Santa Cruz de la Sierra
03 Febrero 2017

Si bien las mujeres han logrado gran apertura en su vida sexual, es importante tener en cuenta algunas recomendaciones para evitar infecciones, enfermedades de transmisión sexual y hasta algunos eventos vergonzosos.

Por eso, te recomendamos considerar los siguientes NO para antes del encuentro sexual:

Beber en exceso. Aunque te sientas “alegre” con una copa más, si te pasas de la raya tendrás más problemas para llegar al orgasmo; eso sin contar que puedes descuidar la protección necesaria durante el sexo para evitar enfermedades de transmisión sexual y embarazos no deseados.

Sexo y comida. Aunque el chocolate, la crema batida, el yogurt y otros alimentos puedan resultar excitantes a la hora del encuentro, ten cuidado con el área vaginal. Cualquier sustancia que contenga azúcar crea un caldo de cultivo para infecciones genitales.

Consumir antihistamínicos. Los antihistamínicos provocan resequedad en las mucosas del cuerpo, incluida la vagina.

Lavarte los dientes con un cepillo eléctrico. ¿Qué tiene que ver la gimnasia con la magnesia?, te preguntarás. Ocurre que el cepillo eléctrico puede provocar pequeñas heridas en tus encías, lo que te hace más proclive a contagiarte de una enfermedad sexual durante el sexo oral.

Comer picante. Además de alterar el pH de tu vagina, los alimentos picantes y especiados pueden provocarte gases.

Redacción: Leo.com.bo

 

Fuente: Imujer.com

03 Febrero 2017

Estudios afirman que un mal descanso y la perdida de disfrute sexual tanto en mujeres como en hombres se encuentran estrechamente vinculados. Por otro lado, la disminución del goce sexual no es el único factor que afecta durante el sexo, también intervienen en el rendimiento y la periodicidad del encuentro.

Dormir poco provoca consecuencias varias a nivel emocional lo que acarrea limitaciones en diversas áreas de la vida cotidiana. Por otro lado también afecta a la regulación del estado de ánimo y produce fatiga, lo que afecta estrechamente al acto sexual. Profesionales recomiendan como mínimo ocho horas de sueño por las noches para evitar complicaciones a la hora de la sexualidad.

La ciencia lo confirma

Una investigación inglesa publicada en The Journal of Sexual Medicine basada en exámenes clínicos y entrevistas afirmó que dormir pocas horas disminuye la excitación sexual. Por consecuencia, a partir de un análisis exhaustivo del genito-sensorial de la zona del clítoris y la vagina denotó pruebas de función sensorial reducida.

Kling, Juliana M, coordinadora del estudio aseguró que "un mal descanso como también casos de insomnio se asociaron a su vez con una disminución del la función sexual. Esto determina la importancia de dormir no solo para asegurar una vida saludable sino también para mejorar el rendimiento en el sexo".

Muchos científicos se preocuparon en determinar si el sueño tiene relación con la deficiencia de deseo. Un estudio publicado en Pubmed (US National Library of Medicine National Institutes of Health) realizó un análisis en 171 mujeres estadounidenses libres de antidepresivos donde estudiaron su comportamiento nocturno durante 14 días y la actividad sexual a través de encuentros.

Los datos finales reflejaron que aquellas mujeres que tuvieron un correcto descanso incrementaron la libido un 14% como también aseguraron tener una mejor excitación.

"Futuros estudios podrían determinar si los trastornos del sueño pueden ser un factor de riesgo para la defunción sexual", afirmó David Kalmbach, investigador de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Michigan y autor principal del estudio.

Un mal descanso no solo afecta al género femenino, en el caso de los hombres también disminuye los niveles de testosterona, hormona que se encarga de la producción de espermatozoides como también de mantener el deseo sexual activo. La testosterona también tiene una función crítica en el desarrollo de la masa muscular y en la fuerza de los huesos.

Otro estudio, en este caso de la Universidad de Chicago, analizó en laboratorios el descanso de 10 hombres jóvenes (en promedio 24 años de edad) durante una semana completa y confirmó que aquellos que dormían menos de cinco horas por noche disminuyeron entre un 10 y un 15% sus niveles de testosterona. Los sujetos analizados denotaron niveles más bajos de esta hormona por la tarde, entre el horario de 14 a 22.

