Santa Cruz de la Sierra
25 Julio 2014

Varios problemas de salud llevaron a una mujer de nacionalidad escocesa a acudir al médico. Tras realizarle una radiografía abdominal, los médicos encontraron un juguete sexual de casi 13 centímetros en el interior de su vagina. Lo más curioso, ¡llevaba allí unos diez años!

Tras sufrir problemas de salud serios como sepsis, pérdida de peso severa e incontinencia urinaria, una mujer escocesa de 38 años acudió al servicio médico para realizarse unas pruebas. Solo fue necesaria una radiografía de abdomen para realizar el diagnóstico, la mujer tenía un juguete sexual de casi 13 centímetros dentro de su vagina.

La mujer contó entonces al servicio médico, según recoge ‘Foxnews’, que el juguete en cuestión lo usó durante una práctica sexual con su pareja hacía ya 10 años. Durante el acto, ella estaba bebida y no se acordó de retirar el artilugio.

La mujer, diagnosticada con fístula vesicovaginal. fue operada y los cirujanos retiraron con éxito el juguete.

El caso ha sido calificado por el ‘Journal of Sexual Medicine’ como el primero en el que un juguete sexual queda dentro del cuerpo de una mujer durante tanto tiempo. También recuerdan que, no obstante, la retención más larga conocida de un objeto extraño en un cuerpo humano ha sido de 35 años.

Redacción: Leo.bo                                   

Fuente: Telecinco.es

25 Julio 2014

Cuentan los días. Los meses. Los años… Para algunos es casi un orgullo manifestar públicamente cuánto tiempo hace que no tienen sexo. Para otros, como siempre, no tanto, y se convierte en un silencio pleno de dolor, tabúes y vergüenza.

Si bien el dicho –y los sexólogos- afirman que el sexo es salud, muchas personas viven en abstinencia. Lejos de noches de placer, caricias y juegos eróticos, el celibato elegido tiene sus motivos. Repasémoslos.

1-Las razones religiosas. En este ámbito hay diferentes causas. Por un lado, los religiosos y religiosas de la Iglesia Católica Apostólica Romana consagran su cuerpo a Cristo y realizan votos de castidad para toda la vida.

Muchos creyentes, sobre todo los más jóvenes, también se imponen el llegar vírgenes al matrimonio. Y otros, los más practicantes, optan por no mantener contacto íntimo de ningún tipo durante la Cuaresma y hasta Semana Santa.

2-La edad: la realidad de los adultos mayores. Los años, las diferentes enfermedades, la viudez… Son muchos los factores que le juegan en contra a este grupo y logran que se decida dejar de lado la vida sexual.

3-Cuestión de salud. Los primeros meses del embarazo, luego del parto, durante algunos tratamientos específicos o después de determinadas cirugías, la abstinencia se origina en la recomendación médica.

En el caso de aquellos hombres que están bajo tratamiento por problemas de erección, tanto los sexólogos como los andrólogos recomiendan no mantener contacto físico para evitar que aumenten los niveles de estrés y ansiedad, cosa que afectaría aún más la impotencia.

4-Miedos y tabúes. La educación recibida, malas experiencias, inseguridades físicas, ansiedad, miedo a mostrar el cuerpo o a demostrar desconocimiento entre las sábanas… Estos son, entre otros, algunos de los motivos que llevan a elegir a la abstinencia como modo de vida. Sin embargo, detrás de esta aparente elección consentida, se esconden temores profundos que pueden resolverse con terapia adecuada.

Asexualidad no es sinónimo de castidad

A diferencia de la abstinencia elegida, la asexualidad se refiere a la falta o a la disminución de atracción sexual, y la búsqueda de otros recursos para sostener la relación de pareja. “Las personas asexuadas consideran que no sufren ningún trastorno (deseo sexual hipoactivo o fobias sexuales). Por el contrario, se sienten saludables y aceptan la disminución del deseo como una de las diferentes formas de identidad sexual”, explica el doctor Walter Ghedin, médico psiquiatra y sexólogo. Y agrega: “La mayoría de los sujetos asexuados se sienten así desde que empiezan a tener relaciones. Otros han pasado por un periodo de deseo más alto y luego vuelven a niveles bajos”.

Redacción: Leo.bo                                   

Fuente: Clarin.com

25 Julio 2014

Muchas parejas sienten inquietud y desconfianza en las relaciones sexuales durante el embarazo. La presencia de mitos y prejuicios suele ser la causa que subyace con más frecuencia a la suspensión parcial o total de las relaciones sexuales.

