Santa Cruz de la Sierra
19 Abril 2018

La pobreza en Bolivia llegó a su registro histórico más bajo, del 36.4% en 2017 frente al 59.9% en 2006, se concluyó tras una encuesta en hogares difundida por el Instituto Nacional de Estadística (INE).

El INE señaló en un comunicado que este dato sobre la pobreza en Bolivia “es el más bajo históricamente”, después de que en 2017 la pobreza urbana y rural se redujeran un 3.4 y un 1.8%, respectivamente, en comparación al año anterior.

Asimismo, indicó que la pobreza extrema también sufrió en 2017 un descenso de 1.2 puntos porcentuales con relación a 2016, llegando al 17.1% a nivel nacional.

El INE además reveló que la extrema pobreza en el área rural llegó al 34.6%, con lo que de 2016 a 2017 disminuyó 2 puntos porcentuales, mientras que en el sector urbano se redujo en menos del 1%.

En la encuesta de hogares realizada por el INE se levantaron datos de 11.136 viviendas de las nueve regiones del país y se tomó en cuenta para la cobertura variables geográficas, departamentales, urbanas y rurales, se detalló en la nota.

Los datos se recabaron mediante “boletas electrónicas”, en las que participaron 268 encuestadores y supervisores.

Los encargados de la encuesta solicitaron en las boletas información sobre las “características demográficas, de salud, educación, actividad, ingresos laborales”, entre otros aspectos relacionados con la calidad de vida de los encuestados.

Redacción: Leo.com                                          

Fuente: radiofides

 

31 Mayo 2017

¿Qué precio le cobra la pobreza a nuestros cerebros? Los niños de ambientes más desfavorecidos generalmente tienen peor desempeño en la escuela.

Esto se puede deber a una mala nutrición, a la situación de estrés por el entorno familiar en el que viven o a la falta de atención que reciben de sus padres, entre otros factores. Pero un creciente número de científicos sugiere que quizá haya algo más.

¿Puede cambiar la pobreza nuestra forma de pensar? Analizamos este asunto desde cuatro perspectivas con diferentes expertos.

1. Sobrecarga mental

“Pídele a un grupo de personas que memorice una serie de siete dígitos, ¿pueden recordar 7, 4, 2, 6, 2, 4, 9?“, propone Eldar Shafir, profesor de ciencia del comportamiento y políticas públicas en la Universidad de Princeton, Estados Unidos.

“Mientras guardas esto en tu memoria de corto plazo, intentando no olvidarlo, tu mente está literalmente llena. Tienes menos espacio cognitivo para otras cosas”, explica.

Resulta más difícil mantener la concentración cuando las preocupaciones invaden nuestro cerebro.

Gran parte del trabajo desarrollado por Shafir sugiere que vivir en una situación de pobreza, teniendo que hacer malabares con los pocos recursos que se tienen y en constante preocupación por cómo vas a llegar a fin de mes se asemeja a tener esos siete dígitos en tu cabeza todo el tiempo.

“Esto hace que se te olviden otras cosas, tienes una capacidad de atención limitada“, señala.

En su trabajo por probar la relación directa entre la pobreza y el funcionamiento del cerebro, el profesor ha realizado distintos experimentos. En uno de ellos, les dijo a personas de escasos recursos y personas bien situadas que tenían que hacer frente a una reparación de su vehículo.

A unos les dijo que iba a costar $150 dólares y para otros la cuenta ascendía a $1,500 dólares, sin importar su posición económica. A continuación les entregó a todos una serie de pruebas cognitivas.

Al analizar los resultados, Shafir observó que los ricos se desempeñaron igual en las pruebas, independientemente de la cantidad que tuvieran que pagar en el taller.

En el caso de los más desfavorecidos, se desempeñaron mejor cuando la factura del auto era inferior. La diferencia llegaba a ser de 12 o 13 puntos de coeficiente intelectual.

“Es una cantidad muy significativa, puede marcar la diferencia entre estar en la media o ser superdotado, por ejemplo”.

El experimento de Shafir deja entrever que la inteligencia puede verse afectada a corto plazo por una situación de pobreza. ¿Pero se puede decir que la pobreza produce cambios cerebrales a largo plazo?

