Santa Cruz de la Sierra
Allart Hoekzema

Allart Hoekzema

Write on Martes, 19 Marzo 2019

Le confieso a la bonitísima psicopedagoga del colegio “Adolfo Kolping” que siento un gran alivio.

   —El hecho de que mi hijito Sebastián haya dibujado una momia y una serpiente es una mejora —le explico—. Significa que ya no está tan obsesionado con la historia del bandolero Hurtado.

   —No, don Allart, se equivoca. Su obsesión sigue tan fuerte como antes —rebate ella—. Hablé un rato con Sebastián y me contó que la momia es la figura principal del nuevo filme de Tony Peredo.

   —¿Y por qué decidió dibujar una serpiente? —quiero saber—. ¿Eso acaso se lo contó también?

   —Sí, me dijo que quería agregar un elemento clave. Dijo que la serpiente le iba a gustar a su tío.

   Pienso en los tres elementos clave de la teoría literaria de mi suegro don Hugo Sosa. Luego digo:

   —A propósito del cineasta Tony Peredo, ¿ya se fue? Hizo un rodaje muy rápido aquí, entonces.

   —Sí, la diversión no duró mucho. El músico de Urubichá, quien tocaba las lindísimas chovenas, recibió una llamada y luego se fueron. Tony me dijo que iban a hacer otro rodaje, en una clínica.

   Suena el timbre del colegio y veo a mi hijito salir de su curso como un rayo. Lamentablemente, tengo que despedirme de manera muy apresurada de la adorable psicopedagoga y me pongo a perseguir, no exactamente como un rayo, a Sebastián. Menos mal que apenas fuera del portón se detiene para comprar una bolsita de pipocas, así que lo puedo agarrar. Justo en este momento nos topamos con el taxista don Braulio Robles quien nos enseña su auto estacionado frente al colegio.

   —Vamos a hacer una carrera como en los viejos tiempos —nos propone—. Súbanse los dos.

   —No, gracias —digo—. Preferimos caminar. Nuestra casa queda muy cerca. Usted lo sabe.

   —Vamos —insiste el taxista—. Los voy a llevar a un lugar secreto. Les va a gustar, estoy seguro.

   —Vamos —dice ahora mi hijito Sebastián también—. Los lugares secretos me gustan muchísimo.

   Me rindo. Nos subimos, pero me arrepiento inmediatamente porque don Braulio, creyéndose el buen Sancho Panza de verdad, comienza a darme consejos prácticos acerca de la trama del libro.

   —Lo siento mucho, don Allart, pero se nota mi ausencia en el desarrollo de la historia —comenta el taxista—. Realmente, yo tendría que estar más presente y evitar que usted tienda toda una serie de cortinas de humo. Me necesita para contar los acontecimientos de manera directa.

   —Al menos podría decirme de manera directa adónde nos lleva —le digo. Continuará.

 

Allart Hoekzema Nieboer   MIGAJAS

Write on Miércoles, 06 Marzo 2019

Hacia el mediodía, al recoger a mi hijito Sebastián del colegio “Adolfo Kolping”, me topo más o menos casualmente con el cineasta Tony Peredo. Digo “más o menos casualmente” porque es la expresión que Tony mismo utiliza. Mientras esperamos enfrente del portón del colegio me explica que estaba dando una vuelta por el barrio para ordenar sus ideas acerca de la nueva película cuando de pronto le vino a la mente algo que ya había querido preguntarme mucho antes.

   —¿Quién es Liliana Haber? —quiere saber el cineasta—. Es decir, sé que era la “hembrita fabulosa” con la que el taxista don Braulio Robles hace cinco años estaba pasando un momento fogoso mientras en la zona de la guardería “Pasitos” otro taxista te estaba robando tu cuaderno con los apuntes sobre el bandolero Hurtado. Pero me interesa saber por qué ese nombre al oírlo en una conversación que tuviste no hace mucho con el  mismo don Braulio te puso sumamente incómodo. Mencionaste en una de tus columnas recientes que incluso estabas sintiendo náusea.