"Los niveles bajos de testosterona se asocian con una reducción de bienestar y vigor, que también puede ocurrir como consecuencia de la pérdida de sueño", dijo Van Cauter profesor de medicina y director del estudio.

Redacción: Leo.com.bo

 

Fuente: Imujer.com

31 Enero 2017

Definitivamente, el 2017 será el año de los abdominales, según las tendencias que analiza Pinterest en base al trending topic de los últimos tres meses. Esta red social dedicada a compartir imágenes de cosas bellas detectó que en 2016 aumentó un 2000% las búsquedas de ejercicios, rutinas y recetas para conseguir el vientre plano y duro.

Y les creo totalmente, porque las redes de citas están plagadas de seres humanos (porque lo son, aunque por momentos uno duda) posando sin respirar con tal de lucir el mejor perfil de ese vientre estilo plancha de ravioles, que tanto sudor costó.

Hombres y mujeres se esmeran en mostrar por las redes el resultado del esfuerzo, lo que está visto y probado que rinde a la hora de cosechar likes. Sin embargo lo que a las mujeres heterosexuales más le gusta del cuerpo masculino no es la panza a cuadritos sino los brazos, los “tubos” trabajados a lo estibador portuario.

Un estudio realizado entre más de 2,000 usuarios del portal de fitness Fitrated.com sobre los tipos físicos más atractivos, confirma que el modelo musculoso moderado triunfa en las fantasías femeninas, aunque ya no se trata de aquel señor desproporcionado sino tonificado en su punto justo. Mientras algunas hacen foco con las piernas, el trasero, el vientre y las manos, los bíceps, muchachos, son el hit de los atributos eróticos.

Para llegar a estas conclusiones los autores del trabajo establecieron cuatro morfologías corporales, bien diferenciadas: normal, musculoso, delgado, curvilíneo, y otros. Así fue como al analizar las respuestas concluyeron que el 41.7 % de las mujeres heterosexuales consultadas reconoce que prefiere un cuerpo normal, y sólo el 35.8 % cae rendida por la dictadura de la apariencia, pero así sea un fofisano con barriga de cerveza y aliento a maní, ha de tener brazos sólidos para abrazar como se debe en las noches de invierno.

A los hombres, según el estudio, les gustan las chicas “normales”, ni tan flacas ni tan rellenitas, una buena noticia pues en esa media cabemos la mayoría de las mujeres del planeta. El 48% de los heterosexuales encuestados dice adorar las curvilíneas, el 24.1 % prefiere las formas equilibradas, al 22.4 % les van las flacuchas y sólo el 3.8 % siente atracción por las esculpidas. A los que eligen las curvies les atraen los pechos turgentes, mientras que a los hombres que prefieren a las delgadas les llama la atención las sentaderas.

Banalidades, todas. Si hemos entendido que no somos el cuerpo que nos tocó en suerte, nos dará igual un trasero chico o redondo, un bíceps fofo o de piedra. Igual vienen bien los abdominales para, entre otros beneficios, aliviar los dolores de la espalda baja y mejorar la postura.

Redacción: Leo.com.bo

 

Fuente: Imujer.com

26 Enero 2017

Para Karen, que tiene 62 años, los problemas empezaron alrededor de los 40: “Sentí que mi deseo sexual disminuyó considerablemente, tardaba más en excitarme y a pesar de tener un marido comprensivo, empecé a temer que se me acercara”.

Como Karen, muchas mujeres evitan la penetración porque le tienen miedo al dolor.

En efecto, una encuesta en Reino Unido en la que participaron casi 7,000 mujeres sexualmente activas de entre 16 y 74 años encontró que casi una de cada 10 tenían dolor al mantener relaciones sexuales.

El sondeo, llevado a cabo por tres instituciones británicas de investigación y cuyas conclusiones fueron publicadas en la Revista Internacional de Obstetricia y Ginecología , sugiere que este problema médico, conocido como dispareunia o coitalgia , es común y afecta a mujeres de todas las edades.

Quienes lo sufren padecen dolor o molestias con el coito, que pueden darse tanto durante como después de la unión sexual.

Las mujeres de 55 a 65 años son las que tienen más probabilidades de tener dispareunia, seguidas del grupo de las más jóvenes, el comprendido entre los 16 y los 24 años.