2. Mal funcionamiento general

“Me encanta relacionarme con personas mayores”, le dice a la BBC Adina Zeki al Hazzuri profesora en la Universidad de Miami que investiga el impacto de la sociedad en nuestra salud

Al Hazzuri estudia el envejecimiento cerebral. En un principio pensó que se dedicaría a analizar a su gente favorita, los ancianos, pero acaba de concluir un trabajo de seguimiento de 3,500 adultos que tenían entre 18-30 años en 1985.

Durante dos décadas, los individuos dijeron qué ingresos tenían. “Queríamos medir la influencia de tener bajos ingresos durante un tiempo sostenido sobre la función cerebral”, detalla.

Se les sometió a tres pruebas que son muy confiables para detectar el envejecimiento cognitivo.

“Constatamos que las personas que estuvieron en situación de pobreza todo el tiempo durante esos 20 años tuvieron resultados muchos peores que los que nunca vivieron esa experiencia“, indica.

Al Hazzuri admite que es difícil establecer qué se produce primero: que el cerebro no funcione bien y entonces uno sea más pobre o al revés.

Para evitar esa incógnita, los investigadores hicieron otro análisis tomando como muestra sólo a personas que tenían un alto nivel educativo y estaban sanas al comenzar el estudio.

“La asociación entre pobreza y función cognitiva se mantuvo”, expone la profesora. “Yo diría que la pobreza cambia sin duda cómo pensamos“.

3. Freno al desarrollo

Si antes hablábamos de las personas mayores y el envejecimiento del cerebro, ahora nos detenemos a pensar en los más pequeños.

“Rompe el corazón ver de primera mano el impacto que tiene la escasez en un niño“, lamenta Katie McLaughlin, profesora de psicología en la Universidad de Washington.

McLaughlin está especializada en el estudio de niños en sus primeros años de vida, que es cuando el cerebro tiene un mayor desarrollo. Centró parte de su trabajo en orfanatos de Rumanía donde la situación de los niños era devastadora

“Si podemos entender cómo esta forma extrema de privación afecta al desarrollo cerebral, quizá podamos aprender algo sobre lo que pasa en los cerebros de los niños que crecen en la pobreza”, afirma.

En su investigación, McLaughlin constató cómo los cerebros de los niños en peores condiciones se van debilitando, especialmente en las áreas que procesan el lenguaje complejo.

“Los circuitos y conexiones neuronales diseñados para procesar esa información, si no se utilizan, desaparecen”, explica. “Si esto pasa de forma continua y a gran escala, contribuye a un estrechamiento del córtex”.

McLaughlin añade que el debilitamiento de la materia gris externa en el cerebro de los niños de los orfanatos rumanos también se ha observado en niños de zonas pobres de Estados Unidos.

La investigadora considera que los cerebros de los niños rumanos fueron dañados por no recibir suficientes estímulos del entorno, porque no se les habló o jugó con ellos lo suficiente. Y en cierta manera opina que lo mismo sucede con los pequeños estadounidenses.

Sin embargo, la experta reconoce que no puede asegurar al 100% que haya una relación causa-efecto entre la pobreza y el deterioro cerebral.

En el momento del nacimiento, los cerebros de los niños de padres en situación de pobreza son iguales a los de los demás niños. Las diferencias emergen a los 2 años de edad.

4. ¿Hay una prueba clara?

“Creo que cada vez hay más pruebas para establecer la relación entre pobreza y cambios cerebrales pero es un campo de estudio relativamente reciente“, sostiene Charles Nelson, profesor de pediatría y neurociencia en la Universidad de Harvard.

¿Ha demostrado alguien que la pobreza esté causando cambios en el cerebro de las personas, o simplemente se asocia la pobreza con esos cambios?

“El simple hecho de no ganar una cierta cantidad de dinero no causa nada”, opina Nelson “Es lo que viene relacionado con el hecho de no tener una cierta cantidad de dinero lo que parece causar estos resultados de los que estamos hablando.

“Por ejemplo, la escasez de comida o el no tener buen acceso a la atención médica o el alto nivel de estrés en la familia que puede desembocar en falta de cuidados”, dice.

