Santa Cruz de la Sierra
Allart Hoekzema

Allart Hoekzema

Write on Lunes, 23 Abril 2018
Write on Lunes, 23 Abril 2018
Write on Lunes, 02 Octubre 2017

Ocurrió en el cierre de un festival al aire libre junto al hotel Mandalay Bay. El atacante fue abatido.

Al menos 50 personas que presenciaban un concierto de música country murieron y otras 200 resultaron heridas en un tiroteo indiscriminado registrado anoche en Las Vegas. El atacante fue identificado como Stephen Paddock, residente de Nevada, de 64 años. Lo afirmó el sheriff local, Joe Lombardo.

El presidente Donald Trump envió sus condolencias a las víctimas y familias del "terrible tiroteo", a través de Twitter.

El tiroteo es el más grave registrado en EE.UU. en los últimos años.

Lombardo informó en una rueda de prensa que se trata de una cifra provisional de víctimas, e indicó que el presunto autor del tiroteo fue abatido posteriormente por los agentes en un hotel cercano desde el que efectuó los disparos.

El tiroteo tuvo lugar en el cierre de los tres días del festival country "Route 91 Harvest", que tenía lugar al aire libre junto al hotel Mandalay Bay, en la zona sur de la famosa avenida "Strip" que concentra los principales hoteles y casinos de Las Vegas.

Según Lombardo, el sospechoso actuó en solitario y llevó a cabo su ataque desde el piso 32 del hotel Mandalay Bay, donde fue encontrado por la policía y fue abatido por los disparos de los agentes.

Lombardo agregó que la policía busca a la acompañante del atacante, que identificó como una mujer asiática llamada Marilou Danley.

"Confirmamos que un sospechoso ha sido abatido. Esta investigación sigue en marcha", había asegurado poco antes en su cuenta de Twitter la Policía, que dijo que creían que el sujeto actuaba solo, lo que desmentía informaciones anteriores de los medios locales que apuntaban a dos posibles atacantes.

Poco después del tiroteo, la policía ordenó el cierre de una amplia sección del sur del bulevar Las Vegas, que sirve de columna vertebral a la ciudad y es conocido por la sucesión de hoteles y casinos que hay en él, así como varias calles adyacentes de la zona.

"Estamos investigando informes de un tirador activo cerca de Mandalay Bay Casino. Pedimos a todos que por favor eviten el área", dijo la Policía Metropolitana de Las Vegas en su cuenta de Twitter alertando de suceso al tiempo que cerraba las calles de la zona.

Al lugar acudieron inmediatamente decenas de coches policiales, a los que se sumó un equipo de agentes especiales de acción rápida (SWAT) para dar con el autor del ataque.

El tiroteo se produjo hacia las 22 locales, las 2 de la mañana en la Argentina, mientras el cantante de country Jason Aldean actuaba en la jornada de cierre del festival de música country.

Según los testigos, hacia esa hora se escucharon largas ráfagas de disparos efectuados posiblemente con un fusil semiautomático, que provocaron el pánico entre los asistentes y que continuaron incluso después de que la banda del artista dejara de tocar.

En algunos videos publicados en las redes sociales se pueden escuchar ráfagas de disparos mientras se ve a la gente correr despavorida, de pie preguntándose qué sucede o tirada sobre el pasto, protegiéndose de los disparos.

Entre los muertos hay varios policías fuera de servicio que asistían al concierto, según Lombardo, y se teme que entre los heridos haya más agentes, porque habían ido en grupo.

Los heridos fueron trasladados en ambulancias principalmente al Centro Médico de la Universidad y al Sunrise Hospital Medical Center, donde muchos de ellos se encuentran en situación crítica.

Debido al incidente, además del cierre de la zona sur de la ciudad y de una carretera, varios vuelos con destino al aeropuerto internacional de Las Vegas fueron desviados a otras terminales como medida de precaución.

Redacción Leo.com.bo

Fuente: agencias

Write on Jueves, 24 Agosto 2017

Asombra lo que percibe un hombre envidioso. Me sentía (y sigo sintiéndome) vulnerable, sin armadura, víctima del enorme peso del tiempo, del espacio y de la materia. El cineasta Tony Peredo y la fantástica actriz argentina Alba Buruma, entretanto, se fueron de fiesta por toda la avenida La Barranca, en un maravilloso trance compartido por vecinos y periodistas.