En efecto, otro estudio en el que participaron unas 200 estudiantes universitarias de Canadá concluyó que hasta el 50% de las jóvenes encuentra dolorosa su primera experiencia de penetración sexual.

Para Karen el problema se volvió un círculo vicioso: “Te preocupas y entonces te pones tensa y eso solo hace que empeoren las cosas”.

A causa del dolor, Karen desarrolló otra complicación relacionada llamada vaginismo, que es una tensión involuntaria de los músculos alrededor de la vagina cada vez que se intenta la penetración.

Muchos factores y un tabú

El dolor durante el coito está estrechamente ligado a otros problemas sexuales, como la sequedad vaginal, la ansiedad durante el sexo y la ausencia de placer sexual.

Hay muchos factores distintos, físicos, psicológicos y emocionales, que pueden causar dolor durante la penetración, lo cual puede hacer más complejo el tratamiento. Pero según los resultados del estudio británico, muchas mujeres todavía sienten vergüenza al hablar del tema y no piden ayuda.

“A muchas mujeres no les gusta hablar de esto. Compartimos todos los detalles gore de dar a luz, pero las mujeres de mi generación tendemos a no hablar abiertamente sobre el sexo y la menopausia. Y deberíamos”, le dijo Karen a Michelle Roberts, corresponsal de Salud de la BBC.

“No deberíamos tener que renunciar a nuestra vida sexual a los 50” , afirmó.

El dolor en números

La encuesta británica sobre actitudes sexuales y estilos de vida fue realizada en conjunto por la Facultad de Higiene y Medicina Tropical de Londres (LSHTM por sus siglas en inglés), la University College London y el centro de investigaciones sociales NatCen Social Research.

El 7.5% de las encuestadas declaró haber tenido coitos dolorosos. Un cuarto de las mismas experimentó esos síntomas con frecuencia o cada vez que tuvo penetración sexual en los seis meses previos al sondeo.

Un tercio de quienes padecen dolor dijeron estar insatisfechas con su vida sexual, un porcentaje significativamente mayor en comparación con el 10% de quienes no sienten dolor.

Según la investigadora líder del estudio, la doctora Kirstin Mitchell, hay una multitud de razones por las que alguien puede tener dispareunia.

“En las mujeres más jóvenes puede ser porque están al principio de sus vidas sexuales y están aceptando cosas que su pareja quiere pero con las que ellas no se sienten particularmente excitadas“, explicó. “O puede ser que sientan tensión porque están empezando a tener relaciones sexuales y no se sienten cómodas al 100% con sus parejas”, añadió.

Según Mitchell no son solo las mujeres maduras las que sienten vergüenza al hablar del coito doloroso y una educación sexual más eficaz podría preparar mejor a la gente joven para lidiar con este problema.

“Con frecuencia la educación sexual se centra en las enfermedades de transmisión sexual y los embarazos, pero también debería preparar a la gente para reflexionar sobre qué es lo que hace el sexo placentero y comunicar lo que les gusta y o que no les gusta en una relación respetuosa y de confianza”.

Posibles causas del dolor

En las mujeres que están en edad menopáusica la penetración puede resultar dolorosa debido a la sequedad vaginal.

El dolor durante el coito también puede estar causado por otros problemas de salud , como algunas enfermedades de transmisión sexual, la endometriosis y los fibromas . Todas estas enfermedades deberían ser diagnosticadas y tratadas por un médico.

Si sientes dolor durante o después de tener relaciones sexuales deberías consultarlo con un médico o acudir a una clínica especializada en salud sexual, recomienda Mitchell. Si es una razón emocional o una ansiedad la que está causando los problemas la terapia sexual puede ayudar.

Redacción: Leo.com.bo

 

Fuente: Imujer.com

06 Diciembre 2016

Quieren y pueden vivir sin sexo. Así lo prefieren. Se autodenominan pertenecientes a una comunidad a la que llaman "el cuarto sexo", defendiendo esta postura sin caer en la idea de trastornos y emparentada con una forma de ser. Estas personas son parte de una nueva orientación sexual: la asexualidad, que identifica a un grupo que no siente atracción íntima por sus pares.