No cabe duda que el interés de la ciencia por descifrar la relación entre pobreza y cerebro está creciendo, pero ya sabíamos que la pobreza es mala para nuestra salud, ¿por qué se presenta como algo novedoso?

“Las herramientas son más sofisticadas y nos permiten mirar en el cerebro, algo que no podíamos hacer hace 10 años”, subraya Nelson. Y aunque sea algo sabido, es bueno que genere atención.

“Unas imágenes bonitas del cerebro parecen tener más impacto que fotografías de niños hambrientos, y creo que hacen ver a las personas que hay un precio biológico que se paga por crecer en la pobreza”, concluye Nelson.

Redacción: Leo.com.bo

 

Fuente: Isalud.com

13 Marzo 2017

La Iglesia Católica rechaza la propuesta del nuevo Código del Sistema Penal que la Asamblea Legislativa Plurinacional está a punto de comenzar a tratar porque pretende introducir más causales que permitan el aborto.

El arzobispo de Santa Cruz, Sergio Gualberti, señaló ayer durante su homilía, que la ALP también pretende aprobar la norma de las convenciones interamericanas en contra de toda forma de discriminación, la cual tiene la intención de limitar la libertad de expresión, de religión y de enseñanza.

Gualberti dijo que los asambleístas nacionales deben dejar las consignas a un lado y actuar de acuerdo a los valores para “rechazar estas leyes nefastas” que afectarán a toda la población en sus valores. Con este proyecto del Código del Sistema Penal, indicó el arzobispo, se pretende introducir más causales como la pobreza para aprobar esta práctica, “como si se resolviera la pobreza eliminando a los niños indefensos que están por nacer”. El religioso señaló que lo que se plantea contradice la protección del derecho a la vida, consignada en la Constitución Política del Estado.

Gualberti ve imperiosa la urgencia de que ante temas delicados que “atañen a la vida y la libertad de todos los bolivianos” es indispensable que los parlamentarios “actúen en conciencia y no en base a otros intereses”.

Agregó que si todos queremos tener “condiciones de vida digna y justa, hay que poner las bases firmes de las relaciones interpersonales sobre los valores humanos y cristianos de la verdad, la libertad, la justicia, el amor, la dignidad y el respeto a los derechos humanos”, finalizó.

“También en el parlamento se está considerando la aprobación de las convenciones interamericanas en contra de toda forma de discriminación”, dijo Gualberti. Señaló que como cristianos condenamos plenamente toda discriminación, sin embargo, el contenido de esas convenciones revela otra intención, por eso ante temas tan delicados que atañen a la vida y libertad de todos los bolivianos debe primar la conciencia.

Redacción: Leo.com.bo
Fuente: La Prensa

 

17 Octubre 2016

El Instituto Nacional de Estadística (INE) informó este lunes que los últimos 10 años la pobreza en el país bajó 21 puntos porcentuales, entre 2005 y 2015 disminuyó de 59,6% a 38,6%, a propósito de recordarse el Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza promovido por la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

En el mismo período, según la nota de prensa, la pobreza extrema en el país también disminuyó de 36,7% a 16,8%. Los indicadores de pobreza extrema dan cuenta que en el área rural se registró una disminución de 32,3 puntos porcentuales y en el área urbana de 11,2 puntos porcentuales, entre 2005 y 2015.

En 2005, el Índice de Gini de Bolivia era de 0,60 y para el 2015 fue de 0,47. Este índice es utilizado para medir la desigualdad en los ingresos en un país, es decir, cero (0) corresponde con la perfecta igualdad (todos tienen los mismos ingresos) y 1, con la perfecta desigualdad (una persona recibe todos los ingresos y los demás ningún ingreso).

Redacción: Leo.com.bo

 

Fuente: Radiofides.com

29 Septiembre 2016

Uno de cada tres habitantes en Argentina es pobre, y el 6,3 por ciento de la población es indigente, informó hoy el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), que reanudó de esta manera la difusión de las cifras sobre pobreza e indigencia luego de tres años sin contar con datos oficiales sobre el tema.

El relevamiento del organismo, que corresponde al segundo trimestre del año, mostró que alrededor de 8,7 millones de personas que viven en grandes centros urbanos son pobres, lo que equivale al 32,2 por ciento de la población, y, entre ellas 1,7 millones de personas son indigentes, lo que representa el 6,3 por ciento.