La educación recibida, las experiencias sexuales vividas, los valores e ideales de la pareja, las expectativas, ansiedades, falsas creencias y miedos distancian y postergan el encuentro sexual. Algo que, con el tiempo, genera insatisfacción, enojos y rencores. Los roles de género, o sea, cómo debe comportarse una mujer y cómo debe hacerlo un varón, instalan posiciones fijas e inequitativas en cuanto al ejercicio de la sexualidad y las necesidades emocionales de cada persona.

Durante los meses que transcurre el embarazo la mujer se enfrenta a un sin número de cambios, tanto físicos como emocionales. Los físicos son generalmente visibles. Los emocionales a veces confunden, se los adjudica a otras razones y, peor aún, se los calla.

Las consultas con el/la obstetra son frecuentes para controlar la salud de la mamá y el bebé. Allí se abordan cuestiones más físicas que emocionales. Muchas parejas sienten pudor de realizar preguntas sobre sexo y callan. En el mejor de los casos, hablan con amigos, familiares o buscan en Internet las respuestas tan ansiadas que, aunque bien intencionadas, muchas veces no son las adecuadas.

Cada persona vivirá el embarazo a su manera. Aún cuando el hijo fue buscado y deseado, las ansiedades, temores y culpas surgen en algún momento:

* ¿Podemos hacerle daño al bebé al tener relaciones sexuales?

* ¿Se dará cuenta de lo que estamos haciendo?

* Si tenemos relaciones, ¿podría desencadenarse el parto antes de tiempo?

* ¿Por qué siento menos ganas?

* Siento vergüenza al tener relaciones y verme la panza.

* Me siento gorda y fea. Me da miedo que él se busque a otra.

* Desde qué quedó embarazada que no he podido sostener la erección y a veces eyaculo rápidamente.

* Ella está tan abocada al cuidado del bebé que me siento absolutamente desplazado.

* Desde el nacimiento no volvimos a tener relaciones, ella dice que le duele

Estos son testimonios de personas reales que se escuchan a diario en los consultorios. Por eso, hay que esclarecer con sencillez las dudas que tienen las personas. Algunas cuestiones a tener en cuenta son:

* Durante el embarazo y el puerperio pueden presentarse disfunciones sexuales momentáneas. Abordarlas y resolverlas a tiempo posibilita la salud sexual presente y futura.

* El conocimiento de los métodos anticonceptivos para el puerperio y la lactancia permite que la pareja retome las relaciones sexuales sin temor a un nuevo embarazo que podría afectar la salud de la mamá y del futuro bebé. El recién nacido estará "agradecido" de contar con la atención y el apego de su mamá que necesita tanto en sus primeros años de vida.

* La Organización Mundial de la Salud sugiere un espacio intergenésico de tres años entre un embarazo y el siguiente. La mamá y el bebé se necesitan, forman un vínculo fuerte e intenso. El papá se irá incluyendo de a poco. Ambos serán los cuidadores y sostenedores del mundo psíquico de ese bebé.

* El estado anímico de los padres y el vínculo amoroso entre ellos serán garantías para el crecimiento y bienestar del bebé. ¿Qué mejor modelo que ver y sentir a sus padres felices?

* Todas las personas tienen derecho a tener relaciones sexuales y a buscar en ellas placer. Este es un derecho humano y, como tal, debe ser respetado y cuidado.

* Sostener los encuentros sexuales placenteros y gratificantes afianza el vínculo amoroso, aporta beneficios emocionales y físicos y asegura un futuro prometedor para la pareja. Sus hijos agradecerán ver a sus padres felices, sin rencores ni distancias afectivas y tendrán un modelo de identificación de donde partir para establecer nuevos vínculos.

Redacción: Leo.bo                                   

Fuente: Clarin.com

24 Julio 2014

Las nuevas tecnologías han cambiado los hábitos del sexo, así parece demostrarlo un estudio realizado por la empresa Pixmania. Según este informe, lo primero que hacen las mujeres (56.1%) después de tener una relación sexual es revisar el celular. publimetro.pe

Este hábito, seguido por encender un cigarrillo en la cama, se caracteriza por la revisión del servicio de mensajería por Internet WhatsApp, con un 38.54%, superando por poco a Facebook (22.2%) y considerablemente a Twitter (7.64%).

Redacción: Leo.bo                                   

Fuente: Venezuelaaldia

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