Es que el sexo es un terreno que dispara muchas aristas. Y más si el tema a tratar corresponde a la vida en pareja. Sin dejar de reconocer que es una de las problemáticas más grandes en la historia de las relaciones, es importante cuantificar y calificar al sexo en su verdadera importancia para el sostén y la solidez en una pareja.

En los últimos años, el término asexuado o asexual estuvo presente en muchas discusiones. "Esta es la razón por la que necesita precisiones, sostuvo el médico psiquiatra y especialista en sexología Juan Carlos Kusnetzoff, ya que una persona asexual es aquella que no quiere, no le gusta o no tiene pretensiones de tener relaciones sexuales. El resto de su vida sigue siendo igual como cualquier otro individuo".

"Una persona decide ser así desde el vamos. Nació así. Se lo denomina asexualidad egosintónica ya que forma parte de la estructura personal y de la individualidad de la persona", explicó Kusnetzoff. El doctor sostuvo que "todo aquel que sienta esto debe saber que no es un problema, porque es una persona que siempre fue así, es una sensación que tiene adentro y difícilmente cambie. Igualmente, ante los ojos de la sociedad se lo ve como algo malo porque, en lo mínimo, se lo considera una rareza y en lo máximo una patología".

En la adolescencia, es fácil detectar si uno es asexuado o no, ya que es ahí donde se empiezan a notar las ganas de tener alguna relación sexual con el sexo opuesto o el mismo sexo. "Si una persona se está volviendo asexuado se pierde el cosquilleo que se genera internamente. Además, se pierde la flecha hacia el otro sexo", agregó el sexólogo.

Kusnetzoff afirmó que "muchos hombres utilizan la popularidad de la asexualidad para psicopáticamente conquistar a una chica y provocarla diciéndole que pueden salir pero no van tener sexo". Esto, de alguna forma, genera una especie de desafío en la mujer y luego terminan cumpliendo el deseo sexual del hombre.

Kusnetzoff cree que no existen tendencias propias de los argentinos a la hora de tener sexo, ya que depende mucho del lugar donde nacieron, la crianza que tuvieron y las costumbres que tienen. "La Argentina en general es analfabeta en sexualdiad humana, son siglos que existen detrás de ausencia de conocimiento. Sabrán del cerebro, de la vida biológica y patológica pero no saben nada de problemas de erección u orgasmos".

Redacción: Leo.com.bo

 

Fuente: Imujer.com

06 Diciembre 2016

La sexualidad entre los seres humanos suele fragmentarse en cuatro partes: la heterosexualidad, la homosexualidad, la bisexualidad y la asexualidad. Son orientaciones bien definidas -algunas más comunes que otras- y están relacionadas directamente con la atracción sexual de una persona hacia otra de su sexo contrario o de su mismo sexo. Sin embargo, de la asexualidad (ausencia de atracción sexual por completo) se desprende una quinta pata que pocas veces está ubicada en el centro de la discusión: la demisexualidad.

"La demisexualidad es una variante de la asexualidad. Es decir, personas que no sienten atracción sexual por otras a menos que intervenga el romanticismo. Se da mayormente en los jóvenes, que necesitan vivenciar un sentimiento amoroso para tener sexo. En algunos es una combativa postura frente al "sexo fácil"; en otros, en cambio, es una forma de relacionarse. Los pudores y miedos también influyen", explicó a Infobae Walter Ghedin (MN 74.794) , médico psiquiatra y sexólogo.

Sin dudas que es una manera de afrontar la sexualidad poco conocida, pero que incluye a más personas de las que uno podría imaginarse. El término demisexual estaría a mitad de camino entre la sexualidad y la asexualidad, lo que no significa que los demisexuales tengan una sexualidad a medias o incompleta, sino que requieren de esa fuerte conexión emocional para que sus experiencias sexuales sean plenamente satisfactorias.

"El riesgo de esta conducta demisexual es decepcionarse por una realidad que impone el sexo desde los primeros encuentros. Estos jóvenes sostienen su deseo y lo defienden. Es una actitud congruente con lo que sienten", dijo Ghedin, quien aseguró que "los pudores surgen por ideales culturales o de belleza. Es una expresión sexual en donde aparecen los miedos por creer que no cuentan con habilidades eróticas. Son inseguridades personales respecto a la conducta sexual".