“Hoy sabemos cuál es la realidad que nos golpea. Saber que uno de cada tres argentinos se encuentra bajo la línea de la pobreza es algo que nos tiene que doler, nos tiene que dar bronca y comprometer a trabajar juntos para que cada día podamos reparar más y más situaciones; caminar juntos hacia pobreza cero”, dijo el presidente Mauricio Macri, en una conferencia de prensa en la Quinta de Olivos, minutos después que el titular del Indec, Jorge Todesca, difundieran los nuevos datos estadísticos, interrumpidos en 2014.

Las mediciones del Indec se basan en la consideración de indigente a aquella persona o grupo familiar que no cuenta con los ingresos mínimos como para comprar los alimentos indispensables de subsistencia  comprendidos en la Canasta Básica Alimentaria, que costaba 5.175,92 pesos en agosto para una familia compuesta por dos mayores y dos niños de 6 y 8 años .

Ese mismo grupo familiar requirió de 12.489,37 pesos para poder adquirir la Canasta Básica Total (CBT) -compuesta por alimentos, indumentaria y servicios básicos-, para no caer por debajo de la línea de pobreza, informó el Indec.

"Esta no es la única forma de medir la pobreza e indigencia, pero para realizar una medición multidimencional, que sería complementaria al método actual, se requiere mucho trabajo, y en esta etapa de emergencia estadística, tratamos de centrarnos en nuestras potencialidades", explicó Todesca, al dar a conocer las cifras en una conferencia de prensa en la sede del organismo.

La región del Noroeste, con el 40,1 por ciento es la que tiene mayor tasa de pobreza, seguida por la del Noreste con el 35,8 por ciento y Cuyo 35,6 por ciento.

La indigencia golpea con más fuerza en la región Pampeana, donde alcanza 7,7 por ciento, y el Noroeste con el 7,6 por ciento.

La Patagonia es la zona menos afectada, ya que la pobreza tuvo allí un registro de 24,7 por ciento, y la indigencia llegó a 3,3 por ciento.

La última medición sobre pobreza e indigencia, realizada sobre la segunda mitad de 2013, mostraba que en el país había solo 4,7 por ciento de pobres y 1,4 por ciento.

Según aquella medición, en ese momento, en el Gran La Plata solo 1 por ciento de la población era pobre, proporción que llegaba a 1,6 por ciento en Río Gallegos o Comodoro Rivadavia.

“Lo que estamos empezando a tener ahora es información estadística real. Hasta hace unos meses era todo montado en una ficción de cifras, que eran una manipulación absoluta”, resaltó Macri al aludir a la anterior gestión.

La directora de la Encuesta Permanente de Hogares, Cynthia Pok, destacó que las mediciones hechas por la intervención del Indec, durante los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner “no se pueden comparar” con los nuevos números porque las anteriores “estaban mal hechas. No se puede mirar frescamente eso como un dato”.

El último relevamiento de este tipo de datos se realizó a mediados del 2013, durante el último mandato de Cristina Fernández de Kirchner.

Las explicaciones sobre por qué se dejaron de difundir estas cifras vinieron mucho después, en marzo de 2015, cuando el entonces ministro de Economía, Axel Kicillof, admitió desconocer "el número de pobres" y consideró esa medición como “bastante estigmatizante".

Pero tres meses más tarde, y sin que se supiera ninguna medición oficial, la propia presidenta, ante la 39na Asamblea de la FAO aseguró que el índice de pobreza se ubicaba en Argentina "por debajo del 5 por ciento, y el índice de indigencia en 1,27 por ciento", gracias a las políticas activas implementadas a partir de 2003.

Ya en esos momentos el Barómetro de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (UCA), estimaba que el índice de pobreza trepaba en el 2014 al 27 por ciento de la población, mientras que la propia CTA oficialista la había estimado en el 17,8 por ciento.

El entonces jefe de Gabinete y luego candidato a gobernador bonaerense del Frente para la Victoria, Aníbal Fernández, calificó como "falaz" la medición de la UCA al sostener que no estaba "cerca de la realidad ni por casualidad y el cálculo es pésimo".

