Santa Cruz de la Sierra
17 Diciembre 2017

Seguramente te haya pasado alguna vez: estar en una relación en la que el sexo es espectacular pero de golpe, por una razón u otra, se enfría. Lo más probable es que al principio pienses que tu pareja está estresada en el trabajo, pero te empiezas a preocupar.

Estás resentido, incluso enfadado. En seguida te preparas para una discusión, la típica que empieza con frases del estilo, "Es simplemente que me parece curioso que…" y que acaba con uno de los dos dando vueltas toda la noche en el sofá que tanto tiempo llevas queriendo cambiar por la sencilla razón de que es superincómodo para dormir. Y ahí estás tú, rechinando los dientes y preguntándote en qué momento se empezó a joder todo.

Esa reacción es muy normal, y esa rabia se puede llegar a comprender. Pero, ¿por qué pasa esto? Hay quien dice que estar enfadado cuando no practicas sexo se debe a la falta de sustancias químicas producidas en tu cerebro — dopamina, oxitocina y todas esas endorfinas— que ayudan a "sentirse bien".

Esto es una parte de la respuesta, pero hay más. No quiero ser grosero, pero todos sabemos que darse placer en la ducha después de una discusión no compensará el hecho de que tu pareja no esté muy receptiva al contacto físico, sin importar la dopamina que tu cerebro haya producido en ese momento.

"Para muchas parejas —por no decir para la mayoría—, el sexo representa una forma importante de conexión íntima, en términos físicos por supuesto, pero también en lo que al estado emocional respecta", dice Amanda Gesselman, psicóloga social e investigadora científica del Kinsey Institute.

"Aunque no se ha demostrado que sea cierto, la satisfacción con nuestra vida sexual, por lo general, suele estar vinculada a lo felices que nos sentimos en nuestra relación. Por esta razón, no es de extrañar que cuando el apetito sexual de nuestra pareja empieza a decaer —quizás porque está estresada, deprimida, cansada, o porque la frecuencia de las relaciones sexuales tiende a decrecer a medida que la relación avanza—, interpretemos esa decaída como que algo va mal".

Nuestra mente es capaz de cosas extraordinarias, la mayoría de las cuales incluyen hacer una montaña de un grano de arena. Por esta misma razón, la falta de sexo enseguida puede interpretarse incorrectamente. "Una persona podría tomarse esta decaída como una señal de que su pareja no la ve tan atractiva o no quiere estar con ella, aunque nada de eso sea cierto", explica Gesselman.

No obstante, todos sabemos que no hace falta que algo sea cierto para tenernos en vela toda la noche. Y pedir sexo nos deja en una posición vulnerable —sí, aunque llevéis juntos años y años—, un rechazo puede activar las inseguridades que llevabas a cuestas de relaciones anteriores.

Eso es lo que estimula la rabia y el disgusto. No tienes por qué machacarte por esto puesto que la activación de tus inseguridades es algo que muchas veces no puedes controlar. De hecho, puede que se remonten a tu infancia, cuando aprendiste a relacionarte con los demás a partir de la relación que tuviste con tus padres.

"Existen ciertas diferencias demostradas respecto a las distintas formas de emparejamiento", explicó Gesselman. "Algunas personas sienten más ansiedad a la hora de relacionarse con sus parejas, lo que significa que tienden a necesitar un poco más de aceptación e intentan suscitar esa misma emoción en sus compañeros sentimentales. Algunos estudios han demostrado que aquellos individuos que sienten más inseguridad a la hora de relacionarse —que se preocupan un poco más de la cuenta porque su pareja les pueda dejar y que necesitan más aceptación— suelen ver el sexo como un medidor de la estabilidad de la relación".

"Para esas personas, el hecho de que su pareja no quiera mantener relaciones sexuales podría resultarles angustioso dado que ven el sexo como un gran medidor de seguridad", añadió ella. Vanessa Marin, terapeuta de Los Ángeles, está de acuerdo. En la consulta se encuentra con numerosos casos como este. Ella sostiene que es un problema común y que la intensidad de los sentimientos que aparecen cuando no se practica sexo suele sorprender incluso a quien los experimenta.