Cuando una persona demisexual forja ese vínculo emocional con alguien, ya sea a raíz de una amistad especial o enamorándose por completo de una persona, experimenta un deseo sexual que está dirigido únicamente hacia esa persona con la que han logrado conectar a otro nivel.

"Las personas asexuales no quieren ser consideradas 'enfermas' ni catalogadas con diagnósticos médicos (deseo sexual hipoactivo o trastorno por aversión al sexo), también rechazan interpretaciones psicológicas que explican 'su problema' como el resultado de las defensas: la represión, sublimación o desplazamiento del deseo hacia otros objetivos", dijo el experto.

Ghedin concluyó que "los asexuales definen la asexualidad como una de las tantas formas de identidad sexual y son congruentes con su forma de sentir. Defienden las relaciones vinculares basadas en el romanticismo sin tener el sexo como objetivo prioritario. No obstante se debe tener en cuenta que muchos problemas que aquejan al deseo son provocados por problemas médicos (endócrinos, efectos adversos de fármacos, entre otros), así como psicológicos (traumas sexuales, parejas conflictivas, violencia, poca estimulación, rutina, etcétera). El descarte de estas y otras causas que pueden bajar al deseo es fundamental".

Redacción: Leo.com.bo

 

Fuente: Imujer.com

24 Noviembre 2016

Después de un ataque cardíaco, muchos adultos jóvenes tienen problemas sexuales, las mujeres más que los hombres, revela un nuevo estudio.

Además, los que no hablan con su médico sobre la sexualidad durante las primeras semanas después de sufrir un ataque cardíaco, son más propensos a retrasar el momento de tener relaciones, añadieron los investigadores.

 “Una cantidad sustancial de hombres y mujeres jóvenes tendrán problemas relacionados con el sexo después de sufrir un ataque cardíaco, pero muy pocos llegan a tener alguna vez una conversación sobre este tema con su médico”, dijo Kevin Weinfurt, profesor de psiquiatría y ciencias de la conducta en la Facultad de Medicina de la Universidad de Duke, en Durham, Carolina del Norte.

“Esto enfatiza la necesidad de que los profesionales hablen con sus pacientes sobre los posibles efectos secundarios de los ataques cardíacos en su vida sexual y qué es lo que pueden hacer al respecto”, aconsejó Weinfurt, quien escribió un comentario que acompaña al estudio.

La cuestión es: ¿cómo afectan los ataques cardíacos a la actividad sexual de los adultos jóvenes?

Pocos estudios han examinado la actividad sexual de todos los hombres y las mujeres después de un ataque cardíaco, dijo el doctor Gregg Fonarow, profesor de medicina cardiovascular de la Universidad de California, en Los Ángeles, quien no participó en la nueva investigación.

Y el estudio dice que ha habido incluso menos interés por la actividad sexual por parte de las personas más jóvenes, aunque un estimado de un 20% de los ataques cardíacos los experimentan adultos de hasta 55 años de edad.

Para realizar este estudio, la doctora Stacy Tessler Lindau, de la Universidad de Chicago, y sus colaboradores, analizaron los datos de más de 2,800 supervivientes de ataques cardiacos en Estados Unidos y España. Los participantes tenían entre 18 y 55 años, y la mitad eran mayores de 49 años. Dos tercios eran mujeres.

Entre los que eran sexualmente activos antes de su ataque cardíaco, 64% de los hombres y el 55% de las mujeres retomaron las relaciones sexuales en el plazo de un mes, indicaron los investigadores. Un año después, dos de cada cinco mujeres reportaron una falta de interés. Y casi uno de cada cinco hombres reportaron una falta de interés, según el estudio.

Redacción: Leo.com.bo

 

Fuente: Imujer.com

17 Noviembre 2016

Un estudio publicado por la revista ‘Archives of Sexual Behavior‘ explicó por qué las mujeres gimen durante el acto sexual.

Según el análisis, el 66% de las féminas hace sonidos para acelerar el clímax de su pareja, mientras que el 87% lo hace para estimular la autoestima de su media naranja.

Sin embargo, el estudio señaló que no necesariamente lo hacen cuando tienen un orgasmo.

Las mujeres también explicaron que hacen sonidos para aliviar el aburrimiento, la fatiga, el dolor o la incomodidad durante el acto.

Redacción: Leo.com.bo

 

Fuente: Imujer.com

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