“Este es el punto de partida, que reivindica lo que venía haciendo la UCA”, dijo Macri en la conferencia de prensa que brindó junto con la ministra de Desarrollo Social, Carolina Stanley, al denostar las cifras informadas por el Indec durante la administración anterior.

Para fines de 2015, el Observatorio Social de la UCA estimó que la pobreza alcanzaba a 29 por ciento de la población, y la indigencia a 5,3 por ciento.

Ante la magnitud de los datos, el jefe del Estado dijo hoy que “es obvio que no alcanzan cuatro años” para llegar a la pobreza cero, pero ponderó las medidas tomadas por su gestión para ir hacia la generación de empleo y la mejora de la educación pública como el camino para reducirla.

Al respecto, reseñó la salida del cepo cambiario, el pago a los holdouts, la baja de la inflación y los proyectos de infraestructura como medidas tendientes a generar transparencia y condiciones para crear empleo y atraer inversiones.

Macri resaltó, en especial, la baja de la inflación para la recuperación del poder adquisitivo de los salarios, y reivindicó como “camino correcto” las medidas adoptadas para llegar a un dígito en el índice de precios “como el 99 por ciento de los países”.

Sin embargo, advirtió que todo este proceso “no puede ser tarea de un solo gobierno”, reiteró su compromiso para “restablecer el diálogo”, resaltó su propuesta de modelo productivo, que “abarque a todas las regiones del país” y apeló a la responsabilidad de todos los sectores, en especial, a los gobernadores para controlar el déficit fiscal.

Por último, el Presidente confió en que Argentina tiene las condiciones para generar miles de puestos de trabajo, aseguró que “viene una etapa maravillosa, como ya se vislumbró en el reciente el Foro de Inversión, con más de 3.000 participantes de 67 países” e invitó a los capitales extranjeros a “venir a invertir” porque el país “ofrece las mejores oportunidades” tanto por sus recursos humanos, naturales y sus capacidades.

Redacción: Leo.com.bo

 

Fuente: Telam

26 Agosto 2016

El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en Venezuela presentó este viernes en Caracas un informe regional en el que se indica que el promedio anual de latinoamericanos que salieron de la pobreza fue de casi 8 millones entre 2003 y 2008 y de 5 millones entre 2009 y 2014.

El Informe Regional de Desarrollo Humano 2016 (IDH), titulado: "Progreso multidimensional: bienestar más allá del ingreso" indica que entre 2015 y 2016 "aumentó el número absoluto de personas pobres en la región, por primera vez en la década", aunque no se especifica la cifra.

"Más de la mitad de los 300 millones de trabajadores en la región son: asalariados en microempresas con menos de cinco puestos de trabajo, autoempleados sin calificación o no perciben ingresos", dice el documento.

Se apunta asimismo que "el 70 % de empresas pequeñas y medianas son informales, y 2 de cada 3 nuevos empleos creados en la región fueron en el sector de servicios, que tiene baja productividad y altas tasas de informalidad".

Se recomienda en este informe "proteger y acompañar a las personas en América Latina que son vulnerables y podrían recaer en la pobreza".

En el documento también se propone una nueva métrica y nuevas políticas para enfrentar la coyuntura recesiva, en la que se aclara que los factores que determinan la salida de la pobreza son distintos a los que previenen que la gente recaiga en ella.

"En este momento, América Latina y el Caribe tiene que, por un lado, proteger los logros alcanzado y prevenir la caída en pobreza de millones de personas, que es la principal amenaza actual al progreso en la región", dice el reporte.

Redacción: Leo.com.bo
Fuente: Diario Las Américas 

 

19 Agosto 2016

El  informe sobre Desarrollo Humano (IDH) para América Latina y el Caribe del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) advirtió que Bolivia está bajo amenaza de retornar a la pobreza, si en los próximos años no aplican políticas de nueva generación ante la ralentización económica que no es la única culpable de tal regresión.