"Da la sensación de que muchas parejas piensan que el sexo es única y exclusivamente sexo", dice Marin, "pero es mucho más que eso. Tu pareja no se te insinúa solo porque quiera tener un orgasmo. Está claro que esa es la parte divertida del sexo, pero lo necesario es priorizar a tu pareja y vuestra relación sobre las otras muchas cosas que intentan distraer nuestra atención. Si tu compañera sentimental no quiere practicar sexo porque está atareada con correos electrónicos o simplemente tirada en el sofá delante de la televisión, en cierta manera te está diciendo que esas cosas son más importantes que pasar tiempo contigo".

Y aquí está el gran problema: cuando estás enfadado pero no hablas de ello, tu pareja lo nota. ¿Y esa tensión que se va creando? Marin explica que eso va apagando a tu pareja y se establece un ambiente negativo que ella es capaz de percibir y probablemente no sea la primera vez.

Pero hablar de esos sentimientos no es tarea fácil. "Lo que pasa es que no estamos preparados para hablar del rechazo y lidiar con él", dice ella, "así que dejamos que nos vaya consumiendo por dentro. Eso lo que hace es remover todos esos sentimientos antiguos de rechazo. Ahí es cuando tu mente se traslada a tu época en primaria, cuando te escogieron el último en el equipo de fútbol".

Entonces, ¿qué puedes hacer si no tienes relaciones sexuales con tu pareja y estás empezando a cabrearte? Todo tiene que ver con la comunicación, no importa lo raro o incómodo que pueda ser. Marin explica que en su consulta ayuda a que las parejas entiendan que no se trata de que nunca se rechacen el uno al otro a la hora de practicar sexo, sino de que sean capaces de entender y procesar los sentimientos que acompañan ese rechazo. Eso, a su vez, permite a ambos miembros de la pareja hablar de forma más sincera y clara de sus deseos. Todo esto conlleva menos discusiones, más tiempo juntos y mucho menos rencor.

Redefinir lo que significa el sexo para los dos como pareja también ayuda a evitar tener sentimientos de rechazo y rencor. "Muchas parejas tienden a mantener relaciones sexuales como una rutina más", afirma Marin. "Hay que ampliar el repertorio. Existen muchas maneras de practicar sexo, pero a menudo perdemos la creatividad y pensamos que tenemos que seguir haciendo lo mismo de siempre".

Así que si tu pareja muestra poco deseo sexual porque está aburrida con todo el tema en general —porque se tarda demasiado tiempo, por ejemplo—, entonces quizás sea el momento de tomarse las relaciones sexuales simplemente como un paso más en una experiencia que lo único que busca es uniros más.

"¿Por qué no solo uno de la pareja practica sexo oral al otro?", pregunta Marin. "¿Por qué no uno le dice guarradas al otro mientras este último se masturba? ¿Por qué no hacerlo viendo una película porno? Hay tantas cosas que las parejas pueden hacer…y una vez que se dan cuenta del abanico tan grande que tienen, todo resulta mucho más fácil. 'Vale, realmente no estoy de humor como para hacer nada para satisfacerme a mí, pero no me importa decirte marranadas, desnudarme para que te masturbes, hacerte una felación, o simplemente tumbarme a tu lado'".

¿Algún otro consejo? Ver tu vida sexual como algo que requiere tiempo y esfuerzo y no como algo que surge en el momento y lugar precisos si estás con la persona adecuada. Según un nuevo estudio de la Universidad de Toronto, esas personas que creen que su vida sexual es un proceso creciente y en pleno desarrollo tienden a responder mejor a la hora de trabajar en esos aspectos de la relación.

Por tanto, la próxima vez que tu pareja te rechace, párate un momento a procesar tus sentimientos, pero no te estanques ahí. En vez de eso, prueba algo nuevo —y, sí, eso implica hablar del tema.

Redacción: Leo.com.bo                                              

Fuente: vice.com

16 Diciembre 2017

El “beso blanco” consiste en hacerle sexo oral a un hombre, dejar que eyacule en tu boca, mantener ahí el semen y después pasárselo con un beso.

Otra variante muy popular en las películas para adultos, cuando se trata de tríos u orgías, es pasar el líquido blanco a la boca de una tercera persona para que se lo trague. Incluso hay escenas en donde el semen pasa por varias bocas antes de que alguien termine por ingerirlo.