   —Y ahora estoy nuevamente sintiendo náusea —le confieso a Tony—. No sé por qué. Ni siquiera la conozco. Es sólo que el nombre me provoca una sensación muy desagradable. Nada más. O sí, bueno, también me provoca un recuerdo, pero es tan vago y tan incierto que no puedo ni llamarlo recuerdo. Me acuerdo de haberlo escuchado en algún lugar. O a lo mejor alguna vez he anotado ese nombre. No sé. Pero, ¿puedo confesarte algo más? Justo ahora estoy haciendo otra asociación en mi mente. Será por eso que en este momento siento una náusea hasta más fuerte que la de la primera vez. Esta mañana estaba hablando con la psicopedagoga del colegio quien me contó que Sebastián le dijo que el protagonista de tu nueva película habla italiano y alemán. Probablemente sea una casualidad, pero don Braulio me contó que Liliana Haber también habla italiano y alemán.

   —¿Y qué tal la psicopedagoga? No tenés buenas experiencias con psicopedagogas, ¿no es cierto?

   —Ay, Tony, esta psicopedagoga es diferente. Es un espectáculo, la mujer. Dice que es tu fan.

   —Quiero encontrarla. Presentámela ahora —dice el cineasta justo cuando se abre el portón.

   No me sorprende que el primer alumno que sale del portón sea Sebastián. Mi hijito exclama:

   —¡Hola, tío Tony! ¡Hola, papá! ¡Vámonos! Quiero volver al aeropuerto El Trompillo. ¡Rápido!

   —Pero tu papá iba a presentarme a tu psicopedagoga —protesta el cineasta. Continuará.

 

Allart Hoekzema Nieboer   MIGAJAS

Write on Viernes, 01 Marzo 2019

No sin vanidad le explico a la psicopedagoga del colegio “Adolfo Kolping” que mi esposa Emmita y yo solemos hablar italiano entre nosotros y que nuestro hijito Sebastián, escuchando todos los días ese idioma en la casa, lo aprendió de manera muy natural. La mujer asiente con la cabeza.

   —¿Y el alemán? —me pregunta—. No me diga que su hijo logró dominarlo sólo en un año en el kínder “Alemán”. Me temo que yo personalmente no podría jamás aprenderlo de manera natural.

   —Lo que pasa es que el alemán se parece mucho al holandés —le comento—. Por eso le resultó muy fácil a Sebastián aprenderlo. No creo que sea mérito de sus maestras del kínder “Alemán”.

   —Entonces, ¿usted es holandés? No lo sabía. Su nombre y sus dos apellidos me suenan como chino —admite la psicopedagoga y su observación no me agrada, pero su sonrisa me desarma. Luego me dice que Sebastián más de una vez le ha confesado que no quiere ser “nórdico”.

   —Ay, sí, lo sé. Se parece mucho más a su madre que a mí —reconozco—. Mejor así, supongo.

   —Volviendo al alemán y al italiano, hay un detalle que me causó curiosidad —dice la mujer ahora—. ¿Sabe usted que Sebastián aquí en el colegio siempre dibuja al mismo piloto sentado en un avión con un gran sombrero de vaquero? Dice que el piloto habla alemán e italiano. Y dice también que el piloto es el protagonista de una película de su tío Tony. ¿Quién es su tío Tony? No me diga que se trata del grandísimo y churrísimo cineasta Tony Peredo. Soy su fan número uno.

   —Sí, es él. Tony Peredo es mi mejor amigo —digo no sin celos—. También es el ídolo de mi hijo.

   —Ojalá viniera aquí al colegio para rodar una escena de su nueva película —medita la mujer—. A lo mejor deberíamos mejorar un poco el aspecto del patio central. Sebastián me dijo el otro día que quería que el patio de nuestro colegio fuera como el de la guardería “Pasitos”, lleno de tucanes y parabas. Me dijo también que quería bailar sobre las notas de una chovena en el patio.

   No puedo evitar decirle a la simpática psicopedagoga del colegio “Adolf Kolping” que, a mis ojos, se asemeja mucho a la maestra que Sebastián tenía cinco años atrás en la guardería “Pasitos”. Ella quiere saber si la maestra en cuestión acaso era “bonita” y “buena”. Y yo no puedo evitar decirle que era “bellísima” y “hasta ahora la mejor educadora que le ha tocado en suerte a mi hijito”.  Y repito no sin énfasis: “Hasta ahora”. Continuará.

