Santa Cruz de la Sierra
12 Diciembre 2017

Es común escuchar que luego de un encuentro sexual satisfactorio, los miembros de la pareja “se ríen solos”. Esto porque el intercambio fortalece los vínculos afectivos.

Un estudio de la Universidad Estatal de Florida confirmó lo que muchos expresan de manera informal. De acuerdo con la investigación, el efecto “posresplandor” que provoca el sexo en la pareja se extiende por 48 horas.

“Nuestro estudio demuestra que la satisfacción sexual se mantiene elevada 48 horas después del acto sexual”, precisó Andrea Meltzer, la autora principal del estudio.

“Y las personas con mayor posresplandor sexual — esto es, las personas que reportan altos niveles de satisfacción sexual 48 horas después del sexo — reportan niveles de satisfacción en la relación varios meses después”, agregó la profesora de Psicología de la citada institución.

Los expertos examinaron data de dos estudios longitudinales independientes; uno, con 96 parejas recién casadas y el otro, con 118 parejas recién casadas.

Todos los participantes completaron al menos tres días consecutivos de un periodo de 14 días de registro diario.

Las parejas, además cumplieron con tres medidas de calidad matrimonial al principio del estudio, y, posteriormente, en sesiones de seguimiento entre cuatro a seis meses después.

En promedio, los participantes reportaron haber tenido sexo en cuatro de los 14 días del estudio.

Según los resultados, el sexo en cierto día estaba ligado a una satisfacción sexual extendida en el tiempo: ese mismo día y dos días posteriores; incluso tres.

Aunque el estudio fue publicado en marzo pasado, esta semana varios medios compartieron los resultados.

Redacción: Leo.com.bo                                              

Fuente: imujer.com

11 Diciembre 2017

Cuando se trata de sexo, ¿acaso más es mejor? Si bien esta creencia se popularizó en la década de los 50 -mediante un experimento en donde un grupo de ratas prefirió pulsar un botón que estimulaba una región cerebral para producirse la sensación de un orgasmo, que sobrevivir ante la hambruna-, investigaciones recientes podrían indicar lo contrario y, por lo tanto, provocar polémica.

Para George Loewenstein, profesor de economía y psicología de la Universidad Carnegie Mellon, una mayor cantidad de sexo no forzosamente se traduce en mayor felicidad individual ni en la pareja. De hecho, puede provocar el efecto contrario: el de la infelicidad.

Algunos estudios han resaltado la relación entre una mayor cantidad de sexo y la euforia de recibir 150 mil dólares estadounidenses. Sin embargo, este tipo de investigaciones, planteadas desde una premisa mal entendida del sexo, promueven falsas creencias sobre las prácticas sexuales, la frecuencia de sexo y la felicidad. Además, aclara Loewenstein, estos estudios nunca determinan cuál elemento -sexo o felicidad- es la causa y el efecto, ignorando otros factores que influyen como la ubicación geográfica, edad, preocupaciones, entre otros. Es decir, “aunque parece plausible que el sexo puede tener efectos benéficos sobre la felicidad, es igualmente plausible que la felicidad afecta al sexo… O que haya una tercera variable, como la salud, que afecta a ambos”.

Por ello, el equipo de Loewenstein diseñó un experimento, con la intención de responder claramente a esta incógnita: primero buscaron medir la felicidad en las parejas con su rutina sexual cotidiana; después, dividieron a las parejas en dos grupos: a uno le solicitaron tener el doble de sexo de lo normal, y al otro, no cambiar nada de su vida sexual; finalmente, compararon el nivel de felicidad experimentado en relación con el sexo al final del experimento. La investigación se llevó a cabo durante 90 días en 64 parejas heterosexuales de entre 35 y 65 años.

La comparación se hizo mediante un cuestionario en línea que las parejas respondían al final de cada día. Las preguntas estaban enfocadas en descubrir el nivel de satisfacción con cada sesión sexual -la calidad del sexo-.