Para muchos, esta práctica sexual puede sonar asquerosa, pero otras personas la consideran altamente erótica y se han atrevido a probarla.

Aunque parezca inofensivo, el “beso blanco” puede ser una práctica riesgosa para la salud porque implica no usar ningún tipo de protección y el semen puede ser portador de varias Enfermedades de Transmisión Sexual (ETS), como clamidia, gonorrea, sífilis, virus del papiloma humano o hepatitis B y C.

El nivel de riesgo de contraer una ETS por medio del sexo oral depende mucho de la actividad y responsabilidad sexual de quienes lo practican, así como de su salud bucal, ya que si alguno tiene heridas expuestas o recientes en la boca, hay más peligro de infección.

En este caso, la mejor protección es tener criterio para decidir bien cuándo y con quién hacerlo.

Redacción: Leo.com.bo                                              

Fuente: isalud.com

14 Diciembre 2017

Ya no habrá excusa para millones de hombres que sufren de disfunción eréctil en Estados Unidos y el mundo entero. Pfizer, la farmacéutica creadora de la píldora azul que revolucionó el mundo sexual en 1998, hizo el anuncio que todos estaban esperando.

La famosa píldora del amor ya no será azul y por primera vez llegará al mercado en su versión genérica y de color blanco. La novedad es que solo costará la mitad del precio, el cual promedia los $60 dólares.

Esta movida del gigante farmacéutico estadounidense llega a raíz de que este lunes se vence su patente sobre el Viagra, lo cual abre paso para la venta de formulas genéricas.

Se esperan muchas más versiones genéricas a partir del año próximo, lo que hará caer considerablemente los precios, probablemente hasta 90% rerpotó AP.

Esto logrará según los expertos que de acá a una década el Viagra por su un medicamento tan usado puede llegar a ser tan popular y barato quizás como una aspirina.

Este medicamento el cual se convirtió en la poción mágica de millones transformando la frustración íntima de muchos hombres de edad avanzada.

Redacción: Leo.com.bo                                              

Fuente: isalud.com

14 Diciembre 2017

Una de las quejas más comunes de los hombres en el matrimonio –o en una relación de convivencia-, es que su pareja ya no muestra el mismo interés por tener intimidad que antes.

Durante el noviazgo, no hacía falta buscar razones para el momento de placer. Pero luego de vivir juntos, las ganas en ella parece que se han ido de vacaciones.

En un artículo del huffingtonpost.com, la psicóloga Samantha Rodman explica algunas razones por las que muchas esposas se muestran reacias a tener relaciones sexuales con la frecuencia de antes. Por fortuna, todas tienen solución, así que anímate a fomentar una buena comunicación y dialogar para trabajar en la solución de cada inquietud.

1. No hueles bien. De acuerdo con la psicóloga, esta es la queja número uno de las mujeres en sus consultas. Las chicas son súper sensibles a los olores, más aún en sus momentos más fértiles. Así que cepillarte los dientes, ducharte antes de acostarte y en la mañana, aumentará las probabilidades de hacer el amor con un amante no maloliente.

2. Luces con flojera. A las mujeres les gusta un hombre con iniciativa, dinámico y enérgico. Para apagar la chispa en la mujer, nada mejor que llegar a la casa y ver a su esposo tirado en el sofá viendo televisión –o navegando en la computadora-. Y peor aún, asomarse horas más tarde, y ver que él sigue en las mismas.

3. No ayuda en los quehaceres domésticos. El que el hombre colabore en las tareas del hogar, sin duda, es un claro mensaje de que existe una consideración hacia ella. Estudios han demostrado que muchas mujeres albergan resentimientos al sentir que su pareja les deja la carga del hogar en sus manos. ¿El castigo para ellos? No tener sexo.

4. Eres aburrido. Tus conversaciones se han reducido a frases. Y al momento de hacer el acercamiento para la intimidad, apareces con la misma rutina. Si quieres que tu esposa se desnude para ti, por ejemplo, utiliza tu creatividad para hacerle algunas preguntas profundas o humorísticas.

5. Actúas como si estuvieras viviendo en una fraternidad. La psicóloga explica que esta es otra de las críticas más comunes. Entre las cosas que más disgustan a las mujeres, están los eructos de su pareja, los pedos, beber hasta vomitar, y el que agarren sus senos de la nada. También, el que hagan chistes machistas.