Write on Martes, 14 Marzo 2017

Son las cinco de la tarde. Saco la basura bajo un cielo tan gris como las cenizas del pasado. Me duele la espalda. Tiene razón mi esposa Emma: ya no debería alzarlo todo el tiempo a nuestro hijito Sebastián. Pero es un intento de detener el tiempo: no quiero que Sebastián crezca demasiado rápido.

En la vereda fuera de nuestro condominio, sobre la avenida La Barranca, se me acerca un joven de unos 20 años de edad. Su manera de caminar suscita un vago recuerdo dentro de mí. “Buenas tardes, don Allart. Sé que usted es un hombre bueno, pero no es feliz”, dice el joven. Su voz también tiene cierta familiaridad. “Por favor, muchacho, ¿puede definir la felicidad?” le pregunto. “Claro, me refiero a una vida de placer, sin preocupaciones”, dice el joven, muy seguro de sí mismo. “No, muchacho, lo siento pero se refiere a un deseo de imperturbabilidad. No tiene nada que ver con la felicidad”, digo yo, tratando de mostrarme tan seguro como él. El joven se ríe y pregunta: “¿Todavía no sabe quién soy?” Yo rebato: “¿Por qué no se presenta? Así estamos acostumbrados en el barrio.” Mi joven interlocutor comenta, no sin aplomo: “Lo que pasa es que usted me conoce, pero no me reconoce.” Yo comento, no sin vanidad: “Todo conocimiento no es sino reconocimiento. Si no lo reconozco a usted es porque realmente no lo conozco. Así de sencillo.” Me doy cuenta con el pasar del tiempo de que cada vez más lo percibo como un rival, un contrincante que me irrita. Tengo un amigo capaz de irritarme del mismo modo, pero es un hombre mucho mayor, de unos 60 años de edad.

El joven, en tanto, quiere proponerme un trato. “Don Allart, me gustaría venderle un producto muy especial. Estoy hablando de un tratamiento único que borra la vejez y lo antiestético. Si adivina quién soy, le vamos a regalar el primer paso de la cura, que es el ‘Hair Test’”, explica. Repito sus propias palabras: “Un tratamiento que borra la vejez y lo antiestético… Imagino que borra las emociones también.” El joven pregunta: “¿Por qué piensa eso?” Yo explico: “Porque usted tiene los mismos movimientos, la misma voz y la misma cara que mi querido amigo don Pedro Lero Tayo, el famoso sereno de la plazuela de La Barranca, pero sin una pizca de emoción.” El joven aplaude. “¡Bravo! Recibirá el ´Hair Test’ gratis”, dice. Continuará.

Write on Martes, 13 Diciembre 2016

En un país que no debería tener aviones, ir al aeropuerto para despedirse de seres queridos que se van de viaje no es un asunto sin preocupaciones. Estamos con la tía Yudit, mi esposa Emma y nuestro hijito Sebastián. Don Braulio, mi amigo y confidente del barrio El Trompillo, nos lleva al aeropuerto internacional de Viru Viru. “Disculpe, doña Emma, ¿pero a dónde va a viajar?” pregunta don Braulio. “A Rochester, Minnesota. Mi padre está internado allí en una clínica”, contesta mi esposa. “¿Dónde queda Minnesota, cerca de Miami, Los Ángeles, Nueva York, San Francisco, Las Vegas, Washington…?” indaga mi amigo. “Más o menos cerca de Chicago”, digo yo. “Lo iba a decir”, dice don Braulio. “Minnesota es uno de los denominados ‘fly-over states’, estados del interior de Estados Unidos que los aviones prefieren sobrevolar para aterrizar en destinos más atractivos en las costas”, explico. “Oiga, don Allart, usted es muy presumido”, comenta mi amigo. “Es verdad”, dicen la tía Yudit y Emma simultáneamente. “Papá, ¿nosotros vamos a viajar en el avión también?” quiere saber Sebastián. “No, nos quedamos a divertirnos aquí en Santa Cruz”, respondo. “Uhuu, quiero viajar”, insiste nuestro hijito. “Lo siento, hijo, pero papá no quiere viajar porque hace mucho frío allí en Rochester”, digo. “Solo pueden volar quienes se toman a sí mismos a la ligera”, afirma don Braulio. “¿Quién lo dice?” pregunto, algo irritado. “Lo digo yo. A lo mejor me equivoco, pero usted me cae muy pesado hoy”, confiesa mi amigo. “Tiene razón”, dicen la tía Yudit y Emma al unísono. Don Braulio cuenta: “¿Sabían ustedes que mi padre ayudó a construir la pista de aterrizaje y despegue del aeropuerto El Trompillo? Para él, volar era como soñar. ‘El vuelo, ¡que felicidad!’ decía siempre.”