Informe fue presentado el día jueves en La Paz en un evento en el que participó el Vicepresidente García Linera y da recomendaciones para que la región impida retrocesos y siga avanzando en lo social, económico y ambiental, con políticas públicas de nueva generación, en línea con la nueva agenda global  2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

El PNUD manifiesta especial preocupación por las 25 a 30 millones de personas—más de un tercio de la población que salió de la pobreza en la región desde 2003—que corren riesgo de recaer en la pobreza. Muchos son jóvenes y mujeres con inserción laboral precaria en los sectores de servicios de la región.

Forman parte de un grupo mayor, de 220 millones de personas (38%, casi dos de cada cinco latinoamericanos) que son vulnerables: oficialmente no son pobres pero tampoco lograron ascender a la clase media. Bolivia no escapa a esta realidad, para el 2013 4.2 millones de personas se encontraban en situación de vulnerabilidad económica que representa casi el 40% de toda la población.

El IDH destaca que lo que incide en la salida de la pobreza es distinto a lo que previene que las y los latinoamericanos vuelvan a recaer en ella. En la década pasada, los mercados laborales y la educación fueron los grandes motores para salir de la pobreza.

Sin embargo, es fundamental que las políticas públicas de nueva generación fortalezcan los cuatro factores que impiden retrocesos: protección social, sistemas de cuidado, activos físicos y financieros (como un auto, casa propia, cuenta de ahorro o dinero en el banco que actúan como ‘colchones’ durante las crisis), y calificación laboral.

Estos elementos clave componen lo que el IDH denomina canastas de ‘resiliencia’, que es la capacidad de absorber shocks y prevenir retrocesos, lo que es fundamental para la región en este momento de ralentización económica.

De lograr aplicarse en Bolivia intervenciones de política pública orientadas a fortalecer la canasta de resiliencia, podrían potencialmente prevenir que entre 415 y 539 miles de personas en vulnerabilidad económica recaigan en pobreza por ingresos.

El IDH hace un llamado para repensar el modelo latinoamericano de progreso hacia un concepto multidimensional, en línea con la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible y que trascienda el uso del ingreso per cápita, el ritmo del crecimiento económico y el Producto Interno Bruto (PIB) como criterios privilegiados para medir el nivel de desarrollo.

El crecimiento económico por sí solo no basta. Nada que disminuya los derechos de las personas y comunidades o que amenace la sostenibilidad ambiental puede ser considerado progreso, resalta el informe.

Los retos de un desarrollo sostenible, holístico y universal no expiran al alcanzar un determinado umbral de ingreso económico, a menos que se brinden respuestas apropiadas a las múltiples dimensiones que permiten a las personas vivir vidas que consideran dignas y valiosas. Lo esencial es proteger los logros alcanzados, lo cual incluye prevenir la caída en pobreza de millones de personas y por otro lado también hay que impulsar políticas públicas y estrategias inclusivas e integrales adaptadas a poblaciones que sufren de discriminaciones y exclusiones históricas.

Más de lo mismo no rinde lo mismo - Si bien salieron de la pobreza cerca de 72 millones de personas y entraron a la clase media 94 millones de personas entre 2003 y 2013, los últimos tres años vieron una ralentización y luego una reversión de esta tendencia. Según el IDH, el promedio anual de latinoamericanos que salieron de la pobreza fue de casi 8 millones entre 2003-2008 y de 5 millones entre 2009-2014. Sin embargo, entre 2015 y 2016 el número absoluto de personas pobres, aumentó por primera vez en la década.

En Bolivia la reducción de la proporción de personas en situación de pobreza durante el periodo 2003 -2013 alcanzó cerca de 28 puntos porcentuales, que equivalen a 2.1 millones de personas, con una dinámica cada vez más lenta.

Esto se da por los límites de la expansión laboral y fiscal en la región. El mercado laboral en América Latina, en su gran parte es informal, según el IDH. Más de la mitad de los 300 millones de trabajadores en la región son: asalariados en micro-empresas con menos de cinco puestos de trabajo, autoempleados sin calificación o no perciben ingresos (programas de aprendizaje, por ejemplo).

Asimismo, de las más de 50 millones de empresas pequeñas y medianas, el 70% son informales, y dos de cada tres nuevos empleos creados en la región fueron en el sector de servicios, que tiene baja productividad y altas tasas de informalidad.