6. No notas nada en ella. El cambio de color de cabello, la pérdida de diez libras, lo elegante que se vistió hoy… El hombre no lo nota, y si lo nota, no dice nada. Error. El mensaje que envías a tu pareja es de total indiferencia. Así que haz un esfuerzo y muestra interés en explorar el cuerpo de tu esposa desde la mañana. ¿Luce bien? ¡Pues díselo!

7. Eres pesimista. Si eres de los que protestas por todo, por cada posible solución respondes con un “pero”, y por cada opinión te empeñas en llevar la contraria… ¿De veras crees que ella va a sentir admiración hacia ti? ¿Va a sentirse excitada de acostarse con alguien que hace unos minutos le dijo lo ridícula que era su opinión?

8. No la apoyas en público. Y peor aún: te burlas de ella delante de todos. De hecho, ni siquiera hacer bromas de ella y minimizarla en privado la motivará a ir contigo a la cama esta noche.

9. No te importa lo que a ella le interesa. ¿Sabes cuál es su película favorita? ¿Qué postre disfruta más? Sé honesto. Cuando ella te habla sobre algo importante en su vida, ¿buscas evadirla o interrumpir la conversación? ¿O haces un esfuerzo para involucrarte en sus preocupaciones y aspiraciones?.

10. No le preguntas por qué no quiere tener sexo. Seguro te mueres por saber por qué hace tiempo ella te rechaza para ir a la cama. Pero, ¿por qué no has dado el paso de preguntarle? Este acto de valentía, sin duda, le demostrará que se trata de un aspecto valioso para ti, y que te interesa involucrarte para encontrar una solución al problema. Básico, ¿verdad? Pero te sorprendería saber cuántos hombres no se atreven a dar este paso.

Redacción: Leo.com.bo                                              

Fuente: imujer.com

13 Diciembre 2017

Una mujer se enamoró de un candelabro de unos 90 años de antigüedad que compró en internet. Ahora la pareja está “comprometida”.

Amanda Liberty, de 33 años, dice mantener una “relación” con un candelabro, una lámpara de araña, a la que llamó Lumiere.

Afirma que fue amor a primera vista y, después de gastar un buen puñado de dólares, Lumiere no ha ido de su lado desde que la compró hace poco más de doce meses.

Amanda no puede evitar abrazar a su candelabro y llenarlo de besos, afirmando que la pareja se “comprometió” en el día de San Valentín, ya que su relación iba subiedo de escalón.

Ella se identifica como Objectum Sexual, que significa que se siente atraída por determinados objetos materiales.

Redacción: Leo.com.bo                                              

Fuente: Tvnws

12 Diciembre 2017

Es común escuchar que luego de un encuentro sexual satisfactorio, los miembros de la pareja “se ríen solos”. Esto porque el intercambio fortalece los vínculos afectivos.

Un estudio de la Universidad Estatal de Florida confirmó lo que muchos expresan de manera informal. De acuerdo con la investigación, el efecto “posresplandor” que provoca el sexo en la pareja se extiende por 48 horas.

“Nuestro estudio demuestra que la satisfacción sexual se mantiene elevada 48 horas después del acto sexual”, precisó Andrea Meltzer, la autora principal del estudio.

“Y las personas con mayor posresplandor sexual — esto es, las personas que reportan altos niveles de satisfacción sexual 48 horas después del sexo — reportan niveles de satisfacción en la relación varios meses después”, agregó la profesora de Psicología de la citada institución.

Los expertos examinaron data de dos estudios longitudinales independientes; uno, con 96 parejas recién casadas y el otro, con 118 parejas recién casadas.

Todos los participantes completaron al menos tres días consecutivos de un periodo de 14 días de registro diario.

Las parejas, además cumplieron con tres medidas de calidad matrimonial al principio del estudio, y, posteriormente, en sesiones de seguimiento entre cuatro a seis meses después.

En promedio, los participantes reportaron haber tenido sexo en cuatro de los 14 días del estudio.

Según los resultados, el sexo en cierto día estaba ligado a una satisfacción sexual extendida en el tiempo: ese mismo día y dos días posteriores; incluso tres.

Aunque el estudio fue publicado en marzo pasado, esta semana varios medios compartieron los resultados.