La respuesta sorprendió a los investigadores: “Contrario a lo que uno puede imaginar de la relación causal entre la frecuencia sexual y la felicidad, observamos un impacto negativo y débil en el estado de ánimo de las personas que tienen más sexo”. Es decir que en general, una mayor cantidad de sexo no se traduce en un mayor disfrute de la sexualidad en la pareja. Por esta razón, se concluye que es la calidad -y no la cantidad- del sexo lo que puede mejorar el bienestar y la felicidad tanto de un individuo como de la pareja.

Después de todo, se trata de estar en el aquí y el ahora para disfrutar realmente del regalo de los dioses…

Redacción: Leo.com.bo                                              

Fuente: imujer.com

10 Diciembre 2017

Si padeces de insomnio, esto te fascinará, ya que se ha descubierto que tener sexo antes de dormir y que la pareja llegue al orgasmo es le mejor antídoto para tener una noche plena y de descanso.

Michele Lastela, una investigadora en temas de sueño, llevó a cabo una encuesta en la que participaron 460 adultos de entre 18 y 70 años, a quienes primeramente recomendó dejar a un lado los teléfonos cuando ya estén en la cama, a punto de dormir, y mejor enciendan la llamarada de la pasión.

Lastela indicó que el 64% de los participantes de dicha encuesta indicaron que sí solían conciliar de mejor forma el sueño luego de haber tenido relaciones sexuales con su pareja. “Cuando estás teniendo relaciones sexuales, no estás pensando qué hacer al día siguiente, no estás pasando por tus teléfonos. Te distrae “, indicó la especialista.

Este resultado ha sido comparado con el obtenido en un estudio similar realizado por Oxford Economics y el Centro Nacional de Investigación Social, el cual descubrió que la combinación de sexo y una buena noche impacta positivamente en el bienestar de las personas; además, quienes se describieron como unas personas plenas y felices son aquellos que estaban más satisfechos con su vida sexual.

Redacción: Leo.com.bo                                              

Fuente: imujer.com

28 Noviembre 2017

La salud íntima de la mujer es uno de los factores que muchas no le toman la importancia debida. Sin embargo, debes acudir a tu ginecólogo al menor malestar que tengas en tu zona íntima, ya que se podría tratar de un problema que aún estás a tiempo de resolver. La mayoría de consultas ginecológicas se hacen cuando las mujeres ya presentan severas molestias a la hora de tener relaciones sexuales. Pero no olvides que lo mejor que puedes hacer para evitarlo, es acudir de manera constante al médico para revisar que todo esté bien. En esta ocasión, te presentaremos una de las causas que causan más molestias al tener relaciones sexuales y en la vida diaria de la mujer. Quizá lo padezcas sin saberlo.

UNO DE LOS MALESTARES MÁS COMUNES

A pesar de que en su vida diaria no es algo molesto, a la hora de tener intimidad, la sequedad vaginal es una situación que aflige a muchas mujeres alrededor del mundo y, la mayoría de ellas no saben de qué se trata y por qué se presenta.

Es posible que durante tus relaciones llegues a sangrar sin saber el motivo, pues si no estás en tu periodo de menstruación, no es normal que presentes sangrado en tu zona íntima durante tus relaciones sexuales.

SEQUEDAD VAGINAL

La lubricación natural de la vagina es uno de los indicadores de que dicha zona está sana. En caso de no ser así, podrías presentar un problema ginecológico el cual debes atenderte lo más pronto posible. Síntomas que podrían indicarte este padecimiento pueden ser ardor, incomodidad y picor en tu entrepierna.

CAUSAS DE LA SEQUEDAD VAGINAL

Una de las principales causas de que la sequedad vaginal se presente, es la disminución de estrógenos en el momento en que estos no realizan sus funciones de manera correcta y como resultado, la humedad de la vagina, se pierde. La carencia de este líquido (que debe ser transparente), puede causar molestias a la hora de la penetración en las relaciones sexuales.

Los estrógenos son hormonas creadas por los ovarios y son los encargados del ciclo menstrual y de mantener a la vagina lubricada y saludable. Disminuyendo la posibilidad de que factores externos puedan afectarla. Sin embargo, confome pasa el tiempo, los estrógenos comienzan a disminuir. Por esa razón, durante la etapa de la menopausia, muchas mujeres sufren de sequedad vaginal.