En el restaurante ‘El Toborochi’, que por cierto se parece cada vez más al mítico ‘Rugantino’ de Roma, Alba hizo un striptease, aclamada por la entera nobleza del barrio El Trompillo. Yo no la vi a mi inimitable musa bailando desnuda, porque el local estaba demasiado lleno de gente. Pero al final del espectáculo, al salir del restaurante, ‘Totonno’ me dijo: “Si realmente la inventaste, no te perdiste nada. Ya la conocés en todas sus formas, ¿no es cierto?”

Mientras yo fui perdiendo toda mi energía vital, los dos tortolitos se hicieron más fuertes y sobre todo más rápidos. Los reporteros y ‘paparazzi’ no pudieron seguir su alucinante carrera. Y yo tampoco, pero mi intuición me guió hacia el hotel ‘Aviador’. En el lobby los encontré, bebiendo prosecco de Franciacorta, mi espumante italiano favorito. Alba, por primera vez en toda la jornada, me sonrió a mí. Exclusivamente a mí. Una sonrisa inigualable.

Volvió el seductor susurro del silencio. Alba me dijo: “Vamos a bailar.” Me llevó a la estatua de la Madre India. A los pies del magnífico cuerpo de piedra, duro y misterioso como el silencio inquebrantable, yo le dije: “Por fin me reconociste. Soy yo, tu creador, pero no sé bailar.” Mi espléndida showgirl me confortó diciendo: “Basta con que escuches en silencio a tu cuerpo y bailarás. Basta con que recuerdes los movimientos en tranquilidad. Todo es reminiscencia.” Pero mi estado de ánimo estaba muy lejos del silencio y de la tranquilidad. Y, lamentablemente, mi rival, el cineasta Tony Peredo, el infame ‘Totonno’, vino a robarme de nuevo a mi diosa.

Fue una inefable tortura para mí, tener que mirarlos hasta la madrugada bailando felices en la fuente del silencio de la alameda El Trompillo. Alba, ¡mi deliciosa Alba!, ungió al cineasta con las aguas mágicas de la fuente. Yo estaba mirando, inmóvil e inerme. Y estaba seguro de que mi amigo (¿o acaso enemigo?) iba a realizar una película inolvidable.

Allart Hoekzema Nieboer MIGAJAS

Write on Martes, 08 Agosto 2017

Varios días después de la rara y premonitoria charla con el cineasta Tony Peredo en Santa Cruz, mi esposa Emma, nuestro hijito Sebastián y yo, ya estando en Buenos Aires, asistimos a un concierto de violonchelo en la planta baja del laberíntico Palacio Barolo en la avenida de Mayo. Sebastián no aguantó la seriedad del evento. El niño de apenas cuatro años corrió con una asombrosa velocidad hacia el ascensor. Lo alcancé con gran dificultad, agarrándolo justo cuando la puerta del ascensor se cerró detrás de nosotros. Al cabo de un rato llegamos al último piso del palacio, una cúpula conocida como el ‘antiguo Faro’. Desde allí la vista de la ciudad de Buenos Aires es única. Sebastián me enseñó un supermercado situado en 9 de Julio esquina de Mayo. “Vamos a bajar, papá. Quiero ir al súper, a mirar las frutas y verduras”, ordenó mi hijito. Emma se quedó en el Palacio Barolo, prefiriendo el concierto (ejecutado, por cierto, por nuestro amigo, el urubicheño Dámaso Vaca) a una visita al Carrefour.

