controladores de vuelo rusos intentarán ahora restablecer dos veces la conexión con el carguero, aunque con pocas probabilidades de éxito.

"Es imposible saber cuándo caerá exactamente a la Tierra, depende de mucho factores. Pero la caída se producirá en condiciones incontrolables", aseguró.

Los operadores de vuelo de Federación Rusa perdieron el control del Progress, un carguero espacial sin tripulación que iba a abastecer la Estación Espacial Internacional (EEI), pero que con el nuevo panorama ahora caerá sobre la Tierra.

La agencia espacial rusa no logró estabilizar la nave especial de carga, que sigue orbitando fuera de control.

Progress M-27M fue lanzado al espacio el martes pasado y estaba previsto que se anclase en la EEI seis horas más tarde, para entregar dos toneladas y media de suministros, incluyendo alimentos y combustible.

Pero a partir de un determinado momento, los controladores de la misión dejaron de recibir datos de la sonda, porque la nave había ingresado en la órbita errónea.

Tras esto, el vocero del Control de la Misión, Sergei Talalasov, le dijo el miércoles a la agencia de noticias rusa Interfax que los controladores seguían intentando restablecer la comunicación con Progress.

En ese momento, la agencia espacial rusa y la NASA dijeron que los seis astronautas a bordo de la EEI tenían suficientes suministros y no estaban en peligro. Un escenario que seguramente deberán volver a evaluar con la caída del Progress.

Además de material, el Progress también lleva una réplica de la bandera soviética que el Ejército Rojo izó en Berlín en 1945 y que iba a servir a los astronautas rusos de la EEI para conmemorar el 9 de mayo, que marca la victoria aliada contra los nazis en la Segunda Guerra Mundial.

Cada año, tres o cuatro cargueros Progress salen hacia la EEI para llevar material. Tras su misión caen y se queman en la atmósfera, por encima del Océano Pacífico.

En 2011, un cohete portador Soyuz, que llevaba un carguero similar, se estrelló poco después del despegue en la región de Altái, en Asia Central.

Redacción: Leo.bo

Fuente: AFP

05 Diciembre 2014

Luego de la postergación de ayer por problemas técnicos con el cohete Delta IV, la NASA lanzó hoy apenas pasadas las nueve de la mañana la cápsula Orion. Se trata del primer vuelo de prueba no tripulado del vehículo diseñado para alcanzar nuevos destinos, en especial la llegada a Marte con astronautas. Los datos recogidos en esta expedición se tendrán en cuenta para el diseño final del vehículo, con capacidad para transportar a cuatro astronautas al espacio exterior, antes de que se realice el primer vuelo tripulado previsto para 2021. Se calcula que para ese año, la NASA habrá gastado en estas misiones entre 19 y 22 mil millones de dólares.

La decisión de la postergar para hoy del despegue se tomó ayer después de cuatro retrasos, primero por un barco que se aproximó demasiado al perímetro de la zona del lanzamiento, luego por el fuerte viento y finalmente por un problema con el cierre de las válvulas de combustible y drenaje de los propulsores del cohete.

Si no hubiera sido posible lanzar la cápsula hoy, todavía hubiera sido posible hacerlo mañana, aunque después de esa fecha se hubiera tenido que volver a mirar el calendario, porque la operación se hubiera tenido que coordinar con otras agencias y con la Marina, que recogerá la cápsula cuando americe en el Océano Pacífico. La transmisión del despegue, estaba prevista para las 9.05 hora argentina, y pudo seguirse en vivo por TV e Internet.

En este vuelo de prueba, la cápsula circunvalará dos veces la Tierra a una distancia de 5.793 kilómetros del planeta, unas 15 veces más lejos que la distancia a la Estación Espacial Internacional (EEI), en un recorrido que durará unas cuatro horas.

La misión va a servir para analizar las capacidades de la nave en las funciones de entrada, descenso y aterrizaje y en particular del escudo térmico que protege a la cápsula de las altas temperaturas en su reingreso a la Tierra.

El Orion es el primer vehículo estadounidense con capacidad para transportar tripulación al espacio profundo desde la era de las misiones Apolo, que entre 1969 y 1972, realizaron numerosos vuelos a la Luna, hace ya más de cuarenta años.

Con Orion, la agencia espacial estadounidense tendrá de nuevo un vehículo propio para enviar al espacio a sus astronautas, ya que, desde que retiró en 2011 su flota de transbordadores, depende de las naves rusas Soyuz para hacer los relevos en la Estación Espacial Internacional. En la denominada prueba de vuelo de exploración 1 (EFT-1), que se calcula que tendrá un costo de unos 375 millones de dólares, Orion llegará más lejos que cualquier otro vehículo tripulado hasta ahora y servirá también para medir la radiación a la que podrían estar expuestos los astronautas.

En este primer vuelo, Orion lleva algunos objetos simbólicos como un microchip con más de un millón de nombres que ha recogido la NASA en su página Web; un fósil del dinosaurio Tyrannosaurus rex, del Museo de Ciencia de Denver (Colorado, EE.UU.); música, poesía y hasta el patito de goma de Blas, el famoso personaje del programa infantil Plaza Sésamo.

Redacción: Leo.bo

Fuente: Reuters

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