Eso no quiere decir que solo las mujeres que están en la menopausia padezcan este problema de salud íntima, ya que son muchos factores los que intervienen para que la sequedad vaginal se presente y puede aparecer en cualquier momento y a cualquier edad.

El consumo de tabaco, alcohol, estrés excesivo, incluso la ingesta de algunos medicamentos, son factores que influyen para que una mujer padezca sequedad vaginal. Incluso, hay quienes la presentan después de dar a luz o en la etapa de amamantar al bebé. De igual forma, se ha observado que este problema se presenta en mujeres que reciben traramiento contra el cáncer de mama debido a las radioterapias.

SÍNTOMAS

Sensación de ardor al orinar, comezón en la zona, sangrado en las relaciones sexuales.

ALGUNAS SOLUCIONES

Para aliviar la sequedad vaginal, puedes aplicar geles lubricantes naturales. Estos disminuyen las molestias de ardor y comezón durante el día, disminuyan y, sobre todo, ayudan a que las relaciones sexuales sean más placenteras. No olvides tener en cuenta que estos lubricantes deben ser de base acuosa, ya que otros pueden llegar a dañar los preservativos, en caso de que tu pareja utilice.

Si esto no funciona, tu ginecólogo puede recetarte algunos medicamentos que incluyan estrógenos los cuales te ayudarán a subir los niveles de la hormona natural de tu organismo. Eso, sin duda, será de gran ayuda y la lubricación de tu zona íntima, volverá. También recuerda llevar una vida poco caótica, pues el estrés podría estar provocándote ese padecimiento.

Redacción: Leo.com.bo                                                              

Fuente: isalud.com

19 Octubre 2017

Cada quien acostumbra a hacer cosas diferentes luego de haber tenido relaciones sexuales. Hay muchos que prefieren darse una ducha, algunas otras corren al baño para orinar, mientras que otros asean bien la zona genital, antes de volver a la cama.

Sara Twogood, profesora de Obstetricia y Ginecología en la Facultad de Medicina Keck, de la Universidad del Sur de California, EEUU, indicó que efectivamente, es necesario que las mujeres, en particular, se levanten de la cama luego de haber tenido sexo.

Twogood explicó que ir a orinar al término de un encuentro íntimo es lo mejor que puede hacerse, pues con esta acción se eliminan bacterias que se han quedado en la uretra, las principales de provocar infecciones vaginales. Otro consejo es limpiar suavemente y a profundidad los labios vaginales, con lo cual se desecha el peligro de contraer una infección.

Pero otra cosa importantísima que deben hacer tanto hombres como mujeres es no ponerse la ropa interior que traían, pues lo recomendable es cambiarla por una que esté limpia, pues en ocasiones, esta queda húmeda por los flujos y por ende, podría darse una infección.

Redacción: Leo.com.bo                              

Fuente: imujer.com

28 Julio 2017

Nos han educado en temas de prevención sexual, en temas reproductivos, pero en cambio poco nos han hablado de la obtención de placer y de las posturas que pueden ayudarnos a conseguirlo.

Todo el mundo ha sentido alguna vez molestias fisiológicas al practicar sexo. Dolor de espalda, pinzamientos, tirones, malestar lumbar, gemelos que se suben… Esas molestias son especialmente agudas cuando se intentan poner en práctica posturas sexuales que requieren un poco más de preparación física de la que tenemos y de la que pensamos que necesitamos para hacer algo tan básico como tener relaciones sexuales.

Por poner un ejemplo: según un estudio de Natalie Sidorkewicz, especialista en sexo y biomecánica, el 78% de los hombres y el 58% de las mujeres sienten menos dolor en su espalda y cadera cuando se encuentran en posición supina, es decir cuando están abajo, que cuando están arriba. Echándole un ojo al resto del estudio está claro que el dolor en los movimientos y en las posturas durante el coito es un factor importante para muchas personas. De hecho, que exista un estudio al respecto deja claro que estamos ante un tema importante.