Además, la expansión de transferencias sociales y pensiones no contributivas, que explican cerca de 30% de la reducción de la desigualdad de ingresos desde 2002, también encuentra un techo fiscal. Asimismo, el informe destaca que el peso de la carga tributaria en los pobres es tan alta en la región que suele anular el beneficio recibido por programas de transferencias de ingreso, por lo que mejorar la efectividad y progresividad del sistema fiscal en su conjunto es un desafío urgente.

Redacción: Leo.com.bo
Fuente: Erbol 

 

14 Julio 2016

En Latinoamérica existe mayor proporción de mujeres en situación de pobreza que de hombres, a pesar del crecimiento económico de la última década, dijo este jueves en entrevista con Efe Corina Rodríguez, experta del Centro Interdisciplinario para el Estudio de Políticas Públicas de Argentina.

Rodríguez participó este jueves en Asunción de un conversatorio organizado junto con ONU Mujeres, la Secretaría de Acceso a Derechos y Equidad, y la Comisión Interamericana de Mujeres de la Organización de Estados Americanos (OEA), en el marco de la reunión de ministros de Desarrollo Social de las Américas sobre pobreza y equidad, que concluye el jueves.

La experta aseguró que una de las causas del avance de la feminización de la pobreza es la brecha en los ingresos, ya que las mujeres perciben en promedio ingresos más bajos que los varones.

De igual forma, también influye la distribución de las tareas de cuidados de niños, enfermos y personas dependientes, que tradicionalmente se asignan a las mujeres.

"El peso del trabajo de cuidados no remunerado recae sobre las mujeres. Es un obstáculo para que accedan a recursos económicos y mejoren sus condiciones de vida. Además, se hace invisible el aporte que estas tareas tienen a la economía regional", afirmó Rodríguez.

La investigadora propuso que los países latinoamericanos implanten sistemas públicos de cuidados que garanticen un acceso "universal y de calidad" a estos servicios, y no "mediado por el mercado y segmentado en función de los ingresos de los hogares".

También abogó por conceder mejoras que permitan conciliar mejor la vida laboral y la familiar, ya que en muchos países de la región "las licencias por maternidad no llegan a los estándares de la Organización Internacional del Trabajo (OIT); por paternidad, son insignificantes, y por crianza de los hijos, inexistentes".

Agregó que los mayores avances en políticas de cuidados en la región están relacionados con la crianza de niños y niñas, pero hay pocos esfuerzos hacia las personas con enfermedades crónicas o discapacidades que generen dependencia, así como hacia los adultos mayores.

"La región está atravesando un cambio demográfico, y los países están envejeciendo de manera acelerada. La ausencia de políticas públicas para el cuidado de adultos mayores es un problema a la vuelta de la esquina", enfatizó Rodríguez.

También advirtió que, en el caso de las personas que realizan tareas de cuidados de forma remunerada, por ejemplo en casas de terceros, sus condiciones laborales suelen ser "muy precarias", lo que genera unos servicios "de mala calidad".

Además de esta división por sexos de las tareas de cuidados, Rodríguez alertó que el avance de las actividades económicas extractivas, vinculadas a la explotación de recursos naturales, precariza la situación económica de las mujeres.

"América Latina vive un proceso de reprimarización de sus economías. Se ha retrasado su proceso de industrialización, en favor de la explotación y venta al exterior de materias primas. Estas actividades, como la minería o la explotación agrícola intensiva, generan pocos empleos, menos aún para las mujeres", expuso.

El extractivismo impulsa además la expulsión de poblaciones rurales e indígenas de sus territorios "con el aval de los Estados, que impulsan políticas fuertemente represivas contra quienes resisten" este modelo económico.

La expulsión conlleva además, para muchas mujeres campesinas, la migración hacia ciudades o países donde tienen condiciones de vida precarias, e implica el riesgo de ser captadas por redes de trata de personas para la explotación laboral o sexual.

Según Naciones Unidas, la inversión en el empoderamiento económico de la mujer es esencial para lograr los Objetivos de Desarrollo Sostenible, pero pese a los avances hacia la igualdad de género, la erradicación de la pobreza, y el crecimiento económico, persisten las brechas de género y de oportunidades económicas.

Redacción Leo.com.bo

Fuente: EFE

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