Redacción: Leo.com.bo                                              

Fuente: imujer.com

11 Diciembre 2017

Cuando se trata de sexo, ¿acaso más es mejor? Si bien esta creencia se popularizó en la década de los 50 -mediante un experimento en donde un grupo de ratas prefirió pulsar un botón que estimulaba una región cerebral para producirse la sensación de un orgasmo, que sobrevivir ante la hambruna-, investigaciones recientes podrían indicar lo contrario y, por lo tanto, provocar polémica.

Para George Loewenstein, profesor de economía y psicología de la Universidad Carnegie Mellon, una mayor cantidad de sexo no forzosamente se traduce en mayor felicidad individual ni en la pareja. De hecho, puede provocar el efecto contrario: el de la infelicidad.

Algunos estudios han resaltado la relación entre una mayor cantidad de sexo y la euforia de recibir 150 mil dólares estadounidenses. Sin embargo, este tipo de investigaciones, planteadas desde una premisa mal entendida del sexo, promueven falsas creencias sobre las prácticas sexuales, la frecuencia de sexo y la felicidad. Además, aclara Loewenstein, estos estudios nunca determinan cuál elemento -sexo o felicidad- es la causa y el efecto, ignorando otros factores que influyen como la ubicación geográfica, edad, preocupaciones, entre otros. Es decir, “aunque parece plausible que el sexo puede tener efectos benéficos sobre la felicidad, es igualmente plausible que la felicidad afecta al sexo… O que haya una tercera variable, como la salud, que afecta a ambos”.

Por ello, el equipo de Loewenstein diseñó un experimento, con la intención de responder claramente a esta incógnita: primero buscaron medir la felicidad en las parejas con su rutina sexual cotidiana; después, dividieron a las parejas en dos grupos: a uno le solicitaron tener el doble de sexo de lo normal, y al otro, no cambiar nada de su vida sexual; finalmente, compararon el nivel de felicidad experimentado en relación con el sexo al final del experimento. La investigación se llevó a cabo durante 90 días en 64 parejas heterosexuales de entre 35 y 65 años.

La comparación se hizo mediante un cuestionario en línea que las parejas respondían al final de cada día. Las preguntas estaban enfocadas en descubrir el nivel de satisfacción con cada sesión sexual -la calidad del sexo-.

La respuesta sorprendió a los investigadores: “Contrario a lo que uno puede imaginar de la relación causal entre la frecuencia sexual y la felicidad, observamos un impacto negativo y débil en el estado de ánimo de las personas que tienen más sexo”. Es decir que en general, una mayor cantidad de sexo no se traduce en un mayor disfrute de la sexualidad en la pareja. Por esta razón, se concluye que es la calidad -y no la cantidad- del sexo lo que puede mejorar el bienestar y la felicidad tanto de un individuo como de la pareja.

Después de todo, se trata de estar en el aquí y el ahora para disfrutar realmente del regalo de los dioses…

Redacción: Leo.com.bo                                              

Fuente: imujer.com

10 Diciembre 2017

Si padeces de insomnio, esto te fascinará, ya que se ha descubierto que tener sexo antes de dormir y que la pareja llegue al orgasmo es le mejor antídoto para tener una noche plena y de descanso.

Michele Lastela, una investigadora en temas de sueño, llevó a cabo una encuesta en la que participaron 460 adultos de entre 18 y 70 años, a quienes primeramente recomendó dejar a un lado los teléfonos cuando ya estén en la cama, a punto de dormir, y mejor enciendan la llamarada de la pasión.

Lastela indicó que el 64% de los participantes de dicha encuesta indicaron que sí solían conciliar de mejor forma el sueño luego de haber tenido relaciones sexuales con su pareja. “Cuando estás teniendo relaciones sexuales, no estás pensando qué hacer al día siguiente, no estás pasando por tus teléfonos. Te distrae “, indicó la especialista.

Este resultado ha sido comparado con el obtenido en un estudio similar realizado por Oxford Economics y el Centro Nacional de Investigación Social, el cual descubrió que la combinación de sexo y una buena noche impacta positivamente en el bienestar de las personas; además, quienes se describieron como unas personas plenas y felices son aquellos que estaban más satisfechos con su vida sexual.

Redacción: Leo.com.bo                                              

Fuente: imujer.com

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