Los principales problemas musculares y óseos derivados del ejercicio sexual se centran básicamente en la zona baja de la espalda, la pelvis y las lumbares. Los movimientos repetitivos de flexión y extensión de la espina dorsal pueden provocar incluso la aparición de una hernia discal. Y la cosa afecta tanto a hombres como a mujeres: todos podemos sentir dolor en la espalda después del sexo si no se ejecutan los ejercicios con precisión.

Tras esta experiencia vital, por la que seguramente todos hemos pasado o pasaremos, decidí contactar con una especialista para que me explicase cuáles son aquellas posturas con las que puedes estar más cerca a romperte la crisma.

Marta Torrón es fisiosexóloga, una especialidad de la fisioterapia que intenta rehabilitar la función erótica con la finalidad de mejorar la salud sexual. Muchos hombres acuden a su consulta para perfeccionar su movimiento de caderas y dejar así de sufrir lesiones poscoitales. Las mujeres, en cambio, piden cita para solucionar problemas de dolores pélvicos o molestias en la zona genital.

"Hay posturas que en algunas mujeres provocan dolor en la penetración. En los casos de dolor en la parte más profunda casi siempre va a doler cuando son posturas en las que las rodillas estén cerca del pecho", asegura Marta Torrón. Sin embargo con un trabajo adecuado estas molestias pueden llegar a desaparecer para siempre.

Luego están las posiciones que, a nivel físico y de flexibilidad, son más complicadas. Aun así, según Marta no hay posiciones imposibles: todo requiere práctica. "El gran tema es hacer todas esas posturas mientras disfrutamos, es decir con una función erótica", explica Marta Torrón. "Nos han educado en temas de prevención sexual, en temas reproductivos, pero en cambio poco nos han hablado de la obtención de placer. Esa es la función que precisamente se trabaja desde la fisiosexología".

Una buena función erótica no tiene nada que ver con practicar todas las posturas del Kamasutra, llegar siempre al orgasmo, practicar sexo a diario o tener múltiples parejas sexuales.

Según cuenta la experta en fisiosexología, hay posturas que anatómicamente son más complicadas y con las que puede ser más complicado llegar a esa excitación mutua. Una de ellas sería la figura de "el puente", en la que él estaría arqueando la espalda formando un puente. "Si el hombre no tiene una flexibilidad ni consciencia corporal es muy fácil que aumente la presión en los discos vertebrales y llegue incluso a hacerse una hernia lumbar", dice Torrón.

La fisiosexóloga explica que hay muchos hombres que tienen este tipo de hernias debido al sexo. "Son chicos sexualmente muy activos y que no saben mover bien la pelvis. El movimiento lo hacen desde la espalda y por eso se hacen daño".

Otra de las posturas jodidas anatómicamente sería el rocking horse, que implica a la mujer hacer la vertical. En estos momentos me estoy imaginando a la vecina del tercero practicando esta postura un domingo por la tarde y me la veo en urgencias en cero coma un segundo.

Marta Torrón explica que existen maneras de practicar esa postura sin que te acabe doliendo la espalda. Se trataría de hacer la vertical en una pared pero al revés, es decir iniciándose boca abajo de espaldas al muro y trepando con las piernas hasta conseguir la total verticalidad.

En esta posición se van a cansar las muñecas y los brazos, por lo que hay que entrenar para llegar a la correcta realización del ejercicio. La opción avanzada del rocking horse sería el standing weelbarrow, que sería lo mismo pero con las piernas flexionadas hacia el tronco de la pareja.

Otras posiciones requieren tener fuerza en los brazos y mantener el equilibrio. Es el caso de las suspended scissors. Si no se hace un movimiento correcto puede provocar incluso dolor en las cervicales.

Marta también explica que las posiciones que requieran hacer las típicas sentadillas también pueden provocar dolores musculares, sobre todo en los cuádriceps o las rodillas. Por eso es importante tener consciencia corporal y hacer un mínimo de ejercicio.

"Lo ideal es probar todas estas posiciones sin estar en situación sexual. Recomendamos jugar a hacerlas para que luego, cuando se está en pleno coito, no sea frustrante. Si se prueban todas esas posturas y otros movimientos como por ejemplo el de acoplarse el uno con el otro, vestidos o con ropa interior, luego durante el encuentro sexual resulta mucho más sencillo y placentero", asegura Marta Torrón.