En el súper, Sebastián quedó fascinado por las papas negras. Se rio y dijo: “Estas papas tienen la misma forma que tu cabeza, papá.” Un hombre alto, no flaco y algo calvo, que inmediatamente me provocó una sensación de incomodidad y hasta repulsión, se nos acercó. Con una voz impersonal, comentó: “Si un hombre tiene graves problemas debería dirigirse a un niño. Ellos poseen el sueño y la libertad.” Reconocí la cita de Dostoyevski (la tengo anotada en italiano en uno de mis cuadernos), pero no quise reaccionar. “¡Hola! Usted también tiene la cara como una papa negra”, le dijo mi hijito para mi espanto. “Es lógico, porque soy la imagen especular de tu padre”, fue la contestación del hombre. Me sentí profundamente ofendido. “Usted no se me parece en nada”, dije. El hombre sonrió de manera asaz desagradable y observó: “Reconozco esta superficialidad. Usted se fija solo en un par de detalles y nunca logra ver la imagen completa. Es muy típico.” Ya en pánico, le pregunté a Sebastián: “¿Realmente, este señor se me parece?” Mi hijito respondió: “Tu eres mi papa. Él, no.” Eso me confortó más o menos. El hombre, así de agresivo lo percibí, volvió al ataque, diciendo: “Digamos que no soy una persona insignificante. Más bien soy la gota que define el rumbo del océano.” Ahora yo también pasé al ataque, acordándome de otra frase anotada en uno de mis vanos cuadernos: “Usted es como aquel patético ratón chino que escupió en el océano y dijo: yo también existo.” Continuará.

Allart Hoekzema Nieboer MIGAJAS

Write on Lunes, 17 Abril 2017

Antes de caer literalmente en un gran vacío, estábamos con mi hijito Sebastián admirando unos loros en el jardín de mi suegra, doña Josefina Arreaza de Sosa. Las aves se encontraban en una jaula recién construida. Noté que dos eran parabas verdaderas, de carne y hueso, y había otros dos loros que eran falsos, de madera o yeso. Los dos reales, por algún motivo, me recordaron a mi amistad con el cineasta Tony Peredo, hombre culto, erudito y versátil, que adora la conversación. Pensé en una charla que tuve con Tony, no hacía mucho, sobre el concepto de la segunda oportunidad…

“¿Acaso has pensado alguna vez que, si la vida te diera una segunda oportunidad, todo sería diferente?” me preguntó el cineasta. “Pienso que todos sabemos lo que es anhelar una segunda oportunidad. Pero es muy difícil que se presente”, contesté. “¿Estás pensando en Heráclito, el más subjetivo y, por ende, el más moderno autor de la antigüedad?” quiso saber Tony. “Sí, en él y en su río. Siempre hay un mañana, pero nunca se parece al día de hoy. Y nosotros también cambiamos sin parar”, argumenté. “No se puede descender dos veces por el mismo río, pues cuando desciendo el río por segunda vez, ni yo ni el río somos los mismos”, parafraseó mi amigo. “Recuerdo que mi padre me trajo, de un viaje a Boston a finales de los años ochenta, una edición original de la famosa novela inconclusa ‘The Last Tycoon’ de Francis Scott Fitzgerald. Abrí el libro por primera vez en una página cualquiera y leí: ‘No hay segundos actos en las vidas americanas.’ No creo tampoco que haya segundas oportunidades en las vidas europeas o sudamericanas”, confesé. Y fue allí en ese momento, donde Tony Peredo confirmó su erudición incomparable, diciendo: “De acuerdo, eso lo afirmó en ‘El Último Magnate’ de 1941, primera edición de la editora Charles Scribner’s Sons de Nueva York. Pero Fitzgerald había escrito nueve años antes en un ensayo titulado ‘Mi Ciudad Perdida’ que efectivamente no existían segundas oportunidades, para luego dejar entender de manera lacónica que probablemente se equivocara. Entonces no podemos saber lo que pensaba realmente acerca de las segundas oportunidades.” Después, Tony dijo: “A propósito de cosas perdidas, ‘El Mundo Perdido’ de Sir Arthur Conan Doyle es mi novela favorita. Encontré hace poco aquí en el barrio El Trompillo a un descendiente suyo, Charles Smith Doyle, quien es – así me dijo – presidente de un club denominado P.I.S.O.” Continuará.

Write on Lunes, 10 Abril 2017

El Gobierno Autónomo Municipal de Santa Cruz de la sierra, a través de la presidenta del Concejo, Angélica Sosa, distinguió este viernes al médico norteamericano David A. Farcy, como visitante distinguido de la ciudad en reconocimiento a su trayectoria profesional y social, promoviendo el desarrollo del conocimiento en el área de la salud, en beneficio de los ciudadanos del municipio cruceño.