En la terminal del aeropuerto internacional de Viru Viru, Sebastián se pone a mirar una pantalla gigantesca que muestra publicidades de aparatos electrodomésticos, mientras mi esposa hace el check-in junto a su hermana Letty que llegó en otra movilidad. Diana, la prima de Sebastián e hija mayor de Letty, le pregunta a mi hijo cuál de los electrodomésticos le gusta más. Sebastián contesta: “La nevera. Me gusta la nevera pero a mi papá no, porque a mi papá no le gusta el frío. Por eso no vamos a viajar nosotros.” Mi esposa y su hermana Letty se despiden y se dirigen a la zona de embarque. “¡Chau mamá!” grita Sebastián y lo repite cada vez más alto. Ama a su madre y adora los ecos.

Allart Hoekzema Nieboer MIGAJAS

Write on Viernes, 09 Diciembre 2016

Nos llegó a la redacción esta foto sacada desde un vehículo en la carretera hacia Cotoca, antes del puente de Guapilo. Por favor, señor, maneje con responsabilidad, resguardando la seguridad de ese niño...

Redacción Leo.com.bo

Write on Lunes, 29 Agosto 2016

El Presidente destacó que cuando un sector social plantea razones, todo el pueblo sale en su apoyo y no lo abandona.

El presidente Evo Morales expresó el lunes que “se debe imponer razones, no caprichos” en referencia a las movilizaciones de los cooperativistas mineros, realizadas la semana pasada, que dejó como saldo cuatro mineros y una autoridad sin vida.

“No podemos imponer alguna reivindicación bajo dinamitazo, bajo bloqueo, porque cuando hay razones todo el pueblo se suma apoyando y no se quedan solos”, dijo Morales en la entrega de volquetas, una ambulancia y el estatuto orgánico a los mineros de Colquiri, en un acto en Palacio de Gobierno.

El Mandatario agradeció el apoyo del sector y pidió que las volquetas no se utilicen para trasladar bloqueadores o dinamita.

Redacción Leo.com.bo

Fuente: ANF

Write on Lunes, 29 Agosto 2016

La cantante protagonizó de uno de los casos más sonados de suplantación en Internet en el programa 'Catfish' de MTV.

Katy Perry fue, sin pretenderlo, la protagonista de uno de los casos más sonados de suplantación en Internet, después de que el programa de MTV 'Catfish' -que destapa los perfiles falsos que algunos usuarios utilizan en portales de citas o en chats para encontrar pareja- sacara a la luz el caso de Spencer Morrill. Este joven estadounidense creía mantener una relación a distancia con la estrella del pop desde hacía seis años, cuando en realidad la mujer con la que hablaba a diario era una canadiense llamada Harriet que actualmente vive en Gloucester (Inglaterra).

Apenada por esta triste historia, Katy Perry envió un mensaje a Spencer todo su cariño y apoyo para ayudarlo a superar el profundo desengaño amoroso que ha vivido después de que el programa de televisión revelara la farsa de la que había sido víctima.

"Mi corazón está con él, porque nadie debería ser engañado como lo ha sido él. La gente tiene sueños y al vivir en diferentes partes del mundo, no todo es siempre accesible... Me siento fatal por él, no quise ser partícipe de algo así en ningún momento. De hecho, alguien me mandó un link a una noticia sobre la historia y no pude terminar de leerlo porque todo me parecía demasiado triste y desafortunado", reconoció la cantante -que actualmente mantiene una relación con Orlando Bloom- en el programa de radio 'Morning Mash Up' de la emisora Sirius XM.

Spencer Morrill llegó a estar tan enamorado de la suplantadora de Katy que utilizó el 25% de sus ahorros para hacer un anillo de compromiso a partir de una esmeralda perteneciente a su abuela, además de gastarse 200 dólares en llamar a un número canadiense para hablar con Harriet -quien él creía que era la cantante-, que le aseguró que se encontraba en el país porque estaba de gira.

Redacción Leo.com.bo

Fuente: Bang Showbiz

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