Y es que sí, hay vida más allá del misionero. Pero puede ser una vida extremadamente frustrante y dolorosa si no practicamos antes de lanzarnos al vacío.

Redacción: Leo.com.bo

Fuente: vice.com

10 Febrero 2017

Aunque no es la única actividad cotidiana que libera las mismas sustancias de placer que el sexo, sí es una de las más comunes y sencillas.

El placer que produce el sexo es equiparable al que se siente al escuchar música, de acuerdo con una investigación publicada por la revista Nature.

Las mismas sustancias químicas que regulan en el cerebro las sensaciones placenteras generadas por el sexo, intervienen en el disfrute de las drogas recreativas, la comida o la música.

La investigación, desarrollada por la Universidad McGill de Montreal (Canadá), ha permitido constatar, por primera vez, que el sistema opioideo influye en las áreas del cerebro humano que se activan con estímulos placenteros.

“Esta es la primera prueba de que los opioides propios del cerebro están directamente implicados en el placer musical“, destaca Daniel Levitin, uno de los autores del estudio.

Los trabajos anteriores del experto y su equipo llegaron a producir mapas de las áreas del cerebro que se activan con la música, pero solo pudieron sospechar que esos químicos neuronales eran los responsables del placer.

Para este último experimento, los científicos bloquearon de manera selectiva y temporal los citados opioideos a través del uso de naltrexona, un medicamento empleado habitualmente en tratamientos para la dependencia de opiáceos y alcohol.

A continuación, midieron las reacción de los participantes en el estudio, 17 en total, a los estímulos musicales y constataron que incluso sus temas favoritos dejaban de generar sensaciones placenteras.

 “Las conclusiones respondieron a nuestras hipótesis. Pero las anécdotas, las impresiones que compartieron con nosotros los participantes después del experimento, fueron fascinantes”, explica Levitin.

Un sujeto dijo que sabía que la canción que acababa de escuchar era una de sus preferidas, pero que no le había producido las mismas sensaciones que en ocasiones anteriores y otro aportó: “Suena bien, pero no me dice nada”.

La universalidad de la música y su capacidad para afectar profundamente a las emociones sugieren que existe un origen evolutivo, por lo que “estos nuevos descubrimientos aportan más pruebas sobre la base biológica evolutiva de la música”, opina Levitin.

Los científicos también recuerdan que ciertas actividades que disfrutamos los humanos, como tomar alcohol, practicar sexo o jugar a las cartas, entre otras muchas, pueden también generar dependencias que dañan nuestras vidas y relaciones.

Por esos motivos, consideran que los avances en el estudio del origen neuroquímico del placer son una pieza clave para la neurociencia en general, a pesar de que los expertos solo han desarrollado recientemente las herramientas y métodos necesarios para efectuar este tipo de investigaciones en humanos.

Según Levitin, este ha sido el estudio “más difícil y complicado” en el que ha participado su equipo “en 20 años de investigaciones”.

“Cada vez que se da una droga recetada a un estudiante universitario que no la necesita por motivos de salud, hay que asegurarse de que no tendrá efectos secundarios nocivos”, advierte el investigador.

En este sentido, se requirió a los 17 participantes que se sometieran a análisis de sangre en el año anterior al experimento, para comprobar que no tenían condiciones que podrían empeorar con el fármaco.

Redacción: Leo.com.bo                                              

 

Fuente: Imujer.com

26 Enero 2017

Para Karen, que tiene 62 años, los problemas empezaron alrededor de los 40: “Sentí que mi deseo sexual disminuyó considerablemente, tardaba más en excitarme y a pesar de tener un marido comprensivo, empecé a temer que se me acercara”.

Como Karen, muchas mujeres evitan la penetración porque le tienen miedo al dolor.

En efecto, una encuesta en Reino Unido en la que participaron casi 7,000 mujeres sexualmente activas de entre 16 y 74 años encontró que casi una de cada 10 tenían dolor al mantener relaciones sexuales.

El sondeo, llevado a cabo por tres instituciones británicas de investigación y cuyas conclusiones fueron publicadas en la Revista Internacional de Obstetricia y Ginecología , sugiere que este problema médico, conocido como dispareunia o coitalgia , es común y afecta a mujeres de todas las edades.