“Darle la bienvenida a esta ciudad con los brazos abiertos. Estamos seguros que su experiencia servirá mucho a nuestro sistema de salud gratuita que ha implementado el alcalde Percy Fernández. Nosotros servimos para atender a la población con servicio gratuito, los que estamos al servicio de Santa Cruz, tenemos la misión de trabajar en favor de todos”, dijo Sosa.

El homenajeado agradeció a la presidenta del Concejo por reconocer su labor de servicio a la sociedad y por entregar la insignia con el escudo de Santa Cruz.

“Le agradezco Presidenta por esta distinción y por este escudo de la ciudad. Ustedes tienen un buen sistema de salud que va ir aumentando y  se va necesitar hacer un cambio en la educación para que hayan más prácticas, para que los estudiantes empiecen a ver a los pacientes más temprano”, expresó el médico distinguido.

La distinción se llevó a cabo en el Museo de Arte de la ciudad, donde también asistieron autoridades del Gobierno Municipal entre otros invitados. En la oportunidad el Dr. Farcy entregó un libro sobre emergencia hospitalaria a la presidenta del Concejo Municipal.

DATOS DEL DR. DAVID A. FARCY

El Dr. David A. Farcy es certificado por la Junta Americana de Medicina de Emergencia y es el Presidente del Departamento de Medicina de Emergencia en el Centro Médico Mount Sinai. También  Es miembro de la Asociación Médica Americana, el Colegio Americano de Médicos de Emergencia, la Academia Americana de Medicina de Emergencia y la Sociedad de Medicina de Cuidados Críticos.

Redacción: Leo.com.bo

Fuente: GAM

Write on Martes, 14 Marzo 2017

Son las cinco de la tarde. Saco la basura bajo un cielo tan gris como las cenizas del pasado. Me duele la espalda. Tiene razón mi esposa Emma: ya no debería alzarlo todo el tiempo a nuestro hijito Sebastián. Pero es un intento de detener el tiempo: no quiero que Sebastián crezca demasiado rápido.

En la vereda fuera de nuestro condominio, sobre la avenida La Barranca, se me acerca un joven de unos 20 años de edad. Su manera de caminar suscita un vago recuerdo dentro de mí. “Buenas tardes, don Allart. Sé que usted es un hombre bueno, pero no es feliz”, dice el joven. Su voz también tiene cierta familiaridad. “Por favor, muchacho, ¿puede definir la felicidad?” le pregunto. “Claro, me refiero a una vida de placer, sin preocupaciones”, dice el joven, muy seguro de sí mismo. “No, muchacho, lo siento pero se refiere a un deseo de imperturbabilidad. No tiene nada que ver con la felicidad”, digo yo, tratando de mostrarme tan seguro como él. El joven se ríe y pregunta: “¿Todavía no sabe quién soy?” Yo rebato: “¿Por qué no se presenta? Así estamos acostumbrados en el barrio.” Mi joven interlocutor comenta, no sin aplomo: “Lo que pasa es que usted me conoce, pero no me reconoce.” Yo comento, no sin vanidad: “Todo conocimiento no es sino reconocimiento. Si no lo reconozco a usted es porque realmente no lo conozco. Así de sencillo.” Me doy cuenta con el pasar del tiempo de que cada vez más lo percibo como un rival, un contrincante que me irrita. Tengo un amigo capaz de irritarme del mismo modo, pero es un hombre mucho mayor, de unos 60 años de edad.

El joven, en tanto, quiere proponerme un trato. “Don Allart, me gustaría venderle un producto muy especial. Estoy hablando de un tratamiento único que borra la vejez y lo antiestético. Si adivina quién soy, le vamos a regalar el primer paso de la cura, que es el ‘Hair Test’”, explica. Repito sus propias palabras: “Un tratamiento que borra la vejez y lo antiestético… Imagino que borra las emociones también.” El joven pregunta: “¿Por qué piensa eso?” Yo explico: “Porque usted tiene los mismos movimientos, la misma voz y la misma cara que mi querido amigo don Pedro Lero Tayo, el famoso sereno de la plazuela de La Barranca, pero sin una pizca de emoción.” El joven aplaude. “¡Bravo! Recibirá el ´Hair Test’ gratis”, dice. Continuará.

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