Quienes lo sufren padecen dolor o molestias con el coito, que pueden darse tanto durante como después de la unión sexual.

Las mujeres de 55 a 65 años son las que tienen más probabilidades de tener dispareunia, seguidas del grupo de las más jóvenes, el comprendido entre los 16 y los 24 años.

En efecto, otro estudio en el que participaron unas 200 estudiantes universitarias de Canadá concluyó que hasta el 50% de las jóvenes encuentra dolorosa su primera experiencia de penetración sexual.

Para Karen el problema se volvió un círculo vicioso: “Te preocupas y entonces te pones tensa y eso solo hace que empeoren las cosas”.

A causa del dolor, Karen desarrolló otra complicación relacionada llamada vaginismo, que es una tensión involuntaria de los músculos alrededor de la vagina cada vez que se intenta la penetración.

Muchos factores y un tabú

El dolor durante el coito está estrechamente ligado a otros problemas sexuales, como la sequedad vaginal, la ansiedad durante el sexo y la ausencia de placer sexual.

Hay muchos factores distintos, físicos, psicológicos y emocionales, que pueden causar dolor durante la penetración, lo cual puede hacer más complejo el tratamiento. Pero según los resultados del estudio británico, muchas mujeres todavía sienten vergüenza al hablar del tema y no piden ayuda.

“A muchas mujeres no les gusta hablar de esto. Compartimos todos los detalles gore de dar a luz, pero las mujeres de mi generación tendemos a no hablar abiertamente sobre el sexo y la menopausia. Y deberíamos”, le dijo Karen a Michelle Roberts, corresponsal de Salud de la BBC.

“No deberíamos tener que renunciar a nuestra vida sexual a los 50” , afirmó.

El dolor en números

La encuesta británica sobre actitudes sexuales y estilos de vida fue realizada en conjunto por la Facultad de Higiene y Medicina Tropical de Londres (LSHTM por sus siglas en inglés), la University College London y el centro de investigaciones sociales NatCen Social Research.

El 7.5% de las encuestadas declaró haber tenido coitos dolorosos. Un cuarto de las mismas experimentó esos síntomas con frecuencia o cada vez que tuvo penetración sexual en los seis meses previos al sondeo.

Un tercio de quienes padecen dolor dijeron estar insatisfechas con su vida sexual, un porcentaje significativamente mayor en comparación con el 10% de quienes no sienten dolor.

Según la investigadora líder del estudio, la doctora Kirstin Mitchell, hay una multitud de razones por las que alguien puede tener dispareunia.

“En las mujeres más jóvenes puede ser porque están al principio de sus vidas sexuales y están aceptando cosas que su pareja quiere pero con las que ellas no se sienten particularmente excitadas“, explicó. “O puede ser que sientan tensión porque están empezando a tener relaciones sexuales y no se sienten cómodas al 100% con sus parejas”, añadió.

Según Mitchell no son solo las mujeres maduras las que sienten vergüenza al hablar del coito doloroso y una educación sexual más eficaz podría preparar mejor a la gente joven para lidiar con este problema.

“Con frecuencia la educación sexual se centra en las enfermedades de transmisión sexual y los embarazos, pero también debería preparar a la gente para reflexionar sobre qué es lo que hace el sexo placentero y comunicar lo que les gusta y o que no les gusta en una relación respetuosa y de confianza”.

Posibles causas del dolor

En las mujeres que están en edad menopáusica la penetración puede resultar dolorosa debido a la sequedad vaginal.

El dolor durante el coito también puede estar causado por otros problemas de salud , como algunas enfermedades de transmisión sexual, la endometriosis y los fibromas . Todas estas enfermedades deberían ser diagnosticadas y tratadas por un médico.

Si sientes dolor durante o después de tener relaciones sexuales deberías consultarlo con un médico o acudir a una clínica especializada en salud sexual, recomienda Mitchell. Si es una razón emocional o una ansiedad la que está causando los problemas la terapia sexual puede ayudar.

Redacción: Leo.com.bo

 

Fuente: Imujer.com

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